17 feb. 2018

DE VICENT FUSTER; GENT DE BENIDORM


Pasó a tomar café con nosotros, en el Meliá Benidorm, el amigo Vicent Fuster. El motivo era su libro “Gent de Benidorm” y en la tertulia “Los cafés del Meliá” queríamos conocer los intríngulis del mismo y saber algo más de él.
Yo conocí a Vicent cuando llegué a Benidorm; él ya hacía los deportes de Radio Benidorm, entonces, con José Antonio -Pepetoni- Alama. Le tengo, pues, cariño. Con él gané mi única partida de bolos (en bolera americana). Vicent es un buen jugador de bolos; y yo… tampoco. Él fue campeón de España; lo de aquí fue un torneo de prensa.
Luego la vida nos llevó a coincidir también en RTVV y en cuantos saraos periodísticos se daban por estos lares. Cuando se le hizo el homenaje, tras su jubilación (pospuesto porque s reenganchaba a lo del trabajo) no dudé en posponer la presentación de una ponencia en Sevilla para estar con él; con el amigo Fuster.
Vino a la tertulia a hablar de su libro y no le pasó como a Umbral: habló. Habló de su libro y de sus cosas.
Nació en la Foia Manera, aquí en la huerta benidormí –“mi abuelo era el procurador de las tierras de doña Vicenta Vives y me trajo al mundo Encarnación ‘la Corrilla’, la comadrona”- y siempre estuvo ligado a las cosas de Benidorm, aunque ahora sea Novelda quien le acoja para dormir, porque pasa mucho tiempo aún por aquí. No se ha jubilado del deporte y es habitual las tardes de Balonmano y Baloncesto en el Palau l’Illa de Benidorm. Ahora el fútbol, en Benidorm, es otra historia; pero hubo un tiempo, contó, donde el Benidorm estuvo rozando lo más alto.

Vicent Fuster es de Benidorm; hijo de un maquinista naval que operaba en l’Ametlla de Mar y que, luego, en Benidorm, fue “sequier”; el encargado de la acequia de riego de la huerta de Benidorm. Y taxista.
Nos contó sus aventuras con el destacamento de la Cruz Roja de Benidorm, en el puesto de la Playa de Poniente, junto al Glasor. Allí hizo su servicio militar. Días aquellos en que tras hacer instrucción en la playa –“un sargento ex legionario que se empeñaba en ello; camilla para arriba y para abajo en la playa”- pasaba las guardias en el puesto de Socorro y luego se integraba como sanitario en la clínica de Benidorm.
Nos habló de su etapa en el Banco Popular y de su faceta en el departamento de moneda extranjera, cuando era la principal actividad de las entidades bancarias en Benidorm. Vivió allí la tromba de agua que inundó los bajos del banco en el 71 o el atraco sufrido. Nos relató aquella aventura del atracador que “al saltar el mostrador se metió una piña” y que del asombro pasaron al miedo. Quedó en nada.
De sus días en Radio Benidorm y las penalidades de las retrasmisiones deportivas en aquellas jornadas épicas de las líneas microfónicas a 2 y 4 hilos; de la aventura de narrar los partidos desde la grada rodeado de aficionados contrarios, de las carreras del campo al bar más cercano para llamar a la emisora o de recurrir a la Guardia Civil para poder confeccionar la tabla de resultados. “La Guardia Civil no fallaba; siempre tenía que ir la pareja al campo y con llamarles tenías el resultado del mismo; e incluso las incidencias”.

De su paso por el diario Información en los mismos cometidos deportivos y de la decisión que tuvo que tomar, dejarse la seguridad del banco, cuando llegaron los contratos con Radio 9, primero, y Canal 9 TVV, después. “Hacer lo que me gusta fue lo que me animó a tomar la decisión”. Un buen día le tentó Jaume Tamarit y Miquel Àngel Picornell para Ràdio 9 y… todo le cambió. Y su etapa como corresponsal de Canal 9 TVV con Dragui Steiner con la cámara. Una pareja que acudía presta a cualquier requerimiento como corresponsales en la Marina Baixa.
Y es que, a él, a Vicent Fuster, lo que le ha gustado siempre ha sido el contar, el relatar cosas. “Empecé en Canfali con Nino, el del bar ‘La Rana’” y de ahí hasta terminar sus días profesionales en Onda Benidorm, una vez que Radio Benidorm pasó a la fórmula 40 Principales. “Con Jorge Fauró se decidió que la radio municipal tuviera un programa en valenciano con gente de Benidorm para hablar de aquel Benidorm”. Y hablamos de su libro.
Gent de Benidorm’ no nació más que como programa de radio: 100 programas. Pero al poco pensaron -su hijo y él- darle formato. Los programas se subían por YouTube y al poco pensaron compilar un libro con las cosas de aquellos 100 personajes “que reflejaban la sociedad de Benidorm y, por ende, la Historia de Benidorm”.
Y como tengo el libro -que no encuentro modo de que me lo dedique; y ayer, que venía a la tertulia, no me lo llevé- y quiero dedicarle un post, no despanzurraré las anécdotas y las fotos reflejadas en el mismo.
El 10 de junio de 2016 le hicieron un homenaje los que mejor y más cercanamente le conocían en esa etapa. Era el programa 101, que en realidad fue un programa 0. No tiene desperdicio.
¡Qué aventuras, Vicent! Él ha retrasmitido todas las gestas del deporte local. No importaba la disciplina deportiva, allí estaba Vicent Fuster, para el medio que fuera -prensa, radio y televisión- contándolo y entrevistando; dando cuenta de lo que pasaba.
Un día de estos me pongo manos a la obra y resumo en un post lo que él, y su hijo Toni Fuster, han hecho con ese inmenso trabajo de reconstrucción de la Memoria Histórica de la Gent de Benidorm con su Gent de Benidorm. El ‘bruto’ del material está en YouTube, pero la esencia se condensa en ese libro, “Gent de Benidorm” que fue la excusa para echar un ratito en Los cafés del Meliá, con un amigo, gran persona: Vicent Fuster.



12 feb. 2018

D'UN AMIC QUE HA FALTAT




Esta mañana temprano, muy temprano, un buen amigo me ha puesto un WhatsApp pidiendo noticias de Roc. Y en este mundo de Turismo sólo hay un Roc: Roc Gregori.

Uff; malo. Tenía un corazón que no le cabía en el pecho y… En cuestión de minutos la aplicación echaba humo: Ha faltat Roc. La terrible confirmación.


La famosa maza aquella del pueblo junto al Ebro no golpeaba tan fuerte como esta noticia; y eso, que aquella sacaba polvo debajo del agua.

Ha faltat Roc. No me lo podía creer. Hablamos hace nada; acaba de pasar por el taller, me dijo con ironía.

Ha faltat Roc. Sí, suena mejor así. Sí, sólo ha faltat, porque lo tengo muy vivo, muy presente. En valenciano suena mejor, más amable; como era él.

Hace unos días, insisto, hablamos de cosas de Turismo; su pasión. Estaba animado, me respondió a todo y, como siempre, su criterio fue determinante. Y revolucionario, fuera de lo corriente, aventurado; pero con los pies en el suelo.

Es que, en este mundo del Turismo -en la liturgia del Turismo-, la palabra de Roc es quasi sagrada. Es, presente; no en pasado.  

Siempre decía que él era un privilegiado, porque le tocó vivir en primera persona la eclosión del turismo -y en Benidorm- y aprendió al compás de los acontecimientos hasta alcanzar el nivel cum laude. Así, con el prestigio ganado por los años, desde los 90, la palabra, la opinión, la disección de Roc sobre cualquier aspecto del Turismo es… Palabra de Roc.

En 1966 llegó al Área de Turismo del Ayuntamiento de Benidorm y hasta con diez alcaldes trabajó. Fue director del Servei de Turisme. Le tentaron con el turismo provincial hasta dos presidentes de La Dipu, pero prefirió seguir en Benidorm, la capital del Turismo de Sol y Playa. Sí, aceptó el reto del Turismo de la Comunitat cuando Eduardo Zaplana se le planteó. Y los resultados: carpetazo al ITVA y creación de la Agencia Valenciana del Turismo -se lo reconocen todos los Medios en los elogios que en papel verán la luz mañana-, la redacción de la primera Ley del Turismo de la Comunitat, la autoría del primer decreto que reguló los apartamentos turísticos, las enmiendas a la deriva de la Fundación Frax… Se le encomendó vertebrar la Comunitat a través del Turismo e hizo mucho más.

Después, en silencio, discreto como nadie -y como siempre-, volvió a su despacho del Servei de Turisme del Ayuntamiento de Benidorm hasta jubilarse.

Su análisis acertado y concreto, su opinión clara y concisa -no divagaba-, su talante conciliador e intermediario, su trato cercano y amable le acompañaron siempre. De palabra y de obra, en sus conversaciones, escritos, ponencias y disertaciones, siempre en sus conclusiones, evidenciaba su capacidad y dominio del tema. Concienciaba y explicaba como nadie las cosas del Turismo; te lo hacía fácil.

Y sabía estar en su sitio. Ahora ya no escribía, pero estaba presto a dar su opinión en cuantos foros la pretendieran. Y eran muchos. No polemizaba porque, con contundencia, exponía a las claras todas las cuestiones; no eludía ninguna. Y lo hacía con tanta solvencia que anulaba los argumentos del contrario.

Sabía negociar. La de imposibles que le han pedido en pueblos y rincones como Secretario Autonómico de Turismo… y cómo le daba la vuelta a la tortilla y se llevaba a su terreno las iniciativas del otro para adaptarlas a la realidad del Turismo de la Comunitat. Pero no soltaba prenda; agua pasada no mueve molino.

Era cercano, muy cercano, con los Medios de Comunicación. Lo conocí así. Tenía su puntito de ironía y las cosas muy claras. Se dejaba querer.

En Benidorm, en Valencia, en El Albir, en Los cafés del Meliá disfrutábamos su ciencia turística y su humanidad. Alguna vez se atrevió con un chiste. Y nos reímos de aventuras en Londres o Berlín; de su perfil.

Yo tengo debilidad por Roc. Muchas mañanas me llegaba hasta El Albir, a su sitio de desayunos, para intercambiar opiniones y conocer un punto de vista acertado del Maestro.

Hoy me ha costado mucho escribir esto. Alabo la celeridad con que Miguel Alberto ha escrito sobre su amigo que se ha ido. Sólo se ha ido, ha faltat; porque lo seguimos teniendo muy presente.

Discreto hasta para irse; sin hace ruido y juicioso, moderado, prudente, reservado, sensato, mesurado… como fue en vida, se ha ido. Sí, ha faltat el amic Roc, Roc Gregori Aznar, gran profesional y mejor persona.

Sigue muy presente en mí. Espero no desaprovechar ninguna de sus múltiples enseñanzas y estar a su altura en la defensa del modelo de turismo de Sol y Playa; del modelo Benidorm.

Desde aquí, un saludo emocionado a Rosa, compañera y esposa. El meu més sentit condol per a la familia.






PD. Menudo equipo se está formando ahí arriba. Don Pedro, Iribas, Roc… y todos los del primitivo y primer equipo de promoción turística: Luis, Pepe…


4 feb. 2018

DE ARQUEOLOGÍA; JOSÉ MORÁN, ENTRE LA CANASTA Y EL ÁNFORA




Pasó a tomar café con nosotros, por el Meliá Benidorm, un joven arqueólogo y benidormer, José Morán, enamorado del deporte y en especial del Baloncesto, al que dedica horas y horas, ahora como presidente del Club Baloncesto Benidorm.

Alto, este chico es alto”, concluyó un tertuliano cuando al final de la tertulia se levantó a saludarlo. Y la tarde había dado mucho más de sí que para sacar aquella conclusión. La de Morán ha sido la tertulia más extensa de las celebradas en Los cafés del Meliá desde septiembre de 2009, lo que quiere decir que estábamos cómodos conociendo cosas de nuestro pasado y de Pompeya, por ejemplo.

De Benidorm, sus primeros días los pasó en la sevillana Puebla de Cazalla, de donde es su madre. Elogios a su madre, abuela y tías, y un acercamiento al mundo de la Historia, que le inculcó su padre, fueron sus primeras palabras.

Confesó que en 8º le orientaron hacia el periodismo; incluso que se decantó inicialmente por el fútbol y el taekwondo, pero tras leer “Blitz”, de David Trueba, se decidió por el baloncesto (que, como ‘sutilmente’ dije, es alto) y en COU por la Historia, única vía española para llegar a la Arqueología.

Y nos contó cómo es eso de la arqueología, cómo trabajan los arqueólogos, la diferencia entre el trabajo de campo y el de gabinete -“un día de campo son al menos siete días de mesa de trabajo”-, el identificar ambientes, el completar el puzle de las piezas recogidas, el descubrir los objetos antiguos, el conocer cómo vivían -y morían- aquellos grupos humanos, cómo podían ser sus relaciones… Ellos, los arqueólogos, son los que componen el rompecabezas de la Historia.
José Moran, en pleno "trabajo intelectual", en una excavación
Una vez leí, ahora he recordado, que un arqueólogo es aquél que va abriendo las páginas del libro de la historia rompiendo las más recientes hasta llegar a las más antiguas en busca de leer en ellas una verdad que queda encerrada en el libro del planeta. El método arqueológico debe minimizas las pérdidas pero manteniendo la esperanza de encontrar siempre algo en la página que hay más abajo. Explorar, excavar, analizar… y nada que ver con Henry Walton Jones Jr., más conocido por ‘Indiana’ Jones…

Con él nos fuimos por un rato a Lezuza, en el Campo de Montiel, y a la colonia Libisosanorum Foroagustana -Libisosa, para los amigos- un hito en la Via Augusta del siglo II aC.

Desde ese cerro se controlaba el comercio ganadero y de minerales hasta las costas levantinas: valor geoestratégico. Y nos metimos en la excavación y en el trabajo de los arqueólogos. Algo pasó allí; algo de carácter militar y urgente, vinculado a la época de las guerras sertorianas, produjo la destrucción… el esqueleto de la niña, el puñal, las monedas… Gilbert “Gil” Grissom (CSI) al canto.

Con él viajamos a Italia; hacia Perugia -y las cosas de Etruria- y hasta Pompeya, en la Campania, hasta el año 79. Pompeya estaba muy viva en la mente de varios tertulianos; así nos detuvimos en demasía. Yo soy más de Herculano, más pequeña, rica y culta, y que también sucumbió a la erupción del 79; su frente portuario me fascina… y siempre hay mucha menos gente. Pero, nada, Pompeya hasta el eructo.

Echamos en Pompeya la tarde; casi. “Pompeya muere de éxito, siempre tiene visitas”. Y eso que cada vez hay más casas cerradas a la vista del público y se hace más complicado trabajar y visitar.
Tertuliano en pleno "trabajo intelectual" durante la tertulia
Fotos: M. Ayús


José Morán tuvo palabras de elogio hacia su profesor y mentor, José Uroz. Hasta cuando dejó la Arqueología para decantarse por el baloncesto, desde las filas del Etosa y surgieron las posibilidades de irse a ligas internacionales. Una inoportuna lesión le volvió a la Arqueología y ahí estaba Uroz para llevarle, de nuevo, en sus campañas.

Gracias a eso pudimos hablar un poquito de la labor del Club Baloncesto Benidorm, con 17 equipos “y 210 críos en la cantera”; con un equipo en la Liga EBA -la categoría de plata- y hasta un Senior de viejas glorias. Y lo que cuesta encontrar patrocinadores. Ahí descolgó elogios a Hoteles Servigroup por sus 35 años de patrocinio y reclamó un poquito más de empeño de las empresas locales en apoyar el deporte local.

Pero volvimos a la Arqueología; el deporte es tan cansado…

La crisis de finales de la primera década del 2000 afectó a la Arqueología y cesaron las campañas. El arqueólogo no dudó bajar a la arena en trabajos menores y el Plan E le llevó a la Villa Romana de El Albir y en volver a hincar codos con el Máster de Virtualización del Patrimonio, donde se aplican las NNTT a la Arqueología, y el Máster en Política Exterior de la UE; Gustavo Palomares le dirigió la tesina y sigue anidando en él la vieja idea del periodismo y el corresponsal en ‘territorio comanche’, donde prima la Antigüedad y sucumbe la Arqueología.

Hablamos de Benidorm, del castillo en Canfali, de Mont Benidorm, de la torre de la Avenida de Villajoyosa, de “les casetes dels moros”, del plano de Gonzaga y de la Isla. Le gustaría a Morán prospeccionar en la Isla y en el Castillo; urgen las catas.

Nos fuimos hasta Elche y el yacimiento de l’Alcudia; la Dama es mucha dama; debe volver. “¿Os imagináis las visitas a Elche para ver a la dama?”. Reclamó poner en valor el patrimonio histórico y arqueológico de Benidorm. Insiste en que están muy bien las investigaciones de Feliciana Sala en el Tossal y el campamento de las guerras sertorianas, “pero debe haber más de lo ibérico”. Echamos en falta a Paco Amillo.

Casi no pone cuerpo a tierra excavando con él y nos hace hacer “trabajo intelectual” portando alguna pieza…

Y sí, José Morán es el tertuliano más alto que ha pasado por Los cafés del Meliá en esta década de tertulias y nos metió el gusanillo de la Arqueología en el cuerpo.



3 feb. 2018

DE QUE HAN SIDO NECESARIOS 27 AÑOS PARA SACAR ADELANTE PLANES PARCIALES DEL PLAN DEL 90




El 24 de enero volvimos por do solíamos en Los cafés del Meliá. Año nuevo, 2018, y primera cita en el Meliá Benidorm, a mesa y mantel, con el alcalde Toni Pérez.

Desde septiembre de 2009 que inauguramos Los cafés del Meliá, en Año Nuevo (en enero) abrimos con una autoridad; y más de una vez es el alcalde de la ciudad, el que esté. El president de la Generalitat con da fecha, pues…
Tertulianos brindando por 2018
Y Toni Pérez, que no es la primera vez que viene, lleva dos años y seis meses en minoría, pero con ese tiempo transcurrido “uno empieza ya a ser culpable de lo bueno y de lo malo”. Siguen siendo 8 los concejales del PP, pero ahora suman dos concejales más al equipo de Gobierno y considera el alcalde que “10-15 es un posicionamiento más solvente”. Es un optimista.

Confía en que “el año 18” sea el punto de inflexión que tanto necesita el Urbanismo de Benidorm y que recaiga ese optimismo sobre el Plan General. No podemos seguir con el Plan del 90, que es un arreglo del Plan de 56 -que menos mal que fue enmendado en el 63- y que no tiene en cuenta el Benidorm de 2050. ¡Qué digo 2050!; ni siquiera el Benidorm de 2020 que está a la vuelta de la esquina.

Me reconforta saber por él que ya están sentadas las bases en Armanello, “sin que Ortiz sea socio mayoritario” y que “el PP 1/1 empieza a arrancar con otro criterio urbanístico”; que en el PP 2/1 Poniente/Murtal “el urbanizador histórico ha vendido a una gran promotora (TM) que es muy fiable”; que el PP 3/1 fue al pleno a los pocos días (cuestión de accesos) y que el futuro centro comercial tenga ya fecha en el calendario con sus 60.000 m2 y los 200 millones de inversión. “27 años después de aprobado el Plan del 90 (de Manolo Catalán; que a él le gusta insistir en que si llamamos al del 56 el de Pedro Zaragoza, al del 90 le citemos a él) por fin tres planes parciales tienen viabilidad”.

Se puso serio y destacó que “Aquí -en Benidorm- el urbanismo no deja hueco a la especulación y lleva a inversiones sostenibles”, que también repite el exalcalde Catalán. O es una muletilla de la púrpura local o es que es verdad… o no hemos encontrado dónde pinchar.
Antonio Escobar, director Meliá Benidorm; Toni Pérez, alcalde de Benidorm, y Manuel Catalán, exaldalde


Como siempre, en cuanto el moderador Mario Ayús abre la puerta del recreo… la tertulia sale ‘a muerte’ y hablamos del urbanismo vertical, de la vida en la calle y de lo que aún nos falta: “A veces la ciudad perfecta también yerra”.

Hablamos de la cuestión financiera: “deuda inferior al 62%; para 2020 equilibrado el tema fiscal, seguimos el Plan de Ajuste hasta 2022 y tenemos 76 millones para inversiones”.

Intercambiamos opiniones sobre la Avenida del Mediterráneo incluso más allá del proyecto de ejecución y nos contó Toni Pérez que “comienza en Dr. Pérez Llorca y en la calle Puente y Herrerías; y que llega a l’Ametlla de Mar e incluye perpendiculares”. Que un tercio del total de la avenida “constituirá la primera fase, bianual, hasta la Avenida de Europa, por un montante de 9 millones de euros”. Y añadió: “en los presupuestos de 2020, con la deuda casi extinguida, acometeremos las dos terceras partes restantes”.

Y nos pusimos profundos con el Internet de las cosas, la digitalización, los inteligentes y todo eso que se resume en la frase ‘el futuro fue ayer’. Incluso entro en liza el término “wifeado”, engendro que viene a significar que se ha dotado de wi-fi a un entorno determinado. Bueno, pues resulta que “el wifeado de Benidorm será una realidad en Semana Santa en todas las playas -único destino en el mundo- y en cuatro años toda la ciudad”. Ahora hay wi-fi en las playas, como en Palma de Mallorca (por ejemplo; que fue pionera), pero esto es un paso más.

Hablamos del Centro Cultural. Echamos mano a la prehistoria del proyecto y llegamos al momento actual y resulta que “el Consell hizo caja con el suelo de Terra Mítica y de los 27 millones destinarán 12 al Centro Cultural de Benidorm” con los que vestirán por fuera el mamotreto y da para un brochazo a una porción del interior. No más.

Íbamos a ponernos metafísicos si con lo que Benidorm genera debe revertir sólo en Benidorm o salir a restañar metafísicos problemas a lo largo y muy poco ancho de la Comunitat… pero miré el reloj y, sintiéndolo mucho, tuve que poner tierra por medio.
El aguerrido fondo Sur: Mío Cid, Pilar, el cónsul, el cantante, el músico, el historiador y los fumadores, en la esquina, para salir pitando a echar humo... 

Y mira que estaba interesante la cosa, era bueno el invitado, mejor la atención del Meliá Benidorm y estábamos todos: overbooking tertuliano. La langosta, querido Antonio, que tiene estas cosas de la masividad.










22 ene. 2018

DEL PREMIO PALAS ATENEA A BENIDORM…




El fallecimiento de Julio Muñoz me ha traído a la memoria el Primer Premio Palas Atenea.

Sabía de él, de Julio Muñoz, y de su obra, pero no fue hasta octubre de 2016 cuando le conocí en su estudio de Arquitectura -Interproyectos- junto a Alejando Muñoz y Mónica Fernández. Y más al interior, su esposa y su nieta.

Yo había escrito de Gran Benidorm, de su amigo Óscar Tusquet, y quiso enseñarme un sinfín de aspectos de un Gran Benidorm que él seguía teniendo en la cabeza y en sus realizaciones. Luego, nos volvimos a ver con la visita de Tusquets y otras varias ocasiones.

Julio Muñoz, de por sí, merece mucho más que un post. Y en esta ocasión me voy a centrar en el Premio Palas Atenea.

Me he quedado con las ganas de preguntarle a Julio Muñoz el ¿por qué? del nombre: Premio Palas Atenea, pero el caso es que Palas Atenea, la Minerva de los romanos, era la diosa de la guerra… Y también de la sabiduría y de la ciencia, además de patrona de diversas actividades. En concreto -y lo digo por el galardón otorgado a Benidorm-, tenía una especial afinidad con las ciudades; en especial, con Atenas... y después de aquella noche de septiembre de 1976, con Benidorm.

El caso es que nueve expertos de la Arquitectura, el diseño, la moda, las joyas, la decoración, y, en definitiva, del mundo de la cultura, concedieron aquel premio. Y estos fueron el director de cine Luís García Berlanga, el dramaturgo Francisco Nieva, los diseñadores Toni Miró -hombre de la moda- y Miguel Milá, el decorador Juan Fatjó -experto en joyas-, el interiorista Julio Muñoz y los arquitectos Oscar Tusquet, Pep Bonet y Luis Marín. El sociólogo José Miguel Iribas actuó como secretario del Jurado.

Estética, funcionalidad y justificación sociológica eran las tres premisas que debían cumplir los candidatos para poder optar al Premio Palas Atenea. Y Benidorm no estaba en la terna de ciudades finalistas -leo en el acta del notario José María López- Urrutia Fernández- pero el jurado constató que Benidorm superaba a las nominadas: “El jurado ha considerado que debía valorar en la ciudad no su valor histórico preexistente sino la forma en que se están resolviendo todas las solicitudes a que está sometida en la actualidad... Benidorm ha estado sometida, a unas presiones de índole especulativas, demográficas e infraestructurales muy superiores no sólo al resto de las poblaciones de la Costa Blanca, sino también a las del resto de España…”.

Y aquí viene la clave: Pese a la fuerza de estas presiones se ha generado una calidad urbana superior a la que poseen todos los ensanches producidos en la posguerra en cualquiera de las capitales de provincia españolas... Las pavimentaciones, el saneamiento, la iluminación, la jardinería y la capacidad viaria están inteligentemente planteadas y responden de forma realista a cada etapa de crecimiento”.
Pilar Velázquez presentó la Gala. A la derecha el gran JM Iribas


Y se habló de los edificios y de su estética. Entonces se reafirmaron los miembros de jurado: “Consideramos aleatoria la solución formal que se adopte en cada edificio. Consideramos negativo cualquier intento encaminado a la imposición de un orden formal puritano, que en Benidorm afortunadamente se ha evitado, con excepción de aquellas zonas regidas, por normas convencionales referentes a alineaciones y alturas, que se han extraído de etapas de formación de la ciudad ya obsoletas, y que en la ciudad que premiamos está produciendo los fragmentos urbanos menos satisfactorios”.

Y se destripó el secreto que hizo posible este Benidorm: “las Ordenanzas del PGOU controlan lo imprescindible y liberan lo aleatorio”.

Y fueron a más al considerar “imprescindible tanto la limitación del volumen, y por tanto de la densidad demográfica, como las restricciones que impone a la total ocupación de las parcelas, lo cual determina una liberación de espacio que favorece al peatón…

Aquellos premios Benidorm los compartió con una sandalia de plástico (modelo Marilyn), con el Parque Municipal de Elche, el edificio ‘La Muralla Roja’ de Ricardo Bofil, una silla de mimbre y un bastón de rama de palmera. Arte y diseño.

La actriz Pilar Velázquez presentó la gala que organizó (ofreció y patrocinó) Julio Muñoz quien junto a los arquitectos Tusquets, Bonet y Marín concluyeron que, sobre Benidorm, “había que desterrar el tópico de que la libertad de alturas genera un caos”.

Grande, Julio.






18 ene. 2018

DE LAS PLAYAS… DOMINIO MUNICIPAL




Ahora lo vemos muy fácil: cada municipio actúa sobre sus playas (en lo que puede)… Pero la intrahistoria del proceso se las trae.

En España las playas son oficialmente de “dominio nacional y uso público” desde la Ley de Aguas de 1866, ratificado por la Ley de Puertos (1880 y 1928). Las competencias sobre ellas se las repartieron entonces, como venía siendo desde mucho antes, Marina y Comercio. La historia de los puertos de España tiene para varios post; y las playas eran un buen lugar para que el cabotaje dejara en ellas la mercancía y, obviamente, la Marina las tenía que defender y, además, tenía en ellas muchas zonas de aguada -sin ir más lejos, Les Fontanelles y la desembocadura de Xixo, en Benidorm; las del Algar y el Torres en Altea y Villajoyosa- y algunas playas (que no tenían ni el concepto ni el porte de hoy) eran veredas de ganado, como la de Poniente: vereda real, además.

Llegando al siglo XX, Obras Públicas reivindicó también su control sobre las playas por aquello del “dominio marítimo terrestre” sobre la línea de costa y el control sobre las actuaciones, pues se empezó a valorar las construcciones a pie de mar y su impacto.

Por aquellas fechas primeras del XX entramos en un profundo galimatías sobre la definición de lo que era la “playa” para tener contentos a todos. Se había popularizado, en el último tercio del XIX, la que consideraba como playa al “espacio cubierto por las mareas o por los mayores temporales ordinarios”. ¿El resto?… el resto era arena, sin más. Como mucho, la playa era “la ribera del mar (o de un río) formada por arenales”; luego, disquisiciones sobre si la palabra “playa” venía del latín -plagia, ribera-; sobre que si se trataba de un borde fluctuando entre el mar y la tierra… Filosofando, que es gerundio.

Vale, lo que quieran para definirla; pero las playas eran del Estado y el Estado mandaba en ellas y había que atenerse a lo dispusieran Marina, Comercio y Obras Públicas. Los ayuntamientos pintaban más bien poco hasta que llegó el turismo que, insisto, no fue cosa ayer tarde.

Primero, los balnearios tuvieron que enfrentarse a los intereses de casi todos; y después los ayuntamientos. Eso sí, los ayuntamientos lo tuvieron más fácil que las iniciativas privadas porque plantearon la cuestión general de la salubridad y comenzaron por definir horarios para baños de ganado -caballerías y bueyes principalmente- y seres humanos que se hacía en los mismos tramos de playa. Aquella “intromisión” municipal (el definir horarios) abrió una puerta que muchos ayuntamientos traspasaron para cuestiones más peliagudas como la Policía de baños (moralidad e higiene) y su ordenación (limpieza y mobiliario).

La argucia empleada en los comienzos del Siglo XX ante Marina y Obras Públicas (ya Comercio pintaba más bien poco) fue la del “confort” de los usuarios. Desde los años 20, felices 20, algunos ayuntamientos reclamaron umbráculos y tumbonas -mobiliario, a fin de cuentas-. Casi todos recibieron un “no” por respuesta; muchos lo obviaron y los plantaron haciendo la vista gorda. Pero ahí quedan documentos gráficos de entonces.

La legislación imperante hasta medios del siglo XX estaba concebida en función de la navegación, la pesca, el salvamento marítimo, el cabotaje, la defensa y los posibles usos industriales a pie de mar propios del XIX; incluso de antes. Y, de repente, llegan unos señores endomingados a reclamar parcela de poder para entregar concesiones de aprovechamiento lúdico de ese espacio, la playa, que aún estaba sin definir, para uso y disfrute de unos cuantos: el turismo.

Entonces hubo quien se animó a plantear que desde los Ayuntamientos, a pie de pueblo, se podían gestionar mejor, mucho mejor, para las playas los conceptos de ornato, conservación, uso y disfrute, salvamento y limpieza. Y por ahí empezó la cosa. Y no fue fácil.

Benidorm fue unos de los pioneros en esto, si no el primero. El secretario municipal Juan Antonio Baldoví Nácher (con calle en Benidorm, ¡qué menos!), preparó un documentado informe que se llevó a la Asamblea Provincial del Turismo (Alicante, 1967) preparatoria, como ya hemos dicho en otras entradas de este blog, del 1er Congreso Nacional de Turismo -en el que Benidorm ya planteó lo del ‘Municipio Turístico’ con la Carta Económica- y que muy pocas provincias desarrollaron.

Muy en la línea de Pedro, don Pedro, Zaragoza, Baldoví no planteó la cosa; reivindicó un derecho. Sí, reivindicó para Benidorm la titularidad municipal de las playas mediante la figura de “dominio municipal” con la coletilla de “sin perjuicio del dominio eminente del Estado” en un intento de que desde los Ayuntamientos se gestionaran todas las cuestiones que afectaban a la franja de arena que consideraban playa sin tener encima los ojos vigilantes del Ayudante de Marina y del delegado provincial de Obras Públicas que semana sí y semana también querían saber y opinar de lo que se gestaba sobre las playas de Benidorm. Ya he referido algunas operaciones hechas en fin de semana para que no se inmiscuyeran. El lunes se presentaba Pedro, don Pedro, ante Marina y si puedes me impides la obra ya realizada.

Consideró Baldoví en su informe que en las playas se prestaban “servicios de especialísimo interés” para Benidorm -y otros municipios turísticos- que esos organismos con jurisdicción sobre las mismas -Marina, Comercio y Obras Públicas- no podían hacerlo con “la celeridad y rigor” que lo ejecutaba el Ayuntamiento.

Se buscó un aliado. Alabó Baldoví las gestiones que el Gobierno Civil de Alicante estaba haciendo de mediador, pero reclamó autonomía municipal.

Como veía ojos como platos ante el alcance de sus propuestas, incluso en Benidorm, señaló Baldoví (me contaba Pedro, don Pedro, Zaragoza) que la medida que propugnaba Benidorm fuera aplicable a los demás “municipios litorales con interés turístico”. La “adecuada ordenación de los aprovechamientos” y la consecución de ingresos “por las correspondientes tasas” a aplicar sobre los servicios sería beneficioso para los Ayuntamientos en el mantenimiento de las playas “sin perjuicio de la acción de tutela que corresponde al Estado y dejando a salvo la autoridad de Marina y Obras Públicas”.

Y como se predica con el ejemplo, se aportó la iniciativa -la Ordenanza Fiscal para instalaciones temporales (20.05.1967)- al amparo de la Ley de Régimen Local imperante que acababa de serle aprobada a Benidorm.

Se consiguió.

La Ley de Costas de 1969 ya definió mejor la playa –“riberas de mar y rías formadas por arenales, o pedregales, en superficie casi plana con vegetación nula o escasa y característica”- aunque dejando aún mucho que desear, pero reconociendo por primera vez la competencia municipal en playas y la existencia de un hecho social sin precedentes como el turismo.

No voy a decir que fuera mérito exclusivo de Benidorm, pero sí que Benidorm se partió el pecho por conseguirlo y fue la primera -una vez más- en reivindicar el dominio municipal sobre las playas.

Ya en 1972, cuando el Instituto de Estudios de Administración Local se metió más de lleno en el tema, se consiguió otro avance… Y así podíamos seguir con el tema… pero eso sería cuestión de otro post.

En resumen, la idea de hoy: Benidorm fue decisivo en conseguir ese dominio municipal sobre las playas. Que se nos olvidan las cosas, se hacen desplantes, y no quiero yo…












10 ene. 2018

DEL PRIMER TURISTA QUE NACIÓ EN BENIDORM


Hoy estoy feliz… y triste, a la vez. Bueno, contrariado.

Hago esta segunda entrada en el Blog este 2018 con una noticia que me ha llenado de satisfacción al poder completar su recorrido. Pero al mismo tiempo me ha dejado un mal sabor de boca… que estoy remediando a base de Penderyn. Disculpa Sean, pero este whisky es galés.

Voy a intentar contarles la historia de un escocés: de un escocés de Benidorm. La historia de Sean Thomas Herron, The Benidorm boy.

Los lectores del CB News la conocerán; y en Benidorm al día he encontrado, después, una referencia y alguna foto. Se avisó que venía… y como el pastor del lobo…

Lo he localizado y llevo un rato “hablando” con Sean. Me ha gustado un párrafo de los que me ha enviado. Cuenta que la mayoría de los visitantes se traen de sus vacaciones souvenirs, cigarrillos, camisetas, alcohol…; pero sus padres se trajeron un bebé.

Benidorm tenía que ser distinto.

Sitúense: 1971

En agosto de 1971 Maureen y Desmond Herron se vinieron de vacaciones a Benidorm en un paquete de Skytours con su hijo Paul, de 18 meses. La joven familia escocesa se alojó en el Hotel Reymar, en la calle Gerona. Y hasta aquí, la más absoluta normalidad… entonces y ahora.

Andrés Guerrero, el que fuera entonces director del Reymar, se ha acordado perfectamente cuando le he dado las primeras pistas. 28 de agosto de 1971. Maureen se pone de parto; se adelantó en fechas el alumbramiento. Y del hotel al Virgen de Fátima; a la carrera con Sean Thomas ya entre nosotros.

Ya ha nacido un turista en Benidorm” titulaba la prensa: “el primer turista que ve la Villa de Benidorm apenas abiertos y estrenados sus ojos”.  Sean Thomas, benidormense de origen escocés”.

Y este feliz natalicio entrañaba un problema: pagar la factura de la clínica y “la canastilla” del bebé.

Ahora mismo, 2018, nos puede parecer extraño, pero hace casi 47 años no era nada fácil transferir dinero entre países y hacía pocas fechas que el gobierno británico permitía ya a sus nacionales abandonar el país con más de 50 libras. El paquete turístico se abonaba en origen y el dinero de cartera era el que era. La factura del hospital superó las 150 libras (al cambio, leo) y había que “equipar” además a Sean Thomas que se nos presentó en lo que aquí llamamos “traje de Adán”. Hambre, era agosto; pero ni aún así. Ropa al niño.

Me cuentan que rápidamente comenzó una campaña de recogida de dinero: huéspedes y personal del hotel se pusieron manos a la obra. Leo en el semanario Ciudad que el Ayuntamiento pagó la factura hospitalaria y con lo recaudado se abrió una cartilla infantil, de la Caja de Ahorros del Sureste de España: algo más de ocho mil pesetas (8.819 pesetas).

José Manuel Reverte, el alcalde de por aquel entonces, se ofreció a apadrinar al niño y me cuentan por aquí que fue bautizado y se le celebró un ágape en el hotel. A Sean Thomas se le otorgó el título de “Primer turista nacido en Benidorm” y se le entregó la Llave de la ciudad… que para poco le ha servido. Y luego les contaré por qué. Y orgulloso conserva título y llave.


Después, la familia -ya cuatro- regresó a Escocia con atenciones en la línea aérea: un improvisado nuevo pasajero, que reflejó la prensa.


Y Skytours tuvo el detalle de traerlos de nuevo a Benidorm al año siguiente y ahí están las fotos de alcalde Reverte con el joven Sean Thomas… Me ha contando que en octubre se enteró del fallecimiento de su padrino. Un personaje que hemos tratado de pasada en el Blog y tiene una apasionante historia: Hollywood la llevaría al cine.
El Dr. Reverte, Sean Thomas, Desmond Herron y Paul


Y a lo que íbamos. De la visita del joven Sean Thomas hubo reseñas en prensa…

Y por lo que fuera, hasta 2017… en que Sean Thomas volvió a Benidorm a enseñarle a su esposa -Amanda- y a sus hijos -Cameron y Connor- donde nació. Y pudo enseñarles poco. El Hotel Reymar es ahora el Hotel Ambassador Playa y -por lo que fuera- no pudieron hablar con el manager del Hotel.

Esto no casa con la hospitalidad de Benidorm.

Estoy seguro que de haberlo sabido, Ramón Martínez les hubiera atendido. Y el mismísimo Andrés Guerrero; ¡faltaría más! Cuando se lo he contado al amigo Andrés me ha referido detalles de aquellos días. Lo tiene aún presente: Sean Thomas fue el primer turista en nacer en un hotel de Benidorm.

Pero hubo más. Se dejó en Aberdeen la Llave de la Ciudad y no consiguió abrir la puerta de la Casa Consistorial; no pudo saludar al alcalde.

Aquí también estoy seguro: Toni Pérez les hubiera atendido. Por quien fuera, no se hizo bien. No ya solo por la cuestión humana y/o social. Esto tiene un brochazo de marketing que no veas.

Pero, ¡ojo!, pocos ciudadanos tiene la llave de esta ciudad. Esto no puede volver a pasar.

Hablando de pasar… Sean Thomas y su familia se lo pasaron bien por Benidorm en octubre pasado: el casco antiguo, las tapas, la playa, los parques, una excursión en el Tram a Alicante (que es como en el trenet, por lo que tarda, pero en “moderno”) y sol, mucho sol, que en Aberdeen -de eso, de sol- andan escasos.

Creo que esta historia está incompleta si no vuelve Sean Thomas y abre con su llave esta que fue -y es- su ciudad.

Este episodio que les he narrado me ha dejado un poso de amargor. Vino el primer turista nacido en Benidorm y no estuvimos a la altura.

Tiene el Título y la Llave de la Ciudad. Desde luego, no fue el único turista que nació en Benidorm. A poco que he preguntado, por ejemplo -a Manolo Moncada-, me ha contado otro caso. Y he seguido y tengo un tercero.

Pero desde luego Sean Thomas Herron fue el primero… y en algo se ha de notar.