11 jun. 2010

Poetry in motion

Juro que esto no va de Octavio Paz; ni tan siquiera apunta a la versión original de Johnny Tillotson, que nos encadenó a todos, ni a la de Bobby Vee -o el Dúo Dinámico-, que nos hizo odiar la canción… por que al traducirla quedaba de un soso insoportable. El caso es que esto viene a cuento del “suave balanceo” (las dos únicas palabras que se salvan del tostón de canción) de la situación demoscópica que parece anidar en el seno de la ciudad donde todos apuntan a la existencia de una bolsa de mil seiscientos votos que no van ni para el PP ni para PSPV… y esto, sin hablar a las claras de cartel electoral, porque de conocer oficialmente la cara impresa no serán mil seiscientos los versos sueltos de la oda política local. Al tiempo.

Verso suelto es el que no presenta rima en el poema, pero ahí está. El poema electoral local tiene incluso más versos que el Mahabarata (215.000) y no me creo yo que como está el parque, y sin verle la nariz a la criatura, sólo estemos hablando de mil seiscientos versos sueltos. Y estos de los que hablo son versos sueltos pululantes; poesía en movimiento centrífugo, hasta las narices de unos y otros, que quisieran mirar a los ojos al ente físico del cartel y recuperar la confianza en las siglas. Alfabéticamente hablando, el PP crepita y el PSPV palpita: todos saben que los versos sueltos son más de mil seiscientos; esos, los mil seiscientos, ya tienen dueños.

Aquí reclamo que a la demoscopia se una la Geografía Electoral (uno barre para casa) que es la que intersecciona las cuestiones de índole electoral con la población y el espacio. Existir, existe; y conozco sensacionales geógrafos electorales… que además me dan la razón. ¿Mil seiscientos versos sueltos hoy en Benidorm?... ¡eso no me lo creo yo! Y los geógrafos de que hablo, no riman ni con unos ni con otros, estudian las cosas y las situaciones, y elaboran conclusiones.

Me dicen que está la cosa para que uno de los dos se salga de la gráfica de resultados por arriba y el otro, en lógica consecuencia, se descalabre para los restos. Y me dicen que entienda por “restos” lo que queda de milenio, pendientes de un “redentor”; y que la travesía del desierto será más dura, porque te quitan el GPS y no te dan árnica, y te consideran más apestado que las huestes del Cid camino del destierro… y al poema me remito… al Mío Cid claro.

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