29 jul. 2010

hasta el rabo... todo es toro.

Me gustan los toros; disfruto con el ritual de la lidia. Lamento profundamente la decisión del Parlament. Sobre todo, porque travisten la cuestión y bajo la bandera de los derechos de los animales ondea el nefasto estandarte del independentismo y el rechazo a España. Lo próximo, ¿qué va a ser?; la muñeca de faralaes que debe estar en el trastero porque la anorexia del plasma y la TFT ha dejado el receptor de TV en la delgadez del espíritu de la golosina.

Desde tiempos del instituto, más o menos cuando nos formamos identitariamente, me he tropezado con dos personajes nefastos: el ecologista, que era el más imbécil de la clase, y el izquierdista, que era el más negado del grupo. Ambas posturas me producen urticaria. Pero la culpa es de los especímenes que las abanderaban; no mía. El verde ha terminado mezclando los RSU en el mismo contenedor como jefecillo de la Limpieza Viaria, con lo que incumple su pecado de juventud, y el rojo sigue sus días muelles, como entonces, de enlace sindical tras haber fracasado en la política local como líder de Izquierda Hundida, digo Unida. Ambos dos abominaban los toros; lo que me hizo, nieto de rejoneador, adorar los toros.

Como un shorthorn o un hereford cualquiera (uno es que tiene el ramalazo aún de la EUITA oriolana) el toro de lidia es un invento de finales del XVII, sobre razas del llamado “tronco ibérico” del uro, por fenotipo, que comenzó en el XV a ser seleccionado en tierras vallisoletanas. Con ello ya contradizco al líder del PP navarro que considera el toro y su liturgia como "algo vasco", que pudo ser que fuera en otra fórmula de la tauromaquia ya en el XVII y de la que persiste el recuerdo de la casta navarra, que no vasca.

Aquí seleccionamos bravura por encaste y trapío.

Recuerdo a mi abuelo José, a lomos de la Torda (una yegua vivaz de igual capa), hablarme de los jijona ciudarrealeños, que a mí me sonaban a turrón y a helados, y que dejaban helados a los lidiadores con su sólo nombre y el pelaje colarao. Y en seguida salían a relucir don José María de Cossío y su epítome (compendio) de le esencia del toro de lidia… don Gregorio Vázquez, don Pedro Luís Ulloa (conde de Vistahermosa), don Pedro de Alcántara (XIII Duque de Veragua), don Juan Miura… me salen de corrido. ¡Gracias abuelo!

Me gustan los toros.

Y a la fiesta uno el interés zoológico. Permiten que aún hoy tengamos importantes dehesas que les permiten, a los toros de lidia, mantener unas costumbres propias, casi, de la vida salvaje de antaño: conforman manadas (piaras que decían en los documentos del XVII cuando empiezan a formarse las ganaderías históricas) y desarrollan sus estructuras sociales, al tiempo que propician un impacto hiperfavorable en el medio que alberga esas grandes extensiones de terreno. El toro de lidia no teme al ataque invernal del lobo (en las ganaderías de la Meseta) y es capaz de defenderse de un tigre: recuerden el fracaso de las peleas toro-tigre del XIX (siempre ganaba el toro).

El toro bravo es un fascinante herbívoro de ataque que tiene detrás todo un mundo; toda una industria. Además, España siempre será la vieja piel de toro… aunque en Catalunya nos salieran ayer unas estrías que un poco de liposucción, tanto en la Carrera de san Jerónimo como en la Plaza de la Marina Española, no pueda arreglar.

La vieja piel de toro que Estrabón ya diseñó como elemento visualizante de la realidad peninsular sigue viva para mí. La piel de toro fue elemento religioso de toda el área mediterránea; y el culto al toro fue, hasta que Roma se hizo dueña de estas tierras arrinconando los ritos mitraicos, una constante.

Esta decisión del Parlament sólo me produce la pena de ver como se instrumentaliza a unos pocos tontos útiles que ungidos en sus sensibilidad hacia los semovientes se han dejado engatusar por los espabilaos de turno. A mí me queda el sabroso de regusto de la imagen de caballero y la manada de toros. Tal vez por el toro de lidia el caballo español tuvo vida; se necesitaba para cuidar al toro. ¿A qué otro animal se cuida ahora como al toro bravo de lidia?

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