14 jul. 2010

Unionistas de Orange por Benidorm

En Benidorm no nos falta de nada. Hace unos minutos Salvamento Marítimo detectaba una patera con 11 personas a 40 millas de la costa ¡¡frente a Benidorm!!, rezan los teletipos, y la remolcarán al puerto de Alicante. Es la segunda patera en 24 horas; la otra la remolcaron a Santa Pola…. Tal vez porque no estaba frente a Benidorm.

Y es que en Benidorm no nos podemos quejar; tenemos de todo. Al medio centenar de fiestas que alberga el calendario (andaluzas, asturianas, valencianas, alicantinas, manchegas, etc.) hemos de añadir una más: la de los unionistas del Ulster. El año pasado me sorprendió, pero no reparé en más. Este año me ha impactado. Parecíamos una calle de un Belfast cualquiera… salvando el precipicio de la distancia y la indiferencia de los conductores pasadas las tres de la tórrida tarde del 12 de Julio.

Irlanda tiene una tradición de resistencia violenta a lo británico desde 1641. Ilusionados con la Independencia de los EEUU (1783) y la Revolución francesa (1789), en la última década del XVIII se plantearon independizarse del yugo británico y la dominación Anglicana. Fueron días de violencia con el Sermón Dumcree, la batalla del Diamante y otros belicosos episodios que llevaron a la irrupción de la Orden de Orange, homenaje al protestante Guillermo de Orange que derrotara a los católicos de Jacobo II en 1690, asociada al Partido Unionista del Ulster.

Nada más comenzar el siglo XX la cosa se fue complicando con la creación de cuerpos de voluntarios para partirse la crisma desde el Ulster Volunteer Force al Irish Citizen Army (organización defensiva del ¡¡sindicato de transportes de Dublín!!). La cosa llegó al IRA, en su multitud de fórmulas, y a otros grupos violentos que se enzarzaron a mamporrazos, tiros y bombazos e hicieron intervenir al Ejército británico, que tomó partido por los suyos y que por estos días ha pedido perdón -matanza del Domingo Sangriento (Londonderry, 1972)-, y todo un rollo de décadas violentas. Yo me acuerdo de los disturbios de los setenta y ochenta, de Bernardette Devlin y del Reverendo Ian Paisley.

Total, que cada 12 de julio, los chicos de la Orden de Orange atraviesan el barrio católico de Portadown y unas veces se lía más la cosa que otras. Y en Benidorm este 12 de julio no podían ser menos los unionistas de vacaciones en soleada tierra española y desfilaron, sin Portadown que atravesar, ante el escepticismo local.

Y es que en Benidorm, más acostumbrados al uso patrio de estas cosas -no el balde los borregos atraviesan la Castellana madrileña como si de una Vereda Real de ganado de tiempos del Honrado Concejo de la Mesta fuera, que es- ni nos sorprendemos de que la sección turística de la Orden de Orange no deje pasar tan importante día desfilando por un tramo de la Avenida de Europa y un par de calles de Guirilandia. Oiga, nada que ver con Belfast, pero Orange total. Aunque aquí los católicos de pacotilla y agnósticos irredentos que somos más bien creíamos que era una charanga de apoyo a la vapuleada selección holandesa, o una reivindicación del exabrupto animado que fue Naranjito, y no una reivindicación isleña de soberanía anglicana.

En fin, ellos son asín y reivindicamos que el Servei de Turismo incluya la charlotada en el calendario festivo. Porque o mejoran la marcha, y se le da tratamiento institucional, o se les incluye en el capítulo carnavalesco de Regional Preferente, Grupo C.

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