3 nov. 2010

airberlin lo tiene claro

Pocas veces una rueda de prensa resulta tan esclarecedora. airberlin ha sido contundente esta mañana en el Meliá de Alicante. Pablo Caspers ha sido rotundo.

Después de repasar los servicios especiales de la temporada de invierno -airberlin vuela desde Alicante a 18 ciudades alemanas (6 de ellas, directos), a 8 europeas y a 6 españolas… y Europa tiene unas ferias de Navidad que quitan el hipo, amén de posibilidades de esquiar, cervezas de otoño y hasta alguna casa de Santa Claus en Suiza- y de comentar las ampliaciones (Amsterdam, Basilea, Copenhague, Faro y los nuevos non stop a Zurich), entramos en los desafíos económicos provocados, el riesgo “0” (cero) en el Hub mallorquín y los noticiones: el ingreso de airberlin en la alianza oneworld, el programa de bonificación para pyme’s (bussines points) y su apuesta por soluciones inteligentes e innovadoras en el servicio aéreo como la eficiencia energética: vuelos ecoeficientes.

Fuera de esta chorrada -supuestamente verde, pero que encierra una falacia- Caspers ha dado en el clavo: “el mercado ha cambiado” y “hay que saber vender”. Toque de atención al Patronato de Turismo y a la Cámara, pues a estas alturas de 2010 no ha habido campaña, e insistencia en lo del co-marketing, en el que ahora ha entrado Turespaña (tourspain). Y las cosas muy claras: “aquí (Costa Blanca, hoy) tenemos toda la competencia del Mediterráneo”.

Cristalino: “Si no hay mercado natural, no quiero volar”. Toda una andanada, demoledora, que dice mucho del planteamiento de compañía de coste lógico ante las compañías de bajo coste que colorean los aeropuertos europeos.

La nueva terminal del aeropuerto alicantino significa para ellos mejorar la atención al cliente; sus políticas comerciales vuelan más alto. Este verano bajó la cifra de pasajeros pero la ocupación de los aviones ha sido mejor, lo que evidencia el acierto de la programación. En invierno vamos igual que en 2009 (a día de hoy) pero la ocupación, con menos aviones, es igual. Y a eso vamos: un avión en tierra cuesta dinero. Sin atribularse lo más mínimo: “hemos reducido capacidad; el mercado es el que es”. Y sin lugar a dudas que es así: a los problemas económico-financieros se unió el volcán de nombre impronunciable y el caos… que aún colea. Esperemos que el anunciado (hoy) aumento de las medidas de control y seguridad en aviación (a estudiar en diciembre) no compliquen el chekking ni los procesos internos; un avión en tierra cuesta dinero y lo que queremos es viajar, cuanto más aquilatado mejor… y a velocidad de ahorro de combustible.

Como colofón, airberlin entregó sus distinciones: Falkentours (mejor agencia), Carlson Wagonlit (mayor crecimiento) y Viajes Polmar, de Benidorm (mejor agencia reservas grupo), que ya son reincidentes. Y eso es bueno.

Un solo pero, hablando de ecoeficiencia: a estas alturas aún me siguen con el sambenito de las emisiones de CO2. ¡Y ya está bien! Me siguen demonizando un gas cojonudo porque alguien en 1898 le echó la culpa. Estoy convencido que en algún lugar de la organización de airberlin hay alguien que les puede decir que emitir CO2 es hasta bueno. Que me empiecen ya a poner, con nombre, los gases puñeteros (SO2 y CO), pero que no vilipendien más el CO2. En muchos invernaderos insuflamos CO2 para que las plantas crezcan mejor y consuman menos agua. Que gases malos y perversos para esos del CC hay un montón; pero no criminalicemos el CO2.

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