6 nov. 2010

El estudio de la indigencia hídrica de Benidorm y la Marina Baixa

Ayer tarde vivimos un momento “histórico” en los ‘Cafés de Meliá’, por dos razones: no hubo que “despellejar” a nadie y, además, conocimos los entresijos de un libro que está a las puertas de la gloria sobre la realidad de la indigencia hídrica de Benidorm y la Marina Baixa. Un contertulio, Francisco Amillo, y un ingeniero que fuera del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, Rafael Ferrando, lo han hecho posible. No lo contaron todo, pero sí lo suficiente para aventurar un buen trabajo de investigación y una buena exposición de la realidad de ese organismo que lidia a diario con intereses de los regantes en una zona donde por asegurarse un hilillo de agua, ¡ma-tan!

En la comarca, la Marina Baixa (donde nadie se pone de acuerdo en sus límites y su tamaño, aunque -con buen criterio- optan Amillo y Ferrando por la cuestión autonómica… que es seguir la voz de la autoridad supramunicipal más inmediata frente a la técnica centralizadora) en un siglo se ha dado un vuelco a la cuestión agrícola. No se olvide que aunque oficialmente “vivamos” del turismo la comarca es protagonista de producciones tales como el níspero, con D.O. propia (Nísperos de Callosa d’En Sarriá), cítricos, con D.O. propia (Cítricos Valencianos), y cultivos tropicales por La Vila, amén de las huertecillas tradicionales. En 1908 teníamos 17.290 Has. de secano y 2.960 Has. de regadío. 101 años después, 5.042 Has. de secano y 3.759 Has. de regadío en riego localizado y nuestros ríos (ja, ja, ja; ríos-rambla mediterráneos) son capaces de aportar 8 Hm3 año en el mejor de los años… y necesitamos 24 más. Ni nos ponemos de acuerdo en sus nombres, pero el que llamamos Amadorio (río de La Vila) y el Algar-Guadalest son los protagonistas gracias a sus embalses (del Amadorio y de Guadalest) y por obra y gracia del Canal Bajo del Algar. Del río Torres no va más allá la cosa de que tiene un centro de impulsión para elevar aguas al embalse del Amadorio; y eso que tiene la más bella flecha protodeltaica de la costa mediterránea española y que si no hubiera cambiado el clima varias veces, a lo mejor, podríamos visitar el Delta del Torres.

Bueno, pues con el Canal Bajo del Algar comenzó todo… lo de este libro. En 1999 Francisco Amillo era el director de un nuevo IES en el Complejo del Salt de l’Aigua al que se impuso el nombre de Beatriz Fajardo de Mendoza (Beatriu Fajardo, para los de aquí). Amillo investigó sobre esta mujer del XVII, heredera de la Baronía de Polop (y Benidorm) previo pleito y pago dinerario, pues no se podía heredar por línea femenina y hubiera revertido a Felipe IV. De apellido ya muy lejano a aquellos fundadores del XIV (del Señor de Montjuit, Bernat de Sarriá), pone en marcha el Reg Major de l’Alfàs (de Benidorm), en 1666, y consigue la 2ª Carta Puebla (1701) toda vez que la de 1325 había terminado en casi nada: falta de agua, miseria y exposición a las razzias piráticas de la costa.

La Historia del Nou Reg / Reg Major es la Historia de Benidorm y la Marina Baixa. A partir de entonces y gracias a que la séquia mare (acequia madre) distribuía el agua, se comenzó a vivir por aquí. Unas veces viajaban por allí las “aguas cisternas”, limpias y claras, para llenar algibes y con sabiduría (y una anguila) mantenerlas potables todo el año; las más de las veces, el agua de vida para la agricultura. La historia es larga, pero al ir ampliando población y regadíos la cosa se fue complicando y las comunidades de regantes reclamando derechos históricos sobre pozos y fuentes (que siempre las ha habido en terrenos calcáreos como éstos) llegamos a la “era moderna” del Consorcio de Aguas (1976) que intentando mediar termina por darse de bruces con una “sequía” como la de 1978 que pilló al personal con los pantalones bajos. A pesar de venir de excelentes años de precipitación, la mala planificación hizo de aquél verano el más triste de la historia benidormera. Los 3 Ejércitos vinieron al rescate: la Armada y sus buques algibe, los camiones cisterna de Tierra y las pequeños transportines del Aire que entraban en las callejuelas del Casco Tradicional. Nos bebimos hasta el agua de las piscinas.

Después de aquella catástrofe (el turismo resultó gravemente afectado, pero a partir de 1980 comenzó a recuperarse) el CCAMB “reina” sobre el conjunto de las aguas hipogeas y superficiales y es capaz de dar abastecimiento a 0’3 €/m3 y entregar aguas de las depuradoras a los regantes. La EDAR de Benidorm (1979) fue la primera de España en ciclo completo y la primera en ser pagada por sus ciudadanos sin ayudas de las administraciones.

Propaganda al margen y sabiendo que el Consorcio es la repera en gestión integral del agua (El Congreso ONU-Agua [ahora UNESCO-Water] se celebró aquí -1992- y sentenció que era el más completo organismo de gestión integral de aguas), esperamos como agua de mayo este libro que nos contará la historia de vida de la comarca, el agua, desde los primitivos qanats a la conducción forzada y computerizada de hoy, con potabilizadoras y secciones de ósmosis, pasando por las balsas del Barraco de Lliriets y los pozos del Gulapdar. Una historia apasionante de esfuerzo y supervivencia. No se la pierdan

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