30 nov. 2010

Wikileaks, un Sálvame de Luxe... de diplomáticos

¡Cuanto tonto por milímetro cúbico en este país! Con lo de Wikileaks estoy por empadronarme en Andorra, que no es ni España ni Francia, y si me hago con un forfait hasta puede que esquíe… y yo, con el equipo adecuado, parezco un Alberto Tomba cualquiera; otra cosa es que encuentre alguna pista verde tan llana como para lanzarme por ella. Pero me exilio en Andorra, lo juro.

Lo que han hecho estos chicos de Wikileaks ha sido publicar un puñado de “cables diplomáticos”, de esos que se cruzan los del “Servicio Exterior” y se cuentan el cómo está el parque. Me llama la atención que haya tenido que ser el ex presidente FG el que salga a restar relevancia a la cosa. De esos cables, todos los países y todos los días, se cursan decenas de ellos entre embajadas y sedes de Exteriores. No veo yo la trascendencia.

Wikileaks, leo por ahí, quiere decir, usando la palabra hawaiana “wiki” (rápido), “filtraciones rápidas”: se trata de un portal de filtraciones operativo desde diciembre de 2006, aunque para celebrar su 4º aniversario aspire a ser un grupo mediático, SPP (Sunshine Press Productions), una empresa islandesa (dicen que en Islandia se encuentra el paraíso de la libertad de expresión) que cuenta con algunos líderes del periodismo europeo de investigación.

No obstante, si por investigación se me toman lo de publicar los informes del Servicio Exterior, y lo publicado es noticia: ¡pues vaya! A la Cristina argentina, al Garzón español, a Berlusconi y a ZP, los han calcado. Pero para decir eso no hace falta ser una Matahari de pacotilla, miembro del Círculo de Cambridge o primo hermano de Oleg Penkovsky. Otra cosa es sacar alguna vergüenza amarilla, como que China quiere volver a ser la reina del baile en Corea, o arábiga, como que los emires estén hasta el dulband de Ahmadinejad. Pero ni por esas: un Sálvame De Luxe de diplomátricos.

Otra cosa es comprobar cómo se lo curran los USA a la hora de defender a su gente por encima de todo. Hoy leo en El Mundo que “Cuba retira el visado a un médico por ser del partido de Aznar. Ponce (el médico en cuestión) denuncia que la embajada española (en La Habana) no le ayudó”. Unos por otros; los nuestros, dando ejemplo. Ahora bien -y al hilo de esto-, la familia de José Couso (cámara “externo” de Telecinco) está indignada al ver (en Wikileaks y en El País) que el Gobierno de España y la Fiscalía General del Estado, “en vez de defender la soberanía nacional e investigar lo que le ocurrió a un ciudadano español, se ponga al servicio de una “potencia extranjera” y oculten la verdad”, que ha largado esta mañana Javier Couso, el hermano del español que halló la muerte en medio de un conflicto bélico. El entrecomillado en “potencia extranjera” es mío. Por cierto, la Fiscalía General del Estado se ha descolgado a medio día con que “no admite ninguna clase de injerencia extranjera” (sin potencia) y desde el Gobierno han dicho que nunca les dieron los 85.000 dólares por guantanamero importado. Encima, ¿los timaron? ¡País!

A mí, lo me que me mosquea ahora es que los de Wikileaks andan en plan moralina y prédica diciendo que lo suyo es ir hacia un “periodismo combativo de calidad”. ¡Válgame Dior! (Christian Dior, faltaría más) que ahora me vienen dando clase. Julian Assange se ha descargado (Expansión.com) con un “Los medios de comunicación establecidos son parte del problema. … Los periodistas tratan a los lectores como los padres tratan a los niños”. Pero luego Assange filtra a los medios de comunicación establecidos (aquí, entiéndame El País, en España) lo que han colgado en la web para que lo lean. ¿Quién ha escrito esa información?, ¿ha pretendido tratarme como a los niños?

Assange parece no saber lo que es la libertad de prensa: es la que yo tengo de comprar el periódico que quiero, de escuchar la emisora de radio que quiero, de ver la cadena de TV que quiero, de seguir en Internet lo que quiero. La libertad de prensa no me la da Assange con Wikileaks; la tengo yo… por vivir en el Primer mundo y en Democracia. Los periodistas trabajamos para un medio cuya cabecera tiene siempre una orientación. Es el público el que elige dónde y cómo quiere informarse. No somos borregos. Uno compra/oye/ve el periódico/la radio/la tele que le escribe/cuenta/narra las noticias que él quiere leer/escuchar/ver. Los medios generalistas son más sibilinos, pero los deportivos van más a las claras. Los del Madrid leen la prensa madrista y los del Barça la suya. Luego está la capacidad de raciocinio del interfecto: lo que nos cuentan no hay que tomarlo como la verdad desnuda, la información veraz o la real realidad de las cosas. Es sólo un elemento más para formarnos opinión.

Y volviendo a Vikileaks, ya quisiera yo poder leer las comunicaciones de nuestro Servicio Exterior en Marruecos sobre Marruecos. Ah, ¿pero existe? Lo de Bernardino León explicando lo de las buenas relaciones con Marruecos, incluso que deberíamos agradecerle todo lo que hace sobre Al Qaeda (que yo lo oí), choca con todos los confidenciales… y el estado de salud de nuestro embajador cuando lo de El Aiun. ¿Alguien se ha parado a investigar si aquello fue natural? Digo lo del embajador.

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