27 dic. 2010

Frío en Benidorm

Ahora mismo, cuando esto escribo (10’30 h), el termómetro marca los 4ºC; cuando salí a andar la playa (de Levante), a eso de las 8, por El Torrejó estábamos a 1ºC y en el Racó de l’Oix apenas marcaba 0’5ºC. No tengo más referencias benidormeras. El termógrafo de Servi-Group está fuera de juego desde el jueves 23 y no tengo farmacia cercana informando. Hace frío. La AEMET, en su predicción para Benidorm dice que 2ºC de mínima. Lo dicho, a las 8 AM mis registros no eran esos. Esto me pasa por andar con un miniordenador de esos que te marcan tiempo, distancia, pasos, kilocalorías, temperatura y un sinfín de chorradas para “hacerte menos tedioso el caminar mañanero”. No tiene brújula, pero le voy a descargar una electrónica.

Mi problema termográfico es que no tenemos una estación meteorológica “ofisiá” en Benidorm. Nunca sé la temperatura “buena, de la buena” que tenemos en Benidorm. Sería fundamental que la “capital del Turismo”, como les gusta llamar, tuviera una oficina meteorológica para dar cuenta de las “bondades” climatológicas del pueblo.

En 1973 el Ayuntamiento tenía una estación meteorológica, considerada como experimental. El pleno del 23 de marzo de 1973 aprobó 900.000 pesetas para adquirir, ¡¡en Alemania!!, los equipos que se instalarían en el Observatorio Meteorológico Municipal que se instaló en los altos de la Estación Depuradora de Aguas. A saber: pluviógrafo (cantidad e intensidad de preciputación), heliofanógrafo (horas de sol), actinógrafo (radiación solar neta), termógrafo (temperatura), termómetros de máxima y mínima, anemocinemógrafo (dirección, velocidad y rafagosidad del viento) y un conjunto barómetro/barógrafo (presión atmosférica). Le repera limonera del momento.

¿Qué fue de ello?

Vamos a ver si lo averiguamos… y les cuento.

Parece que los equipos terminaron en un IES de Benidorm… y, claro, la meteorología no es el pan nuestro de cada día. Y eso que alguno de sus profesores debe impartir conocimientos de Geografía; y por ende, de climatología… ¡Demencial! Al menos, confiemos en que quienes impartan aquí Geografía no menten Trevélez, y su jamón, como ejemplo de clima frío… con moros en la costa.  Así nos va.

Tal vez la ausencia de una instalación “ofisiá” de recogida de datos en clave científica no nos sitúa en las referencias nacionales meteorológicas. Y eso sería bueno. Recuerdo cuando la propiedad del Belroy colocaba en la prensa belga lo de “Ayer, en Benidorm, x grados”. Era una buena propaganda; sería ahora una buena propaganda… e incluso nos serviría para mesurar el frío e interpretar la sensación vivida. La inmensa mayoría de las estaciones meteorológicas casero-aficionadas no nos valen para la vertiente “ofisiá”, aunque nos pueden ilustrar.

Propongo recuperar la Estación Meteorológica de Benidorm y sus registros, los que nos indicaría qué pasa con “el tiempo” en Benidorm… con eso del “cambio climático” de los calentólogos. Por cierto, el profesor Antón Uriarte publicaba ayer en su blog (CO2) una información de la AEMET en la que se constata que la temperatura media de la vieja piel de toro no ha variado en los últimos 20 años. ¡Qué putada! Se lo pueden leer (y descargar; son 50 kB fantásticos repletitos de realidad) en http://www.aemet.es/es/noticias/2010/12/avanceclimatico . “Ofisiá”, oiga.

Y de rebote, me ha llegado a la memoria el Ayuntamiento leonés de Villamanín de la Tercia. Son catorce barrios en un valle minero donde se consigue una excelente cecina de chivo. La Tercia es fría de… ¡cataplines! Villamanín era famoso porque, desde tiempos de Roma, se extraía mineral y en concreto uno muy raro que se llama Villamanita (villamanita-cármenes) y está a un paso del Puerto de Pajares (¡Olé!) y de la Estación de Pajares-Valdegrande, una referencia para los esquiadores. En Polonia, por cierto, parece que también se ha encontrado Villamanita. Y, ¿para qué sirve la villamanita? Pues no lo sé a ciencia cierta, pero es un mineral muy demandado por los coleccionistas de minerales raros. Asín que

El Villamanín de ahora está en la ribera del Bernesga y en la Ruta de la Plata (alias, Nacional 630) y es, parece que sin lugar a dudas, el pueblo más frío de España. Pero como no tiene estación meteorológica “oficiá” pues no sale en los papeles. Eso sí, los vecinos fotografían los termómetros y colocan las fotos en Casa Ezequiel y otros bares y restaurantes (se come francamente bien en Villamanín y en toda la Tercia -aunque sus carreteras, para mí, dejen mucho que desear-) para dejar constancia de que allí el grajo no es que vuele bajo, es que viaja en metro. Esta noche pasada, más de 24º bajo cero.

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