30 dic. 2010

Los cafés... del PSOE y el chiste de la electricidad: ¡exportamos a Francia!

En esto de los cafés, el PSOE lo tiene negro.

Yo, aún currito a pie de calle, me chupé las comparecencias de Juan Guerra, el gran hemmano, en los Juzgados de Benidorm por sus “cafelitos” que le llevaron a “sus cosas” en l’Alfàs del Pí. Luego escuché atónito la respuesta de ZP sobre el precio de su café; aquél que se lo tomaba a precio de saldo. Y ahora ha llegado el ministro Sebastián y nos dice que la subida de luz equivale “poco más que a un café”.

Uf; los cafés y el PSOE… se cortan.

Como esto siga así va a llegar alguno a animarnos a gritar aquello de “¡C.A.F.E, C.A.F.E, C.A.F.E!” sin Juramento del Llano Amarillo por medio, pero hasta las narices de su comportamiento en este 2010.

Esta última subida viene porque ideológicamente se está en contra de la energía nuclear y se priman y repriman las “insostenibles” sostenibles. No pude ser que la solar fotovoltaica tenga subvenciones de más de 400 €/kW y su precio real ronde los cuarenta, ¡que ya es costar!

Es que tiene bemoles la cosa y cada día sabemos algo más que nos revuelve las tripas: la subida del 9’8% permitirá recaudar, por poco más de un café por hogar y mes, la suculenta cifra, para mí, de 2.900 millones €, pero es que este mismo año el Gobierno ha subvencionado a las insostenibles sostenibles con casi 8.000 millones € que hemos pagado usted y yo. Que no me vale que me comparen este atraco con un café.

Yo, de siempre, defenderé el puesto de trabajo de Homero (Simpson) por muy amarillo que esté. La cosa es sencilla: El coste medio del kWh nuclear en España -en la de Springfield no lo sé- es de 1,5 céntimos de euro, que se desglosa de esta manera: el céntimo, 1 céntimo de euro por kWh, es el coste de operación, mantenimiento y combustible necesario; 0,2 céntimos de euro por kWh, que representa el coste de la gestión de los residuos radiactivos (esta última cifra surge a raíz de la ley de internalización del coste de los residuos radiactivos puesta en marcha el 1 de abril de 2005), y el resto -0,3 céntimos de euro por kWh- es lo derivado de la inversión recurrente anual que se hace en todo el parque nuclear español, que asciende a unos 150 millones de euros. El coste del uranio representa una fracción muy pequeña, del orden del 3%-5%, del coste total de producción de la electricidad en las centrales nucleares, por lo que esta variable tiene una baja sensibilidad a las variaciones del precio del uranio. Y a pesar de esto ZP les ha puesto tiempo tasado a las centrales nucleares españolas y ha cerrado el grifo a las nuevas… y venga molinos y huertos solares subvencionados.

Apostemos, pues, por las centrales nucleares de 5ª generación. Por cierto, para una EPR de 1.600 MW (lo estándar hoy en día) es necesaria una inversión de entre 1.500 y 2.000 euros por kW instalado y unos 10 años de plazo para que esté operativa al 100%. ¡Estamos perdiendo el tren!

Y una cosa que quiero añadir y que considero fundamental. Eso de que somos dependientes energéticos de Francia es un “bulo técnico” importante. Vamos, que sí, pero no tanto. La gabacha AREVA nos resuelve la papeleta (vamos, que le importamos una de kilowatios que no veas, producidos por nucleares), pero… la cosa es culpa de un mix europeo. Resulta que España “exporta” energía a Portugal, Andorrra, Marruecos y… ¡a la propia Francia! (cosas del régimen de compensación energético). Y, por la misma, ¡reciprocidad! Es rigurosamente cierto que nuestro principal proveedor (le compramos) es Francia, pero también le vendemos una nimiedad técnica… que también es computable. ¡Tota pedra fa pared! Ojo, que también importamos electricidad de Portugal y Marruecos (mínimamente). Eso sí, nuestro principal referente exportador eléctrico absoluto es… ¡Andorra!

Otra cosa, ¡y eso duele! (que decía la Bombi), es el precio medio que pagamos para uso doméstico de la electricidad (que de por sí es el 9º de la UE-27) y por el uso industrial (que es el 4º de la UE-27) con el agravante de que en impuestos somos los segundos… y eso nos resulta muy caro para los bolsillos del contribuyente -tome o no café- y nos hace muchísimo menos competitivos.

Otro aspecto es ¿por qué gastamos tantísima electricidad? La respuesta en 2011… Y, por favor, que para responderme a esta pregunta no me salga nadie del Gobierno diciendo que con esta subida aprenderemos a ahorrar en consumo, o comparándolo con algo relativos a los cafés. En cuestión de cafés, los únicos buenos son “Los Cafés del Meliá”… que vuelven el 14 de enero.

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