6 dic. 2010

Retorna y recicla... y a la esclava "mite manu"

Tenemos un lío provincial en eso de los RSU; la basura. Los de Jijona están hasta las narices (nunca mejor dicho) de que les envíen la basura de Castellón y otros puntos de la Comunitat. En la cuestión comarcal se arbitraron sistemas y unidades de tratamiento de los residuos sólidos urbanos, pero producimos basura a un ritmo infinitamente superior (escala galáctica) a la capacidad de las Administración de proveer sistemas. En la Marina Baixa (Benidorm & Co.) llevamos la basura a El Campello (l’Alacantí) y tenemos en casa (Benidorm) una planta de tratamiento y transferencia. La cuestión clave es que a cada planta lleguen los residuos que pueda gestionar y que las plantas estén comarcalizadas.

Los Panchos tenían una canción de desamor, premonitoria en esto de los RSU, que se titulaba “Basura” (… y yo también me confundí, cuando te ví, basura me volví. La, ra, ra, ra...) y sobre la que un día bromearon, ante el éxito de la canción: “Ya me gustaría de 'Basura' poder vivir”. Pues hay gente en el Primer Mundo que de basura vive la mar de bien. Son las cosas del reciclado.

Y en reciclado, el vidrio es un campeón. En 20009 en España se recogieron más 712 millones de kilos; reciclamos más de 15 kilos de vidrio por habitante. En la Comunitat Valenciana estamos en la media nacional y recogimos 77 millones de kilos. En virtud recicladora de vidrio nos ganan las Islas Baleares (26’3 kg/hab.), Navarra y País Vasco (25’4, cada uno), La Rioja (21’5), Cataluña (20’9), Cantabria (19’1) y Castilla y León (16’7). Vamos octavos. Ceuta y Melilla, como que pasan del tema (1’3 y 1’4 kg/hab.) y sin llegar a la barrera de los 10 kilos están Andalucía y Castilla-La Mancha. Por debajo de la media, el resto. Y eso que algún líder del proceso de reciclado es de por donde menos se recicla. Por cierto, como los datos son semestrales, sepan que en el primer semestre de 2010 se han recogido 4 millones de kilos de vidrio más; esto funciona.

La cosa es tremenda. Sólo en bebidas, cada día entran en el mercado nacional 51 millones de embases de vidrio. Sólo el 30% acaba en el iglú amarillo del reciclaje. El 70% termina en el vertedero.

Leo por ahí que se están promoviendo la irrupción de máquinas que cambian vidrio por dinero en forma de tickets de descuento; lo que en 32 países del planeta se llama Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR).

Ya saben que a mí me pueden ver poco por los museos del Mundo entero pero seguro que me encuentran en tabernas, bibliotecas, mercados y supermercados de los más raros sitios de ese mismo Mundo. En Frankfurt y en Berlín he visto las maquinitas que escanean la botella -o el tarro, o la lata- que les metes y en nada te emite el recibo con el total de elementos llevados a reciclar y la cantidad de dinero que te corresponde que, generalmente, inviertes en compra. No es inusual ir al súper con la bolsa del vidrio, descargar en la máquina, y comenzar la compra. He visto máquinas para vidrio y para latas de aluminio: en las dos pasaba lo mismo.

Retorna es un consorcio creado por varios émulos de la canción de Los Panchos, vivir de “Basura”, que quieren introducir esto en España. Lo veo muy bien; más que bien, una genialidad medioambiental y económica. Pero cuando lo explican dicen que pagaremos 0’25 € por envase que luego nos serán devueltos al entregar la botellita.

¡¡No, hombre, no!!

Que luego el vidrio, o el aluminio, quedan de su propiedad y eso tiene un valor de mercado. En ese negocio económico y ambiental también quiero ya salir beneficiado. Yo reciclo, yo me beneficio.

Vale que la maquinita lectora-recicladora valga del orden de los 20.000 €, pero no se la tengo yo que pagar a los asociados de Retorna y encima hincharles la cartera. Ustedes, señores de Retorna, colocan la máquina y, como las que he visto en Alemania, en función del vidrio (calidad, tipo y limpieza; o de la lata) que le metamos ustedes nos pagan con arreglo a una tarifa bien visibles que aceptaremos o no… y ahí entra la competencia. Porque la materia que les entregamos ya de por sí es eso, “materia prima” y hay otras cuestiones ecológicas que molan.

Miren: en Alemania, aquellas maquinitas que yo vi identificaban lo que les metías para saber, primero, si pertenecían al sistema alemán de depósito y, segundo, para ver si eran para reciclar o para lavar y reutilizar. En función de la norma alemana hay unos precios antes y después del proceso para cada tipo de envase. ¿Aquí pasará lo mismo o directamente nos colocan los 0’25 que luego nos descuentan; que no devuelven? El vidrio introducido en la máquina, según sea, va a compactación o a almacén para pasar a cajas. La máquina es más compleja que un simple lector de calidad y por eso tiene un precio.

Lo depositado a través de las máquina pasa a ser propiedad de la empresa de la máquina o del gestor de residuos. Y eso tiene ya un valor. Y, además, el valor del producto reciclado que en el caso del vidrio no he conseguido que me dieran una cifra medianamente posible en €/TM; cuatro llamadas a ANAREVI y a 3 platas de reciclado en Sant Vicent del Raspéig, Caudete y Verín -por si las más cercanas, al identificarme, se me iban por los cerros de Úbeda- ¡Dios, cuánto secretismo!, pero que cuando hablamos de PET es de 400 €/TM (que también meten botellas de PET y el PET vale) y de 1.000 €/TM en el caso del aluminio.

Es que pagarlo todo, hasta la cama, no me atrae mucho. Y en este “nuevo” negocio de la basura no me apliquen el Derecho Romano que si bien al esclavo manumite, a la esclava “mite manu”.

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