16 dic. 2010

Un congreso de OVNI's en Benidorm... en 1975

Qué jartá de reír.

Ya les he dicho que ando en plan CSI con el tema del turismo europeo en Benidorm, en plan desarrollo histórico de las tendencias, y me he metido hoy con el año 75 donde me he sorprendido con unas declaraciones de Mario Gaviria -de hace 35 años- (¡¡implantación de tasas aeroportuaria y por utilización de playas… y cosas más gordas!!) y con otras muchas lindezas turísticas como que “el paro obrero decrecía con mucha lentitud tras la crisis del 74”, la lucha contra el overbooking (que en 1974 fue un problema que trascendió con mucho los Pirineos) y con el endémico problema del agua: se llegó a decir en agosto que para el 20N no habría más remedio que ordeñar los dromedarios… y va y llueve, salvando la situación.

Pero a lo que voy: qué jartá de reír con los OVNI’s/UFO’s y el congreso de ufología que… nunca se llegó a celebrar. ¡Menos mal!

En 1974 hubo una oleada de “avistamientos” y más de un avispado buscó negociete. Y Benidorm estaba abierto a todo.

Por aquellos días de 1975 lo de los OVNI’s pasaba casi por religión y preparando el congreso me aparecen los nombres de la mitad del sanedrín de Los Cafés del Meliá. El mío no sale porque ni estaba ni se me esperaba: uno, también por aquellos días, fue mucho de von Daniken y hasta de J.J. Benítez, pero uno también tuvo la suerte de ver “Los dioses deben estar locos” (Jamie Uys, 1980)… y entró en razón.

El avispado de turno en el Benidorm de 1975 fue Herbert S. Williamson, director de The Thimes of Spain, y amparándose en sus “cosas” se trabajó en organizar en Benidorm el Primer Congreso de Ufología. Los medios locales sacaban una u otra vez artículos de Williamson (que hoy sonrojan) sobre el tema. Y menos mal que no salió adelante, porque con los mimbres de reseñas que hay es como para tirarse de los pelos. En la preparación del congreso se citan dos momentos claves: 1.897 y, fundamentalmente, el año 2.585 aC.  

·         16.04.1897: El “primer extraterrestre de la Edad Moderna” fue el que “se estrelló en la localidad tejana de Aurora (USA; condado de Wisie) el 16 de abril de 1897… y allí quedó enterrado”. Y Mulder y Scalli sin saberlo; lo que hubiera ganado “Expediente X” con Williamson como guionista.
·         2.585 a.C.: El “célebre investigador” Williamson data -júa, júa, júa- un encuentro en la tercera fase en Benidorm acaecido, válgame Dior (el de los perjúmenes), en el año 2.585 antes de Cristo. Agárrense los machos: ¡¡¡un papiro egipcio da cuenta del encuentro en el Monte Puig Campana!!! Los testigos son unos marinos egipcios que “pasaban por aquí”.

Y es que el Puig Campana, el Tajo de Roldán, era eso: una plataforma de aterrizaje y despegue de naves.



Y Benidorm seguía, aún después del verano de 1975, empeñada en su congreso de UFO’s con todos los padres de la patria turística, a falta de otros menesteres y sabiendo que existían los 7 Pecados Capitales del Turismo (José Ramón Alonso los descubrió aquél año), implicados en ello y promocionándolo internacionalmente. Ni siquiera la enfermedad de Franco les cambió el rumbo del CIT por aquellos días.

Era tal la cosa que hasta “sufragaron” una expedición conjunta, atención, del Centro de Estudios Interplanetarios y de la Asociación Española de Parapsicología que, tras subir al lugar de autos, en septiembre, emitió un informe que dice: “Jamás pudo ser el Tajo de Roldán una plataforma de aterrizaje o despegue de nave alguna… La famosa “U” no es más que una falla orográfica, completamente irregular que tiene por base un montículo piramidal”. Esta gente fue lo único sensato del proyecto. Se vinieron provistos de un buen despliegue de personal y medios, e hicieron lo que no había hecho nadie: subir a ver, in situ, la base de los OVN’s.

Al final el congreso quedó en nada (¡menos mal!). El informe parece que les desanimó tanto que dejaron la ufología para otro momento y se centraron en lo que interesaba: la realidad del turismo. En diciembre se celebró en Madrid la IIª Asamblea Nacional del Turismo y sus conclusiones, que prometo colgar en nada, devolvieron a aquellos próceres turísticos a la dura realidad de la competitividad y la formación. 35 años después, créanme, las cosas siguen igual.

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