13 feb. 2011

CC: sostenella y no enmendalla. Ahora con las migraciones



Un poco hasta las mismísimas narices de titulares de prensa como “CC obliga a migrar de sus territorios a pueblos indígenas” me aventuro con este post. Me sigue pareciendo inaudito que sabiendo que el clima no es un dogma de fe, que pasaron los tiempos de su encasillamiento y que sabemos que es dinámico, haya aún quienes -sostenella y no enmendalla[1]- se empeñan en seguir con lo del CC. Lo más grave es que les da por hablar ahora de “cambio global”. En fin. Lo de nunca acabar.

El colmo es que la Fundación Migres va a crear en Tarifa, en las instalaciones de la antigua 8ª Batería de Costa, en Punta Camorro, un centro que estudie el efecto del “cambio global” sobre los movimiento y la distribución de los seres vivos. Mientras se dediquen a lo de la biodiversidad, pues bien; pero Migres va de migraciones humanes y me temo que no se han leído la “Carta Mundial del Migrante” suscrita hace nada en la isla senegalesa de Gorée durante la sesión del Foro Social Mundial. En ella, los migrantes, que piden la libre circulación y derechos en los países de tránsito, dejan bien claro que lo que les empuja a migar es la corrupción; no la falta de recursos o episodios climatológicos concretos y puntuales que, aún siendo graves, siempre tienen solución o planificación.

De América Latina, de donde vienen casi todos los más destacados titulares del CC y el empuje a la migración, llega, al mismo tiempo, un estudio del Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo para América Latina (IIED-AL). Vale que en Argentina sale un instituto de algo cada media hora, pero este, al menos, tiene un cierto prestigio internacional ya que es una rama del IIED del Reino Unido: International Institute for Environment and Development. Su publicación “Medio Ambiente y Urbanización” tiene prestigio internacional y su fundador, Jorge Hardoy es, aún hoy, un personaje. Bueno, pues el IIED-Al tras estudiar casos muy mediáticos en Bolivia, Senegal y Tanzania concluye que “no encontró pruebas de la degradación del medio ambiente vinculados al CC que se tradujeran en migraciones internacionales”… “necesitamos respuestas racionales… no reacciones viscerales que crean nuevos problemas y aumentan la vulnerabilidad”. Como conclusión final sugieren “evitar los círculos viciosos” debido a que “la migración es la consecuencia no del CC en sí, si no de las políticas creadas para hacer frente al CC”. “La migración es parte de la solución, no parte del problema”.

Vamos a ver cuanto tardamos en darnos cuenta de esto.





[1] Lo malo no es equivocarse. Peor es permanecer en el error. Aunque lo dramático es seguir en él a sabiendas      

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