10 feb. 2011

España, medio siglo en la carrera espacial


1985. Iba yo un buen día camino de Ayamonte por la carretera de San Juan del Puerto y en el término de Mazagón me encontré un cartelón oxidado que decía Base Aeropespacial de “El Arenosillo”INTA ET. Me quedé de piedra. La “Base Aeroespacial”, al menos desde la carretera, parecía abandonada y a lo lejos se veía algún barracón y una estructura metálica. ¡Me descojoné! Parecía el “Objetivo a la Luna” cutre… de Tintin… y aquello no era Syldavia; que era Huelva.

Preguntando me enteré de que era verdad: era una base de 1942, y entonces como ahora del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial “Esteban Terradas. Allí, el 4 de octubre de 1966, se hizo el primer lanzamiento español de un cohete yankee Nike Cajun con fines pseudomilitares, y en julio de ese mismo año se lanzó el primer cohete español, el INTA 255, que luego dio paso al INTA 300 que fue algo así como el primer “misil” español. ¡¡Alucinante!!

Con ayuda inglesa, en aquellos años, se probaron varios propulsores y a finales de los setenta se dedicaron las instalaciones de “El Arenosillo” a la investigación atmosférica. Entre 1983 y 1987 estuvo fuera de juego, pero se reactivó en 1988 y ha servido, ya desde 2001, para las pruebas de los misiles “euro-stinger” y “Spike-HAD” de los helicópteros Tigre, además de ser un importante vector de cohetes meteorológicos. Hoy es la Estación de Sondeos Atmosféricos y de Ensayo de Cohetes de “El Arenosillo” y, como indiqué, pertenece al INTA -desde 1966-, y antes fue del Ejército del Aire.

Todo ello me lleva a recordar los sesenta años de España en la carrera espacial. Porque, resulta que desde 1951 hemos sido, y somos, parte fundamental de la carrera espacial occidental, tanto con la NASA como con la ESA (Agencia Espacial Europea).  La verdad es que la historia esta comenzó con la NACA, antecedente de la NASA. Y el haber comenzado con el Comité Consultivo Nacional para la Aeronáutica (NACA) ya marcó la colaboración, hasta que en 1958 se funda la NASA (Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio) y nos integramos en el primer nivel.

De sólo conversaciones, en 1951, se pasa al desembarco, en 1952, en las islas Canarias de material para analizar el espacio. Pero cuando los rusos lanzan el Sputnik-1 (04-10-1957) se localiza en las inmediaciones de San Bartolomé de Tirajana lo que hoy es el Centro de Seguimiento de Maspalomas y se firma el convenio (18.03.60) que permitirá las instalaciones que operan desde enero de 1961 -así, pues, cincuenta años ya- y que han participado en los proyectos Explorer, Mercury-Atlas, Geminis, Apollo y Skylab. Ahora en la ISS. Dependió de la NASA hasta agosto de 1975 y, tras un paroncillo, desde 1979 la opera el INTA para la ESA.

Pero aún hay más. Son cinco las bases clave de la aventura espacial española. Además de El Arenosillo y Maspalomas tenemos las estaciones de Robledo de Chavela, Cebreros y Fresnedilla.

Robledo de Chabela (Madrid) es la guay del grupo. Pertenece al Deep Space Communication Complex (DSCC) y ha sido vital en varios programas de la NASA y hoy de la ESA. El “complejo” lo integra con otras dos estaciones, la de Goldstone (California, USA) y la de Honeysuckle Creek (Canberra, Australia). Comenzó con el programa Mariner (1962-1973) y sigue en primera línea. La de Cebreros (Ávila) tiene nombre de misterio, Estación de Espacio Lejano, la opera la empresa INSA -también del INTA- y la solitaria antena fue fundamental, por ejemplo, para la Venus Express y otras como la Mars Express y la Phoenix. Está adscrita ahora a la ESA y, en realidad, la operan desde Darmstad (Alemania), aunque depende de una instalación existente en Villafranca (Madrid).  Finalmente, tenemos el complejo de Fresnedilla de la Oliva (Madrid), cercano a Robledo de Chavela. El complejo de antenas y radiotelescopios se construyó en 1966, inaugurándose un 4 de julio de 1967 como Base de Radiotelescopios. Fue pieza clave del proyecto Apollo y desde 1985 pertenece al Ministerio de Defensa y la opera en exclusiva el CNI. La llaman la “oreja de España” puesto que su misión, ahora, es controlar todas las comunicaciones patrias.

Con todo, sin lugar a dudas, el mayor éxito de estos cincuenta/sesenta años de aventura espacial española es el hito protagonizado por dos españoles: el madrileño Pedro Duque y el también madrileño, pero criado y formado en California, Miguel “Michael E.” Díaz-Alegría.

Pedro Duque fue seleccionado astronauta en 1992. Es el único español que ha realizado misiones espaciales propiamente dichas: la SRS-95 (29 octubre a 7 noviembre de 1998, en el transbordador Discovery, y la “Cervantes”, en una nave Soyuz rusa a la ISS (18 al 28 de octubre de 2003). Miguel Díaz Alegría es, en realidad, oficial de la Armada norteamericana en la Reserva (aunque de origen español) y fue instructor de vuelo y orbitador. Tiene en su haber 257 días en el espacio y 10 caminatas espaciales.

Hay 10 aspirantes españoles a este “cuadro de la gloria”, pero… la pela es la pela y…

Además, en estos cincuenta/sesenta años que yo conmemoro (se mire la estación de Maspalomas o los contactos con la NACA) tenemos el primer satélite totalmente español, el IntaSat (1974),  y el pionero de los minisatélites, el Minisat (1997), así como las grandes compañías españolas del sector que se codean con las principales del mundo: CASA (EADS-Casa), INDRA, GMU y SENER.

Vamos, que 50/60 años bien aprovechados… aunque la historia la comience yo en 1985, con ojos de incredulidad e hilarante descojone no reprimido, ante un cartel oxidado en una carretera perdida de la entonces poco ocupada costa onubense.




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