9 feb. 2011

Lugares de "aeroescala" en Alicante


Andan preparando los compañeros un trabajo sobre los lugares de aeroescala de Alicante con motivo de la inminente inauguración de la T3 del Aeropuerto de El Altet.

Es que El Altet es el continuador de la tradición del Campo de Aviación de Rabasa que fue -1919- el primer “aeropuerto” de Alicante y, a su vez, junto con el primitivo El Prat de Barcelona -heredero de El Remolar, en Viladecans-, el primer “aeropuerto” internacional que tuvo España. Bueno, El Prat lo fue unas horas antes; nos ganó por la mínima.

Alicante entró en la historia de la aeronáutica comercial en febrero de 1919, un 23F. Desde entonces, dos intentonas de ubicación (con documentación y vestigios “arqueológicos”) y una cuarta realidad, El Altet, que -en realidad- fue la segunda opción, operativa ya en 1927 con una pista, un hangar y un anemoscopio (vamos, una manga de viento). Volar, entonces, era más sencillote.

Quien puso a Alicante en la órbita internacional de los viajes fue un francés de Bagnères de Bigorre, famosa por sus termas y porque un día estuvo en train de hermanarse con Bañeres de Mariola… y no cuajó. Pierre-Georges Latécoère nació en el seno de una familia de constructores de material ferroviario ligero que la IGM puso a fabricar desde cocinas de campaña a artillería ligera. Pierre-Georges, que había estudiado algo como la ingeniería mecánica de hoy en día, consiguió licencia para fabricar, en 1918, aviones Salmson (biplanos monomotores con bastidor de madera y alas enteladas, con radio de acción de unos 500 km) utilizados para enlace y observación militar.

Una de las genialidades de Pierre-Georges fue convertir uno de los modelos en transporte ligero y atreverse a “saltar” los pirineos, estableciendo una ruta de documentación, correo aéreo se le llamó después, entre Toulousse y Barcelona. La proeza se realizó el 25 de diciembre de 1918; la IGM había terminado el 11 de Noviembre de 1918. En Octubre de 2009 se conmemoró en Barcelona, organizada por la Oficina de Turismo de Toulousse, el 90ª Aniversario del vuelo inaugural que realizara nuestro protagonista y el piloto, un tal Cornemont.

El caso es que Latécoère, en septiembre de 1918, con la guerra prácticamente ganada, había planteado al Alto Mando Aéreo francés la posibilidad de mantener contacto aéreo con las Colonias de África… e incluso saltar a Brasil y llegar a Buenos Aires. Obtuvo licencia y mandó a su amigo y socio Beppo de Massini a localizar terrenos por Alicante y Málaga que, junto a Barcelona, serías las escalas del trayecto postal inicial Toulousse-Casablanca. Alicante era punto clave ya que se había de pernoctar allí. La ruta era cosa de dos días: Toulousse-Barcelona-Alicante y Alicante-Málaga-Tánger-Casablanca. El principal problema era que recién terminada la guerra en España aún campaban las influencias alemanas y se recelaba del acercamiento francés… al África francesa.

De Massini consiguió los permisos para la infraestructura mínima en los terrenos del Campo de Tiro Nacional, cerca de San Vicente del Raspeig, en la Partida Rabassa y el 23 de febrero de 1919 dos biplanos Salmson A A2 aterrizaban para preparar la primera escala. Finalmente, el 9 de marzo de 1919 llegó el primer vuelo postal y sus ocupantes durmieron en Alicante. Desde 1924 contó con instalación radiotelegráfica, el colmo de la modernidad.

Con el éxito asegurado, en septiembre de 1919 se creó la Compagnie Génerale d’Enterprise Aéronautique (CGEA). En 1922 Latécoère creó la Societé Industrielle des Avions Latécoère (SIDAL) y con ella consolidó la línea Toulousse-Casablanca, que llegó a Dakar, y se pusieron en marcha, en 1925, las líneas Alicante-Orán, Marsella-Barcelona y Marsella-Palma de Mallorca-Argel. Héroes de la IGM como Didier Daurat, Marcel Reine, Jean Mermoz y Henri Guillaumet fueron pilotos de Latécoère. Incluso un joven Antoine de Saint-Exupéry pilotó los aviones postales que llegaron a Rabasa.

En 1926, Pierre-Georges se dedicó a construir aviones “comerciales” y vendió SIDAL a Marcel Boilloux-Lafont que la refundó, en 1927, como Compagnie Générale Aeropostale (la famosa Aeropostale) que con hidroaviones pesados Letécoère llegaba a América del Sur. Mientras tanto, en España -y en Alicante-, Aeropostale buscaba su expansión y en 1926 consiguió, tras dos tanteos en otros territorios provinciales, el permiso sobre los terrenos de lo que hoy es el Aeropuerto de El Altet y en 1927 ya se disponía de la infraestructura para operar.  En marzo de ese año se realizó el primer aterrizaje… y se olvidaron de Rabasa que con el tiempo -1936- pasó a aeródromo y albergó a los “chatos” (Polikarpov I-15) de la República y luego -1939- a Base Aérea (transporte y entrenamiento, con Junkers alemanes) hasta su desactivación -1956- y posterior desmilitarización, hasta que en 1960 fue cedida al Centro de Estudios Universitarios, antecedente de la Universidad de Alicante, lo que no impidió que en 1964 se instalara allí el Aeroclub de Alicante. Al final, en noviembre de 1978, Rabasa concluyó su actividad aérea y, hoy, la vieja torre de control del Campo de Aviación de Rabasa es, casi, el emblema de la Universidad de Alicante.

Mientras tanto, en 1932, el “nuevo aeropuerto” de El Altet, era operado por Air France, compañía formada al agrupar a las cinco compañías francesas del momento, aunque la compañía se registrara oficialmente el 30 de agosto de 1933. Hasta el 18 de julio de 1936 aviones Breguet 393T de Air France utilizaron El Altet… luego las salicornias se apropiaron de la planicie salitrosa… hasta 1964 en que se inicia la aventura de “El Altet”, el aeropuerto de la provincia de Alicante.


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