4 feb. 2011

Pan... ¿de oro?


Las revueltas de los países -NA (Túnez y Egipto), de la región MENA, me las vienen achacando al hambre, por la subida de los precios de los alimentos (FAO ya dio la voz de alarma a mediados del año pasado -Informe Perspectivas Alimentarias, junio 2010-), y yo, no obstante, prefiero basarlas en la corrupción, lo mal que les va con la crisis, el brutal desempleo que estigmatiza a la juventud, el tradicional olvido de los DDHH y la frustración por falta de futuro que hay más allá de no optar por Occidente.

Me apoyo en que si bien los precios de los alimentos han subido que no veas (maíz, 78%; trigo, 70%;… arroz, 8%), la revuelta tunecina la inicia un joven frutero frustrado por la incapacidad de no ver futuro al tener que ser el sustento de su familia (madre y 7 hermanos) y ansiar ir a más y labrarse un porvenir en la Universidad. Luego entra en escena la corrupta policía y termina, en plan protesta (y desesperación), quemándose a lo bonzo y… muere. Ese es el detonante. La revuelta egipcia se inicia cuando Mubarak, enfermo, dice que se va pero que deja el cortijo a su hijo y… ¡hasta ahí podíamos llegar!, que le dicen los demás miembros del establishment egipcio. La policía empieza a moverse en determinados círculos, que saben del enfrentamiento entre Mubarak y la cúpula del HDW por el niño, y se echan a la calle las masas al mes de haber comprado Egipto un millón de TM de trigo a USA, Francia, Argentina y Australia. Y allí el precio del pan está regulado y controlado. No es el hambre; es el hastío.

Así que, los alimentos, que de por sí ya están caros por aquellas latitudes, no han tenido nada que ver en estas revoluciones. Y eso que la media del salario destinado a alimentación oscila, según las clases sociales y países, entre el 15 y el 70%; muchísimo mayor porcentaje de tunecinos y egipcios (y jordanos y sudanes) ronda el 70%. En los países “grandes” de la UE, los del UE-15 (España incluida), el gasto en alimentos, bebidas y tabaco no llega al 3%... y nos quejamos. O sea, que ellos…

La diferencia es clara y notable; de por sí ya justificaría una revuelta. En 2008, recordemos, sí hubo una revuelta en Egipto, principal importador mundial de trigo, (y en Filipinas, Haití y medio Tercer Mundo), por el precio del pan… que el Gobierno Mubarak “controló” sin problemas.  

El problema de 2011 es de oferta, y a nivel mundial. Recordemos que los “graneros” mundiales han pasado graves sequías y algún que otro problema “incendiario” e incluso climático: “La Niña” ha sembrado una banda de sequías en el hemisferio Sur que ha afectado a Argentina, Australia y otros productores menores.

Desde que Rusia dijera en agosto (tras la sequía y los incendios) que suspendía sus exportaciones, cuenta INNOPAN, en la Lonja de Barcelona el trigo panificable ha subido hasta enero pasado un 61’4%; el maíz un 64’5; la cebada un 76’5%; el trigo forrajero un 64’5%, la cebada-pienso un 70’4%... con lo que se avecinan subidas en casi todo: desde las baguettes a las cañas de cerveza, pasando por el bistec y la chuleta. Los granos son ya materia prima y, recuerde, cotizan en los mercados de futuros. Hasta McDonalds ya ha anunciado subidas en sus hamburguesas.

La cosa está tan “malita” que hoy mismo la FAO, desde Roma (cuenta AFP; 12’22 h.),  alerta del riesgo de disturbios en todo el mundo: RIESGO REAL DE REVUELTAS POR HAMBRE. Así, Bruno Le Maire -ministro francés de Agricultura-, ha apoyado la alerta y ha anunciado capítulo preferente para el tema de cara a la inminente reunión del G20, el próximo 18 de febrero.

En nada, y estamos intentando salir de la crisis esta, vamos a creernos que comemos con pan de oro. En la primavera de 2008, cuando la crisis gorda y las revueltas, el trigo panificable se puso en los 300 €/TM… y a finales de enero ya iba por 260 €/TM… y subiendo; que me río yo del precio del crudo.

El Consejo Internacional de Cereales (Internacional Grains Council - IGC) en su boletín del 20 de enero se congratulaba del “efecto de equilibrio entre oferta global y demanda motivada por la preocupación de disponibilidad de cereales y la situación económica general” (como que no hay alegría de poder disponer de millones de dólares para comprar a pesar de la posible necesidad). Un dato positivo es que el “granero” yankee anunció una buena cosecha de su trigo Hard Red Winter que paliará algo el problema.

En trigo, van aumentar, al compás, producción y consumo (será ésta la tercera cosecha más grande de la Historia); pero el saldo de los demás cereales y oleaginosas será negativo. El arroz, una alegría, tendrá superávit. Pero la cosa no viene bien.

Ya sabe: “Éramos pocos y parió la abuela” (vamos, el equivalente anglosajón a la Ley de Murphy: “Si algo puede salir mal, saldrá mal”).


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