3 feb. 2011

Phill falla. ¿La Candelaria y San Blas...?


El rollo ese de la marmota Phill está condicionado por la creencia sajona de que los días 2 de cada mes salen nublados.

Por eso dicen que en el punto medio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera, que viene siendo el 2 de febrero, si sale nublado resultará que (la marmota, el tejón, u otro bicho hibernante y menudo que en otros lugares del mundo mundial sale de la madiguera) el animalejo no verá su sombra, lo que aventurará el fin del invierno. Pero si tenemos imperante un anticiclón invernal soleado, como el que teníamos ayer por aquí, entonces el animalejo verá su sombra y dirá que tutía; y se volverá a su madriguera porque ese anticiclón presagia que aún queda invierno. En USA hay varios émulos de Phill, de variados y espectaculares nombres, para iguales cometidos, y en Canadá tienen a la marmota patria que le llaman Wiarton Willie. Son como Rex, el perro policía de la tele: tienen replicantes (nunca la palman y cada año están más lustrosos).

El caso es que en medio de las secuelas de una vasta tormenta de nieve y hielo (contaban que hasta 3 centímetros de hielo en las principales carreteras que llevaban ayer a Punxsutawney, en Pensilvania, la patria chica de la marmota) y con retrasos y cancelaciones de miles de vuelos, en medio país, por el mal tiempo, Phill salió de su artificialísima madriguera a las 08’16 (hora local, de allí) y se dió un minigarbeo entre cámaras y aplausos de un público expectante, lo que presagia, cuentan con alardes, que el tiempo irá a mejor y que el invierno se va acabando. Uff.

Eso son los yakees; nosotros los mediterráneos pasamos de marmotas. 

Pero tenemos en el 2 de febrero la celebración de la Candelaria; el Día de la Luz… 


Los mediterráneos del Levante peninsular pronosticamos que "Si la Candelera plora, l´hivern és fora; si la Candelera riu, el fred és viu" (Vamos que "si por la Candelera llueve, el invierno se ha acabado; si por la Candelera brilla el sol, el frío está vivo”). Y vamos a más: Tant si plora com si riu, ja ve l’estiu. Tant si plora com si deixa de plorar, quaranta dies d’hivern nos toquen a pasar”. (“Tanto si llueve como si ríe, ya viene el verano. Tanto si llueve como si deja de llover, cuarenta días de invierno nos quedan que pasar”).

La Candelaria es el Día de la Luz por aquello de la presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén. La ley judía prescribía, en el Levítico (palabra de Moisés), que toda mujer debía presentarse en el Templo para purificarse a los 40 días de haber dado a luz. Los primogénitos, además, debían ser consagrados al Señor en recuerdo de los primogénitos que había salvado Dios, en Egipto. Así lo hicieron José y María, y el anciano Simeón -al llegar el Niño Jesús al Templo- profetizó aquello de “Él será la luz”… y por eso celebramos la Candelaria… el 2 de febrero.


¡Ojo!, también los anglosajones gustan de La Candelarfia. Así, "If Candlemas Day bring cold and rain, go winter and come gone again", que diccionario en ristre viene a decir que "Si la Candelaria trae frío y lluvia, vete invierno y no vuelvas más". ¡Qué lío!

Las candelas son velas de parafina pura que arden con más y mejor luz; el 2 de febrero es la Fiesta de las Candelas. Y media España profunda lo celebra: Gilena, Pedrera y Casariche, en la provincia de Sevilla; Priego y Adamuz, en Córdoba; Polícar en Granada, Castuera en Badajoz y El Casar en Guadalajara, por hacer un repaso de hogueras nocturnas y profusión de candelas… además, faltaría más, en las Islas Canarias, Tenerife al frente; ¡fiestón!

Y a más: nosotros, los mediterráneos, para lo del tiempo, además de con la Candelaria, apostillamos con San Blas (3 de febrero). San Blas, dicen que médico y obispo, oficiaba en Sebaste, Turquía, por los años del Imperio Romano. San Blas es el del mal de gola (garganta) -pero por las espinas de pescado que a veces nos asustan, que no por el habla o la ronquera-.

Está el dicho de que “Por San Blas la cigüeña veras; y si no la vieres, año de nieves”.

San Blas, para nosotros los latino-mediterráneos es como Phill para los de allende los mares norteños y más allá de los Pirineos… pero en bueno: santurrón.

Además, “Por San Blas, media hora más”… lo que ya indica que los días se van alargando, frente a las noches, y que caminamos hacia la Primavera… aunque el termómetro pase de santos, de candelas, de marmotas y de tejones.

Por cierto: según en National Climatic Data Center (en Boulder, Colorado), Phill falla más que una escopeta de feria; no más del 39% de sus históricas predicciones llegan a cumplirse. Phill no es una atracción de feria, pero como si lo fuera. Es el principal reclamo turístico del Condado de Jefferson. Es lo más conocido en ese rincón de Pensilvania. Mucho más que el prohombre que dio nombre al territorio: Thomas Jefferson, tercer presidente de los EEUU y autor principal de la Declaración de Independencia, que tiene otros muchos lugares en los EEUU. El impronunciable Punxsutawney queda para Phill… el 2 de febrero.  


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