22 feb. 2011

Siempre orejas tiesas con Libia...

Los MENA están “de moda” y la cosa ha llegado a Libia y allí el sátrapa de turno, el mismo de Lockerbie (vuelo 103 de la Pan Am, 21.12.1988) -y otras varias lindezas más- pero que porque nos suministra petróleo hemos ido perdonando, ha sacado los aviones a reprimir a sus propios conciudadanos. Al mismo tiempo, ha coincidido que dos oficiales, con sendos Mirage F1, se largaron a Malta antes de disparar sobre la población… y hemos puesto Libia en los titulares de prensa.



El bombardeo sobre los ciudadanos libios ha sido posible por que Libia dispone de una fuerza aérea importante (del orden de 300 aviones de combate Mirage F1, Mig 23, 25 y 29; Su 22, 24 y 30… y una no menos importante dotación de auxiliares, de transporte y helicópteros… -el petróleo lo consigue casi todo-) y muchos pilotos extranjeros (Coreanos del Norte y de otras patrias del antiguo comunismo) para poder operarlos. Los pilotos mercenarios no habrán dudado en disparar. Algún libio, como estos dos oficiales huidos, ha decidido hacer de “halcón maltés” y no disparara contra los suyos, pero son los menos.


Hasta ahora la aviación Libia tenía que soportar un 0-2 con la VIª Flota USA, pero atacando a los suyos han demostrado su capacidad militar… y su incapacidad moral.


Recordemos que Trípoli y la Tripolitania siempre nos han traído de cabeza por estos pagos mediterráneos.


Sabían que en 1510 las tropas aragonesas de Fernando “El Católico” tomaron Trípoli para que fuera la base de los Caballeros de San Juan (Orden de Malta) que habían tenido que abandonar la isla de Rodas. 23 años después los corsarios turcos se adueñaron del lugar y bajo la férula otomana se mantuvo la Tripolitania hasta el XIX, dedicados a la piratería y a raptar cristianos para pedir rescate. Nuestras fiestas de Moros y Cristianos recuerdan, las más de las veces, episodios de esa etapa de piratas berberiscos asolando nuestras costas e interior. Llegaban al interior por lugares como el Coll de Raptes (hoy Coll de Rates, ha perdido la “p”) dejando sus barcos en deshabitadas calas como La Fustera (las “fustas” argelinas). ¿De dónde si no nuestra red de Torres de Vigía costeras?; ¿de dónde si no los increíbles caminos de atajadores?...


Libia, ya en el siglo XX vivió una etapa italiana, con injerencias francesa y británica, hasta que tras la IIGM fue el primer país africano en emanciparse, auspiciado por la ONU… para terminar en manos de Gaddafi.


Bueno, pues aquél terruño, Tripolitania, era el epicentro operativo de la Berbería (Marruecos, Argelia, Túnez y Libia) y dio nombres temidos en estas latitudes costeras de la Costa Blanca: Kairh ad Din (Barbarroja), Turgut Reis (Dragut) -empeñado en robar el lienzo de Santa Faz que se conserva en Alicante-, Baba Aruj, Hardin Dub (Cachidiablo), Zalé Arrás… y muchos otros más en los siglos XVI, XVII y XVIII. También algún marino levantisco ganó honores luchando contra ellos: el capità Toni (Antonio Barceló i Pont de la Terra, que llegó a Almirante: el almirante Barceló) o el benidormer Juan Bautista Pérez (Hijo del Trueno) que también llegó a hacer carrera en la Armada. Benidorm llegó a armar una pequeña compañía de barcos corsarios para defenderse en el mar. Los corsarios vileros, menorquines y benidormers entraron en la historia luchando contra las galeotas berberiscas.


Por eso no es de extrañar que al comenzar el XIX, el día que los EEUU iban a lanzar una ofensiva contra el Bey argelino se les permitiera agrupar sus veleros militares en el puerto de Alicante. Así, en 1805, en la Primera Guerra Berberisca, el comodoro Stephen Decatur agrupó aquí la flota que días después bombardeara Trípoli… y comenzara el ocaso de la piratería berberisca en el Mediterráneo. En un alarde de osadía se habían hecho los piratas con la fragata Filadelphia, al mando del capitán Bainbridge, y exigían, como era habitual, un fuerte rescate. Decatur consiguió incendiar la fragata, rescató a la tripulación y obligó al Bey a una paz… que prologó la Segunda Guerra, que también perdió el Bey, y varias derrotas más hasta 1830 en que se da como fecha del final de la piratería berberisca. La Mariana de los EEUU alista un barco con el nombre “Decatur” en memoria del comodoro Stephan Decatur, como alista siempre otro con el nombre “Farragut” en honor al menorquín que creó su marina y fue su primer almirante, David Ferragut.


La verdad, eran otros tiempos; era otro siglo y por allí sólo había piratas. Hoy los descendientes de aquellos piratas de Berbería, de la Tripolitania, reclaman vivir mejor en su país… y tienen derecho a hacerlo y oportunidad de lograrlo.

 

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