17 mar. 2011

Fukushima; saber la verdad



Lo de Fukushima Daiichi se las trae; al cabo del día se suceden teletipos que se superponen y hasta se contradicen. No hay forma de tener clara la situación. Luego están los políticos y los columnistas en franca confrontación con los testimonios de los españoles que están por allí. El colmo lo suma el mundo científico donde enfrentan opiniones de razón y de corazón. Un lío.

Si atendemos a las informaciones sobre la radiación, la cosa va entre el susto por el desastre y la catástrofe. Hay informaciones que de ser tomadas en cuenta resultaría que aquella gente está frita.

Para mi satisfacción, en el NYT he encontrado un gráfico muy elocuente y bastante pegado a la realidad.

 
En fin, que  ni tanto ni tan calvo. Pero no disipa mi mucha inquietud.

Otro frente abierto es el de la profilaxis nuclear. Medio mundo tiene dispuestas las pastillas de iodo por si Japón se las pide y ese medio mundo no para de pedir que no se viaje a Japón. Es más, todos ponen distancias a sus propios. Y si para los “japos” 30 km son suficientes, para los yankees, desde Washington, les aconsejan 80 km y, el sumun, España, desde Madrid, pide a los patrios 120 km. En fin, ya saben que el mejor antídoto contra la radiactividad es la distancia y los españoles estamos por la medicina preventiva.

Por cierto, mucho se viene hablando de las nubes radiactivas emitidas, la dirección del viento y las cuestiones de volar. Si tiene que hacerlo el Comprehensive Nuclear Test Ban Teatry Organisation tiene una estimación para las próximas horas (del día 18) que no está tan mal.

Vamos, un lío. ¿Cuándo nos van a contar de verdad y sin visceralidad, en Europa, lo que pasa en Fukushima?


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