2 jun. 2011

DE PEPINO, UN PUEBLO TOLEDANO


Cuando comenzamos la aventura de la Radio en Benidorm teníamos una familia de Talavera de la Reina que nos traía cosas de Pepino.

Pepino, como el verde vilipendiado por Alemania, pero pueblo “áspero de piedras y cuestas”; Pepino, en las Tierras de Talavera.

Y ahora que el pepino hispano ha sido ofendido por doña Cornelia y sus secuaces aun siendo nosotros los terceros productores europeos (que Francia y Holanda nos ganan) y novenos mundiales (que China es el pepinón con el 58% de la producción mundial), me he acordado de aquél Pepino toledano que en los ochenta nos tomábamos a guasa.

Vaya como descargo hacia los pepineros.

Pepino es un pueblo toledano, a nada de Talavera, que en su día se llamó “Aldea Nueva de Talavera”. Así aparece en las Relaciones Topográficas de los pueblos de España que se hicieron en tiempos de Felipe II (1578) y que recogen datos de 700 localidades de Castilla la Nueva, así como algunas de Alicante, Jaén y Cáceres. El monarca ordenó remitir cuestionarios por doquier para que con sus datos Pedro Esquivel pudiera confeccionar un mapa (del que sólo se conservan las 20 páginas del llamado “Atlas de El Escorial”). No todo el mundo respondió, o las respuestas fueron tan poco detalladas que se omitieron. Cuando uno se lee las Relaciones para el Mapa del Reyno de Valencia de Tomás López (ya en el XVIII) lamenta la falta de la más elemental y mínima instrucción de los clérigos de la época que son los que responden al cuestionario en los pueblos. Es imposible casar distancias, y ni coincide la toponimia de caminos, valles, ríos y montañas de un pueblo vecino a otro. La costa aún es una entelequia.

Bueno, pues en 1578 resulta que de Pepino se cuenta que había sido poblado en el siglo XIV como lugar del Señorío de los Arzobispos de Toledo y que era administrado como “Aldea Nueva de Talavera” por el Deán de la Colegiata de Santa María. Ya en la Cosmografía de Fernando Colón (1571), que argumenta las Relaciones para Felipe II, se cita que las 70 familias que habitaban el lugar son herederas de las siete familias originales de labradores (setenta de siete, vaya con la numerología) que se asentaron en el lugar en 1517 de la mano de Alonso Pepino. Y de Alonso Pepino, labrador, viene este Pepino.

Juan Martínez de Riaza, que de Deán de Talavera llegó a Arzobispo de Toledo, reconoce en 1594 que las tierras labradas por los pepineros son de éstos, con lo que suponemos que en la Desamortización de Felipe II (1581) los pepineros se compraron sus tierras y formaron entidad concejil.

Desde entonces, Pepino se dedica más que nada a la ganadería y hasta tiene una casita rural.



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