17 jun. 2011

Raiders of the Lost Ark (5)


                                                   
Diario de fuera a Bordo; 5ª anotación (17 de Junio): Al Ararat irás… y por la bruma no lo verás. Jopé, qué chasco.

Tenemos a “El Viajero” por el límite sur de la meseta de Anatolia, a la altura de los Montes Tauros; por el Tauro Oriental, al sur del Lago Van. Ha encontrado un teléfono y ha dado señales de vida en aquél erial de civilización y tecnología. Bueno, hay bases militares y algún poblet desmelenado repleto de mezquitas y madrasas, más pendiente de la llegada de refugiados sirios que de alguna otra cosa. En fin: sarna con gusto, dicen que… ¡¡no pica!!

Ah, que conste: ha pasado casi 48 horas esperando verle la silueta al Agri Dagi, al Ararat… y la bruma no le ha dejado ver nada. Con las mismas, se ha vuelto a poner en marcha. Si hay que ir, se va; pero ir pa ná es tontería, Isaac.

Eso sí, ya ha cruzado las Puertas Cilíacas y ha visto nacer el tranquilo Eúfrates y el vertiginoso Tigris.

Y me ha dado sana envidia. Qué tontería; me ha dado malsana envidia. Ha cruzado, como Alejandro Magno, las Puertas Cilíacas; lo que Jenofonte cuenta en la Anábasis. Jo, que subidón.


El 14 dio señales de vida y desde entonces… ni flores.  

Quería marchar hacia la Capadocia, pero dando un rodeo. Ah, maravilloso: vete a Alejandreta y a Tarso; disfruta el golfo de Iskenderum. Por allí el Mediterráneo está más hundido que por aquí. Alejandreta es la Iskenderum de hoy; tiene toda la historia del hijo de Filipo de Macedonia y se le llamó “la Puerta de Siria”. Y como ahí se acaba el país, luego se va uno a Tarso, de donde era San Pablo y, he leído por ahí que “se conserva la casa del Santo” y que las aguas de su pozo son milagrosas.

En fin, son ideas para alguien que va a lo suyo y tal vez no le guste un paisaje, ahora, de mandarinos como si por La Plana de Castellón pasara. Y por donde va ahora dice Orange que hay antenas. A ver si llama otra vez.



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