26 jun. 2011

TWYFORSD EN CARDIFF... Y EN ORIHUELA


Jopé, salíamos de Central Station (en Cardiff) y West Gate St. estaba imposible; igual que St. Mary St. (Me gusta esta grafía capicúa). Aquello era ayer un fiestón, calibre 800 -como el viejo Dora 80 cm K-E de la IGM-. Vamos, las habían “peatonalizado” a la fuerza; estaban tomadas, especialmente St. Mary St. por varios miles de aficionados a un “algo” que se celebraba en el Millenium Stadium, un complejo que a los galeses de Cardiff les sirve, lo mismo, para un roto que para un descosido: naturalmente el rugby, un concierto, un partido de fútbol, pruebas de Truck Racing o, es el caso, el FIM British Speedwat Grand Prix. El no va más; banderas galesas, inglesas, norteamericanas, polacas, finesas, suecas, neozelandesas… canciones, ambientazo, gente y más gente y litros y litros de excelente cerveza galesa. West Gate se entiende, es la calle del Millenium Stadium, pero copar la paralela ha sido ya demasiado. Me dicen que esto no es nada comparado con un buen día de Rugby. Pues es el fiestón que me faltaba, pero llego de viaje y tengo otros objetivos.

Mi hotel está al final de West Gate Street, en la esquina de Castle Street. La verdad es que cerca, muy cerca. Bueno, en Cardiff, es que está cerca todo.

Imposible cruzar la marabunta humana. Increíble.

Por allí, ni autobuses ni taxis circulando.

Un grupo de polacos -tienen dos pilotos en los puestos 2º y 4º de la clasificación- intercambia cascos vikingos con la policía y juntos se fotografían. Esto es un fiestón; la música lo inunda todo. Los polacos elogian la Brains galesa y estos brindan con ellos. Hay polacos por todas partes.

Nosotros, a lo nuestro: al final das un rodeillo por The Hayes, hasta la preciosa iglesia de San Juan -y saludo a mi santo compadre, que el viernes fue nuestra onomástica- que en un día gris no desentona nada, y de paso recordamos que el día más feliz del año, que dicen que dijo un científico de la Universidad de Cardiff (o eso he creído leer en un periódico que estaba en el tren de Bristol) fue ayer: San Juan.

Una paradita en Owain Glyndwer (l0s hay mejores, pero este pub recuerda al líder de la revuelta del XV) y una pinta de Reverendo James te da vida. Luego zigzagueando por Church St., Hight St. y Castle St, por fin, en el hotel (los hay mejores… y más caros, pero ni un reproche al Angel). El Bute Park y el “muro de los animales” desde mi ventana, un privilegio; y el “centro-centro” empieza ahí. Cardiff es una fiesta; ¿quién me lo iba a decir? Menudo recibimiento.

Nada más dejar la maletita (que vamos de operación repatriación y hay que volver con muchos kilos) una escapada al Mercado, que es peregrinación obligada para hacernos un bocata en el puestecillo de Mr. Clark y... ¡en otro mundo!

Por cierto, una escapa al WC y me doy cuenta de los “meódromos” son Twyfords. ¡Twyfords!, como aquellos viejos “meódromos” del Casino de Orihuela. Esto sí que es un día grande. Están de obras; los van a cambiar por unos de aluminio integral. ¡Qué gran pérdida”. He intentado llamar a Antonio MCM (no sé yo si le gustaría aparecer en este post con sus apellidos), en especial, y todos aquellos “Addelazíes” que sí sabemos de la tradición de los “Twyfords-London”. Demasiado; éxtasis total. Casi 40 años después he encontrado unos Twyfords y ha tenido que ser en mi querida Cardiff.

En la calle ayer, 14º;  ya no noto ni frío. Si por la mañana en Benidorm iba de manga corta, aquí estamos heladitos; el cambio fue brutal. Pero he encontrado unos Twyfords auténticos. No solo los hay en Orihuela.

Hoy, ha amanecido con un sol de justicia y tengo todo el Parque Bute repleto de gente. Hoy es verano por aquí. Voy a disfrutar Cardiff.




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