19 ago. 2011

LA DE LA MOCHILA... Y EL "CIRCO DE SOL"



 
Debo confensar que a mí, de la visita del Papa, lo único que me interesaba es lo de La Legión y el Cristo de Mena; el Cristo de la Buena Muerte, protector del Tercio. Uno es así, qué le vamos a hacer.

En esa línea de confesión, hasta hace nada, me quedaba todo lejano. Hombre, sentía envidia por ver a toda esa gente que es capaz de movilizarse con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud; acudir a la llamada de la Fe. No es que la haya perdido, pero la manifestación, la práctica, me pilla siempre a contrapié. Y eso que fui a un “colegio de curas” (La Inmaculada, Alicante); la Primera Comunión me la dio un obispo y fue en una catedral; y eso que hasta oficié de monaguillo con don Fernando Bru; pero es que eran otros tiempos y como aquél don Fernando no he encontrado otro igual. Y hasta tengo un primo segundo cura, Miguel, al que llamo cariñosamente “monseñor”.

Bueno, a lo que íbamos.

A mí la visita del Papa me tenía sumido en la más absoluta indiferencia hasta que asistí a la representación del espectáculo desmadrado del laicismo en el “Circo de Sol”. Increíble. Tremenda muestra al Mundo, por los días que son, de la intolerancia patria; la que desde siempre nos definió.

Primero, algún sector calentado la cosa con lo del “atentado frustrado” de un voluntario contra los laicistas; segundo, ciertos medios de comunicación dando rienda suelta a su fiebre anticlerical que no conduce a nada más que a enfrentar; tercero, viendo el odio y la rabia que se destilaba en algunos medios, El “Circo de Sol” define la situación. Hasta TVE se permitía llamar “horda” a los peregrinos. Seguro que la compañera periodista “no sabía” que horda es una “comunidad nómada sin domicilio estable, de vida primitiva”, un “grupo de gente armada que actúa sin disciplina ni moderación”. ¿O sí? Con amigos de esta calaña, ¿para qué queremos enemigos?

¿Molesta que sean tantos?, ¿son/somos una amenaza los católicos?

Leo en los medios titulares como “Cruzados del Papa provocan con sus rezos a los pacíficos laicistas” -estamos locos, ¿o qué?-, o que “La Policía impidió a los peregrinos acceder a Sol tomada por 300 laicos”. ¿Eran los 300 de la Termópilas?, ¿estaba Leónidas entre ellos? Sólo en este regio caso entendería la actuación de la Policía. “Vamos, no me jodas”, que diría Manolito Ballestero. Ahora, “la de la mochila” les hizo frente; que “la mochila me la he pagado yo”, les dijo. Y se la ha pagado ella.

¿Molesta que sean tantos?, ¿son/somos una amenaza los católicos?

La verdad es que según un Barómetro del CIS (y es de 2010), en España, el 73’2% de la población se declara católica. Punto y medio menos que en el anterior barómetro, todo hay que decirlo. Para la Conferencia Episcopal, a día de hoy, el 76’4% de los españoles nos declaramos católicos. El caso es que un poco más de la mitad, dicen la estadísticas, no son/somos practicantes. Por su parte, dice el CIS que el 7’6% de la población se declara atea (no cree en Dios alguno) y el 14’6% se considera “no creyente” (no cree en las religiones). Propongo ampliar el epígrafe este de “no creyente” a las categorías internacionales de agnósticos (eso de Dios no es importante en sus vidas) y deístas (existe un Dios, pero no está de acuerdo con las religiones establecidas). Incluso habría que llegar a las religiones alternativas… para conocer mejor la radiografía religiosa patria.

Yo, lo que veo es que llenamos las plazas pero no, por lo general, las iglesias. Y eso que en Benidorm, a pesar del marchamo de ciudad-turismo, del ocio y de la playa, cuando me acerco al Carmen (Avda. del Mediterráneo), siempre está llena. Otra cosa sería, y llama la atención, las edades de los practicantes; lo dicho, llama la atención y sintoniza con la JMJ. En Domingo de Ramos “hay palos” por el olivo bendecido; pero esa es otra historieta.

Algunos de mis amigos están hoy en Madrid en el encuentro del Santo Padre con los docentes universitarios; ellos, los de Economía, han sido muy críticos con eso de “no con mis impuestos” o “esa mochila la he pagado yo”. Craso error; mentira gorda. Pero bueno, la estulticia no es patrimonio de nadie y cada uno la exhibe como bien puede. Algunos, evidenciándola ante las cámaras de reporteros y televisiones.

Yo soy de los que ponen la “x” en la casilla de la Iglesia. Es que me da repelús ver que el Gobierno da algunas subvenciones que son de Juzgado de Guardia… ante la pasividad de todos. Al menos, con la Iglesia se que van a algunos de esos 4.459 centros asistenciales que en 2010 atendieron a más de 2’7 millones de personas; que Cáritas y Manos Unidas son emblema de esas actuaciones; que los vilipendiados “centros concertados” ahorraron, en 2008 (no tengo datos más actualizados), 4.148 millones a las Administraciones Públicas… y otras lindenzas más.

Y me preocupa que las 22.686 parroquias que hay en España sólo estén atendidas por 18.633 sacerdotes. ¿Habrá que hacer como con los Ayuntamientos? También tenemos 61.106 religiosos (49.640 monjas) y, en cuanto a vocaciones, 1.227 seminaristas mayores y 1.292 menos en el curso finalizado 2010-11. Se habla de “falta de vocaciones”; en la Iglesia y hasta en las matemáticas (Cédric Villani, clama).

En fin, que expuesto mi malestar por la situación generada por la falta de tolerancia de “los laicos” y la exhibición de estulticia en el “Circo de Sol” que ha recogida la prensa mundial, espero que tengamos la visita en paz y se me permita, con tranquilidad, ver al Cristo de Mena y a La Legión estar tarde.

España es así, y el Santo Padre lo debe saber ya.











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