9 sept. 2011

DE UN 10 DE SEPTIEMBRE... EL "GUERNICA" EN ESPAÑA




Un 10 de septiembre de 1981, con pompa, boato y blindaje, llegó el “Guernica” de Picasso a Madrid. Hubo peregrinaciones al Casón del Buen Retiro para venerarlo. Obviamente, por decoro, decencia y buen gusto no me encontré entre los peregrinantes. Pero ni para ese ni para otro cuadro del pintor que sea. Me he aburrido hasta la extenuación en el Hermitage y en el Louvre, museos que, como El Prado, he aguantado en dosis ínfimas por aquello de no incomodar a “la contraria” que sí disfruta con el Arte… especialmente con los impresionistas gabachos. Pero a uno, la pintura… más de un bote le empalaga.

Volviendo al “Guernica”. En el MOMA neyorkino le eché un vistazo unos meses antes de que se lo trajeran a España. En medio de un rollete de la OMT-UNWTO nos metieron la visita y entonces, disciplinado que era uno y no se salía del grupo (ni del guión), deambulé como alma en pena por el museo… y lo vi. Más me impresionó el letrero que decía “Bajo préstamo del pueblo de España”.

Conocí el “Guernica” gracias a don Santiago Estecha, catedrático de francés y miembro hiperactivo de ARDE (Acción Republicana Democrática Española) allá por el 70 cuando en su clase, de aquellas de 58 minutos por lo menos –y no como las de ahora que de los 50 minutos de sesión hay que descontar la paradiña del profesor y el “cómo están Uds.” de los payasos de la tele-, leímos unas cartas de Picasso, a no sé quien, contando lo del encargo de la República y sus dificultades para sacar adelante “algo” que fuera emblemático para el Pabellón de España en aquella expo parisina del 37.

Don Santiago era un personaje. Oficiaba de republicano en la España franquista… y así le iba. A medias entre “mal visto” y “cuasi represaliado” acabó en aquél instituto de Orihuela donde el sueño dulce le vencía, para regocijo estudiantil. Luego, en las distancias cortas, era un pozo de sabiduría. Hablaba mucho con mi padre, en casa. Corpulento y pesado, le constaba andar, era todo amabilidad. De él supe también lo del Campo de Concentración de Albatera, un invento de La República, también del 37 -el año de Guernica-Lumo, la expo parisina y el cuadro de Picasso- para los “desafectos al régimen democrático” que fue empleado por los franquistas entre abril y octubre del 39, insistía él, con tanta intensidad como libros y testimonios, algunos apócrifos, han salido.

Estecha no era comunista, pero sí republicano de tomo y lomo. Por mi padre supe después cosas de él. Siguió en la enseñanza y los institutos cuando yo me fui a la Universidad.

Un verano, en Torrevieja, le contaba a mi padre que el mismísimo Fraga le animó a actuar en política allá por el 76 y les facilitó poner en marcha la 1ª Asamblea Republicana. El requisito era no airear mucho el concepto “República” en la incipiente monarquía. Don Santiago, por edad, habrá pasado, bien sabe Dios, a mejor vida.

Bueno, por don Santiago -y aquella comunicación epistolar que traducíamos- supimos cosas del “Guernica” de Picasso; del encargo de “un algo” en enero de aquél 1937, de la creación de sus “Sueños y Mentiras de Franco”, de sus esbozos sobre, por y de… la Tauromaquia… y de un sinfín de cosas más. Don Santiago repetía aquello de que Picasso era comunista y, con retranca, soltaba lo de Salvador Dalí: “Picasso es pintor, yo también; Picasso es español, yo también; Picasso es comunista, yo tampoco”, y luego nos sermoneaba un poco con la identidad de las personas ante la política y las poses de los intelectuales famosos. Respetaba a Picasso y criticaba lo que habían querido hacernos ver con el “Guernica”.

Hoy, leyendo El País, me he acordado de don Santiago Estecha.

José Luis Alcaine, un hombre de cine, ha visto perfectamente identificado en el “Guernica” de Picasso escenas de la película “Adiós a las armas”. He reparado en ello y, obviamente, los horrores de la Guerra quedan a las claras. Dicen que de mayo a junio de 1937 Picasso pintó el “Guernica”; el bombardeo en día de mercado, lunes, de Guernica-Lumo había sido el 26 de abril… para retratar la barbarie bien valían las impactantes imágenes del “Adiós a las armas”… más que alguna crónica tardía de corresponsal de guerra o relato desgarrado de superviviente. Estoy con Alcaine.

Don Santiago nos contó que Guernica-Lumo terminó en manos del Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones, organismo de la República, para la reconstrucción. Y claro, luego pasó a la Dirección Regional de Regiones Devastadas y Reparaciones del nuevo Gobierno, en septiembre de 1939. Y cosas de la Guerra, zonas con destrucción superior al 75% quedaron encuadradas en ese organismo y ¡¡bajo la tutela del mismísimo Franco!!… hasta 1957 en que pasaron a depender, en su reconstrucción, del Ministerio de la Vivienda. 
Guernica estuvo entre el 39 y el 57 “adoptada” por Franco… y los Requetés hicieron la primera guardia ante el roble que aguantó intacto la infamia de aquél lunes.

Pero el caso es que, contaba don Santiago Estecha, lo mismo ocurrió en Durango, pocos días antes… y nadie pintó nada.




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