15 nov. 2011

DE LAS CACAS DE LOS PERROS… EN BENIDORM



En Madrid hubo un lío morrocotudo, este enero de 2011, cuando cesó el contrato con la concesionaria: desaparecieron los distribuidores de bolsas para perros y en todos los periódicos se recogió la noticia de lo sucio que estaba: “No me regalas la bolsa, no recojo las cacas” parece que fue la respuesta de buena parte de la ciudadanía, demostrando -obviamente- su falta de civismo. En fin, semos asín.

La ciudadanía se mosquea cuando se pierde uno de los servicios a los que pronto se acostumbra, por nimio o raro que sea… y aflora el cro-magnon neandertalense que llevamos dentro en la mayoría de los casos. No faltan ciertas dosis de razón: es que es con mi dinero, que me cuesta mucho ganarlo.

En Benidorm, este verano comenzaron a escasear las bolsas… pero sólo a escasear. Deambulabas por la ciudad, como alma en pena, en busca de uno de esos postes, y cuando localizabas uno cargado… pues cargabas. Y así pasaron los días y yo, ¡hay!, desesperando y él, el reponedor de bolsas, racaneándolas, mientras flotaba en el ambiente un “quizás, quizás, quizás” no me las repongan más. Y el coro de chorizos me cantaba: “Estás perdiendo el tiempo, buscando (bolsas), buscando (bolsas); por lo que más tú quieras, hasta cuando, hasta cuando…”. Vamos, que me cansé… y me las compré.

Este noviembre ya no hay. Y se nota, mira que se nota en las calles. No sólo por la marabunta de hombres y mujeres paseando el perro muy lejos de sus zonas habituales en persecución de un poste cargado de bolsas verdes, sino porque cuando se descubría alguno… se vaciaba ipso facto. Y se nota por la necesidad imperiosa de ir siempre con la vista puesta en el suelo que pisas, no sea que pises… que una cosa es que las gentes del teatro se dediquen suerte con lo de ¡Mucha mierda!, pero es que hablamos de la de perro y no de la de caballo, con caballero que va a la función.

Hacen falta bolsas; en la misma cantidad que civismo.

Yo, que sufro a “Putoperro” (el semoviente de la unidad familiar), no doy un paso de más con él. No voy a ir por ahí buscándole bolsas. Este mismo verano, cuando escaseaban, ya me hice con bolsas en las tiendas del ramo. Ahora que ya no se encuentran bolsas “municipales” por ningún sitio de la ciudad ya lo hago por internet, salen más baratas (por cantidad).

Viendo cómo están las calles se nota que la crisis ha llegado más allá de donde cabía esperar. El Ayuntamiento, con nuestros impuestos, no compra bolsas de plástico verde. Comprendo que hay urgencias mayores; ahí tenemos al colectivo de Ayuda a Domicilio que no ven la hora de cobrar.

Lo que no comprendo es la falta de civismo; en los supermercados y en las tiendas especializadas las venden. Estírense un poquito, por el bien de todos.

Llevaba ya varios días queriendo subir la denuncia.

Estamos en Fiestas Mayores Patronales (lo de “Mayores” viene porque aquí, en Benidorm, celebramos 47 fiestas gordas al año: Hogueras, Fallas, Romería Andaluza, Santina asturiana, etc., y a las Patronales hay que significarlas como “Mayores”; hasta los “guiris” se suman a la fiesta) la y gente anda más en chanzas de peñas y actos varios, pero es que en las calles se nota mucho más que no hay bolsas verdes en los dispensadores… y el civismo anda, digamos, “desorientado”.

Hoy, el colmo ha sido que he visto a un señor mayor, y extranjero, que nada más defecar su perrillo ha sacado un spray y le ha soltado a “la cosa aquella” una pulverización que no vean. Me he quedado observando. “Aquello” se ha quedado blanquinoso y humeante: ¡¡ha congelado la caca del perro!! Luego la ha cogido con un clínex y, fresquita imagino, la ha tirado a una papelera. Yo estaba pétreo. Me ha mirado y me ha enseñado el bote milagroso: Poop Frezee. En cuanto he llegado a casa de mi matinal paseo redentor, es que no levanto cabeza aunque ya voy mejorcito, lo he buscado en internet, y existe; y dice la web que está lleno de ventajas… pero en dólares y hay que pedirlo, como pido las bolsas.

No sé, siempre que se pueda será más fácil, y en principio barato, la bolsita; salvo en casos de falta de consistencia de la “cosa”, momento en el que la bolsa no es todo lo eficiente que uno quisiera sobre todo si no te acompaña el estómago.

El caso es que entre todos los que tenemos (o padecemos) mascota podemos solucionar lo del estado de los viales de la ciudad… y el no tener que ir andando y sorteando las pruebas físicas de la existencia de mascotas en la ciudad.

Es que… hay Ordenanza Municipal al respecto, con multas y todo. Pero es que no debería haberla; debería bastar con que somos personas, ciudadanos que vivimos en una ciudad.


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