6 dic. 2011

DE AGUA Y TURISMO: BENIDORM POR ENCIMA DE TODOS



Si uno, con mediana conciencia ecológica, se asoma al 1er Informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo (Agua para todos, agua para la vida; 2003), quema vivos a los turistas. Si lo hace al 2º Informe (El agua, una responsabilidad compartida; 2006), termina por pisotear los cadáveres de los turistas quemados tras la lectura del anterior. Y si se asoma a la sección “Turismo sostenible” del PNUMA… vamos, que ni viaja por temor a quemar turistas o ser quemado. Esto es una grave irresponsabilidad. Con el agua por bandera, el organismo internacional nos pone a caldo tanto a los turistas como a los destinos turísticos. Insisto: una muy grave irresponsabilidad.

El turismo consume recursos. Es cierto; la cuestión es la planificación y organización del turismo.

Una de las cuestiones más negativas en esos informes es la del consumo de agua por el turismo.

No es cuestión de desfacer el entuerto, ni enarbolar la bandera (ellos tienen una, nosotros tenemos otra) de las bondades y beneficios del turismo; pero es que hay infinidad de ejemplos de que esos organismos y otras asociaciones ecologistas se columpian. Sin ir más lejos, y por estar viviendo aquí, pongo el ejemplo de Benidorm: consumimos hoy prácticamente la misma cantidad de agua que en 1975, a pesar de que la población estable -los que vivimos aquí todo el año- se ha multiplicado por cuatro.

Un estudio de 2010 del sociólogo Mario Gaviria, el mismo que hizo aquél fantástico y fundamental “Benidorm, ciudad nueva” en 1975, comparando estos dos Benidorm (1975-2010), concluye que “los 15.000 vecinos de 1975 consumían 10 Hm3 de agua, mientras que los 71.034 empadronados de 2010 consumían 11 Hm3”. Se ha pasado de los 1.107 litros globales habitante/día de 1975 a los 383 litros globales habitante/día de 2010… gracias, sin lugar a dudas, al sistema de abastecimiento más eficiente del mundo: no se pierde ni gota, ni gota.

Y eso es referido a los residentes, que los turistas, según tipo de hotel, hasta llegan a gastar menos agua, a pesar, incluso, de la piscina del hotel.

Para esto hay que irse un poco más atrás, hasta 2009, y a un informe presentado en la ITB alemana, firmado por los catedráticos Jorge Olcina, Antonio Rico y Vicent Saurí. Se trata de un trabajo conjunto de las Universidades de Alicante (UA) y Autónoma de Barcelona (UAB) presentado en un congreso sobre turismo en Alemania, en el marco de la feria de Berlín, donde se sostiene que el modelo Benidorm "debe exportarse y representa la mejor opción de futuro para afrontar el nuevo ‘boom’ turístico que se espera en el mundo para el horizonte del año 2025 cuando, por ejemplo, 1.000 millones de indios y chinos tendrán capacidad para salir de vacaciones”.

"El modelo turístico de Benidorm, único en el mundo, representa la democratización del turismo", es una de las brillantes conclusiones.

El desarrollo urbanístico vertical y el racional consumo de agua -un turista alojado en un hotel de 4 estrellas consume 350 litros de agua al día, la mitad que el mismo turista en un chalet, donde el consumo diario alcanza los 600 litros, sumando todos los usos-, avalan a Benidorm como ejemplo de turismo sostenible.

No seremos todo lo ecológico que alguno buscará (aunque se lo debería hacer mirar), pero más sostenibles que Benidorm hay… ¡ninguno! Así, a bote pronto, la primera depuradora de aguas residuales de España se construyó en Benidorm (1978); y sin ayudas de la Administración. Y el tema de los residuos sólidos urbanos (RSU) es también de libro en Benidorm. Volviendo a Gaviria, en 1999, con 55.000 empadronados se generaron 62.000 toneladas, mientras que en 2009, con casi 20.000 empadronados más, fueron, ¡atención!, 60.775 toneladas. ¡Menos! Es que se recicla más; otro dato a tener en cuenta. El estudio tiene en cuenta a turistas y residentes; de ahí que establezca, en base a determinados parámetros y variantes, una población media de la localidad, que en 2009 se situó, según sus datos, en unos 229.000 habitantes.

Con estos datos la conclusión es de máxima sostenibilidad: "Los turistas y residentes de Benidorm generan menos residuos sólidos que la media española de capitales de provincia, menos consumo de agua por habitante y día y menos consumo de energía eléctrica". La cuadratura del círculo; la repera.

Y regresando a los temas del agua y consumo, resulta que “la modernización de la infraestructura sanitaria de la planta hotelera de la Costa Blanca, la mejora de las redes de distribución y las campañas de concienciación de los propios empresarios entre los clientes han hecho posible que el consumo diario de agua de sus turistas se haya reducido a los 129 litros por persona y día de media”, según revela el informe de los catedráticos Olcina, Rico y Saurí. Una cifra -y esto hay que tenerlo muy en cuenta- que dista mucho de los 200 litros diarios que necesita, de media, un vecino de Alicante (señala el propio informe).

El informe tiene en cuenta el tipo de alojamiento. En función de la categoría del hotel los consumos son variables. Los más onerosos en este aspecto son los hoteles de 4 estrellas: “Los turistas alojados en un hotel de cuatro estrellas con piscina son los que más agua requieren. Así un hotel de estas características (80% de ocupación media anual), consume 40.090 m3 al año, con puntas mensuales de 4.812 m3 en septiembre (máxima) y 2.220 m3 en febrero (mínima). En total, el consumo de cada cliente asciende a 289 litros diarios” según los datos obtenidos por el catedrático Antonio Rico de la empresa Aquagest, la distribuidora en baja del agua potable en Benidorm.

El agua, nadie lo pone en duda, es fundamental. Aquí es que la sabemos aprovechar. No me denosten el turismo; no me vilipendien Benidorm. Tal vez no les guste estéticamente, pero es más maravilloso de los futuros.

Para colofón, baste señalar que el sector turístico, sólo en la Comunitat Valenciana, representa el 14% del PIB y da a empleo directo a 280.000 personas, con una facturación de 12.000 millones al año.


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