8 dic. 2011

DE DURBAN COMO DE CONPENHAGUE... CON LAS MANOS VACÍAS



Estamos a punto de echar el cierre a la cumbre de Durban y… poco o nada han avanzado. Ayer, sin ir más lejos, el ministro de Medio Ambiente de Canadá dijo que “Kyoto es el pasado”; sólo cubre el 30% de las emisiones y así no hay manera. Ellos están por Cancún, por el recorte voluntario de las emisiones; en esto, una propuesta USA, están de acuerdo los países que suman más del 75% de las emisiones.

La UE, por su parte, ha anunciado que está dispuesta a firmar (y comprometerse) en solitario a una extensión de Kyoto más allá de 2012 si las demás naciones se avienen a negociar, con más tiempo, un tratado global. No hay acuerdo y se acaba el plazo.

Vamos, que estamos en la COP-17 como en la COP-15, ¿o peor? Entonces me salió ZP con lo de la carta del indio. ¿Se acuerdan? Hoy leo las 25 líneas que publiqué un 20 de diciembre de 2009 en El Diario y veo que siguen de actualidad.

Ahí van.

Pues acabó la Cumbre del Clima de Copenhague como empezó. Nada nuevo bajo el sol. Nos vemos en México 2010 y a ver lo que pasa.

Una cosa es que estemos jodiendo el planeta y otra la tesis de los calentólogos.

El IPCC, poco menos que, se lo inventó Margaret Thatcher para poner contra las cuerdas a las Trade Unions del carbón que amenazaban con quitarla de en medio: les metió tal complejo de culpabilidad a los mineros ingleses que poco menos que se me suicidan en masa. Ella era química industrial y sabía que Arrhenius ya le había echado la culpa al cha-cha-cha -entiéndanme carbón/CO2- en 1898 y encontró, en la Universidad de East Anglia, una cohorte de científicos ávidos de parné dispuestos a todo. Luego llegaron los advenedizos y hasta los que profesan la fe de la Calentología.

En fin: el tal Obama dando el puñetazo en la mesa y luego saliendo por peteneras, Lula saliéndose de tono, Chavez y Evo haciendo el tonto al alimón, y ZP, muy en su papel, han hecho, sobre todo, el indio en Copenhague. Que una cosa es el CO2, que ahora -y siempre- resulta que es beneficioso, y otro cambiar el modelo energético. Muchos periódicos europeos me salen ahora con que los líderes han hecho el indio. Sí, pero el que más: ZP. Levantó carcajadas creyendo ser original.

Por Manitú, que hay cosas que en la mocedad tuvimos en la pared: el póster de Amparo Muñoz, o del Ché, o ambos; un poema de Miguel Hernández, la traducción del “Príncipe de los Creyentes”, o la carta del jefe indio “Seatle” -que terminó bautizado por los padres oblatos como Noé Siatle- de los Suquamish, del Estado de Washington, en el Noroeste de los Estados Unidos. Y va éste ZP y me la saca ahora. Es sin duda, para los primeros medioambientalistas, el primer manifiesto a favor del Medio Ambiente, pero imbuido de fe en Dios (lo acababan de bautizar): “¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Si hasta hora no somos dueños de la frescura del aire o del resplandor del agua, ¿cómo nos la pueden ustedes comprar?”, se preguntaba el indio. Lo he vuelto a leer y es… el alma de un pueblo, no climatología. Si es que no se entera el monclovita.



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