10 dic. 2011

DE LA DESTRUCCIÓN DE LA AMAZONÍA... ALGO MUY RENTABLE



En el Brasil de los militares, los tecnócratas del Banco Mundial animaron a deforestar la Amazonía para cultivar. Aquello fue un fracaso terrible: los suelos lateríticos pasaron factura y además de acabar con gran parte del pulmón verde planetario abocó a la miseria a gran número de familias que voluntaria e involuntariamente siguieron la propuesta de los militares, avalada por los imbéciles del Banco Mundial.

Vale que la parte baja de la Amazonía, las várzenas y los cerrados de la sabana amazónica, sí admiten cultivos comerciales porque, en las crecidas, el río aporta sedimentos que nutren los suelos. Pero salvo en esos concretos lugares los suelos brasileños son ácidos y muy ricos en hierro y aluminio (suelos lateríticos); suelos muy lavados. Los árboles de la selva no hunden sus raíces en el suelo profundo; apenas lo penetran… es que debajo no hay nada que les nutra; los nutrientes están arriba.

Esto lo descubrieron los brasileños, y los tecnócratas del Banco Mundial, después de enfrascarse en la operación que desplazó a millones de sus ciudadanos.

Ahora, después de Lula, Dilma Rousseff activa la deforestación. El gobierno brasileiro dice que “los niveles de deforestación se han reducido en 2011 al nivel más bajo desde 1988”, año en que comenzaron los registros satelitarios del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) sobre la Amazonía. La ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, decía al presentar la nueva ley (Código Forestal) que permitirá deforestar más y mejor que la cosa iba mejor. Sólo en junio, al saber que la ley se iba a poner en marcha, se deforestó un 16’8% más.

Más de la mitad del territorio brasileño (8’51 millones Km2) son selvas y bosques (la mayoría en la Amazonía). Sólo 1’7 millones de km2 están ahora protegidos por ley. El resto del territorio está en manos de particulares (haziendas) o es selva de nadie. En Copenhague (COP-15; 2009) Lula se comprometió a reducir la deforestación amazónica hasta en un 80% para 2020. Ni en México (COP-16) ni en Sudáfrica (COP-17) han piado los brasileños. El Código Forestal (nuevo) está en marcha. La poderosísima industria agropecuaria brasileira ha conseguido hasta una amnistía para los hacendados con delitos de deforestación.

El mayor pulmón del planeta, la mayor reserva de biodiversidad, que nos enseñaron en el cole o en el instituto es ahora campo abonado para cultivos de soja y otros para biocombustibles. Brasil se ha embarcado en una cruzada particular por quitarle la hegemonía en esos dos campos a los EEUU y lo van a conseguir… a costa de la Amazonia. El Departamento de Agricultura de los EEUU, el mismo día que firmaba el convenio para suministrar biocombustibles a la Armada USA (07.12.2011) denunciaba el proceder brasileño: “el año próximo serán los principales exportadores de soja”, ganándoles a los norteamericanos. China será el principal mercado receptor… muy satisfecho porque les llega más soja a menor precio.

Soja, jatrofa, colza, palma, girasol, brassicas, cynaras, camelinas, maíz… son las plantas que para la obtención de aceites para biocombustibles colonizan ahora la nueva Amazonía deforestada. Además hay otras producciones que sobre terrenos lateríticos, con abundante irrigación y uso de costosos fitosanitarios y fertilizantes, generan importantes beneficios en un país que ha puesto como base de su crecimiento estas producciones.

Ojo, que Brasil es el segundo mayor productor mundial de etanol (33% del mercado mundial; sólo superado por los EEUU). Y además es el mayor productor mundial de café, naranjas y caña de azúcar.

La cuarta agricultura más importante del mundo después de China, EEUU y ¡¡Europa!!”, les gusta incluir en los mensajes de los trípticos de estudios de Agricultura de la Universidad de Sao Paulo, aunque la Reforma Agraria sea allí una asignatura pendiente.

Ahora, están convencidos de que para 2020 ellos solos podrán alimentar al mundo… y casi garantizarles el combustible para el transporte.

La señora Rousseff hace de la destrucción de la Amazonía algo muy rentable. No sé yo si liderar el segmento BRIC camino de ser las primeras economías del mundo, amparándose en la crisis de los mercados capitalistas, merece ese esfuerzo que no equilibra la riqueza de los brasileños. Es una oportunidad de oro, pero es que exige mucho esfuerzo. Yo me lo pensaría, pero a ellos les importa una higa: ya son dueños de medio Paraguay… y siguen ganando tierras en su continente.




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