4 mar. 2012



ZP llegó al poder en 2004. Una de las primeras decisiones de enjundia de ZP fue derogar el PHN (R. D. Ley 2/2004, de 18 de junio) que había dejado el ejecutivo de Aznar. En su lugar se puso en marcha el Programa AGUA, un plan de desaladoras y desalobradoras (aguas marinas y aguas hipogeas).


Para muchos, para mí, lo que hizo el brazo ejecutor de ZP, la  ministra Narbona,  fue abrazarse a la bandera de la desalación, obviando que el PHN contemplaba ya bastantes,  para fiarlo todo al mix eléctrico nacional y desalar agua, especialmente, del mar a lo largo de la costa mediterránea. Vamos, que  el Ebro languidecía en el mar y por estas tierras surestinas (que diría Manuel Lorenzo Pardo y todos los trasvasistas del Regeneracionismo del XIX y principios del XX, de que de entonces viene la cosa) no teníamos más narices que captar agua del mar -a base de euros y kilovatios- para hacerla apta para riego, e incluso potable.


El trasvase también era el sueño de Joaquín Costa: Un nuevo siglo en el que el viejo sueño de Costa podrá, por fin, hacerse realidad, aunque no se limitará a su Litera querida: el Ésera y muchos otros Éseras recorrerán la piel de España y sus aguas limpias serán, recordando la letra poética costista, su sangre, su rocío y su oro, el camino de la liberación y de la riqueza colectivas. Así consta en la exposición de motivos del Anteproyecto del PHN de 1993, anterior al del PP.

Para Leandro del Moral (doctor en Geografía, U. de Sevilla y Pte. de la Fundación Nueva Cultura del Agua), al poco del hecho, la derogación del PHN expresa abruptamente la crisis de racionalidad económica y técnica del paradigma hidráulico que se ha ido larvando y acumulando durante la última década. La fractura entre la realidad de una práctica y una opinión pública todavía controladas por la comunidad de política hidráulica tradicional, por un lado, y los planteamientos dominantes, aunque no exclusivos, en la comunidad cientifico-técnica, por otro, se ha resuelto parcialmente con una decisión histórica e irreversible”. Y el catedrático advierta de la que yo interpreto como una contradicción en la acción: “se deroga el trasvase pero se deja en vigor una variopinta, desordenada y prolija lista de actuaciones, entre las que se cuentan en torno a 100 grandes embalses de regulación que por si solos constituyen un plan de obras hidráulicas de extraordinaria importancia”.


El Ejecutivo de ZP aprobó sucesivamente la construcción de hasta 51 de esas instalaciones de desalinización desde Gerona hasta Málaga, con el objetivo de desalar casi 800 Hm3/año.


Ocho años después sólo han entrado en funcionamiento 17 instalaciones, algunas ya incluidas en el PHN del PP, con un rendimiento que apenas supera los 100 Hm3/año.


Hay desalinizadoras terminadas que están sin funcionar por no existir demanda. Y es que los agricultores rechazan la utilización de esta agua por ser mucho más cara que la que procede de otros canales y por su baja calidad, que pone en peligro incluso la salud de las explotaciones agrarias. Otras están paradas porque no hay bolsillo que aguante lo que chupan de electricidad.


Y me acuerdo de las desaladoras ahora que está acechando el fantasma de la sequía.


Y al acordarme, me encabrono al recordar que “las 17 desaladoras de ZP” (algunas programada y ejecutada en la breve época del PHN de Aznar) han precisado ya de más 1.600 millones € de inversión. Total, ¿pa qué?; total, pa ná. Terminar las desaladoras, sólo las desaladoras del Programa AGUA, nos costaría 2.400 millones, lo que hace un total de 4.000 millones… ¡¡de fondos públicos!!


El Trasvase del Ebro, incluido en el PHN de Aznar, tenía un presupuesto del orden de los 4.200 millones, creo recordar. Pero es que la mayor parte iban a ser financiados por la Unión Europea… y en estos 8 años hubiera estado ya casi listo.


Recuerdo el estudio de la UA que cifraba en 520.000 los puestos de trabajo perdidos al anular el trasvase en su momento. Y todo esto, sin sacar a relucir el precio del kilovatio/hora en desalación…


Y es que por aquí, por la provincia de Alicante, de desalación sabemos un rato. Antes de que ningún gobierno se metiera en faena ya estaba el Plan Ósmosis de la Dipu dando agua, y varias comunidades de regantes tenían las suyas propias. Por eso sabemos lo que es desalar.
Con todo, visto desde Benidorm, visto desde estas tierras surestinas… ¿no es para liarse a sartenazos con del Programa AGUA y la novísima cultureta hídrica?

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