1 abr. 2012

DE LA GESTIÓN HIDRICA




El ciclo urbano del agua cada día merece más nuestra atención.

1.- Captación; 2.- Potabilización; 3.- Tratamiento y almacenamiento; 4.- Distribución; 5.- Abastecimiento y Consumo; 6.- Alcantarillado; 7.- Depuración; 8.- Reciclaje (posibilidades) y 9.- Retorno.


Contaba el otro día en el Diario Levante-EMV el profesor de la UA Jorge Olcina, en su esporádico comentario sobre cuestiones medioambientales, dos noticias: la buena era la del nuevo informe del Observatorio de la Sostenibilidad (Estado de la sostenibilidad en España; no dejen de ojearlo) y la mala era sobre la pésima gestión que hacemos del agua; la cantidad de agua que perdemos en el camino entre el suministro y el grifo de cada casa (“… casi 800 hectómetros cúbicos se siguen perdiendo en la red de distribución cada año (fugas, roturas, averías). Es un volumen de agua equivalente a casi un trasvase…). Lamentable.

Alguien debería hacérselo mirar bien, ciudad por ciudad, pueblo por pueblo, aldea por aldea esto de los consumos y la viabilidad y eficacia de las redes de distribución; además de agua, circulan euros. Sobre todo porque parece que estamos a las puertas de un periodo seco y, también, por nuestro bolsillo. Estas pérdidas (esos casi 800 Hm3) son, señala Olcina y me atrevo a destacar yo, un “lujo inadmisible”.

Y llegado aquí, romper una lanza por Benidorm: Más del 95% del agua que se inyecta en la red llega a los hogares. Ventajas de la construcción en altura y el diseño de la ciudad. Elche, por ejemplo ha conseguido situarse en rendimientos del 82’31%, frente al 67’73% de 2001. La media de la Comunitat Valenciana está en el 77%.

Benidorm tiene 224 km de tuberías de abastecimiento en la red de potables (52’5%, fibrocemento; 34%, fundición dúctil; 10% polietileno y 2’5% de otros materiales, según Aquagest Levante en febrero de 2010).

En fin, como demostró ya en su día el profesor Rico Amorós (UA), “la ciudad compacta permite una gestión más eficiente del ciclo integral del agua, disminuye la longitud de las redes de distribución, agiliza las tareas de localización y reparación de fugas mediante SIG y otras tecnologías y sectorialización de la propia red, disminuye las pérdidas en la red (litros/Km/día), reduce los volúmenes de ANR (Agua no registrada) y, finalmente, los módulos de gasto por turistas no suelen superar los 200 litros/hab/día” .

Y como cuenta Aquagest Levante: “El agua que consume el municipio de Benidorm procede en su totalidad del Consorcio de Aguas de la Marina Baja, al cual pertenece Benidorm desde sus inicios. El agua aportada por el Consorcio en alta a Benidorm procede fundamentalmente de los pantanos de Guadalest y Amadorio, así como de las Fuentes del Algar, en proporciones variables según la época del año y las disponibilidades de los embalses, garantizándose, en todo caso un 60,87% de las reservas del Consorcio. El agua recorre varios kilómetros de tuberías hasta llegar a la Estación de Tratamiento de Aguas Potables (ETAP) de Benidorm. Además, desde el año 2001, contamos con la conducción de emergencia Rabasa-Amadorio que nos permite, en situaciones especiales, abastecernos del agua proveniente de otras fuentes externas y en un futuro del agua procedente del Trasvase Júcar-Vinalopó”. Optimismo no falta.

Como señalé al principio: el ciclo urbano del agua cada día merece más nuestra atención.











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