18 abr. 2012

EVITAR… BESOS Y EXPROPIACIONES




Volvíamos el domingo Putoperro de los Cojones y yo de un paseo nocturno dominguero cuando el amigo Luis, nada más entrar en el jardín de las torres, me dijo lo de “consumatum est”… y, naturalmente, se refería a lo de la Kirchner y el robobo de la jojoya de las acciones de Repsol en YPF… Me acordé ipso facto del diario online Urgente-24 y de la falsa foto del muro lamentando que sólo fue un montaje: “Néstor volvé, te olvidaste de Cristina!”. Eso, volvé.

Hay una web para escribir grafitis en casi dónde quieras (letterjames.com). Néstor, te la dejaste… y ella sigue dándole marcha a La Cámpora… que es una subcorriente más de un subproducto evolutivo del rancio peronismo.


Adiós Pampa mía… caminos que he recorrido, ríos, montes y cañadas… Y eso que “Vaca Muerta” está en el Neuquén patagónico: hidrocarburos, hidroelectricidad, frutas, uva y vino… y turismo, de nieve y de naturaleza apoteósica de valles, volcanes, lagos, termal…  y… el desierto norteño donde está “Vaca Muerta”.

Y qué cara tiene la presidenta; cara, carísima. Primero el show de la chocolatinas lilas que le ha birlado a los suizos, y ahora la probeta con pendón albiceleste del líquido zaíno que le ha robado a los accionistas de Brufau. Néstor volvé… y, ya sabes.

Todo aquél continente vive presa de lo mismo; y Argentina es un buen ejemplo. De 1900 a 1929 fue epicentro del radicalismo: llegaron, de la mano, el ferrocarril, el dinero yankee y los emigrantes europeos; se conformaron latifundios (que prosperaron poco a pesar de la implantación de monocultivos, mano de obra barata y canales de comercialización norteamericanos) e irrumpió la oligarquía con una clase dirigente que salió muy reforzada a pesar que de aparecieron los primeros movimientos obreros ciudadanos reflejo de los campesinos. Hipólito Yirigoyen triunfó en Argentina con la Unión Cívica Radical… y por dos veces.

El Crack del 29, en unas economías tan ligadas a los dineros yankees, derribó lo poco creado hasta entonces. A partir de 1935 la política de buena vecindad de Roosevelt ayudó a recuperar el camino desandado, al mismo tiempo que triunfaban las reacciones anti imperialistas por acá y por allá. Y tras la IIGM le llegó el turno en Argentina a Juan Domingo Perón (1946-55) y el populismo: la riqueza efectiva no aumentó nada, la distribución de la renta fue aún más desigual y la fragilidad de la estructura económica fue increíble, pero los descamisados adoraron el populismo de Perón: el peronismo. Eso sí, a nosotros, en abril de 1948, nos llegó el Protocolo Franco-Perón y nos salvó la papeleta. En Cádiz se planteó la Zona Franca Argentina y se pensó en llamar Puerto Perón a uno a construir a la altura de El Chato. Perón, más que ayudar a España, quería una cabeza de puente para una Europa a reconstruir. Pero nos vino muy bien.

A partir de 1948, y por dos décadas, se dan los nacionalismos que se sostienen por un crecimiento económico interesante al crecer la demanda interna y aumentar las exportaciones. La cosa iba tan bien que hasta Kennedy monta la Alianza para el Progreso (ALPRO) que en los 60 consigue dinamizar la zona e implantar ideología; lo que trajo una de cal y muchas de arena. Pero sin base, la cosa se hundió de nuevo.

Con la primera crisis del petróleo (1973) llegan los autoritarismos; los militares llegan al poder en toda Iberoamérica. En Argentina el Justicialismo, otro subproducto peronista, termina con la irrupción de los militares (1976), hasta el regreso, una vez más del peronismo (1983). En lo económico la cosa fue tirando y Japón suplió a los EEUU como principal socio económico. En lo social, mejor no hablar. Por entonces lo energético apareció y México y Venezuela se distanciaron del conjunto continental. Y así les va.

En los ochenta llegan a los demás del continente sudamericano lo que llamamos las “democracias especiales”, por lo “especiales” que ha resultado, desde su constitución,  hasta finales de siglo. Es el momento de una prolongada y profunda recesión económica -recuerden “el corralito” argentino- fruto de los desmanes de siempre, que en los noventa hubo de atajarse con grandes sacrificios. El crecimiento de la demanda doméstica propició recuperaciones significativas.

Ya en el XXI y a estas alturas de la segunda década, sólo México, Chile y Colombia tienen gobiernos liberales (más o menos de derechas) por aquellos lares. Los demás, han vuelto al populismo desde distintas ópticas. Así, Brasil ha encontrado en Dilma Russef la sucesión de un enfermo Lula Da Silva desde la socialdemocracia y les va bien. Pero los demás… ya saben: Hugo Chávez tiene corte de adláteres -Morales, Correa, el exobispo Lugo etc-, los Castro van por su lado y hasta el exguerrillero uruguayo José Múgica maneja Uruguay. ¡Qué tropa!

En medio de estos tipos de la Alianza Bolivariana y compañía está, como un satélite, la señora de Kirchner, sucediendo a Néstor, nadando en las turbulentas aguas de la debacle económica que ha vuelto a enseñorearse de buena parte del continente y muy especialmente de la Argentina. Necesita doña Cristina lo que sea para fortalecer su economía… y se ha tirado como un buitre por Vaca Muerta, por el petróleo de Repsol. Y dicen que con ayuda China, que lleva toda una década pegándose como una lapa a los panchitos.

Vamos, el peligro amarillo está ahí ya. Arreglar este desaguisado va a ser un coñazo.

Ver a Evita en la fachada, junto a la imagen de la presidenta me ha recordado el célebre telegrama al que le faltaba la palabra “stop”: “Evita besos y abrazos”. Pues eso, no hicimos caso, no los evitamos, y nos abrazó la Evita del momento, la Cristina Fernández de La Cámpora…  y ha sido el abrazo del oso: la expropiación indecente.

Y vuelta a empezar.

Primo Paco, ¿cómo lo llevas? Bueno, si has inaugurado hoy la ampliación de Cartagena. ¿Te acuerdas del poblado de Escombreras?, ¿de Repesa? ¡Qué tiempos aquellos?                                                                                                                                                                                                                 



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