16 oct. 2012

DE LA POBREZA ENERGÉTICA



Aún con el buen tiempo a cuestas, tras una comida de colegas geógrafos (que no ha resultado nada aburrida) aprovechando estas primeras Jornadas de los arroces de Benidorm -a la que he llegado después de una rueda de prensa (con aperitivo) en Alicante con el nuevo responsable peninsular de Air Berlin, Paul Verhagen- hemos terminado hablando, en sensacional sobremesa sabiamente alcoholizada para una soberbia digestión, sobre la pobreza energética. Hablando, debatiendo y manifestando nuestro temor a los efectos perniciosos -este próximo invierno- que sobre la población y la salud, especialmente de nuestros mayores y los más afectados por la crisis (con la que está cayendo en lo económico y social), se produzcan por efecto de la pobreza energética, un tema muy poco tratado.

¿Pobreza energética? Y eso, ¿qué es lo que es?

Llamamos pobreza energética a la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas. Para la investigadora británica Brenda Boardman (Instituto de Geografía, Universidad de Oxford), la primera en definir este problema en 1991, se alcanza la pobreza energética si no se pueden pagar los servicios adecuados de energía, sobre todo calefacción, con el 10% de los ingresos.

Va en el sentido de una climatización adecuada en la vivienda que si bien en verano la lucha barata contra el calor se arregla con paciencia, un abanico y un botijo, en invierno mantenerse por encima de los 18ºC es cuestión de euros, y sólo euros, en calefacción; que los sabañones (el eritema pernio, picazón incluida) debieran de estar ya olvidados y sólo ser recuerdo de tiempos pasados que huelen a naftalina y alcanfor.

A la pobreza energética se llega por frío.

Por ejemplo, cuando los ingresos de la unidad familiar son bajos, cuando el precio de la energía es alto (como ahora, y lo que te rondaré morena) y cuando la calidad de la vivienda es insuficiente.

Los riesgos se manifiestan a través de la incidencia que tiene la falta de calefacción en la salud física y mental de los individuos. Hay una necesidad de un mínimo de calefacción invernal y esperamos -los contertulios arroceros, al menos- que este invierno no llegue tan fuerte como el recientemente pasado. Les recuerdo, por la fragilidad que tenemos en ese campo gracias a los calentólogos, que este febrero último -pasado, reciente- fue, para la AEMET, extremadamente frío; el más frío de referencia climática de 30 años entre 1971 y 2000.

Una de las cuestiones para combatir la pobreza energética radica en la eficiencia energética en la construcción. En Europa, tengo una hija que va por la vida como ingeniero -en paro- de la construcción y este tema, que es clave en esto de paliar la pobreza energética, es -además- cuestión recurrente en los dislates caseros. Y no porque sea tema recurrente en casa, la cuestión de la eficiencia energética en la construcción es cosa que preocupa en la UE que ya en febrero de 2011, elaboró un Dictamen al respecto desde el Comité Económico y Social, reforzando directrices anteriores, que urge a considerar la pobreza energética como prioridad social. Y resulta que, también, es uno de los llamados objetivos “faltantes para el cumplir los Objetivos del Milenio que propuso la ONU.

Pobreza Energética.Tasa por CCAA. Periodo 2006-2010
Fuente: Eroski Consumer
En España no hay estudio completo sobre la triste, adivino, realidad de la pobreza energética patria. Y más ahora, con la que está cayendo. Pero hay que recordar que algunos aspectos estadísticos analizados en 2007[1] (estamos en el último cuarto del 2012) ya incidían en que un 10% de la población española estaba en situación de pobreza energética. Y entonces (2007) el porcentaje de personas en pobreza relativa era del 19’7 %; el 21’8% en 2011… y vamos cayendo, lo que en subir en tanto por ciento.

La UE ya dictó directrices al respecto en 2009 (2009/72.CE y 2009/73-CE) que, hasta donde llego, no aparecen en los planes patrios. España es asín. Lo que empieza a preocuparnos. Y no me vale que en este Levante nuestro estemos en esa España templada, incluso cálida; por esa cuestión resulta que somos la España más expuesta porque, con eso de estar en la España meridional y levantina las viviendas están peor aisladas y los sistema de calefacción son los recurrentes puntuales de última hora, que chupan € del mix eléctrico, cada vez más caro.

Hay algunos frentes abiertos en este tema y me ha sorprendido que algunos colegas estén trabajando ya en ello y dándose cabezazos contra los muros de la indiferencia. Uno de ellos, Jorge Soler (SIGA-cma), hasta me ha hablado de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) que es pionera en trabajarse esto de la pobreza energética, pero me han acojonado: “La tasa de mortalidad adicional de invierno relativa de España (20,5%) no ha descendido desde la década de los 90 del siglo pasado y es una de las más altas de los países occidentales. Se estima que la pobreza energética es responsable en España de entre 2.300 y 9.300 muertes prematuras, una cifra más elevada que la de víctimas mortales de accidentes de tráfico en carretera (1.480 personas en 2011)”.

Y los españoles no estamos mejor en 2012 que en 2011; la crisis golpea.

El estudio de ACA estimaba para 201o que 5’3 millones de personas en España estarían en esa situación de pobreza económica y… las subidas del recibo de la luz desde entonces no harán más que subir esta alarmante cifra.

El canal Medio Ambiente de Eroski Consumer ya dedicó un reportaje este año al tema.

Pero no todo esto de la pobreza energética es malo. Lo habíamos hablado ya en casa, lo hemos tratado hoy en la sobremesa y hasta esta gente de la ACA lo propugna: la rehabilitación de viviendas es solución a la pobreza energética y a la generación de empleo. Leo, de un estudio de 2010, que “generaría 47 empleos anuales por cada 1.000 m2 rehabilitados”.

Y mientras tantos nuestros arquitectos y gente formada sólo tiene en mente hacer las maletas y buscarse la vida. Y aquí podrían encontrar trabajo en ese nuevo campo, tan necesario.






[1] INE, Encuesta de condiciones de vida (2007); La última publicada es la de 2011.

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