31 dic. 2012

DE 2012... ESTÁS QUE TE VAS...



Estás que te vas; menos mal. ¡Qué año!; y lo que te rondaré, morena.

A las 8’45 horas teníamos en la Avda. de Europa tres grados centígrados -3ºC- mondos y lirondos. Habíamos salido de casa al paseo matutino Putoperro y yo armados con un caliqueño mega artesanal, que me han torcido el Alboraya, con la sana intención de despedir el año mirando al mar -de noche no se la isla- entre calada y calada. Y claro, con esa temperatura ni caliqueño ni gaitas. Y Putoperro sin abrigo. Esa temperatura sólo la veo yo cuando en la pantalla del salpicadero se ilumina la luz que anuncia “3º; posible peligro de hielo”. Y alguna mañana fiturera en Madrid… y en alguna escapada por el Húmedo leonés. 
Nunca más. Creo que ni en Andorra esquiando he visto yo lo de los 3ºC. Tengo que confesar, a buenas horas, que yo no esquío; pero acompaño a la familia y con el equipamiento nival con el que me pertrechan parezco un émulo de Alberto Tomba. Y me lo paso bien. Vamos, que el día que aprenda a esquiar será aquello la leche.

En fin, 3º C aún a las 9’15 cuando volvíamos a casa. No sé si desempolvar “Calor Glacial” de Luis Carlos Campos (Arcopress, 2005) que “me echaron” de Reyes hace cinco seis años… Nunca lo miré, pero hoy me congela la duda sobre si debo hacerlo…

Benidorm, Playa de Levante. 9'00 h del día 31 de diciembre de 2012

En fin, volviendo a la cruda y fría realidad… que esto de 2012 se acaba. Volvía con el caliqueño entre los dedos, a puntito de congelación, pensando en esto de 2012 y de su resumen. Bueno, como por debajo de 10º no le noto nada agradable al tabaco, iba yo más pensando en si guardar el del Alboraya -y reemplazarlo mañana por uno de Antella que me han dicho que está mejor (más pardo sí que se le ve)- o prenderle fuego en el próximo paseo matutino que ya será en 2013. Y en esas he recordado algo de 2012.

2012 ha sido un año de autonómicas en Galicia, Asturias, País Vasco, Cataluña… y Andalucía; sí, el Sur también existe. Un año en que nos dejaron dos pesos pesados de la política española de las últimas décadas, varias: Manuel Fraga y Santiago Carrillo. Bueno, del franquismo y la Transición uno, y de la guerra, el franquismo en el exilio y la Transición el otro: Zapatones y el camarada Jacques.  Un año, 2012, de conmemoraciones: que si el bicentenario de Dickens, que si el centenario del hundimiento del Titánic, que si el cincuentenario de 007; incluso que si el 125º Aniversario de la primera entrega de Sherlock Holmes, que para todo llega la efemérides. 2012 también celebró los treinta años de la Guerra de las Malvinas y los diez del desastre del Prestige…

2012 se las ha traído que no veas. Es el año del paro, de los ERE’s, de la subida del IVA, de las consecuencias de explicarle a un presidente de Gobierno lo que es la economía en dos tardes, de la aplicación inmisericorde de las tijeras para todos los de a pie pero no para los del escaño, de la bajada esperpéntica de pasajeros en El Altet… Esta última, por requeteavisada, duele mucho.

Ha sido 2012 un año para olvidar; 2013 es, por su parte, un año de incógnitas… ¿hará Rajoy una crisis y cambiará ministros?, ¿tomará posesión Chavez o habrá nuevamente elecciones en Venezuela?... ¿me aplicarán el ERE? Esta sí es una duda que me corroe, la principal incógnita de este 2013 que se asoma a la vuelta del calendario. Calendario, de Dis Terralba (calle de la Estrella nº 17 B; 02006 Albacete), que tiene a bien mi sobrina Laura de enviarme, con números grandes y espacio para apuntar cosas. Comparte panel con el “fraile” del tiempo que, maldita sea, no me avisó de la gélida mañana. En su descarga diré que por estar donde está, con indicar “seco” cumple ya.

En fin, en 2013 dejaremos de ser UE27 para pasar a ser, desde el 1º de julio, con la incorporación de Croacia, UE28… y el 7 de septiembre sabremos la sede de los Juegos Olímpicos 2020…

Bueno, a ver si nos resulta algo mejor 2013… Aquí, en Benidorm, casi despedimos 2012 con un respingo cuando Juan Ángel Ferrer no votó como la mayoría socialista-liberal en el pleno de presupuestos y sumó su voto al de la oposición. ¿Significa eso algo más que señalar que existe? Nunca se ha especulado con que el Mahabharata local constara de un verso suelto… Habrá que esperar a ver qué nos depara 2013 mes a mes, incluso més a més

No obstante, ¡Feliz 2013!... el primero, desde 1987 -26 años ya-, con sus cuatro dígitos diferentes. Algo es algo.


29 dic. 2012

DE LO DEL HOMENAJE A LA ESTEBAN EN BENIDORM, ¿UNA INOCENTADA?



Hoy me desayuno con un titular de ayer (es que ayer estuve de familia y no miré ni el correo): “Belén Esteban será homenajeada en Benidorm”. Es cosa de Radio Sirena (FM98.9) y su periódico digital (Radio Sirena Digital). Hiede a inocentada tanto, tanto, que “Putoperro” ha puesto la napia en remojo para paliar la hinchazón por los efluvios que emanaban del cuerpo del texto, que en este caso era, es, el cuerpo del delito.

Pero… ¿y si no fuera una inocentada? ¿Y si tal como está el parque lo hacen realidad y me homenajean a la Esteban?

Ya, de perdidos… al río.

Sería un bombazo; cutre, pero bombazo. Saldríamos en todos los subproductos de las rotativas del hígado y los peores programas de TV no tendrían reparos en dar el pantallazo con el tema. Haríamos las delicias de todos aquellos/as que se desviven por el ambiente poligonero. Si prácticamente ya no queda nada del glamour de aquél Benidorm que añoramos, ¿qué más da darle una patada a la “B” de “Benidorm” y entregársela al personaje?

Obviamente, como se dice en la noticia, “el homenaje tendría coste cero”. Y aún así se entendería poco que se llevara a cabo “a partir de febrero”… ¿o no? ¿Se me imaginan al alcalde Agustín Navarro -quiero creer que Gema Amor no le acompañaría en esta ocasión- haciéndole entrega de la letra “B”, del letrero “Benidorm” -que se hubiera exhibido en el stand de Fitur’2013- , a la mismísima Belén Esteban y en la playa, con la isla al fondo, ante medio centenar de fotógrafos llegados de toda España y un sinfín de curiosos, ociosos, paseantes mañaneros de la playa? Cielos, sólo de pensarlo tiemblo… pero no sé si es de terror o de excitación contenida.

Yo no lo espero, pero… ¿y si por una conjunción astral negativa se diera el caso?
Seríamos noticia cutre, cutre, del día… de la semana… del mes… y del año. Y en el resumen del año volveríamos a ser protagonistas por aparecer en la lista del terrible escarnio de 2013… Ya saben, lo importante es que se hable de ti, aunque sea mal. En ese camino van. ¿Y si suena la flauta… por causalidad (que no por casualidad)?

Me ha gustado eso de que se le entregaría la “B” de Benidorm, como se supone que a Raphael la “R” de Benidorm, por San Valentín (la alternativa cristiana a las Lupercales romanas, que se celebraban el 15 de febrero y Fauno Luperco hacía de las suyas)… y a coste cero.

Lo de: “Muy contenta por esa B de mi pueblo, Benidorm. Por Benidorm, mato. Besis”, ha escrito esta mañana Esteban en su red social” no tiene desperdicio. Es de una genialidad descomunal. Pido un público homenaje al redactor de la noticia; la “B” de Benidorm, para él/ella, me sabría a poco.

Citar al portavoz de la oposición en el cuerpo de la noticia le ha dado empaque. Ahora bien, Toni Pérez iría en esa dirección, pero moderaría la puntada en lo comparativo (la Esteban no admite comparación; ya nada queda a su nivel, ella se ha cavado su profundísima sima) y haría más sangre con el elemento del premio: “un resto de Fitur”. Y es más, ahí, en la “B”, le doy la razón a Tony: la “B” tuvo su origen en el pictograma que identificaba la casa, el hogar. Y no creo que esa “B” deba caer tan hondo. ¿O sí? Hay tanta gente en el inframundo del hígado, y tantos seguidores, que a lo mejor encontramos un nicho de mercado hasta ahora desconocido.

La noticia deja entrar en escena al sector privado… y aparecen HOSBEC (patronal hotelera), AICO (comercio) y ABRECA (bares, restaurantes y cafeterías). A todos, lo del coste cero les parece ideal; ni un euro al premio y a la premiada… a la que todos niegan, faltaría más, conocer.

En fin, que como inocentada no tiene desperdicio: un acierto. Felicidades al Grupo Megahertzios. ¿Y si no lo fuera?... también.

Pero… acuérdense, los de mi quinta y más añejos, de Historias para no dormir..

¿Y si fuera verdad? Sólo de pensarlo se me hiela la sonrisa y se me encoge el corazón… Porque puede resultar un puntazo. A Telecinco le funciona…




28 dic. 2012

DE BENIDORM… EN UN PORTULANO DEL XVI



Un amigo, muy borde él, me envía un tríptico de una exposición con la malsana intención de darme envidia. Y lo ha hecho. Pero, la verdad, al mismo tiempo me ha dado un alegrón.


Acaba de visitar Carlangas la expo que exhibe la Biblioteca Nacional de Francia (hasta el 27 de enero de 2013: L’âge d’or des cartes merines. Quand l’Europe découvrait le monde. Sala Françoise Mitterrand) y me envía un *.pdf sobre la misma y… he dado con un portulano donde aparece rotulado BENIDORNN… y eso suena a BENIDORM que no veas. 

Es del Atlas Portulano del mar Mediterráneo, Europa Occidental y la costa del Noroeste de África (1589-1615). Y con acceso a Internet, pues… la cosa ha salido.

Los Portulanos (Cartas Portulanas) son mapas que hicieron posible la navegación utilizando la brújula, desde el siglo XIII hasta casi, casi, el XIX. Se sustentaban en líneas loxodrómicas (aquellas que cortan todos los meridianos terrestres con el mismo ángulo) que se llaman también líneas de rumbo que, con la Rosa de los Vientos (que también figuraba dibujada en el Portulano) te llevaban de un sitio a otro. Además contaban con una escala gráfica a pie de mapa, el llamado Tronco de Leguas, que permitía medir distancias y saber lo que se podía ir tardando

Bueno, bueno, bueno, que flipe.

Lo que yo sé de aquél Benidorm es que era más bien nada. Pero ahí está, en el Portulano este de París. Feliz. Uno es que es talibán benidormero.


En el Atlas éste donde aparece Benidornn (con dos letras ene, entre Alicante y Moraira, con una isla enfrente pero que suena a las claras a BENIDORM, con eme final), también aparecen rotulados los nombres (de S a N) de Cartagena, Cabo de Palo (en singular; ahora Cabo de Palos), Guardamar, Alicante (en rojo), Moraira, Cabo Martino (que debe ser el Cabo San Martín, de Jávea), Denia, Oliva y Ganidia (que, obviamente, debe ser Gandía). Bueno, hay muchos más, pero estos son los de por aquí.

Este Portulano está  atribuido a Juan Oliva, un cartógrafo radicado en Mallorca desde 1550 (de la escuela mallorquina pues, y la Escuela Mallorquina fue la más importante). Hay alguna duda sobre si es de 1590 0 de 1615; incluso hay una copia de este Portulano en la biblioteca del Conde de Gondomar que asegura estar impreso, eso dice el mapa, en 1580. Lo cierto es que son 20 hojas fascinantes, en pergamino bifolio, que se exhiben estos días en París. 

Nosotros, Benidorm, aparecemos en la Carta nº 3 (Europa Occidental y las Islas Británicas). La Carta nº 5 es un Mapamundi de proyección oval donde América ya figura bajo el nombre de “Terra Florida”.

Los Oliva, además, fueron una de las sagas de cartógrafos más importantes del momento. Seguro que fueron judíos, como los mejores de la época, y que trabajaban a caballo entre Mallorca y Mesina (Italia) donde estaba la segunda mejor escuela de cartógrafos. Este Juan Oliva es archifamoso por sus detallados trabajos. Y según se editaran en Mallorca o en Mesina se hacía llamar Joan Oliva alias Riczo, o Joan Riczo alias Oliva. En ambos casos señalaba ser hijo del maestro Domingo de Nápoles.

En fin, que Carlangas me envía un detallito para ponerme los dientes largos… y me ha dado el subidón, subidón, ese de la tele. Yo hice lo mismo con los mapas vaticanos, la Galería de Mapas Cartográficos en El Vaticano, y Carlangas al poco estaba allí para verlos y requetefotografiarlos. A París, mismamente, no creo yo que antes del 23 de enero pueda siquiera con soñar en ir… la crisis es la crisis, y por mucho Benidorm en el mapa…


27 dic. 2012

DE LA FELICITACIÓN “GÜENA” Y DEL… ¿AMIGO INVISIBLE?



Hora es de volver a tomar la Waterman y dejar Washable Royal Blue sobre blanco algo. Estas fechas son propicias para abrazar cosas buenas y dejar las malas.

Entre las primeras, algunos mensajitos navideños. El espíritu se expande y fluyen ríos de tinta (incluso tinta perla) y las plumas se disparan escribiendo desde textos que merecerían prisión incomunicada a destierro en bañador en la Tierra de Francisco Fernando.

Este año ha habido una formidable: felicidades al autor. Se trata de un mensajito donde se te acoseja el uso del transporte urbano en estos días de excesos gastronómicos y alcohólicos. Dice tal que así: … Pasadas las formalidades, deseo compartir contigo una experiencia relativa al beber y conducir. Hace un par de días, estando de copas con unos amigos después de nuestra comida de Navidad habitual y al darme cuenta que se me había ido la mano con las copas, y no estando en condiciones de conducir, hice algo que nunca antes había hecho: dejé mi coche y opté por coger un autobús e irme a casa. Llegar sano y salvo fue una agradable sorpresa sobre todo considerando que en mi puta vida había conducido un autobús y que no sé donde cojones lo conseguí. Lo tengo aparcado en frente de casa. Cielos, qué desazón. ¿Qué hago con él?

Y tras esa genialidad, lo de las cosas malas de la Navidad: la peor maldad es el “amigo invisible”. Estoy harto ya de estar harto del “amigo invisible” que siempre aparece por estas fechas. Así pues, reemprendo la cosa despotricando contra ello.

Sólo lo hice una vez… y me dejó fuera de juego y con un trauma que ha cumplido sus bodas de plata. Desde entonces (1987) arremeto sin piedad contra quienes lo practican. Y no, no participo nunca; jamás… de los jamases. Es deplorable. Y… aún sin participar, lo sufro. Los amigos lo cuentan, y me uno a su pesadumbre. No hay ni una chispa de inteligencia a lo hora de practicarlo.

Y es que sólo de pensar que el “invento” viene de una costumbre de ¡¡damas venezolanas de finales del XIX!! (Wikipedia dixit) me desasosiega más la cosa. Coño, vale que el “compadre de papelito” por las cosas de la moral decimonónica tuviera su aquél… en el XIX y principios del XX, pero que a estas alturas del XXI se siga practicando es demencial. Especialmente por la falta de imaginación y… por la existencia de las tiendas de los chinos (toda a 100, a 1€ o similar).

Aun aceptando “pulpo” como animal de compañía, y a sabiendas de que la cartera cada día tirita más por mor de la situación económica, reclamo que, si se ha de hacer, tenga unas mínimas dosis de ingenio. Hagamos que la única neurona que parece que poseemos se mueva en su cavidad craneal.

Yo, en aquél entonces de 1987 no sabía qué coño era lo del “amigo invisible”. Qué maravillosa es la inocencia… Aún me pesa y me trae las peores pesadillas. En la emisora de radio donde trabajaba se empeñaron en hacerlo… y lo hicieron. Me tocó… quien me tocara. Se merecía una lavativa con timbre; y se la hice. Imaginación al poder: lavativa (adquirida en la farmacia), pilas, zumbador, pulsador, luces… hasta un voltímetro. Esmero y pulcritud; para haber sido enmarcada. Me superó, como no podía ser de otra forma, el mayor experto mundial: Peter Hubertus Dieckman, el “holandés de los cojones”: una tarta de pasta dentífrica: ¡pero qué bien hecha estaba!: color, forma, cenefas, olor. La foto lo ha tenido deambulando por el despacho desde entonces, y ahora que la necesito no la encuentro. Aquellos dos sí fueron regalos de “amigo invisible”; el de Peter, superior.

Ahora la gente se me va a un tenducho de chinos y te mercan la gilipollez más soberbia que puedan encuentran (que las hay a raudales)… y te la endiñan. Y se ríen creyendo, en su tremenda estulticia, que han sido originales. Yo nunca participo, y me sigo cabreando igual de ver lo que veo; no soy ajeno al mundo que me rodea. Y eso que hay webs con ideas al respecto, pero es que ni por ir a joder al amigo se estrujan la sesera.

En fin, un cordial saludo en estos días de fiestas Navideñas mientras esperamos que 2012 nos deje.

Y dicho esto, sepan que lo que más ansío, créame, es que el “amigo invisible” (mal rayo no le parta) que le haya tocado este año no merezca pena de garrote vil; que con cien mil latigazos sea suficiente.


24 dic. 2012

DE BENIDORM, UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (y XVI)



UN PLAN EN CONTINUA EVOLUCIÓN DESDE 1956

El 27 de septiembre de 1958 el Ayuntamiento aprueba las primeras catorce modificaciones que serán ratificadas por la Comisión Provincial de Urbanismo el 22 de enero de 1959. Una de las modificaciones aprobadas más singulares fue la que dio permiso para construir en la zona de Levante edificios de hasta 5 plantas siempre que fueran perpendiculares al mar y retranqueados un mínimo de cinco metros del límite de la parcela. Surgen con esta modificación los llamados edificios tranvía (edificios El Ancla, Los Ranchos, etc.). Fue el primer paso hacia el aumento del volumen edificable. Los agentes turístico-inmobiliarios presionaron a los poderes públicos para conseguir edificaciones de mayor capacidad, lo implicaba mayor altura.

1961: En 1961 se deben acometer nuevos proyectos de captación y distribución de agua e incluso iniciar el del alcantarillado. El objetivo fundamental era evitar vertidos de residuales, e incluso fecales, en las playas. El proyecto contempla largos recorridos subterráneos, impulsiones y bombeos hasta un punto en Sierra Helada donde se realizará el primitivo vertido, tras consultar a los hombres de mar locales sobre las cuestiones de las corrientes. Tradicionalmente, hasta bien entrado el XIX, en la zona del Castillo se localizada el “puador”, lugar donde se vertía el “pual” y el sistema de corrientes marinas se lo llevaba lejos de las playas.

Benidorm, 1965;
Playa de Levante. Levantando la Torre Coblanca
1962: A instancias de la Comisión Provincial de Fomento, se plantean trece modificaciones más. Con ellas, se reduce la zona de tolerancia industrial y se prima con un aumento del 30% en volumen los proyectos hoteleros de 4 y 5 estrellas. En 1962 comenzó uno de los problemas del urbanismo local. Los edificios se retranqueaban para ganar altura y las supuestas zonas verdes iban desapareciendo, dejando paso a las bandejas comerciales: los retranqueos. De 1962 data la concesión de la primer acristalamiento en un retranqueo, peligroso precedente que condujo a la situación actual.

1963: Se aprueban las nuevas Ordenanzas de Policía de la Construcción. Con ellas se optaba a otro modelo de ciudad mucho más de acuerdo con los intereses económicos del turismo que cada vez apostaba más por el modelo residencial-hotelero que se estaba imponiendo en Benidorm. Con estas ordenanzas se llegó a abrir el camino  hacia la Ciudad de los Bloques Verticales que era ya la más absoluta contraposición a la idea que primitivamente se esbozó para el Plan de 1956: la ciudad-jardín. Podemos hablar incluso del Plan General de 1963 ante estas Ordenanzas. Todo cambió. El nuevo modelo de Ciudad de Bloques Verticales está basado en edificaciones elevadas y exentas con lo que se consigue que entren el sol y la luz por los cuatro costados de la edificación, liberando espacios para la vegetación y las piscinas. A este modelo se llegó a través de la Teoría de la Caja de Cerillas que maneja el volumen de edificación sobre la parcela y que quedó definitivo en 1966. Se permite levantar bloques proporcionales a la superficie del solar atendiendo a un coeficiente volumétrico. Esta etapa constructiva de Benidorm es hija de la corriente arquitectónica del Movimiento Moderno[1] surgido a raíz de la Carta de Atenas de 1933.

La verdad es que más que todo esto pesó la introducción del coeficiente de edificabilidad que no pretendía incremental el volumen edificable respecto al existente, sino ordenarlo libremente.

El Plan del 63 plasmaba el sueño de los urbanistas de los años treinta: una ciudad de bloques verticales entre espacios libres de uso comunitario. En el Plan de 1963 el viario quedó como en el de 1956 y los equipamientos volvieron a quedar olvidados. “Falta de recursos para llevarlas a cabo”, explicaría años más tarde Muñoz Llorens; “con el tiempo y con el crecimiento económico esperado se habilitarían recursos para estas dotaciones[2].

Del Plan del 63 nos queda el mejor emblema del Benidorm de hoy: el rascacielos. De 1963 es el primer rascacielos de Benidorm: el edificio Front al Mar.

1965: Se presentan y se aceptan nuevas modificaciones; la principal novedad en esta ocasión es que se protege la Isla de Benidorm. El anuncio de inversionistas extranjeros de construir un establecimiento hotelero en ella movilizó a toda la ciudad y el Ayuntamiento tomó cartas en el proceso. Incluso buscó el apoyo de los Medios de Comunicación y después de diversos estudios sobre la titularidad de la misma, ya incluida en el Plan General, la hizo nombrar Isla de los Periodistas y que las Asociaciones de la Prensa de España la apadrinaran.

Benidorm; años 70
Avenida del Mediterráneo
1973: El Ayuntamiento, ajeno a la 1ª Crisis del Petróleo, decide redactar un nuevo Plan General para paliar las deficiencias observadas.

1980: Benidorm se abre a la nueva década con un frustrado intento de redactar un Plan General a pesar del esfuerzo puesto en marcha para realizar el Seminario de Sociología Urbana, Rural y del Ocio que dirigiera Mario Gaviria buscando aportar ideas que las administraciones no estuvieron predispuestas a adoptar. Además, se produjeron otros hechos que considero trascendentales:

·         En 1977 la Audiencia Territorial, por sentencia, confirma la ilegalidad de la ocupación comercial de los retranqueos, pero nadie hizo nada por acatarla. Ni aún hoy.
·         La actividad municipal se orienta hacia la realización de grandes infraestructuras que los siempre escasos presupuestos municipales, gestionados con poco acierto las convierten en obras inacabables que elevaron, y elevan, el endeudamiento municipal a cotas inimaginables a pesar de dudosas operaciones de ingeniería financiera y aterradoras contribuciones especiales sobre los ciudadanos.

1985: La normativa incidirá ahora en la Colonia Madrid, construida hacia 1960 al margen del Plan General de 1956 y que el paso del tiempo llevó a convertirla en una zona suburbial. También en La Cala donde se crearon tres zonas; una de ellas de Protección Arqueológica estricta.

1986: En 1986 se presentó la Ordenación de la Playa de Levante con el proyecto, incluido, del Paseo Marítimo que se encargó al Taller de Arquitectos Martorell-Bohigas-Mackay que, completarían con la inclusión de un cuarto arquitecto -Puig-Doménech- y la colaboración del arquitecto municipal José Luis Camarasa. Se demoró hasta 1992.

1990: Se gesta un nuevo Plan General de Ordenación Urbana. Estábamos ante el primer gran documento urbanístico aprobado por un Ayuntamiento democrático y era fruto del consenso entre las dos principales fuerzas políticas de la localidad (PSOE y PP). Era el nuevo Plan General y en nada partía de aquel primitivo de 1956 porque sus sucesivas y contundentes modificaciones lo habían trastocado por completo. Se aprobaba definitivamente el 26 de noviembre. El Plan de 1990 aporta nuevas directrices: Prevé equipamientos colectivos y se consiguen parcelas con las que cubrir finalidades sociales, educativas, sanitarias, deportivas y culturales, subsanando así la principal deficiencia del Plan de 1956, se potencia la Playa de Poniente diseñando la Vía Parque, se crea una Zona Industrial muy concreta, se incrementa la protección medioambiental y se plantea el Gran Bulevar Armanello, en la partida rural de ese nombre, sobre la Zona de Proyección de Levante, que hoy en día no se sabe cómo acabará.

Conviene señalar que para muchos urbanistas modernos, el Plan de 1990, pese a todo, es continuista con lo realizado y muy restrictivo con el sector exterior. Eso sí, paliará el déficit de suelos dotacionales y verdes aún en un ciclo recesivo en los económico y atenderá a las leyes urbanísticas de los años noventa. Con él, el 58% del término municipal será No Urbanizable común o protegido[3].

Para el desarrollo del Plan de 1990, y siguiendo las directrices que tan buenos resultados dieron desde el principio (1956), se articularon Planes Parciales de cierta envergadura encomendado a su desarrollo el futuro urbanístico de la ciudad atendiendo a los cuatrienios programados en el planeamiento urbanístico. Así llegan los Planes Parciales “Armanello”, “Discotecas”, “Poniente”, “Industrial”, “Centro Médico-Residencial”, “Lliriets” y “Xixo”.

Desde entonces, trabajar sobre lo ya existente. Benidorm es una realidad.



[1] Benidorm, 40 años de PGOU
[2] Fco. Muñoz. Anotaciones y recuerdos del Plan del 56
[3] Tercer Congreso Ibérico de Urbanismo. Vilamoura, Portugal. 1999. Debate de ponencias.

23 dic. 2012

DE BENIDORM, UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (XV)



AQUEL PLAN DEL 56

Memoria del Plan General de 1956 señala muy inteligentemente que “no se puede prever el futuro crecimiento de Benidorm[1].

En el verano de 1954 Benidorm tuvo 12.516 veraneantes y para 1955 se apunta la cifra redonda de 15.000 veraneantes[2]; la población de hecho de Benidorm a 31 de diciembre de 1955 era de 3.023 ciudadanos, siendo la población de derecho de 2.982 vecinos.

Benidorm, Paseo Colón. Finales de los años 60
El criterio seguido en la planificación de suelo urbano no era otro que el de determinar unas grandes superficies por si llegasen a hacer falta, pero el plan estaba concebido en sí como urbanismo de “ciudad-jardín” porque se pretendía hacer una ciudad de veraneo, confortable, con chalets medianamente aislados (baja densidad) y rodeados de arbolado.

Aquél Plan, como dijimos, señaló una mínima zona de tolerancia industrial, junto a la estación del ferrocarril de vía estrecha, y hasta planteó desviar la Nacional 332 a su paso por la villa. Incluso creaba una zona deportiva.

El Plan que analizamos fue muy respetuoso con el Medio Ambiente y aunque no contempló en sí la creación de zonas verdes si deja a las calaras que “no se permitirá el arranque de árboles sin que por cada uno que se pretende arrancar se planten tres, garantizando esa acción con el depósito en metálico ante el Ayuntamiento”. En realidad, lo que hacía era cumplir con una antiquísima tradición comarcana del XVIII cuando la sericultura, la industria de la seda, estaba radicada en La Nucía (telares) y en todas las casas comarcanas se conseguía simiente (huevos del Bombix mori) para cuidarlos y obtener el gusano que diera el capullo de seda alimentado con hojas de morera, y se potenciaba que se plantaran moreras (Morus alba) en casi todos los lugares posibles. De hecho, cada habitante de la comarca estaba obligado por tradición a plantar cinco moreras al año y si se perdía una, debía replantar tres[3]. Una epidemia de pebrina (microsporidia Nosema bombycis) acabó con los gusanos y se eliminaron las moreras en medio de una fuerte crisis comarcal a finales del XIX.

El Plan del 56 fue muy exigente con las playas y ya entonces se prohibieron los “chiringuitos. En cuanto a las playas, “se prohíbe la construcción de edificios de cualquier clase, o locales, en la zona comprendida entre el mar y el Paseo Marítimo de la playa, así como instalaciones temporales, quioscos, barracas, etc., excepto toldos y sombrillas que se ajustarán a las normas que a este objeto tiene dictadas el Ayuntamiento”.

El Plan General de 1956 constituye un verdadero hito en el proceso de planeamiento de la ciudad al contener previsiones de gran validez a la hora de encauzar el crecimiento. Rompió drásticamente con las ideas del momento y únicamente se determinaron superficies para la extensión entendiendo que la misma dinámica turística sería capaz de ir atribuyendo usos al suelo.

Benidorm, Playa dr Poniente. Finales de los años 60
Una de las ideas más determinantes del Plan del 56, que fue eliminada a las primeras de cambio, fue la de hacer una ciudad de muy baja densidad, con chalés aislados. Se optó, posteriormente, por la edificación en altura pero manteniendo el postulado de la baja densidad; y se consiguió el efecto pretendido.

Fue el del 56 un planeamiento de alto contenido turístico; era un plan concebido por y para el turismo y, de alguna manera, configuró el modelo de organización de la actividad volcado hacia el turismo de masas. Pero además, fue un plan netamente urbano que optó por la agrupación y cuyo final fue una densidad moderadamente alta. El Plan General de Ordenación Urbana de 1956 “fue un plan para construir ciudad[4], aunque en modo alguno llegara a pensar en las necesidades futuras una vez consolidado Benidorm como ámbito residencial estable, que era lo perseguido.

Se desarrolló a través de Planes Parciales desde el primer momento, lo que facilitó su ejecución, siempre a costa de los propietarios del suelo. Pero se llevó a cabo sin las complicaciones que en estos momentos se derivan de proceder con Planes Parciales e incluso con figuras de planeamiento inferior, y prefiguró un modelo de gestión urbana basado en fórmulas avanzadas, como el cómputo del aprovechamiento, y en procesos incipientes de concertación, como las cesiones de viales y la ejecución de la urbanización por el Ayuntamiento pero a costa de los propietarios del suelo).

Se distinguió el Plan por lo que se llamó Zonas Activas que en un total de nueve determinaron el proceso general. Estas fueron, de Sur a Norte: Casco Antiguo/Tradicional, Ensanche de Casco Antiguo, Zona de Tolerancia Industrial y Zona Exterior; al Este, Playa de Levante, Zona superior de Levante y Sierra Helada; y al Oeste, Playa de Poniente y La Cala.

Fundamental es, así mismo, destacar, una vez más, que no determinó, el Plan del 56, de manera estricta los usos del suelo y el destino del mismo se dejaba al albur de las circunstancias que generara la dinámica económica de cada momento. Esa alta flexibilidad que se le implantó es la que permitió, y ha permitido,  un alto grado de ajustes entre las necesidades concretas de cada situación y las posibilidades que otorgaba la ausencia de directrices rígidas en los usos del suelo.

Finalmente, quiero destacar que el Plan de 1956 reclamaba de la autoridad municipal una intervención activa en el proceso, pero nunca policial; el Ayuntamiento era inductor y garante, pero no inquisidor.

El modelo propuesto de ciudad-jardín no cuajó ni aún en la fase de Planeamiento. La demanda turística de la época buscaba alojamiento en apartamentos y hoteles; no en chalés.

No podemos considerar que se tuviera en cuenta el precedente de casitas en urbanización ciudad-jardín de Segur de Calafell -la urbanización de la finca Sant Miquel, propiedad del Marqués de Alfarràs-, cuyo planeamiento es de 1946 y los primeros desarrollos ya eran bien visibles a mediados de los cincuenta. Nos inclinamos más por la demanda turística como causante de las primeras y definitivas modificaciones.

Así pues, aún con los planos encima de la mesa y la Memoria redactada, se hubo de rediseñar la cuestión de los volúmenes con la intención de animar y favorecer a los propietarios de los terrenos que ya habían sido afectados por la amplitud de los viales. Pero loS que se beneficiarán serán los promotores llegados de fuera.

Se apuntó a una expansión rápida y ordenada y para ello se diseñan, con el plan recién aprobado, las primeras modificaciones tendentes a lograrlo que configurarán el Post final de esta serie.






[1] Gaviria, Iribas, Sabbah y Sanz: Benidorm, ciudad nueva. Tomo I, página 26
[2] Pedro Zaragoza; Así será Benidorm
[3] Apuntes sobre la Historia de La Nucía
[4] Memoria del Plan General de 1990

22 dic. 2012

DE BENIDORM, UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (XIV)




BENIDORM, CON EL PLAN DEL 56 A CUESTAS

En su proyección visionaria, aquél Plan de 1956 ya contemplaba que la carretera Nacional 332 dejase de pasar por el centro de la localidad (hoy Paseo de la Carretera, en el casco tradicional), y desarrollaba la primera circunvalación por lo que hoy son las avenidas del Rey Jaime I y de Alfonso Puchades Jou. Pero lo más significativo es que ya restringía la circulación de vehículos a motor en el casco tradicional. Vamos, que peatonalizaba todo el centro desde el Paseo de la Carretera al Mirador del Castillo, aunque esta cuestión tardó muchos años en hacerse realidad.

En la parte negativa podemos significar que:

·         El PGOU de 1956 no contempló ninguna zona verde, como tal, en la ciudad;
·         El PGOU de 1956 no reservó suelo para equipamientos sociales;
·         El PGOU de 1956 no contempló mecanismos de gestión tal y como los contemplamos ahora; eso sí, se adelantó a la Ley del Suelo de 1956 que arbitraba la “cesión” de los viales.
·         El PGOU de 1956 no protegió lo suficiente el casco antiguo en cuanto a la preservación de su estética hasta la cuestión que no se le cita como tal, sino como casco tradicional.

Benidorm, 1958 - A Poniente de Punta Canfali
El propio arquitecto redactor, Francisco Muñoz, respondía a la falta de reserva de suelo para equipamientos sociales señalando en un libro que: “por aquél entonces Benidorm no tenía recursos económicos como para irrumpir además con espacios para ello. Esto hubiera creado más crispación, y se pensó que con el tiempo, y con el crecimiento económico esperado, se habilitarían recursos para estas dotaciones[1].

Como ya señalamos, el PGOU de 1956 recibió más de 400 alegaciones. Algunas de ellas fueron de profundo calado, como las presentadas por el letrado valenciano Pedro Miguel Ballester, aunque muy pocas prosperaron. “Había lo que había; y sobre todo mucha prisa”, justificaba don Pedro[2].

Y en realidad, aquél PGOU de 1956 reproducía lo ya existente: chalés y pequeños hotelitos en primera línea de la Playa de Levante. Pero la novedad residía en que trabaja el Ensanche de Levante en “cuadrícula” y aplica el concepto de “zonificación” (tipos de construcción en función del área del Plan atendiendo a ordenanzas diferentes) al tiempo que abandera un hito de los urbanistas previos a la IIGM como es la edificación abierta, aunque en un principio (1956) con una altura máxima de cuatro plantas[3].

Para el PGOU de 1956 todo el suelo que entra en liza urbanística tiene actividad residencial y, aunque mínima,  contemplaba una zona deportiva y una de Tolerancia Industrial, sobre el Rincón de Loix que quedó inmediatamente eliminada, dado paso así a un largo e inmediato proceso de modificaciones.


Primeras modificaciones: En marzo de 1957 se introdujo ya la primera intervención modificadora que se había estado planificando desde los primeros días de junio de 1956 y, recordemos, el PGOU se aprobó el 18 de julio y que se correspondía con cálculos y planos. Incluso en noviembre de 1957 se lleva a cabo otra modificación; en este caso de Ordenanzas.

En 1957 comenzaron a redactarse los primeros Planes Parciales, fijándose las alineaciones y rasantes del Ensanche de Levante, al tiempo que se dictaron las normas tendentes a preservar la Zona Exterior y los viejos azagadores como áreas susceptibles de ser urbanizadas.

Hay que destacar que Benidorm fue en el proceso de planificación y urbanización nuevamente pionera al ejecutar la cesión de viales un poco antes de ser recogido este aspecto en la Legislación urbanística. Al mismo tiempo, por la imperiosa necesidad del momento, se pusieron en marcha sistemas autogestionados de urbanización para suplir las carencias municipales, por lo que muchas iniciativas resultaron fallidas.

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Benidorm, Plaça de la Senyoría, años 60
El hallazgo de Muñoz Llorens fue voltear la ciudad contemporánea de Le Corbusier dando a los rascacielos, originariamente previstos como oficinas, un uso residencial que aumenta meteóricamente la densidad de población[4].

Y es algo que ya había experimentado el arquitecto Minoru Yamasaki en el Pruitt-Igoe de San Luis (Missouri-USA) en 1952. Y a diferencia del conjunto de Yamasaki, demolido en 1972, el Benidorm de Muñoz Llorens, pese a sacrificar los espacios dotacionales en beneficio de piscinas, retranqueos y hoteles, ha sobrevivido como símbolo del fenómeno turístico de masas. Resulta innegable que la propuesta de Muñoz, del Ayuntamiento de Benidorm y de la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm marcó, de forma indeleble, un registro arquitectónico de corte funcionalista cuya vigencia se ha mantenido y sigue desarrollándose. La apuesta de Benidorm por un urbanismo de altas densidades y amplios viales contrasta con el desarrollo que han mantenido otros puntos del litoral mediterráneo.

Es más, Benidorm aún hoy dispone del término municipal más pequeño de la comarca y el que más espacio sin edificar aún mantiene a pesar de estar todo él contemplado en el PGOU de 1956.

Benidorm, con el PGOU de 1956 planificó un crecimiento ordenado y dictó unas ordenanzas ejemplares que defendieron su concepción urbanística y sus playas como ningún otro punto del litoral español.

El plan salió adelante porque se pudo convencer a los propietarios de los terrenos del aumento de valor de las nuevas parcelas al tiempo que el Ayuntamiento hizo prevalecer el cumplimiento del plan con mínimas transgresiones a lo planificado.

Concluyo este punto con una referencia a lo anecdótico. La Comisión Provincial de Urbanismo rechazó el primer borrador del PGOU de 1956 a iniciativa de los alcaldes de las ciudades de Alicante y Elche; protestaban por la anchura de los viales. Es que “se habían proyectado calles más anchas que algunas de las principales de Madrid y Alicante cuando en el Registro Municipal de Vehículos del año 1955 sólo había inscritos siete vehículos entre camiones y turismos[5]. Así, la Comisión, que presidía el gobernador Evaristo Martín Freire, insto al alcalde y al equipo redactor a adelgazar muchos de los viales, entre ellos, el más sonado, la Avenida del Mediterráneo.

Es más, la Comisión se opuso a que el Plan abarcara todo el término municipal. Esta traba se solventó a través de una serie continuada de Planes Parciales, recogidas en aquél Plan General, que se fueron conectando entre sí.




[1] Francisco Muñoz Llorens. Anotaciones y Recuerdos
[2] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza
[3] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza
[4] www.via-arquitectura.net/02­_prem/02p-120.htm
[5] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza

DE BENIDORM, UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (XIII)



AÑOS 50: BENIDORM GESTA SU PLAN

El Benidorm de 1950 es un Benidorm de estructura rural, de 2.726 habitantes, que ante la escasez de agua para la agricultura y las penurias de la almadraba buscará su futuro entre la actividad de “recepción de veraneantes.

Sabemos que, al menos, desde 1883 vecinos de municipios de interior de la provincia y de la meseta castellana gustan de veranear en Benidorm. Desde que se dispone (1880) de la carretera Alicante-Valencia, las diligencias conectan Alicante con Benidorm; desde la alicantina posada “La Balseta” hay servicios que trasladan viajeros a los pocos establecimientos y casas particulares de la ciudad, trayendo a la gente que llega a Alicante en los trenes botijo de la línea MZA. Desde la montaña alicantina -desde Alcoy y desde El Verger y la Marina Alta[1]- hay, igualmente servicios y la bajada en diligencia es igualmente penosa. Pese a ello, hay “turismo” que viene a pasar temporadas, generalmente superiores al mes (que compensen el desplazamiento).

En los años veinte del siglo XX, cuando Benidorm cuenta con más de 3.000 habitantes, se comienzan a construir, principalmente por industriales alcoyanos,  casonas y chalets en la zona de Levante.

En 1926 se inaugura el Hotel Bilbaíno, propiedad de Pedro Cortés Barceló, un benidormer, piloto naval, embarcado desde muy joven en los barcos de la Naviera Bilbaína, a la que homenajea con el nombre del hotel.

Hasta 1935 se mantiene un cierto ritmo de construcción, siempre en la zona de Levante, porque hay demanda turística y una débil e incipiente planificación

La Guerra Civil puso fin a la tendencia turística de Benidorm en los años treinta.

Tras la contienda, la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm apuesta por el desarrollo turístico e insta a regularizar la urbanización caótica que se había desarrollado sobre la Playa de Levante y con ello crear las bases para el crecimiento de la localidad, siempre manteniendo una débil estructura agraria y preservando el casco antiguo.

Por 1950 la población de Benidorm es, como dijimos, de 2.716 habitantes -de los que 118 son capitanes y pilotos de la Marina Mercante- y se reciben ya cerca de 10.000 veraneantes[2].

Es que España empezaba a salir tibiamente de la autarquía. En 1953 se firman los acuerdos con los EEUU y comienza una etapa de liberalismo económico, que pronto llega a Benidorm, y a la que Benidorm se quiere sumar. Entra en juego la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm que busca promover la “Alineación de la Playa de Levante”, embrión del PGOU inmediato y cuyos datos se adjuntarán al Plan convenientemente adecuados.

El proceso comenzó en 1951 y culminó en 1956 con la realización del PGOU.

Es la iniciativa privada la que lo promueve. Para su tratamiento se constituye, ya había precedentes en los años treinta, una Comisión para el Estudio de Compensaciones Económicas y Plus Valía que dará paso a la Comisión para la confección de Bases de las Ordenanzas de Urbanismo de la Playa de Levante al compás que se efectúan idénticos trámites en Madrid para algunas localidades de la Costa Brava y, en particular, para la ciudad de Santander, que quiere resolver su urbanismo litoral.

El Ayuntamiento, liderado por Pedro Zaragoza, encarga en 1953 al arquitecto Francisco Muñoz Llorens la confección de unas normas para la edificación de la Playa de Levante. El 7 de diciembre era aprobado el proyecto. El trabajo de Muñoz Llorens fue hacer converger los planeamientos de la iniciativa privada de Levante (al menos dos) en un único documento organizador que proyectaba su visión sobre la totalidad del término municipal. El Instituto Nacional de la Vivienda lo aprobaba, finalmente, en emblemática fecha para la época: 18 de julio de 1956.

El PGOU de 1956 fue una apuesta por el futuro, un futuro muy atrevido, cuyo muñidor principal fue el entonces alcalde Pedro Zaragoza Orts.

El PGOU de 1956 urbanizó al máximo un suelo hasta entonces destinado a actividades agropecuarias y utilizó el diseño reticular de calles para sostener y definir el Ensanche de la parte Este de la localidad sobre la base de un modelo de ciudad-jardín, con edificaciones unifamiliares sobre parcela mínima de 5.000 m2, que también contempló actuaciones en la Playa de Poniente, en la Cala y en la parte Norte del casco urbano tradicional.

Llegó a perfilar el PGOU de 1956 una zona industrial en el entorno de la estación del ferrocarril de FEVE, e incluso una zona deportiva en el Rincón de Loix.

Para ello, poco o nada se tenía como base de partida.

Tanto desde el Ayuntamiento como desde la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm se solicitaron informes de planeamiento urbanístico; a Alfredo Sánchez Bella, embajador entonces en Roma, se pidió la normativa de los principales núcleos turísticos de las costas italianas, entonces muy de moda; al conde de Casasrrojas, embajador en París, se le pidieron las normativas urbanísticas de las principales ciudades-balneario de la Costa Azul; y a José María de Areilza, embajador en los Estados Unidos, las de las ciudades turísticas norteamericanas de la Florida y California. También se contó con toda la documentación del Proyecto de la Urbanización S’Agaró facilitada por el propio José Ensesa a Juan Guerrero, entonces secretario de la corporación municipal.

La Comisión Gabriel Miró de Amigos de Benidorm y el Ayuntamiento estudiaron todos aquellos documentos y desecharon la normativa dirigida a desarrollar complejos de lujo[3].

El eje sobre el que giró la propuesta definitiva en la que estuvieron de acuerdo todos los actores era simple:”el proyecto no debía ser otro que el lograr en toda la zona de nueva construcción del Ensanche de Levante un modelo de ciudad-jardín apto económicamente para todos los españoles[4]. Se pretendía crear un inicial núcleo urbano donde residir saludablemente y con un tamaño tal que permitiese una vida social plena[5].

El crecimiento se orientaba hacia Levante por la sencilla razón de la muy escasa accidentalidad del terreno, una vieja albufera colmatada. Hacia Poniente, la orografía hacía replantear las posibilidades de desarrollo urbanístico. Además, en la zona de Levante dominaba la pequeña propiedad del suelo, al contrario que en Poniente, y allí se proyectó un trazado de calles en cuadrícula N-S/E-O, jerarquizadas, desde la intersección de dos inexistentes avenidas -del Mediterráneo y Europa-, con proyección ortogonal.

Fundamental es destacar, aquí llegado, que esta Plan General de Ordenación Urbana de 1956 es el primero de España para todo un término municipal.

Recibió más de 400 alegaciones. “Y en algunas de ellas hasta se metían con mi buena madre” me dijo don Pedro. Pero salió adelante. No todos estaban dispuestos a perder, por las buenas, unos metros de terreno. La situación económica no era la mejor: la almadrabilla de Benidorm había cerrado en 1952 y el Canal Bajo del Algar, el que debía poner en regadío más de 1.500 hectáreas del término municipal acababa de ser terminado (1ª fase en 1948 y 2ª fase en enero de 1952). El almendro y la cabra eran la mejor imagen de aquél Benidorm en cuanto se remontaban los primeros cien metros de terreno tras las alineaciones de la Playa de Levante.

Don Pedro vendió su Plan General con una publicación que hoy es ejemplo de marketing turístico: “Así será Benidorm”. Sin desvelar el objetivo fundamental, trasladaba el protagonismo a la llegada del agua (del Canal Bajo del Algar) y lo que con ella se conseguiría.

A esta ayuda del Nuevo Estado corresponde Benidorm con todas sus fuerzas. He aquí el Plan de Urbanización que, con sólo nuestros propios recursos, estamos realizando. Lo que fue perdido camino por saladares y arenales es hoy amplia y hermosa avenida de la Playa de levante. Las ramblas y carriles que daban quebrado acceso a la Playa de Poniente están ahora transformándose en una serie de pintorescas y urbanizadas calles. Y sin que ello distraiga nada, como aprecian nuestros visitantes, de la continua labor de pavimentación y saneamiento que año tras año, y por todo el término, venimos haciendo[6].

Y la verdad es que con el Canal Bajo del Algar se incrementó la producción agrícola de Benidorm: En 1970, con respecto a 1950, habíamos pasado de 60 a 126 hectáreas de naranjos y de 20 a 50 de limoneros. Pero el objetivo primordial del aquél agua era el Turismo.

Llegados aquí, considero fundamental destacar un aspecto clave: “las normas que delimitaron la implantación de un modelo de ordenación territorial en Benidorm desconciertan por su simplicidad y este ha sido el secreto de su vigencia[7].

Los urbanistas han coincidido en que las ideas básicas del plan fueron muy acertadas:

·         Se buscó y se consiguió crear una ciudad concebida para el ocio;
·         Hubo ausencia de zonificación rigurosa para los distintos usos del territorio, con lo que se consiguieron flexibilizar las opciones de futuro; se dejó la puerta abierta a la dinámica turística futura que fue, en realidad, la que concretó el proceso;
·         Se tuvo un especialísimo cuidado con las playas; y
·         Se protegió el cinturón verde de la localidad impidiendo la construcción anárquica en el mismo y la consiguiente deforestación. La fórmula utilizada para la figura de protección fue la de “reserva de suelo” para crecimiento futuro. Se trata de 15 millones de metros cuadrados de los 37’8 millones que constituyen el término municipal que, a día de hoy, aún siguen protegidos.

Como podemos imaginar, no resultó fácil sacar adelante el proyecto. El presupuesto municipal del año 1956 fue de 577.320’64 pesetas (convertidas en 3.470 € de hoy, aunque equivalentes a 130.215’22 €)[8]. A pesar de todo, resultaba una cantidad exigua para efectuar el pago del proyecto, la compra de suelo y los trabajos iniciales de replanteo de viales sobre el terreno, así como las minutas técnicas y dirección del proyecto. La colaboración vecinal fue imprescindible.

Los pequeños propietarios opusieron una fuerte resistencia a lo planeado porque además de “perder tierras de cultivo” debían sufragar el 90% del costo del proceso urbanizador de los viales.






[1] Exposición 40 años del PGOU. 1956-1996
[2] Exposición 40 años del PGOU. 1956-1996
[3] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza
[4] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza. Cuartilla manuscrita del propio alcalde.
[5] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza
[6] Así será Benidorm, 1955
[7] Vicente Pérez Devesa. Prólogo al “PGOU de 1956”; Benidorm, 40 años de PGOU
[8] Cuadro conversor del valor de la peseta. Anuario El Mundo 2003