9 mar. 2013

DEL NÍSPERO




Hace más de dos décadas hice un trabajo sobre el níspero de Callosa d’Ensarriá para la UA. Me he encontrado esta introducción en un disquete que he podido recuperar. Prospección arqueológica en el trastero.

El níspero es una fruta que cubre el hueco entre las naranjas y las primeras frutas de hueso. Fruta y árbol llevan el mismo nombre, aunque cambia según los países y territorios. En Japón se le llama y se le conoce como Bi-wa; en Francia, Bibacier, Néflier, Néflier du Japon y Fauz Néflier; los anglosajones lo conocen como Loquat y Japanese Medlar; los alemanes, Wollmispel y Japanische Mispel; los italianos, Nespola y Nespola giapponese; para portugueses y brasileños es Ameixa  y Amarella de Ameixa, y en España se le llama Níspero, Nespre, Nesprer, Nespereiro (los gallegos) y Mizpirondo (los vascos).

Su origen remoto se sitúa en la China oriental, cuencas media y baja del río Daduhe, afluente del Tongtianshe, que lo es a su vez de Yangtsé) como planta arbustiva, espinosa en estado silvestre, raramente cultivada, y de fruto comestible en estado muy maduro.  De allí pasó al Japón (a la isla de Tsushima, donde se cultiva desde hace más de mil años… de ahí que la clasificaran como Eryobotria japonica) y también a la India y otras partes del Sureste asiático. Los emigrantes chinos lo difundieron por toda el área del Océano Pacífico, con lo que incluso llegó a la Islas Hawai y hasta California. Se cultivó siempre el níspero como árbol ornamental anunciador de la Primavera.

Los romanos introdujeron en Europa una variedad de níspero desde Asia Menor que llevaron a los más recónditos lugares del Imperio; buenas flechas y porras salían de sus ramas. Muy especialmente lo implantaron en la provincia de Germania (Países Bajos y Alemania), en torno al 200 a.C. donde permaneció hasta bien entrada la Edad Media como árbol ornamental… hasta que nadie reparó en los pocos ejemplares que quedaron. Se trata del Mespilus germanica, el mismo que el País Vasco sirve para producir las makilas.

La primera referencia científica que tiene el mundo occidental del níspero corresponde al físico y botánico alemán Engelbert Kaempfer de su primera visita a Japón (1690-1692), aunque su descripción más científica corresponde al naturalista sueco Carl Peter Thunberg (1784) que lo consagró ya como Eryobotria japonica. Al poco de aparecer su obra Flora Japónica en Europa comenzaron a llegar los primeros ejemplares de la mano de misioneros jesuitas que regresaban del Japón… y fueron plantados en los Jardines Nacionales de París en 1784, tras aclimatárlos primero en Isla Mauricio.

Los británicos no iban a ser menos y con ejemplares de la región china de Che-Kiang plantaron un rodal en el Real Jardín Botánico de Kew también en 1787. Fue in éxito y hubo tal demanda de nísperos ornamentales que bien pronto se importaron árboles de Francia, lo que obligó a producir los suyos propios y en 1818 se producían pequeñas cantidades de nísperos en los invernaderos británicos.

Pero la primera plantación “comercial” de nísperos se realizó en el Midí francés en 1887 y la primera producción se logró en 1891.

A Italia llegan los primeros ejemplares en 1812, desde la Riviera francesa, y al poco se introducen en la Isla de Malta y en Argelia. Y de ahí, de Argelia –coinciden las modernas investigaciones-, parece ser que llegan los primeros ejemplares a la Marina Baixa.

En América coinciden dos variedades de níspero: en el  Sur, el “zapote”, de porte similar al nuestro aunque de frutos más dulces y mucho menos vistosos, y, en el Norte, el Loquat con ejemplares como los de Callosa d’En Sarriá. Ya hemos dicho que llegaron a California en su expansión por el Pacífico y lo hicieron introducidos por  emigrantes chinos hacia 1860, aquellos que trabajaron en el Ferrocarril. A Florida y a Carolina del Sur (que también los hubo) llegarán hacia 1867 como árbol ornamental, aunque bien pronto le buscaron la vía comercial.

Actualmente se cultiva el níspero en medio mundo. Podemos clasificar el níspero como una planta subtropical que se adapta bien a áreas templado-calientes del planeta y que su área de cultivo coincide con la del limón. Los países productores de nísperos son: China, Japón, India, Pakistán, Australia, Sudáfrica, España, Italia, Francia, Grecia, Israel, Turquía, Argelia, Argentina, Brasil, Venezuela y los Estados norteamericanos de Florida y California. En Francia, el primer país anfitrión, hoy todo se reduce al Roussillón; y en Italia todo queda en Sicilia. Hay quien dice que es la fruta del Paralelo 40, norte y sur. Fuera de ese entorno no se conoce.

A la península Ibérica llegaron ejemplares de níspero con los romanos, pero no faltamos a la verdad si señalamos que el níspero nos llegó con la invasión árabe. Hay multitud de referencias documentales en aquellos días. Ahora bien, con la vena romántica hinchada hay quien atribuye su introducción, a finales del XVIII a un tal Capitán Roig, un marino mercante que lo introdujo por el puerto de Sagunto… y bajando, bajando, llegó a la Marina Baja alicantina.

La verdad es que el níspero, introducido desde Argelia a finales del XVIII, se difundió muy bien por las tierras de la cuenca Mediterránea, localizándose en algunos enclaves de especiales connotaciones orográficas y climatológicas como las cuencas de los ríos Algar y Guadalest en la Marina alicantina (Callosa d’Ensarrià, Altea y La Nucía), donde alterna fácilmente con el cultivo de cítricos, la Axarquía granadina (Sayalonga y Corumbela) y algún enclave malacitano y almeriense. En algunos puntos de la Vega Baja alicantina y las comarcas centrales valencianas se dan plantaciones menores.

A principios de los años treinta, del Siglo XX, las gentes de La Marina, en especial de La Nucía, exportaron el cultivo hacia latitudes valencianas aunque no pasó de ser un aspecto caprichoso hasta que a finales de los años sesenta del pasado siglo comenzó el cultivo intensivo en toda España y se trabajó en el desarrollo de las variedades y técnicas que han llevado al el auge actual.

Desde el 14 de enero de 1992 los Nísperos de Callosa d’En Sarriá, principal productor español y mundial, ostentan la distinción de Denominación de Origen (Orden de la Consellería de Agricultura de la Generalitat, de 14 de junio de 1991) propia como garante de su calidad. China es el primer país productor mundial… y España, que es decir Callosa d’En Sarrià, lo es del Mediterráneo.

Y añado ahora, en marzo de 2013, que además de fruta, hay níspero en conserva, confitura y licor. Y jornadas gastronómicas del níspero. Un atractivo más de esta comarca que es La Marina Baixa.






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