18 jul. 2013

DE UN ARTÍCULO EN CONDÉ NAST TRAVELER SOBRE EL URBANISMO DE BENIDORM


Que Condé Nast Traveler dedique en su número que hoy 17 de julio ha visto la luz un reportaje a Benidorm se merece ya este Post: “Benidorm: retrato benévolo del exceso urbanístico”. Luego ya la cosa se pone peliaguda. Bueno, se pone desde el principio: “exceso urbanístico”. Por ello pregunto: ¿sabe de qué habla el autor? Esto es lo de siempre: Benidorm puede gustar o no, pero lo que es innegable y su planificación y el éxito obtenido por ella.

Benidorm, foto de Rafa Galán
en Traveler,es
Vaya por delante que las fotos de Rafa Galán son geniales. Galán le ha buscado el enfoque a cada edificio que retrata y, en realidad, lo realza; incluso lo magnifica.

Otra cosa es el cuerpo del escrito, algún pie de foto o… el comenzar hablando de Peñíscola y Benicàssim para traer a colación el urbanismo de Benidorm. Tal vez estos chicos de Traveler no saben eso de churras y merinas… pero es que la cabra tira al monte.

¿Es posible encontrar la belleza entre los edificios de Benidorm?” se pregunta. La respuesta es obvia: . Y las fotos de Rafa Galán hablan por sí solas. Por ello no entiendo las fotos de Peñíscola que comparten protagonismo; incluso las del Mar Menor.

Y va a más: “¿Hay manera de ver ese rascacielos a pie de playa con buenos ojos?”. Con buenos y con malos.

Y hablando de malos: el arranque no parecía eso: “La escena se repite mires donde mires: una procesión de enormes edificios… forman un skyline casi hongkoniano que combina con un paisaje de palmeras, toldos desvaídos e hileras de terrazas con toallas colgando…”. Eso del skyline casi hongkoniano me lo ilustran con una foto fronto-lateral del Edificio Los Caballos (Avenida del Mediterráneo) buscando retorcer la cuestión.

Benidorm, foto de Rafa Galán
en Traveler.es
Pone Traveler en boca de Rafa Galán que “Mucha gente critica y menosprecia esta forma de urbanismo masificado y su arquitectura. Sin embargo, si uno se pone a mirar con otros ojos estas fachadas, puede encontrar auténticas joyas arquitectónicas construidas desde los años 60 hasta hoy”. Y a fe que es verdad; sólo hay que salir a mirar. Algún engendro hay, pero la tónica general es la que apunta Galán.

La verdad es que me jode lo de “En Traveler.es somos partidarios de ‘esas cosas tan feas que acaban dando la vuelta y se convierten en bonitas’ y, precisamente por eso hemos queridos descubrir la belleza que ha dejado la fiebre de la construcción y la parte poética de esas hileras de edificios que solemos considerar el símbolo aberrante de la orgía urbanística”. Yo sólo constato una muestra de estulticia supina de quien desconoce la historia del Urbanismo y la propia historia de Benidorm, una ciudad planificada desde 1956. Increíble.

Y va a más: “… Benidorm, una ciudad que… se ha desarrollado en vertical aprovechando hasta el último centímetro de su suelo…”. Este, el autor de esto, se me viene al Low Cost, disfruta y bebe, pero no tiene ni pajolera idea de aquello de la “Teoría de la Caja de Cerillas” ni de los 3 metros cúbicos por metro ,cuadrado frente a los 9 de los muros pantalla que debe tener en su ciudad, ni de la cantidad de espacio planificado, reservado y preservado… Low Cost Festival…

En fin, que hay un “ejército” de toldos en Benidorm… pues la verdad es que sí. Con el calor que dan y con la falta de estética que la mayoría ofrecen. Ahí le doy toda la razón; pero ni en casa me libro… a pesar de las demostraciones que les hago de la “sofoquina” que generan, pero…

La puntillita me la da Traveler cuando bajo una foto (foto nº 4) que identifica como Peñíscola (Foto 4, Peñíscola) se puede leer: “El urbanismo en Levante es uno de los aspectos más criticados de la explotación turística de la zona”… Y “Levante”, mientras no se indique lo contrario, es la Playa de Levante de Benidorm, la Playa de la Chanca (que aquí fuimos almadraberos), la Playa de la Llosa; pues menudo llosar de piedra (plana, por más señas, claro) retuvo la restinga de la vieja albufera que avenaban l’Aigüera, Derramador/LLiriets y Foia Manera/Barceló. De aquella vieja albufera, mucho tiempo atrás colmatada, queda la toponimia. Quien esto escribe gusta señalar que lo hace desde la Avenida de Europa, en la Partida del Saladar, junto a la Carxama. Aquí en Levante surgió en 1935 el primer proyecto urbanístico de lo que hoy es Benidorm: la “Alineaciones de Levante”, que se retomaron en 1953 y dieron lugar al primer Plan General de Ordenación Urbana de España para todo un Término Municipal (1956).

Pero claro, que voy a decir yo si niego la mayor: Benidorm no es el retrato del exceso urbanístico; es la planificación sostenible de un espacio urbano orientado al turismo.

En fin, ellos son Condé Nast Traveller y yo solo Juanello Turriano, de profesión relojero.




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