20 ene. 2014

DE COMER EN MANCHESTER


Siempre hemos dicho (los españoles) de que como en España no se come en ningún otro sitio del mundo. Bueno, vale; sí. ¿Y qué? Ya se sabe que cuando uno está fuera del terruño (en mi caso de La Terreta) no se va a encontrarse con una Cava Aragonesa, un Casa Enrique o un Cranc cualquiera. Pero como “donde fueres, haz lo que vieres[1]… pues uno hace lo que ve y come donde comen ellos. Y nunca he tenido problemas; ni en Gran Bretaña ni en ningún otro sitio del Mundo (una vez bebí chicha kulli, de maíz morado, en la chiquitania boliviana y del vaso del indio aquél… y sigo vivo; es que hay otro refrán español que dice que “lo que no mata, engorda”… y el líquido aquél te animaba a no beber”).

Bueno, pues en Manchester hay sitios (y sitios buenos) de cocina africana, italiana, griega, caribeña, francesa, turca, asiática, india, vegetariana, japonesa, china, contemporánea, española, belga, brasileña, tailandesa, continental, alemana, persa, mexicana, vietnamita, etíope, yankee, libanesa, ecléctica, nepalí, saludable… y hasta británica. Sí, también hay cocina británica… fuera de la milla del curry y de chinatown. Por comer, en Manchester, no será.

Resulta que en los “tradicionales” Wetherspoon (un recurso siempre a mano) además tienes que cada día de la semana es especial para algo (martes, carnes: Steak Club… y otro día para el curry, y otro pare el fish & chips…) y te organizas si no quieres lidiar la tradicional hamburguesa.

Obviamente, hay un nivel superior. En Manchester, incluso, tienen restaurante Simon Rogan y Michael Caines; es cuestión de cartera.

Naturalmente, también está el local de moda -por ejemplo, Panacea (John Dalton Street, M2; se come tipo “ejecutivo moderno chic” y no es tan caro)- para estar a la última.

El "vino del Mundial"; ya disponible en Manchester
Y si la cosa va de carnes (lo mío), si se puede -y, ¿por qué no?-  en London Road (M1) está el Scottish Steak Club Restaurant (Macdonald Manchester Hotel, en plan fino) o un Bem Brasil (hay uno en King Street West, M3) más mundano y con carnes hasta aburrir (una churrasquería es eso), pero que un tajo de piña natural caliente con canela y azúcar pone las cosas estomacales en su sitio. Por cierto, aprovechando el tirón del próximo mundial, los de Bem Brasil comercializan un vino, Faces (por 30 libras de nada, el ¡”Vino del Mundial”!; bodega Lidio Carraro), realizado con el mejor “once” (11) de caldos del mundo; y por parte española en la selección de uvas hay dos españolas: un “Tempranillo” (tintos de cuerpo) y ¡¡un “Alicante”!! Esto debía conocerse por La Terreta. Aunque “Alicante”… querrán decir “Merseguera”, “Garnacha” o “Monastrel”, digo yo.

Pero volvamos a la mesa que es de lo que se trata. Lo tradicional y aborigen del lugar -Manchester- bien pudiera ser un Mr Thomas’s Chop House (Cross Street, M2), aunque yo ya lo veo -por el viejo y emblemático edificio en cuyos bajos se ubica- para turistas (sale en todas las guías… desde mil ochocientos y pico dando comidas). Yo prefiero The Bridge Pub & Rest (Bridge Street, M3) que lo veo como “más mío”; lo disfruté.

También hay algunos restaurantes españoles que se van abriendo paso, pero paso de comida española estando fuera de la piel de toro.

En el raid gastronómico desarrollado en mis tres semanitas mancusianas me ha llamado la atención un local de Printworks de nombre raro: Peachy Keens (27 Withy Grove, M4). No tengo ni repajolera idea de qué significa Peachy Keens, ni lo pregunté, ni se me ocurrió; y encima está en un primer piso, al que se accede por ascensor (los techos son altos; muy altos). Pero subí.

Es un buffet con platos de siete cocinas del mundo. Hay platos tailandeses, chinos, japoneses, indios, brasileños, mexicanos y, dicen, ingleses. Está muy bien
eso de recorrer el mundo (ellos, la Commonwealth… exceptuando México y Brasil, pues en los demás sitios dejaron huella de su paso), conquistar platos y llevártelos a la mesa para degustarlos tranquilamente. El servicio es rápido, adecuado y educado: no atosiga. Y se llevan los platos vacíos con diligencia; no se amontonan en la mesa. Y las bebidas las reponen de inmediato. Y hasta tienen descuentos para estudiantes.

¡Genial! Buena cocina, a buen precio, con buen servicio, en un buen lugar.

Hay muchísimo donde elegir y la renovación es constante. Los chef preparan las carnes al momento; o los panes. Los panes indios, como el naar, los hacen allí mismo en el tandoor/tandur (nunca he sabido cómo se escribe y, menos, cómo se pronuncia) pegándolos a las paredes. Sí, los panes van a las paredes y en nada y menos: pan caliente. Es un horno a modo de tinaja y cuece unos panes riquísimos. Hay varios tipos de panes donde elegir; bueno, la masa es la misma; lo que cambia son los ingredientes de relleno. Riquísimo; un complemento ideal de la comida.

Me gustó aquello de que los cocineros que allí trabajan pueden cocinarte lo que tú quieras y como tú lo quieras; siempre algo diferente. Lo que quieres lo creas tú; ellos lo cocinan al instante. Yo, primitivo de mí, fui a lo racional y existente, pero reconozco que la carne la trabajaron muy bien: en su punto. Lo mejor, insisto, lo del pan… y las ensaladas… y las carnes, y los currys… y el servicio. En realidad, todo. Sorprendente. No me esperaba yo algo así.

En fin, que tratándose de Manchester y salvando la tradicional visita al Hard Rock Café (es que las colecciono; y está casi debajo del Peachy Keens -que, insisto, sigo sin saber qué significa-), me quedo con lo auténtico del Marble Arch (Rochdale Road, M4) y sus quesos (20 diferentes tipos de quesos) y cervezas (Marble Brewery, un portento fabricando cervezas) y con este Peachy Keens que me trasladó a épicas imperiales.



Nota: Todas las referencias tienen su ubicación en la parte central de Manchester (M1, M2, M3, M4…). Es que uno no iba a irse más lejos por comer. Para eso ya uno lo hace en La Terreta… donde sabe conducir por la derecha.





[1] Refrán español… de toda la vida, aunque en Retrato de la Loçana andaluza (de Francisco Delicado; 1528) se puede leer como “Ve do vas, y como vieres así haz”. Así que podemos decir que el refrán “recomienda, por educación, acomodarse a las costumbres y usos del país en el que uno se encuentra, al tiempo que aconseja no singularizarse saliendo de los modos y usos establecidos en cada lugar para evitar conflictos”.

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