30 ene. 2014

DE IR QUITANDO PRESAS Y REPRESAS; LO CONTRARIO A LOS CHINOS


Y mientras en China represan los ríos, en los EE.UU. han comenzado un ambicioso programa para… ¡todo lo contrario!

En los EE.UU. están ahora por eliminar las presas de los ríos. Hay tres programas experimentales en marcha: ríos Elwha, Columbia (Columbia Británica-Washington-Oregón) y Klamath (Oregón-California). Hay 25 ríos más a la espera de lo que ocurra con estos tres.

El río Elwah, su cuenca y sus presas
El Elwha discurre por la Península Olímpica, Estado de Washington. Era el proyecto más sencillo: sólo dos presas a erradicar. De la Glines Canyon Dan (1927; 64 m. conforma el Lago Mills) ya no queda nada… más que un buen montón de sedimentos acumulados durante años. Pero el río ruge bravo y los salmones lo remontan. De la Elwha Dam (1910; 33 m. conforma el Lago Adwell) sólo queda el cartel de lo que fue.

La cuestión es mucho más económica que medioambiental (que el salmón vuelva a su hábitat natural), pero -qué duda cabe- abre un camino. Es que resulta que a la vuelta de la esquina, en 2020, el 70% de las 84.000 presas y represas que hay en los EE.UU. tendrá ya más de 50 años y sólo en mantenimiento requerirán tal pasta gansa que ni se contempla para los presupuestos. Unas 4.000 de estas infraestructuras están en claro riesgo de fracaso y serán necesarios 21.000 millones de dólares sólo para repararlas. Los yankees están seguros de que ese dinero será más necesario en otras cosas. Entonces, ¡nada, fuera presas!
Ahora toca venderlo bien. Y como subyace en todo esto permitir que los salmones vuelvan a su hábitat “natural”, pues miel sobre hojuelas.

La demolición pausada de ambas presas en el río Elwhat ha sido un espectáculo y un campo de trabajo para los investigadores: ver, in situ, el comportamiento del río ante las nuevas condiciones motiva un inusual tráfico de científicos e ingenieros a la zona. La demolición de las estructuras hormigonadas se ha convertido en un experimento científico sobre la evolución hacia el restablecimiento de la cuenca hidrográfica que fue, paraíso -cuentan- del salmón y la nutria.

Aunque se habían abierto sistemas para la migración de los salmones (escalas por piscinas), el sistema de presas conseguía calentar las aguas del río y los salmones optaron años ha por abandonar el Elwha. Ya en 2011, cuando comenzaron las operaciones, se hizo público que estas represas habían extinguido tres especies de salmón casi exclusivas de ese río, epicentro de un ecosistema único (salmón Chinook, salmón Rosa del Elwha y salmón Chun). El objetivo es que vuelvan. Y ya en 2013 se vio que han vuelto.

Secuencia del proceso
Cuando en 1992 se puso en marcha la maquinaria burocrática de los estudios técnicos, el gran desafío del proceso no está en los salmones en sí sino en la gestión de millones de metros cúbicos de sedimentos. Sólo en estas dos presas del Elwha se calculaba que había unos 24 millones de m3 de sedimentos. Nada más comenzar en 2011 la demolición de la más grande (la Glines Canyon Dan) ya colocaron en los papeles la cifra de 34 millones de m3 de sedimentos… y se les disparó el presupuesto de 182 millones de dólares a 325 millones de dólares… habiendo constancia de que ninguna de las empresas de la Gürtel estaba en el ajo.
En esto de los sedimentos el mismísimo río Elwha será el que haga el trabajo sucio de ir limpiando los antiguos vasos de los embalses, pero lo hará a cuentagotas para no generar un fuerte impacto en la desembocadura, en el canal de Juan de Fuca, frente a la isla de Vancouver que ya es Canadá. Estos sedimentos son pobres en nutrientes y no van a generar mayor problema vayan donde vayan, pero mejor que lo hagan escalonada y lentamente.
Mientras esto ocurre, se están repoblando, con especies autóctonas, todos los bosques del entorno.

En el proceso global el Elwha intervienen casi todas las administraciones medioambientales del Estado de Washington y de la Administración Federal, pero la coordinación de todos los entes y agencias corresponde a la NOAA (National Oceanic & Atmospheric Administration) que trabaja también en previsión de defensa contra avenidas en casos de precipitaciones de fuerte intensidad y deshielo atendiendo a las futuribles condiciones climatológicas y ambientales. En 20 años, para 2031 -aseguran desde la NOAA-, el Elwha será el río de principios del siglo XX.

Ahora los ingenieros trabajan en la desembocadura del río que estaba ya “acostumbrada” a no trabajar nada y a dejar que el mar la fuera erosionando. Los ingenieros han comenzado a utilizar un nuevo concepto: “piedras inteligentes” para actuar en los próximos años. Se trata de guijarros identificados y numerados -para ser geolocalizados- a los que se les hace un seguimiento desde las zonas altas del río hasta su dispersión en la playa. Y aprendiendo de ese comportamiento se actuará. El programa tiene periodo de estudio hasta 2020.

El programa del río Columbia (que también desemboca en el Pacífico norte) es mucho más ambicioso; sólo en la parte norteamericana tiene 28 presas (14 en el curso principal). Naturalmente, el presupuesto es igual de ambicioso y descomunal; naturalmente, más lento. Finalmente, el programa para el río Klamath es también importante; menor que el del Columbia y mayor y más complejo que el del Elwath. En el Klamath, donde las tres primeras presas deberán estar desmontadas en 2020, han comenzado ya los trabajos aplicando todo lo aprendido en los dos anteriores ejemplos.

Estos tres ríos tienen, además, en su entorno y cuenca vertiente, varios parques nacionales y reservas de vida silvestre. Pero lo mejor es que en los tres casos han llegado a acuerdos cinco colectivos que por lo general no siempre llegan ni siquiera a acercar posturas: tribus indígenas (con derechos en aguas y tierras desde 1909), agricultores, pescadores, conservacionistas (así los llaman así) y Administración.

¿Se imaginan eso por aquí?

Yo no.

Es más. Si hiciéramos eso mismo en las presas del Amadorio y Guadalest (impensable, incluso fumaos)… ¿dónde íbamos a echar lo que se acumula a pie de presas? Aquí no hablamos de “sedimentos pobres en nutrientes”; aquí hablamos de puro y maloliente cieno y de estas playas vivimos todos. Y aquí no hay salmones; hay turistas. Y de esos pantanos bebemos todos.





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