19 ene. 2014

DE UN PAR DE DIAS POR EL MOSI. DÍA 2.


Los 5 edificios del MOSI; el nº 3, en verde
La esencia (y el veneno) en frasco pequeño
La segunda jornada en el MOSI mancusiano se la dediqué, en exclusiva, al edificio nº 3: Station Building.

Si accedes bajando la rampa hacia Liverpool Road penetras en la Gas Gallery. Un tufillo a gas te recibe. Allí te encuentras con toda la historia del suministro de gas a la ciudad: desde la conversión del carbón en gas a las extracciones del Mar del Norte; desde la primera fábrica mancusiana de 1817 a un secador profesional de pelo a gas, pasando por un “cerdo inteligente” que son los artilugios que limpian las tuberías. Cortito, pero muy interesante. Manchester fue una de las primeras ciudades en aplicar gas al alumbrado público y… a los “electrodomésticos” a gas (que no sé cómo se llemarían: ¿“gasodomésticos”?).  Bueno, exhiben un frigorífico a gas que no veas; pero el colmo es un tostador de pan a gas. 
¡Alucinante!

Y ya metidos en profundidades, nada mejor que seguir por Undeground Manchester y tropezarnos con el sistema de alcantarillado “The Georgian Sewers”. Ambientan el descenso, por una alcantarilla “gorda” hecha con ladrillos de aquellos días con el sonido de las conducciones y de vez en cuando te sobresalta un “tirar de la cadena”. Menos mal que en esta ocasión las condiciones organolépticas son de lo más aséptico. No hueles nada que no debas y pisas en seco. Pero ves como fue la cosa de las alcantarillas mancusianas desde la época romana hasta ayer mismo. Sí, desde las letrinas romanas (un sencillo agujero en una tabla) a las del XIX que también eran un sencillo agujero en una tabla. Pero las novedades están presentes: desde el carricoche que recogía las defecaciones en el XIX a las obras de saneamiento modernas. Me faltó averiguar si -como en Londres- pusieron, en los primeros tiempos, las conducciones de alcantarillado a menos profundidad que las de agua potable… y con las filtraciones… proliferaban los episodios de gastroenteritis… hasta que se dieron cuenta. Ahora, lo del “carrito de la mierda” -recogida a domicilio- es sensacional: qué adelantados estaban estos chicos en el XIX. Y no vean la colección de retretes victorianos con y sin sistema de descarga.

Completa la cosa la pequeña historia del servicio de agua a la ciudad a través del acueducto Thirlmere.

Y tras un paseo por el inframundo subimos al nivel de la calle; a la mismísima primera estación de ferrocarril para pasajeros del mundo. ¡Fascinante! Allí está la Liverpool and Manchester Railway Exhibition y es como trasladarse al XIX y al inicio del transporte ferroviario entre estas dos ciudades: que si la campana original de la estación, los mostradores, recuerdos de aquellos días, uniformes, las salas originales, el mobiliario, etc. Falta que se te meta carbonilla en el ojo.

Manchester, 1750
Y de repente, The Making of Manchester: el cómo se hizo Manchester. Un recorrido por la historia de la ciudad desde que los brigantes (tribu celta) erigieron una especie de fortaleza en un ribazo del Irwell, por donde ahora está la catedral (que ya les hablé de ella en el Post del día 28 de diciembre) hasta la llegada del siglo XXI. Luego la Mamucium de época romana de Cneo Julio Agrícola… la conquista normanda de 1066… la ciudad medieval con mercado del siglo XII… el lino y la lana del siglo XIV… el algodón del siglo XVII… el textil y la industrialización del XVIII… la masacre de Peterloo (1819; una revuelta social que terminó con 15 muertos y casi 500 heridos)… de cómo fue ciudad desde 1838… del éxito y la riqueza… del paseo de Friedrich Engels[1] por Manchester, su militancia en el partido cartista y el libro “La condición de la clase obrera en Inglaterra”… de la gran riada
de 1872… lo del Manchester Ship Canal (1893)… el cómo vivían los inmigrantes (espacio, éste, que no suele gustar mucho a los descendientes de inmigrantes) … de cómo pensaban reconstruir la ciudad en función del éxito industrial… de la IGM… los llamados “tiempos difíciles” (1914-1974, ¡ojo!)… la IIGM… las cartillas de racionamiento (que también las tuvieron)… los planes de reconstrucción que se iniciaron en 1964… el auge del Punk (a partir de 1976, con los Sex 
Pistols)… o el semáforo que estaban en el cruce de Market Sreet con Cross Street y que fue mudo testigo de la bomba del IRA (1996). Allí está todo porque todo eso ha contribuido a hacer Manchester.


También hay un teatro 4D (que vale una pasta extra: 4₤ los adultos y 3₤ los niños. Y las entradas hay que comprarlas en el edificio de enfrente, en el 1830 Warehouse)… y hay que hacer cola… pero “20.000 leguas de viaje submarino” merecen la pena: lo vives y lo percibes.

Es una lástima que el museo cierre a las 5 de la tarde; se te pasa el tiempo volando.
Y eso que han sido dos días…

Cuando se parió el Great Manchester (1974) de inmediato se le acuñó el nombrajo de  Grim Manchester (Lúgubre Manchester)… porque tal vez lo era. Ahora, desde luego, que no. La bomba del IRA de 1996 marcó la inflexión.







[1] Engels, el sustento económico y moral de Karl Marx, pertenecía a una rica familia alemana de industriales algodoneros y… naturalmente pasó dos años en Manchester trabajando en una, digamos, franquicia de la firma familiar... y contándonos cómo vivía aquella masa trabajadora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario