28 may. 2014

DE CÓMO UN DIBUJO TE LLEVA A DESCUBRIR UN PERSONAJE; DE SYLVIA PLATH


No tenía ni repajolera idea de quién era Sylvia Plath pero un WhatsApp interrumpió la normal recepción del programa de Carlos Herrera mientras “Putoperro” tiraba de mí en “nuestro” paseo matinal. Un amigo inglés me pedía identificar un dibujo que me había enviado al correo electrónico y yo no daba señales de vida. El arte y yo nos disociamos hace más de cinco décadas y nunca vamos a converger, por lo que me extrañó la petición. Le advertí de mis absoluto divorcio con casi todas las artes y me respondió que “es que es de Benidorm”. Aborté el paseo (¡bendito WhastApp!) y volví a casa a ver el envío. Helo aquí.


De inmediato me vino a la memoria una de las imágenes que ví en el archivo fotográfico de Mario Ayús: ¡Podía ser Benidorm! Aquellas ventanas lanceoladas de la izquierda…



Es que -me dice Paul- lo he visto en The Telegraph y el pie de foto esViviendas encaladas en los acantilados de la Bahía de Pescadores. Benidorm, España. 1956. Pluma y Tinta sobre papel. Firmado con iniciales SP, abajo a la derecha, y con el título y el nombre del artista en el reverso’”.

A mí me parece que sí, que es Benidorm”, le contesté. Pero, ¿quién es SP?”, le pregunté, pues con la que está cayendo, SP, a mí me suena a Standard & Poors, los de los índices de los mercados financieros… (abrevian con S&P). Total, que el colega británico me dice que “es una poetisa muy importante”.

Mientras buscaba en Internet “Sylvia Plath” cursé consulta whatsappera a mi filóloga británica de cabera (¿quién -a día de hoy- no tiene una filóloga británica de cabecera?) que me respondió que “no faltaría más, en 3º; analizamos poemas suyos”. Pero no le contaron sus profesores que Sylvia Plath estuvo en Benidorm en 1956, y en Benidorm escribió y dibujó; vino de luna de miel.

Sylvia Plath en la playa ¿de Benidorm?

Ya a golpe de Skype y de Internet he sabido más de Sylvia; ya es casi de la familia con su “Fiesta Melons”. El poema “Partida/Departure” (se marchan de Benidorm porque se les acabó el dinero) es uno de los más analizados allá por dónde he buscado.

Sylvia Plath es todo un personaje (del club de los poetas suicidas); en 1981 se le otorgó el Pulitzer (por su obra poética) a título póstumo. Nació en Boston (Massachusetts, USA) y a los 31 años se quitó la vida en Londres. Es, leo, “un clásico de la moderna poesía en lengua inglesa”. Se casó con Ted Hughes, poeta inglés, y de luna de miel estuvieron en París y Benidorm (en Tomás Ortuño, 59). Sobre esa estancia ya han escrito varios benidormeros; el primero fue en 2007 (Llibret de Festes) el profesor Pascual Aliñana Orozco. Así pues, no descubro nada.

Me ha hecho ilusión lo de “Fiesta Melons” (“En Benidorm hay melones,/carros tirados por burros, cargados/De incontables melones/Óvalos y pelotas/Verde brillante, arrojadizos,/Decorados con rayas…) Es que me imagino a Sylvia (y a Ted) viendo el carro de los “water melons” (yo siempre les he dicho ‘melón de agua’ y no ‘sandía’). Como me imagino aquél 1956 y como verían a alguno para escribir “Los Mendigos”, el segundo poema benidormero, “que sobreviven a su maléfica estrella”. Del tercero, y más famoso, “Partida/Departure”, he encontrado análisis por doquier; se quedan sin dinero y deben regresar a Cambridge: él a dar clase y ella a terminar sus estudios (beca Fullbright). En “Partida” habla de “las célebrescabras de Benidorm que lamen la sal de las rocas.

Aún, en 1959, se acordará de aquél Benidorm de 1956 en el poema “Las rederas”. Explicó el profesor Almiñana, en 2007, que se refería a “las remendadoras de redes” y sitúa la acción en la calle Tomás Ortuño: “Entre el pequeño puerto de los pescadores de sardinas/y las arboledas donde las almendras, aún delgadas y amargas, engordan sus cáscaras picadas en verde, las tres rederas/vestidas de negro –pues aquí todo el mundo está de luto por alguien-/colocan sus robustas sillas y, de espaldas a la calle y de la a los oscuros/dominios de sus umbrales, se sientan/…”

Nuestra vida es increíblemente hermosa, y permaneceremos anclados aquí hasta el 29 de septiembre, cuando regresamos a Cambridge… ¡Hay tantas cosas que contar de este hermoso lugar!”, le escribe Sylvia a su madre durante su estancia en Benidorm.

No sé cómo llegaron Sylvia y Ted a Benidorm en agosto de 1956. En la primera carta a su madre -desde Benidorm- señala “una hora en autobús”; ¿desde Alicante? No sé, pero me encanta lo de “Tan pronto divisé aquél pueblecito… y vi aquél mar azul centelleante, la limpia curva de sus playas, sus inmaculadas casas y calles –todo, con una pequeña y relumbrante ciudad de ensueño- sentí instintivamente, igual que Ted, que ése era nuestro lugar…”.

En algún lugar de Benidorm, en algún momento, no estaría de más recordar a Sylvia Plath… habida cuenta de que en Filología Inglesa, cuando la estudian -que lo hacen- no citan su paso, y sus poemas, por y de Benidorm



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