13 may. 2014

DE UN NUEVO LIBRO DE XAVIER MORENO; SOBRE EL CANAL VIEJO DEL ALGAR


El Canal Bajo del Algar está de actualidad: la Universidad de Alicante (Instituto Universitario del Agua) ultima un trabajo redondo sobre el mismo, y acaba de aparecer “Comunidad de Regantes del Canal Bajo del Algar. Agua para un desarrollo sostenible en el litoral de la Marina Baja” que se integra en la Colección Biblioteca Valenciana del Agua y del Regadío. Ese es el título del libro que ha escrito Xavier Morena Lara -“tan cercano y tan distante, al mismo tiempo”-, como me apunta en la dedicatoria.

Portada del libro.
El libro es enciclopédico: lo analiza todo. Narra la aventura, describe la comarca, explica lo del agua, visualiza los pueblos, presenta a los “presuntos” regantes (porque al principio sólo eran “presuntos”), destaca la abnegada labor de las gentes del campo, pormenoriza la repercusión del canal, subraya el protagonismo de los protagonistas y narra la cronología de los acontecimientos, para cerrar con el merecido homenaje tributado por el Ayuntamiento de Benidorm (23.03.2013) con motivo del Día Mundial del Agua.

Yo hubiera peregrinado por las infraestructuras y buceado en las dotaciones y aforos; hubiera hecho arqueología hidráulica. Xavier, mucho más práctico, cuenta las cosas como son y para que lleguen a todos, sin olvidar nada ni a nadie; ni siquiera las terribles sequías que, a fin de cuentas, pusieron (y ponen) a prueba la consistencia del Canal Bajo del Algar.

Xavier se retrotrae a 1866 cuando Francisco Morell busca soluciones para la sequía de los campos de la provincia de Alicante y propone, en un brindis al sol, un canal de 100 km de longitud -¡y 5’5 m de sección!- para llevar las aguas del Algar hacia los regadíos históricos de Elche. Aquello era todas luces inviable, aunque Próspero Lafarga, ingeniero de la entonces 4ª División hidrológica (Júcar-Segura), retoca el proyecto Morell y lo deja en un canal de 20 km (¡¡y aún 4 m de sección!!) para la comarca. Así consigue meterlo en el Plan Gasset (1902), un catálogo de posibilidades. No obstante, hasta 1917 no se redacta el proyecto… que en 1919 dejará fuera a La Vila e incluirá a Callosa d’En Sarriá para una realización, le llaman Canal Eduardo Dato (antes Algar), en el Plan de Obras para la Reconstrucción Nacional. Al año siguiente, 1920, La Vila volverá a ser incluida entre los beneficiarios del canal y en el Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933 se acepta el canal, animando a constituir la Comunidad de Regantes. Las obras no se iniciarán hasta noviembre de 1944 y el trazado será de 25 km. Y, naturalmente, hubo sus ajustes. En el repaso, que llega hasta hoy, se cita hasta el ingeniero Diego Irles Pérez (que localizó el acuífero confinado del Algar; Carrascal-Ferrer) y, cómo no, a José Ramón García Antón, “el ingeniero”.

Recuerda Xavier la natural indigencia hídrica del lugar y la moderna calificación (1992) de “sistema deficitario” (necesita más agua de las que puede conseguir); señala la exigua pluviometría comarcana y su estacionalidad, después de dibujar paisaje y territorio, que no es fácil. Y a pesar de esas condiciones naturales, insiste Xavier en el inicial empeño de las gentes de por aquí en querer arrancar fruto a las sedientas tierras.

Terraza de la Pensión España (Benidorm, 1935)
Los regantes de 1935 comenzaron siendo “presuntosregantes y Benidorm siempre estuvo en primera fila, antaño por el agua agrícola y hoy por el agua turística. Xavier narra el proceso con minuciosidad, ilustrado el texto con reproducciones de las actas del momento, pormenorizando en lo dilatado del proceso, señalando la dureza de la postguerra -repleta de gestiones- hasta que el 4 de octubre de 1943 se aprueba la legalidad del proceso, aunque hasta el 13 de febrero de 1945 no llegue el dictamen final. Y las obras ya serán otro cantar.
Hay en el libro las naturales concesiones a la Historia y a los momentos históricos del proceso (desde el botánico Cavanilles al contemporáneo profesor Francisco Amillo, pasando por el erudito local Orts y Berdín (el de “Benidorm lo fundó Túbal, séptimo nieto de Noé”).

Benidorm, finales de los 60.
Sin el Canal Bajo del Algar no hubiera llegado a lo que hoy es.
No duda Xavier en ilustrar su narración con sucedidos anecdóticos como las dos actas existentes sobre una misma sesión (24.08.1941) por parte del Ayuntamiento de Benidorm y de la Comunidad de Regantes, para ir al mismo concepto, o lo del slogan “Benidorm, donde el sol pasa el invierno y la brisa el verano” por el que pleiteó Benidorm (febrero de 1965) con la Costa del Sol que intentó adjudicárselo; y se le ganó el pleito. Y algunas de las fotos son para enmarcar.

Por supuesto que está el momento actual que vive el Canal Bajo del Algar -y toda su historia- hasta llegar a la EDAR de Benidorm (1982) y la ETAP (2007). “Los hombres del Canal” constituye el capítulo 7 del libro, con mención especial a sus presidentes de Comunidad, de Junta de Gobierno (hasta 2004) y secretarios, con especial cita a Diego Soria Pérez (secretario entre 1958 y 2011), “un hombre clave para Benidorm”.

No encuentro mejor manera de concluir este post que como lo hace Xavier Moreno Lara. Xavier concluye diciendo que “Los Comuneros del Canal Bajo del Algar eran pocos cuando, parcos de recursos, partieron a la aventura. Pero, perseverando tenazmente en su empeño, consiguieron ampliar y reforzar su proyecto inicial agrícola y, con ello, abastecer este navío turístico, verdaderamente de lujo, que es la comarca costera de la Marina Baja”.






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