17 dic. 2014

DE OLÉ-OLÉ SI-ME-ELIGEN Y EL BODIO DE PELÍCULA SOBRE PRIM QUE NOS EMPITONÓ LA 1 DE TVE


Y yo fui, y me lo creí. Hasta hice un alto en el camino de la lectura del libro de Ángeles Ruiz sobre las almadrabas para ver “Prim. El asesinato de la calle del Turco”… (hoy, calle del Marqués de Cubas; arquitecto, diputado, senador y alcalde que fuera de Madrid).

Sí, me creí lo que decían los papeles: “Prim, un digno sucesor para la serie Isabel”.

¡Mentira! Una absurda tv movie basada en poses y planos cortos para que veamos lo bien que, aseguran, caracterizan a los personajes de época y lo que terminan por parecerse, dicen, nuestros actores a los personajes que interpretan. Fue un ladrillo del 9; infumable.

Y la época -y el magnicidio- no digo yo que no merezcan la película, pero hacérsela sufrir a los telespectadores es casi delito de lesa majestad[1]. Sí, vale que uno podía escaquearse y no verla, pero cuando sabes que es un trocito de Historia de España, ahora que hay tal desconocimiento de la misma, a lo mejor resulta que se puede ver... y algo se aprende. Y, hombre, esta peli de Prim, ver, lo que se dice ver, se puede ver mientras se juega al candy ese de los caramelos.

Benito Pérez Galdós, que en la peli dicen que acaba de publicar “La Fontana de Oro”, contó lo sucedido luego en su “España trágica”. Y es que trágico resultaba ver a Javivi en el papel de Antonio de Orleans, duque de Montpensier (cuñado de Isabel II y padre de María de las Mercedes, prima de Alfonso XII -hijo de Isabel II-, y del que fue esposa, llorada por otra peli y una canción), muñidor de buena parte de todo aquél lío a los dos años de La Gloriosa, la Revolución de 1868, que largó a Isabel II.

Leopoldo Olé-Olé Si-me-eligen
Leopold Hohenzollern-Sigmaringen
Yo, la verdad, presté atención al festival de Eurovisión que se montaron para elegir a quién sería Rey de España y me quedé con las ganas de oír nombrar a Olé-Olé si-me-eligen. Sí, porque al candidato teutón Hohenzollern-Sigmaringen, don Leopoldo, ante la imposibilidad material cañí de pronunciar correctamente su apellido, le llamaron Olé-Olé si-me-eligen… porque al oído castizo venía a sonar igual, mismamente, que Hohenzollern-Sigmaringen. Hagan la prueba y verán: Hohenzollern-Sigmaringen / Olé-olé si-me-eligen. Mismamente igual, ¿o no?

Este Leopoldo era el candidato del general Prim, marqués de los Castillejos, y del canciller Bismark. Y se cayó del concurso cuando el Kaiser Guillermo, que estaba tomando las aguas en Bad Ems (qué mejor cosa podía hacer el buen Caesar), le envió un telegrama a Bismark. En realidad el que envió el telegrama fue el consejero Hans Abeken, y el telegrama decía que Francia les exigía no dar su apoyo a la candidatura de Olé-Olé si-me-eligen al trono de España y que el Kaiser había mandado a paseo al enviado francés. Bismark, que lo estaba deseando, aireó el telegrama y lo tomó como una provocación de tal calibre que aquello terminó en guerra; en la Guerra Franco-Prusiana de 1870 (casi 10 meses pegándose tiros), que ganó Prusia. Y por ella apareció el Imperio Alemán, se fue al traste el francés de Napoleón III y surgió la Tercera República francesa… con lo que también se pusieron las bases para la IGM. Y todo por un telegrama -el Telegrama de Ems- y el famoso Olé-Olé si-me-eligen, por allí Leopold Hohenzollern-Sigmaringen, se bajó en marcha de la carrera a la Corona de España..

Bueno, pues sí, a mí me apetecía algo más en la noche del lunes que oír que era difícil de pronunciar Hohenzollern-Sigmaringen y le habían endilgado el Olé-olé si-me-eligen. Pero me quedé con las ganas y aquello, para mí, era fundamental.

Amadeo de Saboya; Amadeo I
Aquí nadie se libraba del nombrecito: a Amadeo de Saboya, de fácil pronunciación carpetovetónica, le llamaron de antemano Macarroni. Y sí, escrito en un cartelito, sí que aparece en la peli lo de Macarroni, cuando en un teatrillo representan una obra teatral e irrumpe La Partida de la Porra -queya tuvo un post en este Blog- y revienta aquello.

Y ya que estamos en ello, el caso es que -después de tiroteado- Prim murió de septicemia[2] casi tres días después del atentado; atentado que parece ser que solo le causó unas pocas heridas, y en el bodrio que nos despachó el lunes TVE-1 parece que lo fusiló un pelotón de alcoyanos (por los arcabuces, aunque se cita a gente de Alcoy en la peli); doce, declaró el ayudante del general que habían sido los que dispararon al interior del vehículo. ¡Doce!, en una noche cerrada con niebla londinense, como la que aparece en la peli… cuando dice el Sumario, que existe, que el atentado se produjo a las 7’30 de la tarde… que por aquellas latitudes y aquellos tiempos, también es noche.

Luego, ¡toma Jeroma, pastilla de goma… que son pa la tos!, está “la testigo” del atentado; la auténtica resultó ser una buena mujer de 52 años (igualito que la de la tele) que iba por la calle del Turco (a la casa donde servía, y no pidiendo limosna) y resultó herida en el tobillo y en el vientre con 7 postas. ¡Pero hacia dónde disparaban estos tíos!

Total que Prim, señala el Sumario -y dicen que corroboró la autopsia-, recibió 8 impactos de postas: uno en el dedo anular (que prácticamente lo amputó), otro en el codo (que le rompió la articulación) y 6 en el hombro. Como los disparos fueron a quemarropa, le dejaron sus buenas marcas de pólvora. Y… esa escena, por sí sola, dibuja lo malos que fueron los tiradores y lo pésimas que eran las armas empleadas.

Bueno, el Sumario (Causa 306/1870) se las trae: se conservan más de seis mil folios (en 81 libros encuadernados casi un siglo después), pero rebasó los 18.000 folios. Curiosamente, falta, por ejemplo, lo que correspondería al tomo 42 que, he leído, que es el clave.

Lo dicho, una peli infumable que recrea una y otra vez los duelos a pistola que duran más que un día sin pan.

Es lamentable que estas pelis no se acompañen de un tocho de fe de erratas, una enmienda del director pidiendo público perdón y una vacuna contra las licencias de guión.







[1] Crimen contra un Estado. De latín, laesus majestas; ofender la dignidad.
[2] Septicemia; podredumbre. Respuesta sistémica del organismo ante una infección conocido como Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica tras una infección grave. La causa el propio sistema inmune y es muy rápida. Las bacterias avanzan por los vasos linfáticos y el cuerpo se inflama en cascada.

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