3 feb. 2015

DE LOS MÁRGENES DE INCERTIDUMBRE Y LA CIVILIZACIÓN DEL DESPERDICIO


Ayer Lomborg, y hoy Toharia. Le he leído a Manuel Toharia que lo de “Predecirun cambio climático dentro de 50 años es como vaciar el mar con una cucharilla:imposible”. ¡Imposible! ¿No me digan que el titular este no despierta, al menos, curiosidad?

Recuerdo a Toharia, aquél “hombre del Tiempo de finales de los 70”, cuando hace unos años planteaba en una reunión científica en la Ciudad de las Ciencias de Valencia, lo del paso de Aníbal por los Alpes. Fue posible porque vivíamos en el Óptimo climático romano. Esto lo contó muy bien la antropo-arqueóloga Carole L. Crumley cuando reconstruyó la Historia Climática de Europa en la antigüedad y hasta un tiempo más o menos reciente. Me quedo con esta síntesis: hasta el 500 a.C., fríos severos; luegos, dos siglos de transición y entre el 300 a.C. y el 300 d.C. se localiza este famoso Óptimo climático romano con una etapa de benigno clima Mediterráneo por toda la Europa continental. Luego hay otro periodo de transición hasta que entre el 500 y el 900 llegan otra vez los fríos intensos hasta el norte de África, con especial incidencia hacia el año 829 en que hay innumerables registros de frío glaciar hasta en Egipto. La Pax Romana fue consecuencia de la bonanza climática; con el frío llegaron los que acabaron con el Imperio Romano que, también, vio como se perdían sus cosechas.



A partir del 950 y hasta el 1250 asistiremos a otra etapa cálida, el Óptimo térmico medieval (con final seco; árido), pero esa es otra historia.

A lo que voy: Toharia defiende con rotundidad que “no es verdad que el cambio climático provoque más catástrofes. Los datos señalan que durante el último medio siglo las catástrofes no han aumentado”. Pero eso no vende.

Y Toharia le entra a todo. Cuando le mentan el “efecto invernadero y sus consecuencias” recuerda que “el efecto invernadero es el responsable de que la Tierra resulte habitable. Sin él, estaríamos a 18º bajo cero”. No le duelen prendas en decir que “nos iría mejor con menos emisiones” y, obviamente -porque como científico conocer la situación- no culpa de los males al CO2 y sí a su indisoluble (en emisiones) compañero del vapor de agua que es el verdadero causante de todo.

Pero tiene Toharia una cosa clara: “los datos no confirman que ese efecto esté provocando ya modificaciones a nivel de clima y, mucho menos, que sea el responsable de catástrofes naturales”. Es que, recuerda con vehemencia, “Cambios climáticos ha habido desde siempre”. Y aquí es donde mezclamos la escala de tiempo actual con la escala de tiempo real que trabaja en tramos de cientos y miles de años.

Señala Toharia el verdadero problema: los datos. Y yo no me canso de repetirlo, pero lo suyo es autoridad científica: “los datos de los que disponemos son pocos y malos”. Apenas si tenemos un siglo de mediciones en algunos parámetros y sólo unas décadas en otros. Pero aún así, “los datos apuntan a subidas de temperatura hasta los años 40 (del siglo XX) y bajadas hasta el principio del siglo XXI, con clímax frío en 1977-78”. “El invierno con más nevadas desde que hay registros fue el de 1977-78… y le siguen en el ránking los inviernos 2009-10, 2010-11 y 2012-13”.

En fin, aquí entra la célebre frase: “Me lo expliquen”.

Aún así, Toharia “acepta que la alarma científica, social y política es importante” pero señala a “la imperfección de los modelos climáticos” como causa de ella. Los modelos sólo ofrecen una suma de probabilidades y parece que olvidamos los llamados márgenes de incertidumbre que tanto pesan en el análisis de resultados. Para él (y para muchos) “las soluciones matemáticas -que ofrecen los modelos- son caóticas”, Y se explica, como físico que es: “No tenemos unas buenas matemáticas para trabajar a largo plazo con volúmenes tan grandes como la atmósfera y los océanos”.

Como Lomborg, en el Post de ayer, Toharia apunta a la necesidad de ser más eficientes con el planeta: “Somos una civilización basada en el desperdicio y eso no es sostenible”. Y el dato que ofrece es demoledor: “El 20% de los humanos gasta el 85% de los recursos naturales del planeta”. Y eso sí que debemos hacérnoslo mirar.

¿Bueno, eh? La Civilización del Desperdicio, un tema recurrente en Toharia desde los últimos años del siglo pasado. Yo le recuerdo una charla, del noventa y muchos, sobre esto cuando era director del Museo de la Ciencia de Alcobendas. La Civilización del Desperdicio… Aunque deberíamos decir la Civilización Occidental del Desperdicio. No todos generamos lo mismo. En un país desarrollado generamos de 2 a 3 kg de basura al día por habitante. En Kenia la media está en 30 gramos… no hay registros fiables en otros. Y además, no es el mismo tipo de basura. La peor se la depositamos en sus puertas y que ellos se la ventilen

Vamos a dejar aparcada la bicha del colapso climático y vamos a ser más respetuosos con el planeta que nos acoge.







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