1 jul. 2015

DEL DOCUMENTAL SOBRE PEDRO, DON PEDRO


Va bien la cosa. Óscar Bernácer y su equipo van jalonando etapas y dando forma al documental sobre Pedro, Don Pedro: “El hombre que embotelló el sol”… que de momento mantiene el título original del proyecto.

Pasé ayer la tarde con ellos. Desde que Óscar y Jordi Lorca pasaron por Los Cafés del Meliá para hablarnos de “Bikini”, el cortometraje sobre el “episodio” de la vespa con Pedro, don Pedro, de protagonista viajero hasta El Pardo buscando árnica en Franco para que no le excomulgaran por hacer la vista gorda en el caso del bikini en Benidorm (Infierno) y evitar que un urbano cualquiera hiciera una pieza de atestado sobre el dos piezas de la turista, hemos tenido algún contacto epistolar digital con Nakamura Films, su productora. Por cierto, “Bikini” lleva ya (hasta junio 2015) cincuenta y un premios (51) y ciento cinco selecciones (105) en festivales nacional e internacionales; una moto que tira mucho sobre una historia que han sabido poner en órbita Óscar y Jordi.

En aquella tarde melianense nos hablaron de un nuevo proyecto que aún andaban hilvanando: un documental sobre Pedro, Don Pedro.

Y me llamaron. La figura de Pedro, Don Pedro, es un poderoso reclamo al que no me puedo resistir. Y acudí… aún a sabiendas de que me iban a maquillar. No soporto cremas y polvos en la cara. ¿Cara?; bueno, ni en la prolongada frente, ni en la nariz. La barba ocupa el resto. Eso que nos ahorramos.

Y puntual acudí a mi cita. Bueno, mi puntualidad es rayana con el integrismo. Media hora antes estaba yo allí, en el Hotel Delfín. ¡Cielos!, ni rastro de lo que imaginaba como set de grabación (uno conoce algo del audiovisual; lo justito para no meter mucho la pata) y un sol de justicia. Y en eso que suena el teléfono y es Mila Luengo, del equipo Nakamura: “Juan, que cambiamos de emplazamiento”.

Luego te enteras que es que la gente del Hotel Delfín ¡no quiere que lo identifiquen con aquella época! Pero, ¿de qué van los del Delfín? La de momios históricos (porque eres de aquella época o no sabes del Delfín) que he tenido que ir yo a saludar cuando estuve en el Departamento de Protocolo y Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Benidorm. Vale que eso fuera en el siglo pasado… pero sólo han pasado 15 años del XXI. Sorpresas que te da la vida. Acabo de tachar en mi agenda un emblemático lugar. Y voy a ver si se puede retirar ese nombre de mi Guía de Benidorm (Istmos, 2009)

Pero como siempre: no hay mal que por bien no venga. Me vuelve a llamar Mila, justo cuando me disponía a subir a mi moto (que no es una vespa, aunque se parece) para abandonar a toda prisa el despropósito del Hotel Delfín, y me citan en el Hotel Marconi, el 2º que se construyó en Benidorm allá por 1934. Obviamente, puesto al día; reformado y en la órbita del siglo XXI. Y una gran sorpresa, el reencuentro con una gran persona y excelente amigo: Paco Navarro. No caí cuando Mila pronunció su nombre, pero conforme la brisilla de la velocidad de la moto disipaba el bochorno que se vivía sobre el asfalto de Benidorm ayer tarde, a eso de las tres y pico (¡qué horas!, Óscar), recobré su identidad; plena y definidamente. Don Francisco Navarro; gran persona, amable y profesional. Al llegar al Marconi, puesta al día con Paco al compás de un agua mineral helada que supo a gloria. Y a esperar que le gente de Nakamura montara el set.

Terraza del Hotel Marconi; 30.06.2015
Y lo montaron… y entre las 17’16 y las 18’53 estuvimos ahí, dale que te pego, con las cosas de Pedro, don Pedro, y Benidorm. Creo que respondí a todo lo que planteó Óscar; no sé si respondí al perfil que él buscaba, pero entregado a la causa: Benidorm. El arte de la tijera en el montaje lo dirá. 

El Benidorm que yo siento, las cosas que conozco y la figura de Pedro, don Pedro, y los alcaldes que le siguieron hasta completar este Benidorm que conocemos, salieron a relucir en la conversación. 5 bloques, 5; que sonaba la claqueta en mis narices. Una cámara dedicada a recursos; la otra fija en mí. ¡Qué trago! Habiendo trabajado en televisión casi dos décadas, era la primera vez que me ponía delante de una cámara.

Y de aquél Benidorm (y de éste) hablamos. El momento, la ocasión el lugar; entre el mito y la leyenda, con guindas de realidad. Porque lo mejor de la génesis de Benidorm son los golpes de realidad que superan la espectacularidad de la ficción. Y ahí aparece la figura de Pedro, don Pedro… y la Jaime Barceló y la de Rafael Ferrer… y la de todos los que no cejaron en su empeño de sacar adelante esto. Intenté dejar claro, pero no sé si lo he conseguido, que Benidorm, pese a esas figuras imponentes que supieron (y saben, aunque nos cueste reconocerlo) llevar el timón de este bergantín -aparejado en goleta- que es Benidorm, no hubiera sido este Benidorm si no es por la calidad y generosidad de la gente de Benidorm; de la gente de a bordo. De la que se dejó y se deja la piel en el día a día; si ellos, esto no hubiera sido lo que es. Fue la ilusión de todos -“de ilusión también se vive”, que bien pudiera ser el lema de Pedro, don Pedro- la que comenzó el proyecto; proyecto inconcluso, porque aún  le queda recorrido, que es Benidorm.

Quise, con detalles como ese de centrar el objetivo en la gente de Benidorm -la de ayer, la de hoy y la de siempre- recordar las cosas que me trasladaba José Miguel Iribas (el hombre que mejor estudió y entendió Benidorm) a quien tuve siempre presente durante la entrevista para el documental.

Y lo que más me gustó de la charla con Óscar (es que me pierdo en las nimiedades) fue saber que ellos (Nakamura films) han estado en Karigasniemi, en Laponia, y han podido filmar la placa que en el verano de 1965 les fue entregada a Hans y a Ida, la familia lapona, para el Consulado General de Benidorm en Laponia; en su casa permanece. Hans, falleció; pero Ida y sus hijos Ilma y Elno viven.

Deseando estoy que finalicen sus entrevistas y se metan en la fase de montaje. Quiero ver ese documental. Ayer también hablaron con Tomás Cortés, cuya memoria atesora infinidad de recuerdos de Pedro, don Pedro, y aquellos (y otros días). Lo mío es sólo investigación y recuerdos de las conversaciones de los últimos años con Pedro, don Pedro. Hoy tenían cita en el Hotel Brisa y la Señora Moncho. Me imagino un flash con Óscar conversando con ella sobre la importancia del papel de la mujer benidormera liderando buena parte de la economía local, la que generó el Benidorm de hoy.

Mariner, bona barca y bon vent. Suerte Óscar; terminar bien (y pronto) el documental. Queremos verlo.     




PD: la web cam del Hotel Marconi es una pasada. Así está ahora mismo la playa de Benidorm: http://www.hotelmarconi.es/es/




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