13 jul. 2015

DEL “TODO INCLUIDO”


La verdad es que hasta que no “aterricé” profesionalmente en Benidorm en 1987 no tenía ni repajolera idea del “todo incluido”. En aquél final de verano la noticia estaba en la posición contraria a esta medida hotelera y recuerdo (porque conservo las anotaciones) que había disparidad de criterios en cuanto a su aplicación y hasta de su viabilidad en Benidorm. Algún tiempo después José Miguel Iribas y Domingo Devesa me lo explicaban y razonaban el concepto, la viabilidad y el contexto, en Benidorm. Entonces hablamos de Club Med… y de la intentona local de una determinada cadena hotelera.

Hace unos días, la propuesta del PSPV local -“ElPSOE pide poder coto al ‘todo incluido’ en Benidorm” despertaba la cosa. La respuesta hotelera fue inmediata: “Ocurrencia”. Amable calificativo del presidente de HOSBEC al tiempo que lanzaba la andanada: “los políticos no pueden decidir por los clientes”. Hoy mismo ABRECA (bares, restaurantes y cafeterías), OCIOBAL (salas de fiestas y discotecas) y AICO (comercio) han citado a los medios y nos han dicho que “apoyan” esta iniciativa socialista y que verían con buenos ojos que los demás grupos políticos también la apoyaran. Dijeron más cosas, lo que les convierte en actores de un próximo post.

El “todo incluido” -que yo ni aplaudo ni condeno- es un invento de los años 30 ddl siglo XX; parecía inglés, pero puede que sea corso de espíritu riso blanco… y las bebidas blancas, ya se sabe. Y hasta parece que es del año 1935, pero… chi lo sà? Vale que en España nos quitábamos en 1935 la pátina labriega y nos preparábamos para darnos de guantadas, pero en Francia y Bélgica estaban pensando ya en las vacaciones pagadas y los resorts turísticos. También en Inglaterra.

Sé que hay quien dice que fue un invento de Sir William (Bill) Butlin para sus Butlin’s
campamentos vacacionales familiares de verano. El primero de los campamentos lo montó en la costa Este de Inglaterra, frente al mar del Norte: Skegness (inaugurado el 11 de abril de 1936, antes de las fiestas de Pascua), en la finca del conde de Scarbrough, en Ingoldness. Lo de Bill Butlin (lo de Sir llegaría años después) eran atracciones de feria, junto al mar. Y lo que propuso como novedad era el alojamiento en cabañas, actividades de ocio e incluso una elemental restauración. En 1938 abrió el segundo Butlin’s en Clacton-on-Sea (después de abrir el año anterior un parque de atracciones al reflujo de la ciudad balneario construida por Peter Bruff). En realidad, el de Clancton fue el tercero; pues había abierto otro campamento de vacaciones en Dovercourt, en 1937, pero fue requisado por las autoridades para un programa de niños evacuados de Alemania en ese año, antes de la guerra.

Con la experiencia “colaborativa” con los militares, cuando estalló la IIGM, los campamentos Butlin’s tuvieron uso militar (entrenamiento) hasta 1945; pero desde 1946 retornaron el uso lúdico y se multiplicaron los campamentos vacaciones Butlin’s por el Reino Unido, Irlanda y hasta las Bahamas. He tenido la oportunidad de saber de Sir Bill Butlin en el galés de Barry Island (gracias, Molly Clemett -una “casaca roja”-, por las explicaciones).

Los Butlin’s se hicieron famosos en la primera posguerra porque ofrecía vacaciones con alojamiento, actividades y 3 comidas al día para toda la familia por el equivalente a una semana de salario del cabeza de familia (que me dijo la Srta. Clemett que era sólo de 35 chelines en 1946 y no me voy a poner ahora a comprobar). La historia turística de los campamentos Butlin’s es extraordinaria, pero excede de este Post. 

De Butlin’s habría que citar los sellos de ahorro (savings stamps) que eran coleccionados por las familias para conseguir descuentos durante las vacaciones en los Campamentos Butlin’s y, cómo no, el “all inclusive”.

Es que la cosa se puso al rojo vivo cuando entró en escena Sir Frederik (Fred) Pontin y puso en marcha, en 1946, en un viejo campo de entrenamiento del Ejército de los Estados Unidos en el Reino Unido, en Brean Sands, el Campamento de Vacaciones Pontin para hacer la competencia a Butlin. Y para el verano siguiente Fred Potin (lo de Sir llegaría años después) puso en funcionamiento el Pontins Osmington Bay… y así siguieron otros 3 más. Aquí, el personal vestía de azul: “casacas azules”.

El caso es que Butlin y Pontin se fueron haciendo de oro y la puñeta desde 1946 (entiéndase, la competencia) y en 1965 costaba una semana de vacaciones familiares 16 libras en Butlin’s y 10 en Pontins… y para contrarrestar esa diferencia de precio Butlin’s tenía a su favor los sellitos de descuento y el “all inclusive” implantado poco a poco desde finales de los años Cuarenta.

A pesar de estas evidencias, hay quien mantiene que quien de verdad puso en órbita el “all inclusive” fue Gerard Blitz -un waterpolista belga metido a negociante turístico que por no ser inglés no llegó a Sir- en su Club Med (Club Méditerranée). El belga fundó en 1950 una organización sin ánimo de lucro (entonces) dedicada al alojamiento de turistas internacionales en tiendas de campaña plantadas en suelo balear (sí, en España, en las Islas Baleares; en Alcudia) como “antídoto a la civilización”. En 1954, Blitz se asoció con el suministrador de las tiendas, Gilbert Trigano, y, con financiación del Barón Edmon Rothschild, montaron su imperio de vacaciones.

Verano 1950; Primer campamento
Club Med, en Alcudia, Mallorca
Blitz, en realidad, copió la idea del ruso Dimitri (Dima) Philippoff (un presunto aristócrata ruso blanco, y waterpolista -así conoció a Blitz- que se ganaba la vida como periodista del motor porque la revolución rusa había acabado son sus títulos e ingresos) y que había montado en 1935, en Córcega un club de vacaciones junto a las playas del Golfo de la Ravellata, l’Ours Blanc (“El Oso Blanco”, el sobrenombre del equipo ruso de waterpolo) bajo la fórmula “tout compris” (el también “todo incluido” versión gabacha). La IIGM dio al traste con la idea de Philippoff y en la muy difícil posguerra en Córcega el oso blanco perdió la piel aunque en 1946 comenzó la nueva etapa de l’Ours Blanc integrado en el Club Olympique de Calvi hasta que terminó fagocitado en el Club Med, en 1956, con lo que la idea tout compris/all inclusive/todo incluido quedaba en casa.

En fin, que si hay que echarle la culpa a alguien por eso del todo incluido pues repártanla entre el ruso Philippoff -por, parece, ser el 1º en inventar esto del “todo incluido”, el belga Blitz y los británicos Betlin y Pontin. Entre todos lo implantaron.

Y para guinda de este pastel, una anécdota: Betlin quiso comprobar cómo eran los campamentos de Pontin y visitó uno de incógnito; y se fotografío en el bar para demostrar su osadía. Esa foto fue utilizada por Pontin para publicitarse: “las mejores personas vienen a Pontins”… lo que no gustó nada a Betlin.



PD.- Butlin’s y Pontins sucumbieron cuando los ingleses descubrieron el chárter y el paquete turístico como medio de viajar a la soleada España (península, Baleares y Canarias) y a otras partes del Sur de Europa. Pero estos campamentos se hicieron tan populares como el Sunday Roast o la Morris Dance. Los campamentos aún existen y siguen siendo un entrañable lugar de vacaciones en el Reino Unido. Ahora mismo Bourne Leisure es la propietaria de los Butlin’s a través de Butlin’s Skyline Ltd. Y quedan 3 de los 10 que tuvo la empresa original, pero trabaja otros resorts y líneas de negocio de ocio y turismo; los adquirió en el año 2000 a The Rank Group, que los había comprado en 1972. Los campamentos Pontins terminaron (2008), tras un periplo accionarial, integrados en Ocean Parks.




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