29 oct. 2015

DE LOS 60 AÑOS DE ESPAÑA EN LA ONU. ¿QUÉ PASÓ PARA QUE LA URSS NO NOS VETARA?


España se apresta a conmemorar el 60 Aniversario de su ingreso en la ONU (la Organización de las 50 naciones unidas en guerra contra el Eje). Y lejos de cuestionar o cuestionarme la validez del organismo (ahora que ya no está en guerra contra aquél Eje germano-nipón), sí me quedo en la válida historia española de aquellos días de 1955.

Mientras por la España de Franco sólo había contactos con “los aliados” a través de algún departamento de los Servicios de Información militar, por la parte del Exilio funcionaba un buen cordón umbilical a través de la Junta Española de Liberación (JEL: 20.10.1943), surgida de la Declaración de La Habana (25.09.1943); hasta tal punto que para “los aliados” la JEL venía a ser el equivalente a la representación del Gobierno de la II República. Así, a la Conferencia de San Francisco acudió la JEL -Indalecio Prieto Félix Gordón, Antoni Mª Sbert y Álvaro de Albornoz- y también Juan Negrín (que se consideraba presidente de iure del Gobierno en el exilio), Julio Álvarez del Vayo (que había sido el último ministro de Exteriores de la República), el lehendakari José Antonio Aguirre (profesor en la Universidad de Columbia y asilado en USA) y algunos catalanes integrantes del Consell Nacional de Catalunya -que repartieron a diestro y siniestro un documento titulado “El caso de Cataluña” buscando apoyos-. Hay quienes consideran a la JEL decisiva para que el representante de México (y el de Australia, que casi nadie lo cita) colaran lo de “A propósito del párrafo 2 del capítulo III (corresponde cap. II, art. 4,4), la delegación de México considera que este párrafo no podrá aplicarse a Estados cuyos regímenes fueron establecidos con la ayuda de fuerzas militares de países que han luchado contra las Naciones Unidas, mientras que estos regímenes permanezcan en el poder[1]. No se citaba a España, pero… verde y con asas. ¡alcarraza!

La JEL desaparecería el último día de agosto de 1945, pero nadie la podrá quitar que estuvo en la Conferencia de San Francisco (25.04 al 26.06.1945) y participó en la firma de la Carta de las Naciones Unidas (las 50 naciones unidas en guerra contra el Eje). Y fueron 50 las firmantes. Y se creó la ONU; y España no estuvo. Para haber estado allí o se debía de haber firmado la Declaración de Washington (01.01.1942; los 26 gobiernos implicados directamente en la IIGM: Carta del Atlántico) o se debía haber declarado la guerra a las Potencias del Eje; y España -todo lo más- había roto relaciones diplomáticas con Japón por los abusos en Filipinas un poquito antes de que les enviaran a Little Boy y a Fat Man. España, fue excluiday en 1946, condenada: se creó la Asamblea General el 10 de enero y el 9 de febrero ya nos endilgaba la primera resolución condenatoria.

Y no una: además de la Resolución 32 (I/1), de 9 de febrero, la llamada Carta de Polonia de 8 de abril, la Resolución 4, del 29 de ese mes (Consejo de Seguridad); el Informe del Subcomité especial de los Cinco de 31 de mayo, la Resolución 7, de 26 de junio (Consejo de Seguridad), la Resolución 10, de 4 de noviembre (Consejo de Seguridad), los anteproyectos de resolución contraria de 13 países (2 de diciembre); las Sesiones del 2 al 9 de diciembre ante la 1ª Comisión de la Asamblea General (y, precisamente, del 9 de diciembre es la manifestación en la plaza de Oriente donde se coreó lo de “si ellos tienen ONU, nosotros tenemos DOS”), las  Sesiones del 9 al 12 de diciembre de la Asamblea General plenaria y la Resolución 39 (I; 34 votos a favor y 13 abstenciones) donde sólo rascamos 6 votos a favor: Argentina, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador y Perú.

La “lógica” reacción española, que nadie por allí esperaba, fue de adhesiones inquebrantables al franquismo porque, encima, vino a coincidir la cosa con el entierro de un falangista asesinado por el maquis (que todo se juntó).

Y viendo lo que pasaba en la vieja piel de toro, los de las naciones unidas en guerra contra el Eje se lo piensan en 1947: así no vamos a ningún lado. Por ello, la Resolución 114 (III), de 17 de noviembre, ya no prospera contra España. Además, alguien llega a la conclusión de que esa situación sólo beneficiaba a los soviéticos y comienza un acercamiento rompiendo recelos sobre The Spanish Question.

La Cuestión Española se inicia el 18 de julio… de 1945 en Potsdam en un diálogo Churchil-Stalin, del que salió victorioso Churchil: “la cuestión de España es de los españoles”. Hay quien dice que la condecoración que se le impuso en Cuba -y los vegueros- le hacía españolear de vez en cuando. Stalin, tragó. Roosevelt, en 1942, cuando los desembarcos en África ya había comunicado al gobierno franquista que “no problem”. Pero los tiempos cambiaron y en 1947 ya estaba Truman en el poder -y nos había apartado del Plan Marshall- y a Churchill le sustituye Atlee (que había sido arengador oficial de Brigadas Internacionales en Albacete). Pero ambos mantuvieron lo acordado. Stalin lo que consiguió, tras la victoria de los comunistas franceses en las elecciones de 1945 (21.10.45), es que francia cerraran la frontera de los Pirineos… y así funcionara de puta madre el contrabando -que es lo que tiene estas cosas-.

Pero todo esto pronto se olvida: el 8 de febrero de 1949 el Chase Manhattan-National City firma un crédito con el gobierno franquista y éste, de paso, libera, gracias al contacto bancario yankee, 25 millones de dólares en oro que los británicos tenían retenidos en Londres. Los norteamericanos dejaron de votar a todo que no y comenzaron a abstenerse en todo; y deciden levantar, secretamente, el embargo.

Llega 1950 y con la Guerra de Corea en marcha y aprovechando que la URSS abandonó el Consejo de Seguridad (de enero a agosto) porque se había propuesto la admisión de la República Popular de China, se admite que España tenga Observador Permanente en la ONU (aunque aún habrá de esperar) y se revoca y anula la vieja y desgastada Resolución 39 (condenatoria), y se aprueba la nueva Resolución 386 (V), de 4 de noviembre) en la que se insta, después de todo, a que vuelvan los embajadores. Lo hicieron en 1951.

En diciembre de 1952 se admite a España en la UNESCO y en 1953 comienza la verdadera historia del ingreso de España en la ONU. La Resolución 718 (VII) sienta las bases al crear la Comisión de Buenos Oficios para la Admisión de Miembros: un holandés, un egipcio y un peruano presentarán el Informe A-720 al Secretario General (03.09.1954) donde señalaban el nuevo equilibrio de fuerzas favorable a la admisión de España. La Resolución 817 (IX) de 23 de noviembre, revisará el tema.
En diciembre de 1954 José María de Areilza (embajador en Washington) negoció personalmente con el representante ruso Mikhail Sobolev que se permitiera ya la llegada del Observador permanente, y en enero de 1955 el Secretario General, el sueco Hammarskjold, dio el plácet. El 9 de junio llegaría a Nueva York José Sebastián de Erice a hacerse cargo del puesto.

Entonces, el 23 de septiembre de 1955 el ministro Alberto Martín Artajo presentó, finalmente, la solicitud de integración. Y en diciembre, se trató, junto a otras 16. El día 13, la URSS veta la integración. ¿Fracaso? A la mañana siguiente, sorpresivamente, el representante de la URSS, Yakov Malik, retira el veto: se excluye a Japón y a Mongolia Exterior de la integración, pero no a España. Así, por la Resolución 995 (X) de 14 de diciembre de 1955, previa recomendación del Consejo de Seguridad (documento A-3099), España es país miembro de la ONU.

¿Qué pasó para que la URSS no nos vetara? Yo no he conseguido leerlo en ningún sitio.






[1] Primera Comisión del Consejo de Seguridad, Subcomité Especial y de la Asamblea General

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