11 oct. 2015

DEL “OTRO” ESTUDIO SOBRE EL ALOJAMIENTO… EN VIVIENDA TURÍSTICA


Le leía esta mañana de domingo a Édouard Lartet, un tipo del XIX, que el hombre prehistórico, en cuantito tuvo la panza llena descubrió el ocio. Ocio: no tener absolutamente nada que hacer. Y como hace 10.000 años no se había inventado aún el turismo, pues aquél sapiens-sapiens se dedicó a estampar ideogramas en los huesos de las costillas de los animales que se había zampado, surgiendo así lo que llaman arte prehistórico.

Le compro a Lartet lo del ocio y dejo para otros lo del arte. Y lo de que no se había inventado el turismo es una obviedad de mi cosecha. O no. Porque las primeras sociedades aquellas iban dando tumbos por ahí sin saber dónde poner el huevo y eso le puede llevar a alguno a pensar ya en una forma de turismo. ¡Cachis lá!; ¿me habré pasado con el chorro del orujo con el que bautizó el café?

Como tengo en la fresquera, desde el 30 de septiembre, datos sobre el informe FEVITUR (Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos) esperando a que me envíen mejores datos, y como que no llegan… pues me dispongo a destripar lo que tengo y que le tomé a vuelapluma a Pablo Zubicaray, su presidente, cuando los expuso en el Invat.Tur.

El estudio era sobre “el impacto social y económico de las viviendas de uso turístico” y podían trasladarse esos datos sobre el plano de Benidorm aunque no se hubiera realizado sobre la ciudad de Benidorm. “¿Es la respuesta al de Zontur?”, le pregunté antes de conocerlo. “Por supuesto que no”, me contestó Zubicaray -of course- en presencia de Miguel Ángel Sotillos, presidente de Aptur (Benidorm).

Luego, en la exposición del estudio, Zubicaray señaló que se trata de “un trabajo para hacer trabajo” y que lo han realizado con la Universidad ESADE (Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas) “sobre seis ciudades representativas: Madrid, Barcelona, Mallorca (¿Palma?), Calpe, Granada y San Sebastián”. Me pierdo en esa representatividad, pero la acepto de buen grado. “Representan en 42% del turismo nacional” es otra afirmación que también me dejó perplejo al no quedar matizada. Tal vez la concurrencia sí lo entendió.

Y la pregunta clave se la planteó el mismo Zubicaray: “¿qué aportamos los alojamientos turísticos en vivienda a la economía y a la sociedad españolas?”.

Antes de responderla, planteó los objetivos del estudio: “comprender el alquiler, dimensionar el mercado y calcular los impactos social y económico”. Por ello es “el primer estudio fiel y con datos reales”.

Y tras la larga introducción que me he marcado, resulta que “el 79% de los usuarios son extranjeros; y el 21% nacionales”; “que la edad media es de un turista de 46’8 años y que el 83% viaja en familia”. ¿Es extrapolable a Benidorm?

Estos datos los han facilitados los asociados FEVITUR y las grandes plataformas del sector como Interhome, Homeaway, etc.

Destacan que “el 32% no iría a ese destino si no existieran alojamiento en viviendas de uso turístico” y que “9 de cada 10 valoran muy positivamente su estancia”.

Se abogó por la reglamentación jurídica del sector -se quiere una normativa- señalando que “así se crea competitividad; lo que da calidad”, y que “2 de cada 3 alquileres se realizan mediante contrato” y que “el 80% de los alojados fueron informados de las normas de la comunidad de viviendas”.

Y el impacto económico: tras una exposición matemática con extrapolación de datos -entre el estudio y la realidad- nos lleva a que “6.00o millones de euros en toda España es el impacto de la vivienda turística” (2.450 millones en vivienda y 3.550 millones en gastos en destino) con 3’7 millones de viajeros. Además añadió que el gasto en alojamiento tipo en estancias de 7 días es de 249 €/persona y el gasto que realiza en el destino es de 479 €/persona, repercutiendo en restaurantes, bares, compras, supermercados, transportes y ocio, en porcentajes que no alcancé a sumar correctamente y que por eso no indico. “¿Podemos permitirnos dejar de lado este modelo alojativo?” se preguntó Zubicaray.

Se trata, insistió, de “un gasto que tiene penetración social”. Los arrendadores, en un 92% lo hacen para ayudarse en su economía; pero del estudio se deduce una actividad empresarial ya que se da una media de 2’4 unidades de vivienda por arrendatario y como actividad también dijo que movía empleo: “46% contrata personal para atender los apartamentos; 3 de cada 4 los reforman para dar entrada a esa actividad y el 85% compró mobiliario para alquilarlos”.

La regulación de la actividad es la asignatura pendiente. “3 de cada 4 se informaron de las medidas de regulación y 3 de cada 4 quieren que cuente como actividad”. De momento, “La mitad de las viviendas están dadas de alta como vivienda vacacional” ante una legislación que dificulta este modelo alojativo. Y “hay miedo al cambio”, sentenció el presidente de FEVITUR.

Los datos de Calpe, lo más cercano y turístico, señalan que “un 36% no iría a Calpe si no existiera” esta modalidad; “el 67% de los apartamentos están reformados y el 36% adaptados (¿a qué?); el 86% compró mobiliario y el 61% tiene personal para atenderlos”. En Calpe produjo un impacto económico de 122 millones: 60 millones en alojamiento y 62 millones en actividad comercial en la localidad, señala el informe.

Con todo, la verdad es que existe demanda de un segmento de alojamiento que crece año a año (“21% a nivel nacional y 30% a nivel internacional”). Desde FEVITUR mantienen que conlleva “reparto social de beneficios” y que “es necesario este modelo”, al tiempo que insisten en que “necesita normativa”. Piden facilidades para la evolución de este modelo y señalan que “la competencia crea calidad y el mercado impone soluciones y adaptaciones”. Están convencidos de que como en cualquier modalidad de alojamiento “si no cumples con las expectativas del cliente, éste no vuelve” porque es un alojamiento “ideal, cómodo, hogareños, céntrico y de buena relación calidad/precio”.

El 90% que acude a este modelo son familias que en un 95% de los casos lo contrata en Internet en portales específicos y lo hace, principalmente en verano”.

Bueno, pues como dijo Zubicaray, un trabajo para trabajar. ¿A ver quién le pone el cascabel al tigre? Y, a todo esto (objetivo 1): ¿se comprende el alquiler turístico?
  


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