31 ago. 2015

DEL… ¿Y CUÁNDO ES EL MOMENTO?


Preguntaba Josep Bigorra (Compromís-Los Verdes) autor de la propuesta para cambiar el escudo de Benidorm ante la situación que veía en el Salón de Plenos (sólo el PSPV secundaba su propuesta): “¿Y cuándo es el momento?”.

Es que no se cambia, oiga; y casi todos le dijeron que no era el momento.

Y la propuesta de Bigorra no era mala: abrir un debate. Porque lo que encerraba su propuesta -“que se tramite el expediente para que se considere y se presente la propuesta de escudo de Benidorm del Ilustre señor Pere Mª Orts i Bosch como escudo oficial de la ciudad”- no entraba, ni de soslayo, en el campo de la herejía. A fin de cuentas, explicaba, lo que pretendía es que se abriera ese debate sobre si el escudo de don Pere María o el escudo que -seguro, dijo- alegaría don Francisco Amillo (más por la labor hacia las armas de los Fajardo del siglo XVII que por las del señor de Montjuit del XIV, por muy almirante que fuera aquél, como “fundador” [está como nunca, está como nunca, ¡Fundador!] del Benidorm moderno) es el que más y mejor viene al caso heráldico como representante de Benidorm.

Es que el ‘actual’ escudo, se llegó a decir, “es franquista”; porque es del 54. Pues como yo, que nací en el 57: franquista de nacimiento. Lo mío es más grave: soy, además, “baby boomer”. Un desastre: franquista baby boom. Estigmatizado estoy… como ‘concentrado estoy’ que ‘decía’ la pastilla del doble caldo Starlux. Las cosas del franquismo. Pero no me digan que Margit, la chica del cartujano tordo de Terry (lo de tordo, en un cartujano, es una redundancia: tordo es blanco), montando a pelo a Descarado no era un puntazo del franquismo: “Terry me va; Ud. sí que sabe”.  

Ya lo conté: En el XIX se pide, en un arranque de nacionalismo patrio, que cada pueblo desempolvase su escudo. Entonces la gente intentaba demostrar que o bien era descendiente del mismísimo Babieca o del oso que mató a Favila. Estos últimos lucirían más alta alcurnia, por la pátina de la antigüedad más antigua del oso. Y había pueblos que de escudo no sabían. Y para ello la ley ya les dijo que las Armas de España y como leyenda, el nombre del lugar. Y claro, había “tantas Armas de España” que lo único que diferenciaba era la bufandita que le pintaban a los pies del escudo. En la primera mitad del XX poco importó; pero al comenzar la segunda mitad del XX -por el Imperio hacia Dios; Dios que le doy la razón a Bigorra- todo quisque se apuntó a la idea del escudo. Y desde el 54 que tenemos escudo. Y bien majo que luce.

Ahora bien, no está el de Benidorm en el catálogo del Consejo Técnico de Heráldica… y alguien en el Pleno planteó si la heráldica no habría que rasparle la roña de tantos años y colocarla también en el siglo XXI. Y por cierto: resulta que no es obligatorio estar en ese catálogo; y no es óbice -ni tampoco cortapisa- poner en marcha el expediente y permitir a eruditos y charlatanes opinar y desinformar -según el caso- sobre este menester. Pero como no es obligatorio, pues… buen escudo es el que hay.

Sí, el escudo actual es “con el que nos identificamos” muchos. Sí, “la costumbre y el sentimiento también es historia”. Sí, llegado el caso de ‘cambiar de escudo’… “habría que cambiar hasta el escudo de la Plaza de los Chorros de Polop”; lo que es verdad. Un cambio que no se producirá: 9 votos a favor y 15 en contra. Se dijo que “no era el momento”; que había cosas de mayor trascendencia.

Como señalé al principio, sólo el PSPV-PSOE estaba en comunión tradicionalista (¡Jo!, que términos empleo; pero es que unieron escudo y tradición heráldica) con Compromís-Los Verdes. Así que hoy supimos lo que piensan nuestros munícipes de la idea de Bigorra: Partido Popular, Ciudadanos por Benidorm, Ciudadanos y Liberales no están por iniciar el trámite que pueda llevar a cambiar el escudo de Benidorm.

Pero, ¿qué piensa ‘el -socorrido- pueblo’ de esto del escudo?: “No lo sabemos”, aventuró el alcalde Antonio Pérez.

Y ante la duda existencial de Bigorra sobre la idoneidad del momento en que presentar la iniciativa -Y, ¿cuándo es el momento de hacerlo?-, Pérez le indicó que cuando una mayoría suficientemente clara lo planteara. Y, ¿cuándo será eso?, pregunto yo. Pues… cuando haya una conciencia clara de la necesidad heráldica de unir Benidorm a su pasado que, nos guste a o no, es tan reciente que no entiende ni de señores de Montjuit, ni de Fajardos. ¿Para qué gaitas se abolieron los Señoríos y la gente salió gozosa a celebrarlo?... oí jalear por allí… que se oía de todo en la tercera fila.

Se oyó decir cosas que hendían el tronco de la historia con un hachazo, casi, del feudalismo. Pero como es tan reciente nuestra historia, con el hachazo del caciquismo. El caso es que no prosperó la idea de Bigorra; no habrá que velar armas y sí disfrutar con historias de dos playas, de dos torres y del idealizado castillo en Can Falig. Que si la isla a la izquierda y que si un barquito a la derecha; ¿quién sabe si era el jebeque del Hijo del Trueno o de cualquier otro de nuestros corsarios? Por cierto: ¿para cuándo una moción a favor de nuestros corsarios?; ¿o de nuestros esforzados guardacostas? Un poquito de por favor…

Vale que ni el losange (y estoy seguro que el 95% de los presentes no tenía ni p… idea de lo que es el losange; ni con la pista de “con las barras de Aragón”) nos es propio; no fuimos de realengo. ¿De realengo?, pero si Isabel I concedió a la villa de Gibraltar la llave que la señalaba como la llave de España y pidió que nunca la perdiéramos… y Gibraltar es Reino Unido. ¿A quién, coño, le va a importar que queramos señalar que esas barras nos unen a esta tierra?; ¿quién, coño, se va a fijar si ‘el castillo’ tiene la puerta con arco ojival, de medio punto, conopial o peraltado?; ¿pero el de herradura no comenzó con los visigodos? ¿Quizás fuera un arco túmido, y no hemos reparado en ello?

En fin, que echaron un ratito esta mañana nuestros munícipes, sabiendo que la tele les retrataba, planteando la inexistente necesidad de iniciar el trámite para cambiar el escudo ‘franquista’ de Benidorm porque ‘lo parieron’ en 1954, aunque al final resultó que lo que querían era “honorar a eixe gran benidormer que va a ser Pere Maria Orts”; que ya tiene un instituto a su nombre, como Beatriz Fajardo.

Y no entro en el hipermegatedioso debate del punto 7 -Propuesta de Alcaldía en defensa del Trasvase Tajo-Segura- donde se oyó de todo: desde que “en España sobra agua” olvidando a Unamuno -“España tiene un problema de 600 -y no era el SEAT-: 600 mm más de lluvia y 600 metros menos de altitud-, Manuel Lorenzo Pardo y tantos otros miles más, hasta que “aquí los únicos que han hechos obras hidráulicas han sido Franco -¡cielos!, de nuevo el franquismo que nos persigue- y el PSOE”, que ha sido la boutade cum laude y chorreras de la jornada; porque si hay cordón umbilical con el Taibilla fue cosa de García Antón; y si hay desalinizadoras (que lo que se desala es el bacalao; y se desaliniza el agua) fue cosa del PHN de Aznar; que del Programa A.G.U.A. mejor no hablar, ni recién confesado. Luego lo quiso arreglar exponiendo una verdad: donde más y mejor se gestiona el agua es en Benidorm y en el Consorcio de Aguas de la Marina Baixa. Pero esta mañana volvió a ser el agua motivo de facción y fricción política, cuando sólo debía ser H2O.
  


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26 ago. 2015

DE UNA INICIATIVA INTELIGENTE: #TURCOMSOM


El 10 de septiembre se va a celebrar en Benidorm una interesante jornada: Importancia y repercusión del colectivo LGBT sobre el Turismo. Estará inmersa en el Benidorm Pride 2015 (7-13 Septiembre). #TurComSom lo organiza la Cátedra de Estudios Turísticos Pedro Zaragoza Orts de la UA.

Me niego a caer en el tópico de las cifras cuando hablamos de segmentos: que si gastan tanto o cuánto. No es una cuestión de mercadeo; es cuestión de abundar en un nuevo segmento de mercado, en una nueva carta de la baraja del Turismo, sección figuras, rama triunfos. Me vale aún mucho menos la consideración DINK (Double Income, No Kids; doble de ingresos, sin hijos). Son turistas y vivimos del Turismo.

Es que el turismo no es sota, caballo y rey; hay otras muchas cartas en la baraja, le leí hace tiempo a Xavier Canalis en una de sus acertadas reflexiones en HOSTELTUR. Y a fe, que es verdad. Unos días antes, gracias a él, me enteré de la existencia del interesante segmento PANK (Professional Aunt, No Kids; vamos, la tía guay -cool aunt-: mujer con trabajo, sin hijos, pero que disfruta con el sobrinamen en vacaciones). Me encanta que alguien “me dé la razón” y analice las tendencias demográficas en el cocktel turístico. Y conozco, al menos, dos PANK de aúpa.

Otra es la de las llamadas “escapadas de chica” -GG; girls getaway- están teniendo un mercado cada día más importante y alguna capital europea ya tiene su Girl’ Guide. Y eso lo hacen porque las “viajeras de negocio” (femenino, -as) suponen ya un 25% del total, y muchas prolongan su estancia por ocio. No estamos en ese campo de ciudad de negocios, pero…

Pues efectivamente, como hay muchas cartas en la baraja del Turismo y como se suceden las generaciones, esto del Turismo parece que va a seguir. Pero los destinos tendrán (tendremos) que estar atentos a las variaciones –volubilidades- de la realidad social: el de tías solteras con sobrinos hay que tenerlo en el punto de mira. Y hay más cartas en la baraja.

Volviendo a lo que nos trae. Una realidad descomunal es el Turismo LGBT. Y aquí sí me permito cifras: representa ya el 10% de la actividad mundial, y entre el 15 y el 17% del  gasto global; en esto no coinciden los analistas. La verdad es que han sido invisibles durante años para el mercado y sólo algunos puntos muy concretos han aceptado ser receptores; pero hay que estar a las duras y a las maduras. El principal soporte que necesitan para impulsarse en el destino turístico es que no sean restringidos sus derechos ciudadanos más allá del simplicísimo concepto de tolerancia; incluso aceptación. Porque no es una cuestión de tolerancia y sí de ciudadanía.

Cuando el 2012 la OMT/WTM presentó el 1er Informe -en 2012; y la OMT se creó en 1975[1]- sobre el Turismo LGBT señaló en el mismo momento de la presentación que era un “acto de normalización”; tardío, pero consecuente con la realidad. Entonces se decía que las “políticas progresistas hacia colectivos LGBT traen beneficios económicos”, que es una perogrullada normalizadora de órdago, aludiendo a conceptos con el mismo estigma: la tolerancia, la inclusión y la diversidad… cuando los destinos que ya se habían decantado, sin aspavientos mediáticos, podía presumir a las claras de todo ello. Una vez más llegaba un informe poniendo negro sobre blanco obviedades, que repetía el Worl Travel & Tourism Council (WT&TC) pocos días después, aunque añadía que “ser un destino con turismo LGBT contribuye a los avances sociales”. Esto, aquí en Benidorm, es otra perogrullada, pero esta gente, en sus análisis, no se fija en destinos como este y se diluye en la globalidad. Considero que entonces era el momento, sí, de haber metido ahí el concepto de “especialización” en lugar de  “normalización”. Aquí entra en liza la condición; por ello, especialicémonos.

La especialización es un plus para todas las cartas de la baraja del Turismo; en este caso, incluso una especialización plus es un extra plus.

Igual que la sostenibilidad es una cuestión que ya no cuestionamos (y nos orgullecemos de haber logrado hitos, recientes hitos en ese campo), el género será otra muy a tener en cuenta en los próximos años donde la competencia será mayor.

La importancia de esta jornada del día 10 reside en que con un conocimiento profundo de las realidades del segmento se puedo uno posicionar con conocimiento de causa y atender a la demanda. Por cierto: no es una cuestión de banderas. No por colocar la Arco Iris -o el cartelito gay friendly- se está dentro del segmento; eso sólo es la fachada y el cliente no busca el ser aceptado en el lugar, en el entorno, en el destino; sino -y ahora sí- la normalidad de su estancia. No se trata de plantear una aceptación. Tal vez se debiera comenzar con un Pink Point. No estaría de más.

No es cuestión de llegar primero (que, obviamente, no llegamos); es cuestión de estar a la altura de un nicho de mercado apetecible (como todos).

Será una ocasión para analizar nuestras respuestas ante una posibilidad ya que no se les cae de la boca, a muchos, eso de que “con el turismo que nos viene” que, por cierto, siempre es el mejor.
Ojo, que a lo peor muchos sectores no pasan la prueba de este algodón. Ni de éste, ni de otros segmentos.





[1] Los Estatutos de la OMT son del 27 de septiembre de 1970. Sustituyó a la UIOOT (Unión Internacional de Organismos Oficiales de Turismo, fundada en 1934, aunque su 1er congreso no se celebró hasta 1946

24 ago. 2015

DE MAPAS Y REALIDADES: NADA ES COMO LO VES… HASTA AHORA


Aquí, pasando la tarde -leyendo y aprendiendo-, ha sonado el móvil. Mi amigo Benito, geógrafo de pro, ha colgado en su muro un interesantísimo enlace: “Todos los mapas que conoces están mal”… que ya de principio engancha. Y mucho más si te sumerges en el contenido.

A los 5 minutos de disfrutarlo ya le había endiñado el preceptivo “me gusta”; porque de verdad es una genialidad. Ya solo el VTR que contienees genial y deja las cosas ya muy claras.

Es que “nada está donde crees que está”… que es la frase de un cartógrafo en la serie “El Ala Oeste de la Casa Blanca”. Y si lo dice un cartógrafo en una peli y la información viene de un geógrafo, Benito Zaragozí -el primero que ha recibido el Premio de Cartografía y Territorio Padre Tosca (2009)-, la cosa ya despierta el máximo interés.

A lo mejor (y escribo “a lo mejor” en el mejor sentido; ya que sabiendo el papel que ocupa la Geografía en la enseñanza Primaria y Secundaria resulta que es “a lo peor”) durante sus años de “cole” o de “insti” alguien - Ojalá que sí; el profesor de Geografía- reparó en explicarle lo de las proyecciones para pasar una esfera (3D) a un plano (2D). Es realmente imposible sin distorsionar la realidad: ni posición, ni tamaño.

Mercator (Gerard de Cremere, alias Gerardo Mercator) es famoso por haber hecho en el siglo XVI el mapa más exacto de Flandes del que se tiene conocimiento, el Theatrum Orbis Terrarum (primer Atlas moderno; 1570) y logrado la llamada Proyección Mercator (1569). Consiguió representar Mercator, siempre nos han dicho, la superficie esférica terrestre sobre una superficie cilíndrica, tangente al Ecuador, que al desplegarla generaba un mapa 2D. Esta proyección resolvió el problema de representación plana pero la forma del mapa es una distorsión de la verdadera superficie terrestre: exagera los tamaños conforme nos alejamos del Ecuador. El ejemplo palmario es el de dos islas: Gran Bretaña es la mitad de Mozambique y en los mapas (con proyección Mercator) salen del mismo tamaño. Y hay más: Groenlandia sale como media África… y es 14 veces más pequeña; Alaska parece del tamaño de Brasil… y es la quinta parte. Mercator lo supo y por eso aplicó ya la llamada Proyección Equivalente para corregir el defecto. Pero sus mapas son la repera.


Podemos complicar la cosa con base en el Apéndice del Estado General de la Armada (Española), de 1834, donde el historiador y marino Martín Fernández de Navarrete demostró que lo que hizo Mercator fue aplicar la proyección desarrollada por el cosmógrafo español, coetáneo, Martín Cortés de Albacar, que desarrolló la Carta Esférica al descubrir la declinación magnética de la Tierra (y la existencia del Polo Norte magnético), y su discípulo Alonso de Santa Cruz. Pero aún hoy los honores son de don Gerardo.

El caso es que hay otras proyecciones que poco a poco van corrigiendo esa distorsión, como la proyección sinusoidal y otras varias más, y algunos índices e indicatrices. Pero no nos vayamos complicando y perdiendo.


El caso es que a estas alturas del siglo XXI ya somos capaces de poner en 2D la realidad 3D del planeta Tierra y salen mapas como este.


El tamaño real de cada territorio queda representado exactamente y en proporción a la de los demás territorios, con lo que nos encontramos ante una perspectiva notablemente diferente a la tradicional de Mercator/CORTÉS.

Y ya con las modernas técnicas podemos aplicar “la realidad” de cuantos parámetros queramos. En el mapa anterior, superficie.

¿Se imaginan ahora el mapa del Turismo receptivo en el Mundo? Ahí estamos en primer plano. Una gozada.


Parece que destacamos en algo.

Y podemos “complicar” más la cosa con cartogramas como éste: mapa del mundo por países atendiendo a su población. Aquí, China e India se llevan la palma; Canadá casi ni existe y tiene un pelín más de extensión que los EE.UU. ¿Y Australia?; ¿serían capaces de encontrar la grande y poco habitada Australia? Una pista: la pintan verde…


El fascinante mundo de la Geografía.



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20 ago. 2015

DEL ESCUDO… DE BENIDORM


Como no hay día sin polémica, ahora me llega la del Escudo ofisià de Benidorm. Siempre hay quien quiere ser más papista que el Papa y surgen estas cosas.

Faustino Menénez-Pidal lo explicó en su día: las armerías correspondían a los combatientes y quien no combatíaarmas no tenía. Dicho esto; fin del tema.

Pero en el siglo XII se puso de moda el otorgar armas de señorío a quien no tomaba parte en hazañas bélicas. Don Faustino contaba que entonces “clérigos, mujeres, comunidades religiosas y hasta concejos municipales comenzaron a tener las suyas”. Pero hasta entonces, los burgos, a lo más que aspiraban era a tener sigillum (el poder usar sello), aunque a partir de entonces alguno se apuntó a lo de la heráldica.

Resulta que cuando un núcleo habitado conseguía allá por la Baja Edad Media sus fueros (que no fueron tantos lo que lo consiguieron) o algún reconocimiento por alguna causa muy especial que placiera al Rey, se le concedía el privilegio del sigillum y hasta algún garabato heráldico orlado. Todos preferían el sello (el sigillum) porque era el símbolo de la autonomía del municipio en cuestión. Los primitivos sigillum no eran más que un signo gráfico; lo que hoy sería el anagrama -el ‘logotipo’- de una entidad, una marca o una corporación. Vamos, como la por mí denostada moderna B de Benidorm.

Y con el sigillum lo mismo se certificaba un documento que se marcaba una piedra para significar la propiedad municipal.

Algunos municipios consiguieron el privilegio de añadir las armas reales (incluso las imperiales) o detalles regios al sigillum y poco a poco lo fuimos complicando. Pero esto lo podían hacer unos muy pocos municipios, villas y lugares; una gota de agua en la inmensidad del océano de la heráldica.

Pero en siglo XIX, tras la desaparición de los Señoríos (1837), la cosa se desmadró. Todo pueblo reclamaba su escudo una vez que la legislación del momento se centró en la regulación del uso del sigillum municipal (el sello municipal; Órdenes Ministeriales del 16 de julio de 1840 y del 30 de Agosto de 1876). Es terriblemente machacona la insistencia (y obviamente la indolencia de muchos municipios que no respondían) del Ministerio de la Gobernación a lo largo de la segunda mitad del XIX exigiendo a toda entidad su sigillum. También les pedían la explicación del origen del mismo… y ahí había desbandada total. Muchísimos ayuntamientos de entonces desconocían el origen de los sigillum utilizados desde, para ellos, tiempos inmemoriales y analizando la documentación muchos fabularon enfermizamente sobre los símbolos de su sello municipal; incluso con el presunto escudo. Es que muchísimos municipios no tenían ni sigillum. Imagínense escudo.

Para complicar la cosa, en la última década del XIX entró en vigor la obligatoriedad de timbrar los documentos municipalescon las armas de la Corporación que los despache”. La respuesta fue inmediata y unánime: se propuso a los concejos que no tuviera de antes sigillum -o escudo propio- que adoptaran como nuevo sello el de las Armas de España y que cada uno le colocara la leyenda que creyera oportuna. Algunos ayuntamientos optaron por indagar en sus orígenes y documentar su propuesta, mientras que los más se ciñeron en reflejar las producciones del lugar en una España eminentemente primaria o con pequeños destellos de industrialización. No faltó alusión pictográfica al santo patrono del lugar y a las armerías nobiliarias de antiguos señores, olvidando las aventuras del linaje y los sucesivos cambios de titularidad del lugar, a la hora de atender las propuestas de un secretario municipal con ilusiones de grandeza y una legión de vendedores de sellos de caucho (coincidió con la eclosión de esa “herramienta” administrativa, una vez que Goodyear patentara la vulcanización en 1884) que recorrían España ilustrando las ensoñaciones de hidalguía de muchos, al tiempo que las plasmaban en modernos sigillum.

Aparecieron entonces numerosos sellos, que terminaron en escudos, con castillos, torres, árboles, leones, santos, flores, puentes, fuentes, águilas y cualesquiera otras figuras que fueran citadas en una charleta de casino entre el dibujante de la fábrica de sellos de caucho y las fuerzas vivas del lugar. Todo eso choca con la primera base fundamental de la Heráldica, como explicara en su día -criticando todo esto (1985)-, Vicente de Cadenas -que fuera Cronista de Armas del Reino de España-: las idealizaciones no responden a la heráldica. Pasa lo mismo con las banderas, pero no vamos a entrar ahora en la vexilología para no llevarnos más de un chasco… porque, salvo excepcionales excepciones, el rey autorizaba a usar el vexilium nostrum (nuestra bandera, la bandera real) y no otra.

Ya en el siglo XX, el 23 de marzo de 1956 tirón de orejas a los ayuntamientos retrasados en esto de la ‘heráldica municipal’: se ordenó la “rehabilitación y adopción de armas claramente distintivas que permitan la diferenciación”… atendiendo a lo preceptuado en el Reglamento de 11 de mayo de 1952 de “restablecer la antiquísima costumbre del empleo de Armas por los Concejos y Villas” que se iba cumpliendo muy lentamente. Y aquí ya se rompieron todas las reglas del juego, y de la heráldica. Desde 1952 todos los municipios habidos y por haber en la vieja piel de toro (islas adyacentes y plazas y territorios de soberanía) fueron definiendo sus escudos con mayor o menor fortuna. Conocí a uno de aquellos “ilustres” investigadores que amparándose en el Instituto Salazar y Castro (del CSIC) recorrieron España inventando escudos para quien no lo tenía.

No sé de cuando es el escudo de Benidorm, ni entiendo la iniciativa de Compromís. Benidorm tiene su sigillum y su escudo y no hay por qué enmendar la plana. Que es del XIX; que es del XX… ¿Qué más da? Representa lo que representa: Benidorm.

Animo a los investigadores a comprobar si el sigillum de Benidorm está -o no- en la Colección de Sigilografía del Archivo Histórico Nacional y a certificar que figura -o no- en el Diccionario de Madoz. Si no está, es que no lo tenía antes del XIX. Si tampoco aparece en la Espasa Calpe de Piferrer es que ni sigillum, ni escudo, ni gaitas, ni leches. Lo tenemos ahora, pues bien. Lo quieren cambiar, pues mal. Solamente si en él figura “un disparate histórico” es legalmente impugnable. Y cono no es el caso, pues sigamos con él.






19 ago. 2015

DE LOS TABLOIDES BRITÁNICOS: QUE LA REALIDAD NO TE DESTROCE UNA ‘BUENA PORTADA’”


Una parte de la prensa británica exhibe sin pudor sus ramalazos de sensacionalismo amparados en la irreverencia ante la verdad, la provocación simplista y la estulticia más sublime, junto a dosis de patrioterismo y populismo -a partes iguales- sabiamente combinadas con el tratamiento visceral de cualquier nimia noticia y unas salpicaduras sexis con chicas ligeras de ropa. Eso es puro amarillismo y, reconozcámoslo, tiene su público. Como las producciones de Telecinco: ¡Mamá me han contratado en Telecinco!; eso te pasa por no tener estudios.

Se puede decir que todas las características antes enunciadas iluminan una fórmula periodística muy británica: el tabloide. Y en realidad, la palabra “tabloide” sólo viene a decirnos que estamos ante un formato periodístico de tamaño menor que el formato sábana (600 x 400 mm): estamos ante un 431’7 x 279’4 mm, que utilizan muchos periódicos “serios” en todo el planeta. Sí, en el mundo se editan muchos tabloides, pero aplicárselo a un periódico británico ya, como mínimo, supone abocarlo al sensacionalismo. Y, nunca defraudan. Su máxima: “que la realidad no te destroce una ‘buena portada’”.

Un tabloide abusa del color y en cuanto a la tipografía: pura entropía. Sus noticias sólo intentan llamar la atención y es patente la desproporción entre imágenes y textos. Pero sobre todo, hay ausencia de rigor.

Decía Walter Lippmann[1] hace casi un siglo, alarmado ante el auge del periodismo centrado en los escándalos, en las noticias de campanillas sin base periodística y en las que se cebaban en la vida de los famosos que “la calidad de las noticias sobre la sociedad moderna es un índice de su organización social”. Lo que no nos deja bien parados. Y lo decía asustado en 1920, y ya adelantaba que los periodistas debíamos “recuperar la legitimidad social como mediadores entre la actualidad y los ciudadanos, garantizando una información de calidad”. Pero entre los periodistas, como en todas las profesiones, hay ejemplares de distinto nivel moral, intelectual, profesional y pelaje. Y algunos encuentran en la fórmula de los tabloides el único puesto de trabajo para el que están cualificados, y pasan de la vieja idea de mediador entre la actualidad y el ciudadano y, sobre todo, pasan de la legitimidad social de la acción que desarrollan.

El criterio de selección de acontecimientos es determinante entre los que practican un modo y otro de mediación en la comunicación. Unos se ocupan de “las noticias” y otros de “las otras noticias”. Luego, además, está el enfoque y el añadir impacto frente a información; vamos, la más absoluta banalización de los temas frente tratamiento y análisis de los acontecimientos.

Un buen segmento de la prensa británica nada en esa charca y cuando nos salpica, el hediondo y fétido olor que desprende, nos provoca repugnancia.

Recuerdo mi primer contacto con esos titulares de prensa a finales de los años 80, cuando llegué a Benidorm. Había habido un problema en un hotel de Benidorm con resultado de alcance y a los pocos días me aparece la foto del director -un impactante primer plano tomado a traición- que ocupaba la mayor parte de la portada con un “Benidorm: ¿pondría su vida en manos de este hombre?”. ¡Terrible!

Aquello fue demoledor. De hecho, cada vez que me encuentro en la calle con “este hombre” siento por él una fraternal simpatía por el inmerecido escarnio al que le sometió el amarillismo británico. No viene al caso recordar más.

Ahora parece que más de uno se ha sobresaltado con el shark attack de Poniente sobre un chaval y el tratamiento de un tabloide británico. Nada del otro jueves; en la línea de su forma de entender y tratar la información.

En marzo de este mismo año, el mismo tabloide ya señalaba la presencia de tiburones en nuestras costas -2 habían sido “capturados”- , pero “tratábamos de mantenerlo en secreto”… ya que solo la totalidad de medios de la zona habían señalado la aparición de uno varado y otro capturado en una red. Insisto: “que la realidad no te destroce una ‘buena portada’”. El pie de una de las fotos que ilustraron la noticia (Tiburones: tiburón zorro encontrado en la playa de Benidorm [NC]) no deja dudas de que fuera en la playa de… la que quieran; lo que se ve al fondo no es la isla de Benidorm y hay quien me dice es una célebre mole calcárea. Pero lo mejor es cuando dice: “Tenga cuidado: los locales admiten que el aumento de los avistamientos de tiburones es ‘una preocupación’”. Y yo despreocupado. No, si va a ser cosa, también, del cambio climático.

La última noticia de hace unas horas se retrotraen hasta mi llegada a Benidorm para presentar la retahíla de “ataques” ocurridos en nuestro ámbito mediterráneo español (1986, 1992, 1993 y 2014) e invita a los lectores a que, por correo electrónico o teléfono, cuenten al tabloide sus “encuentros con tiburones en sus vacaciones en España”… planteándome la duda si se refiere a criaturas del género selachimorpha o del género sapiens-sapiens, dónde también se dan algunos tiburones tan depredadores como los marinos. Estaré pendiente no sea que estemos ante un problema de los gordos de verdad.

Tal vez lo mejor de la noticia del tabloide y del shark, que también tiene algo bueno, es que en medio de la misma, en Internet, hay una encuesta: ¿Esto te desanima para viajar a España? Y el 82% ha dicho que no.



PD: De un periodista británico se puede esperar de todo (como de uno patrio). Suelen tener sus destellos, como Moss el día que “tomó” Ses Rates y lo contó en The Guardian (uno de los “serios”, en julio de 2002)… Y yo ledediqué un Post. Y hasta me acuerdo cuando la vieja guardia del periodismo local analizábamos el alcance y repercusión de cualquier noticia de Benidorm antes de lanzarla al aire. Nunca dejamos de publicar ninguna, pero siempre analizábamos sus consecuencias.






[1] Periodista, crítico de medios y filósofo, junto con Charles Merz estudió los problemas de inexactitud, sesgo y partidismo con que los periódicos de su época cubrían las noticias y publicó en 1920: “A Test of the News”. Su análisis de la situación EE.UU.-URSS en 1947 (The Cold War) introdujo el término “guerra fría”.

18 ago. 2015

DE CUANDO TARDARON TRES AÑOS EN DARNOS UNA TEMPERATURA


2010 resultó un año de calores. Y eso que aún no “se había inventado” lo del caloret riteño. 2010 remató la llamada “década más caliente de la Historia” (¿?)… aunque la temperatura media global fue de 14’3ºC… luego en algún lado hizo un frío de esos que hacen que los grajos viajen en metro.

El caso es que en Bielorrusia vieron el termómetro por encima de los 38ºC o que en varios puntos de Birmania llegaron hasta los 47’2ºC. En mayo, en el mes de mayo de 2010, en Pakistán (en Mohenjo-Daro) llegaron a la máxima asiática con 53’5ºC nunca antes jamás registrada. En la república rusa de Kalmikia vieron los 45’4ºC a mediados de julio, y en la mismísima Finlandia, en Joensuu, estuvieron, también en julio, a 37’2ºC. Lo nunca visto, contaron los periódicos… menos La Hoja del Lunes.

Se habló de una mega-ola de calor a la que se la calificó de excepcional en el hemisferio Norte que también -¡cómo no!- en España dejó sentir sus efectos: en aquél verano se alcanzaron los 42ºC en casi toda Andalucía y en los 39º quedaron Castilla-La Mancha, Madrid y el Valle del Ebro. Avisos naranja por todo el Mediterráneo y hasta en Canarias, día sí y día no. Y aún teníamos el calor del verano de 2003 en el cuerpo.

 Pero lo más grave fueron las continuadas noches tropicales que superaron los 25ºC por toda la península. Pero el 27 de agosto el litoral mediterráneo vio los 42’8ºC (Aeropuerto de Manises-Valencia) y los 44ºC (Alcantarilla, Murcia), aunque el récord fue para Carcaixent (Carcagente, Valencia) con 45’1ºC (27.08.2010).

Ah, ese verano, llovió “más de la cuenta”; a pesar del calor, pero lo cortés de la lluvia no quita lo valiente, y tan valiente, del calor.

Pues bien, mientras eso pasaba por el hemisferio Norte, en el hemisferio Sur, que estaban de puritito invierno se alcanzaba la temperatura más baja jamás registrada. Todos los medios nos contaban que en el verano austral el hielo marino se había reducido muchísimo y que probablemente estábamos ante el volumen más bajo en millones de años. La rotura de la Placa Larsen en 2002 y la Placa Willis en 2009 les tenía de los nervios. Aún no metían en la ecuación el grosor de la capa de hielo antártico, pero hizo mucho frío. “Ola de frío polar en el Cono Sur” era el titular común, incluso por zonas subtropicales: 80 muertos por frío, efectos sobre el ganado, las cosechas, las infraestructuras y el turismo. Un caos.

En el segundo semestre de 2010 el iceberg Fjor-Balog captaba todo el interés de los medios de comunicación del hemisferio Norte, aludiendo al Sur, por los procesos de retroalimentación que soportaba y por todos lados se aventuraba -con su imagen- que se acabaría el hielo de la Antártida del mismo modo que se derretía el célebre y muy fotografiado iceberg… que se había escapado de Groenlandia; pero eso a los calentólogos les daba lo mismo. Y terminó 2010 y el iceberg aún estaba tonteando por el mar hasta bien entrado marzo de 2011 en donde ya no se habló más de él.

Y mientras todo eso ocurría, el 10 de agosto de 2010 se registró la temperatura más baja jamás registrada en el planeta: -93’2ºC. Sí: menos noventa y tres coma dos grados centígrados.


Eso fue en agosto de 2010 y hasta agosto de 2013 no se publicó en medios científicos el registro. Increíble. Algunos medios periodísticos recogieron el dato en el mes de diciembre de ese año porque ese mismo año -diciembre de 2013- se habían detectado registros similares de -93’0ºC.

Aquí todos ocultan lo que quieren. No, es que resulta que les pasó inadvertida esa medición. La más baja jamás registrada y a los científicos que están estudiando esto va y se les pasa.

Fue el satélite Landstad-8 con sensores infrarrojos el que efectuó la medida y hasta facilitó las causas para que se alcanzara esa temperatura: capas de aire superfrío en días soleados y sin nubes. Vamos que el Sol sirve lo mismo para un roto que para un descosido; por un lado que te torras y por otro que te hielas.

-93’2ºC es una temperatura cuyos dígitos se escriben con celeridad inmisericorde pero que su cuantificación real es dificilísima de imaginar hasta para los científicos. Un frío tan extremo es algo hasta duro de explicar. En 1983 se habían registrado los famosos -89’2ºC en la estación rusa Vostok, en la Antártida. Nadie pensaba que se pudiera rebasar ese registro.

En las zonas habitadas del planeta -en el hemisferio Norte- se han llegado a medir, y por dos veces, (en Verkhoyansks y Oymeykon) los -67’8ºC (en 1892 y 1933) pero nunca jamás esas gélidas medidas han vuelto a ocupar reseñas científicas y periodísticas. El registro de -71’2ºC de Oymeykon de 1926 no está totalmente aceptado.

Pero a lo que íbamos, a la dualidad frío-calor. Resulta que la llamada Oscilación meridional de El Niño (ENSO; El Niño-Oscilación del Sur) genera temperaturas extremas en el Pacífico, con lo que afecta a los patrones atmosféricos planetarios.

El fenómeno ENSO tiene dos fases: la propia de El Niño (EN) que produce efectos de elevación de la temperatura planetaria global y La Niña que tiende a reducirla visceralmente y cuya acción llega sin problemas a nuestras latitudes influyendo en la llamada Oscilación del Mediterráneo Occidental (weMO) que incide en la acción y potencia de nuestras “gotas frías”/DANA. Los procesos ENSO se engarzan muy eficazmente con las fases de ciclos solares para aumentar o disminuir de actividad.

En el segundo semestre del año 2010 La Niña y un mínimo de irradiación solar hicieron descender el termómetro en todo el Cono Sur y en la Antártida y así los calores del primer semestre del año en el conjunto euroasiático quedaron tan contrarrestados en el sistema planetario que al final, como dijimos al comenzar este Post, la temperatura media planetaria quedó en esos 14’3ºC tan engañosos. Pero eso lo que tienen las medias y más si son planetarias.

Como conclusión final: es el sol el culpable tanto del calor como del frío extremo y especialmente el registrado en esas condiciones en la Antártida. Estudiemos más el proceso y sabremos; aunque sea para callar a algunos.

Y cómo tenemos la cosa del hielo ahora. Pues con mediciones de agosto de 2015 en el Ártico estamos por debajo del promedio, pero el Paso del Noroeste es impracticable y el hielo persiste en Baffin y Hudson, y en la Antártida la extensión es superior al promedio, pero se ha ralentizado el crecimiento este mes.







17 ago. 2015

DEL MAPA DEL FONDO MARINO


Ya tenemos mapa de la composición de los fondos marinos planetarios.

¿Y?

Pues que es muy interesante porque podemos aprender qué es lo que ha pasado hasta ahora y comprender los cambios ambientales que se han producido. Incluso ir más allá y presentar previsiones.

Ah.

Foto fija del primer mapa digital de la geología del fondo marino en la Tierra. / EarthByte Group, School of Geosciences, University of Sydney, Sydney, NSW 2006, Australia National ICT Australia (NICTA), Australian Technology Park, Eveleigh, NSW 2015, Australia

Resulta que el fondo abisal de los océanos es un gran cementerio de todo bicho viviente marino y la composición de esos fondos ayuda a descifrar el comportamiento y la respuesta oceánica a la variabilidad del clima. Metros y metros de sedimentos para estudiar lo que ha pasado.

Por ejemplo.

Las algas diatomeas son una fuente de oxígeno increíble. Una vez que mueren, van al fondo del mar, donde están las famosas llaves de la canción.

Con sólo fijarnos en los suelos calificados como cienos de diatomeas -que en inglés suena más fino: diatom ooze- nos podemos conjeturar una idea de la proporción de oxigeno en el planeta en distintas épocas atendiendo a la temperatura y a la salinidad del agua del mar.

Las diatomeas son muy importantes: se comen el CO2 con un apetito voraz.

Las diatomeas producen una buena parte del oxígeno que respiramos y, además, contribuyen a eliminar más CO2 que la mayoría de las plantas en tierra firme.

Hay una frase lapidaria del jefe del Departamento de Ciencias Oceánicas de la UNESCO, el profesor Valdés (que fue director del Oceanográfico de Gijón): “Cada vez que respires, piensa que la mitad de tu oxígeno viene del mar”.

Con eso ya está dicho todo.

Sí, ya sé que siempre nos han vendido lo de la Amazonia y todo eso, pero la fábrica de oxígeno planetario es propiedad de la multinacional Fotosíntesis que tienen delegaciones por todos los rincones planetarios; menos mal.

Así el caso, ahora lo que hay que hacer es investigar más esas proporciones de cienos de diatomeas (y otros cienos marinos, y gravas, y arenas, y todo lo del fondo del mar) y de todos esos estratos de deposiciones para saber más, mucho más de la evolución del planeta y las relaciones ambientales. Pero el trabajo base ya está hecho. Ahora es cuando de verdad se abre el camino para estudiar el ciclo del carbono marino.

Comprender los ciclos biogeoquímicos nos dará muchas claves evolutivas y podremos afinar en la información y en la predicción.

En mapa en 2D


Dicen los autores del trabajo (de la Universidad de Sydney y del NICTA[1] -un auténtico Parque Tecnológico con spin off sobrevenidas de proyectos universitarios de investigación, como esa quimera rubeniana benidormera): está muy bien llegar a Plutón; pero mejor saber cómo nos ha ido en el planeta azul, cómo nos está yendo y cómo puede que nos vaya y, en todo caso, plantear prevenir situaciones de futuro.

El trabajo es importante; baste señalar que el 70% de la superficie del planeta es mar y bajo él está el fondo marino. Por primera vez tenemos un estudio de conjunto de ese 70% del planeta del que antes sólo teníamos detalles puntuales y un trabajo manual de los años 70 que por sus carencias instó a realizar este. Y sólo se han necesitado 50 años y 15.000 sondeos para realizarlo.




PD: Para celebrarlo y homenajear a las australianos me voy a ir al único pub con pinta de ambiente australiano que tenemos en Benidorm -Outback Aussie Bar- y hasta me voy a pedir una Foster (que ya es propiedad británica); que yo para las cervezas soy muy mirado. Me han hablado muy bien de la Coopers Stout (de las que me van); pero no creo que aquí lleguen. Estamos prácticamente en la antípodas.






[1] Financiado por el Gobierno Australiano como centro de Excelencia en Investigación Tecnológica a través del Consejo Australiano de Investigación Científica

16 ago. 2015

DE CUANDO Mr. AIRY SE COLUMPIÓ EN 340 PIES CON LO DEL MERIDIANO


Ya una vez les hablé del Meridiano de Airy, que algunos -muchos- llaman Meridiano 0 o Meridiano de Greenwich.

Si, es que en 1851 Sir George Airy Biddell, astrónomo real, construyó un instrumento -Círculo de Tránsito de las estrellas- para medir el tiempo de paso de los astros por el Meridiano de Londres (y de paso, determinar el tiempo cronométrico local para las islas Británicas y, de paso, todo para todo el Imperio) y que terminó (1884, en conferencia internacional) siendo considerado el Primer Meridiano. Cosas de los british.

Antes, cada uno tomaba el meridiano que le venía a mano: aquí tomábamos el Meridiano de Cádiz para las cosas de la náutica cartográfica. Los franceses que si el de París; el mundo árabe que si el de Bagdad; y todos, que si tapatín, que si tapatán.

A mí me gusta la gesta del farero de Orchila y que al Meridiano 0 le sigamos llamando -algunos- Meridiano de Altea, y pase por La Llosa de Camacho. Aunque cuando visito Londres me guste pasar delante de la Real Sociedad Geográfica (en el 1 de Kensington Gore) y llegarme hasta Greenwich. Tienen un no sé qué.

Ahora parece que alguno ha descubierto que el Meridiano de Airy, el Meridiano 0 o de Greenwich, no pasa por donde está colocado el afiche metálico que lo indica en la esquina del patio del Observatorio londinense. Eso se veía venir… conforme avanza la tecnología y las mediciones son más precisas. Ya una vez, en La Llosa de Camacho, el compás de la brújula “nos decía” que muy bien para la foto en rinconcito aquél, pero que por allí no pasaba el meridiano… ni la madre que lo parió. ¿Chasco, no?

En un artículo -en el Journal Geodesy- se indica que en realidad pasa a 102 metros más al Este de donde está marcado, y hasta se explica el cómo y el porqué del error. Mister Airy apoyó una de las patas de su telescopio sobre un terreno inestable que ya le jorobó la medida; no tuvo en cuenta que la tierra es un piedrolo absolutamente irregular y para nada redondo; y que, por la cuestión anterior, la gravedad va a su bola dependiendo de lugar. Total que… Mr. Airy se columpió en 340 feet (que vienen a ser esos 102 metros que se han señalado).



En 1884 la Conferencia Internacional del Meridiano no tenía ni idea de los tres errores de Airy; errores que los cometían todos porque lo desconocían. Ahora, casi todo bicho viviente, lleva su GPS en la mano con su móvil y ya no necesita que nadie le indique por dónde pasa el Meridiano o. La verdad es que cuando en 1984 el Bureau Internacional de la Hora (BIH) proporcionó los marcos de referencia para todas las realizaciones del Sistema Geodésico Mundial (WGS84; que es el que llevan todos los GPS) ya se sabía que por aquella línea metálica incrustada en el pavimento de la entrada al edificio no pasaba en famoso Meridiano de Airy, pero hasta ahora nadie había calculado por dónde pasaba y cuanto de desviado estaba el astrónomo real. Y ha sido los del propio Observatorio los que han calculado esa distancia… señalando una papelera del parque como nuevo hito del Meridiano 0. (Esto es pura coña, claro).

Los visitantes modernos del Observatorio, al plantarse sobre la raya, podían leer en sus artilugios telefónicos de última generación que estaban en 00º 00’ 05.03”… pero nadie le había dado más importancia y lo que importaba eran las libras que se dejan (nos dejamos) en la entrada. Yo en su día pagué 6, y ahora está a 8 libras la visita.

El estudio ha demostrado que la WGS84 y la IRTF (Marco de Referencia Terrestre Internacional) están separados 102 metros… y todo el edificio está en el lado Oeste del planeta. Esto va a ser una putada, por ejemplo, para la Marina Greenwich de Altea que ya “no podrá certificar” ser el único puerto del mundo en 00º00’00”… pero eso lo arreglamos poniendo una boya en el mar, como ellos tienen su papelera en el parque. También sabemos que más al norte del Cabo Norte hay un cabo más al norte. Esto es así; cada día descubrimos una cosa nueva.

Pero hay que decir que desde 1927 se sabía ya que no pasaba exactamente por ahí en meridiano primigenio; pero era un joya de la Corona y del orgullo británico. Cuando en 1957 se trasladó el Real Observatorio de Greenwich a Herstminceux se cuenta que fue por ello; pero no hay nadie que de veracidad al asunto. En 1969 se publicó el primer estudio serio, aunque tardó dos años en vez la luz; pura dinamita decir que no pasaba por donde se decía. El Observatorio regresó a su casa original en 1988 y sólo rumores maledicentes incidían en el tema.

Con los años se fue intentando dar un base al error y en medios científicos hasta se apuntó a la deriva del polo de rotación terrestre (0’5 segundos de arcos por siglo; IERS 2014 dixit); incluso a la deriva continental, que en Europa es de unos 3 cm/año en dirección Noreste y que está contemplada en la WGS84. Sí, nos movemos esos 3 cm/año en dirección a Tallin (por ejemplo). Pero estas cosas no contentaban a nadie… ni tampoco explicaban que no pasara por allí el Meridiano Primero.

Total que para que Greenwich siga siendo lo que es, casi un lugar de “culto” científico (y un parquecito en una colina) se ha encontrado una fórmula: poner en primer plano la masa del planeta Tierra y su centro de masa. Así, el plano del meridiano cero a través del centro de masa de la Tierra sí pasa por Greenwich porque la pendiente local de geoide en Greenwich es del signo y la magnitud adecuada para seguir teniendo allí la marca puesta. Aunque a la papelera que está a 102 metros al este le tengamos que poner ahora un pedestal y un cartelito porque más de uno se empeñará en buscarla y nada mejor que buscarle rentabilidad. Greenwich seguirá siendo Greenwich, como la casi desconocida Llosa de Camacho seguirá siendo La Llosa de Camacho por mucho que el meridiano pase a 340 pies más al Este.

Y todo porque… sin embargo, se mueve.


14 ago. 2015

DE VOLVER CON LO DEL PARQUE Y LOS 80.000 M2


Me ha llegado al correo una nueva nota de prensa del GM Socialista con un artículo de opinión del secretario general local volviendo a insistir en el Parque Tecnológico de Benidorm. Y ha sonado de repente la vieja canción… “para tocar con Lorenzo, mañana sábado día de la Virgen. Me lleva él o me lo llevo yo, pa’ que se acabe esta vaina…”. Y no dudo ni un instante de los técnicos de la concejalía señalada. Y precedentes, para llenar la Fosa de las Marianas.

Ya en abril salí en tromba contra la ideíca, aunque no la colgué en este blog. E insisto: el espíritu es loable. Ahí tenemos 80.000 m2 y si conseguimos que se instalen empresas y se creen puestos de trabajo, pues miel sobre hojuelas. Y seguro que el nombre no va a ser un inconveniente: Parque, Polígono o lo que sea. Pero pongamos las cosas en su sitio.

En Alicante, promovido desde la Universidad de Alicante -porque estas cosas de los parques tecnológicos precisan del empuje de una universidad o entidad de porte tecnológico- hay uno con 9 empresas; algunas son una spin-off (anglicismo para señalar una escisión de una empresa mayor) promovidas de la propia comunidad universitaria para desarrollar actividad a partir de iniciativas desarrolladas desde la propia universidad. La Universidad Miguel Hernández (Elche/Elx) tiene otro: Parque científico empresarial, con 65 empresas de diverso corte y capacidad. Y cuestan un cataplín y un ojo de la cara ponerlos en marcha y hacerlos funcionar; ni te cuento lo de rentabilizar la iniciativa y que produzcan los beneficios necesarios como la diversificación de la actividad productiva de la zona (que sería cojonuda), el progreso tecnológico y el desarrollo económico (objetivo final de la cuestión).

En España hay ya 80 parques que puedan optar a esa categoría de Parques Tecnológicos… con 62 operativos y 16 que están desarrollándose, y 2 en embrión. 24 de estos parques, la mitad de los operativos, están abanderados por universidades; hasta 46 universidades españolas están metidas en el fregado de los parques. La mayoría de ellos (68) están asociados en APTE.

La idea es buena, pero ponerla en marcha requiere un operativo de narices y unos riñones económicos como los del caballo de Espartero, que también los debería tener. Ya de principio, “Los Parques Científicos y Tecnológicos son zonas urbanizadas gestionadas por una entidad promotora (de la que la idea vertida en artículo de opinión no dice nada), cuyas parcelas son ocupadas única y exclusivamente por entidades públicas o privadas cuyo objetivo básico es favorecer la generación de conocimiento científico y tecnológico y la promoción de la transferencia de tecnología”. Lo de la generación empleo, como en el servicio militar de antes el valor… “se le supone”.

Ciencia y tecnología son -y lo serán cada vez más- claves en el desarrollo del futuro. La idea, tanto en abril como en agosto, está bien: “los estudios sobre ciclos económicos demuestran el papel que juega la aparición de innovaciones para generar e impulsar períodos de expansión importantes. Los períodos de crisis actúan como motores en la aparición de nuevos productos y procesos. Las oleadas tecnológicas son decisivas para entender las variaciones de los ritmos de crecimiento de las economías locales y regionales (Preston-Hall, P., 1990; Méndez, R., 1998; Ondategui, J.C., 2001).

Pero ojo, que no todo el monte produce orégano. Muchas iniciativas que ya han demostrado que funcionan, son absolutamente insuficientes para convertirse en un detonante de economías locales y comarcales. Algún ejemplo tecnológico “local” lo tengo a siete kilómetros de casa; y no es Carrefour precisamente, aunque está al lado. Es que resulta que las necesidades del tejido económico que nos circunda deben aliarse con la concertación de objetivos perseguidos y con… conseguir los recursos financieros necesarios… que es aquí dónde echo sal en la herida, pues si bien puede que se den exenciones fiscales municipales (que ya quisieran), autonómicas (que bien vinieran) y nacionales (para las que hay un plan estatal y más peticiones que corbatas pueden haber en el armario de Carrascal), la cuestión es que nadie ha dicho nada de la entidad promotora ni de los cuartos para que eche a andar. Y todo es cuestión de lo que no tenemos en el Ayuntamiento de Benidorm: euros.

Los parques tecnológicos son muy molones
La IASP (International Association of Science Park) tiene colgado en su web una entradilla que -traducción libre de 1º de Nivel Básico- viene a decir que para estas cosas, “nadie parte de la nada: debe existir un conocimiento científico previo acumulado y unas líneas previas de especialización en disciplinas muy concretas”. Lo del “conocimientos científico previo acumulado” lo vamos a dejar en suspenso en nuestro caso, pero es tan grave o más que el saber que “el objetivo es crear sinergias conectados con una Universidad que investigue y genere los proyectos de donde salen las spin-off ” famosas y con quien deben colaboran las nuevas empresas que llegarían a instalarse y que pudieran conectar con las demandas de la economía regional. Y de momento, lo que más demandamos es turistas.

Sí, sí: un parque tecnológico, tecnoilógico o lo que haga falta. Pero, ¿dónde está la pasta?; ¿dónde está la entidad promotora? Tener 80.000 m2 como de libre disposición para la cuestión es como tener un tío en La Habana (aún hoy); yo tengo uno petrolero a orillas del Maracaibo y sólo me manda una postal por tal día como mañana: día de la Virgen de Agosto. No sólo hay que tener los 80.000 m2; sino hay que tenerlos en situación de “excelencia urbanística” (que aún no he conseguido saber exactamente qué es) y saber que la inversión (ah, ¿pero que hay que hacer una inversión por parte del promotor de la idea además de poner la cama (entiendan los 80.000 m2)?) sólo se rentabiliza cuando triunfa la innovación tecnológica. Si no, es como un aparcadero de empresitas que poco a poco van tirando.

Es que llamarle polígono industrial a estas alturas del XXI -y sabiendo lo que hay en algunos polígonos industriales- queda muy feo: 80.000 m2 para un polígono industrial suena fatal. Yo pongo el bar para los almuerzos. Y ojo, que el futuro está en la tecnología. Y si no lo hacen atractivo no vende.

Pues ya saben: entidad promotora y euros. ¿Los tenemos?, no. Pues, ajo y agua; pero que nadie nos quite el soñar.

E igual que comencé cuando me vino a la mente la canción (“me lleva él o me lo llevo yo, pa’ que se acabe esta vaina del parque poligonero) me vino el chiste: “Papá, ¿cómo se llama lo que hay en las esquinas de los polígonos?”. “Putas”, respondió el padre. Y el niño dijo: “¿entonces quito lo de ángulos?

Pues eso, polígono sin ángulos en 80.000 m2.


PD (domingo, 16): Ya que cita la nota que inspira (o provoca; no sé muy bien) este Post una iniciativa francesa, yo le adjunto otra, leída en las páginas salmón de EL PAÏS de hoy (aunque fechada el día 13), donde se cita una iniciativa municipal (del Ayuntamiento de París) junto a otras privadas. Así es como deberían planterse las cosas y no como una quimera demagógica al socaire de los tiempos.




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3 ago. 2015

DE LA BANALIZACIÓN DEL TURISMO...


Aquí cada uno acerca la sardina del ‘TI/AI’ al ascua de su posición, de su estructura económica e incluso de su formación política, aún a riesgo de socarrarse. Y aún no lo sabe. Nada, que este verano no salimos de Guatemala para caer en Guatepeor. Para abrir un nuevo y absurdo frente llega la información de Guadalest: “elpueblo más visitado, sin comensales”. Y claro, “consecuencia del ‘TI/AI’”. Sí hombre, sí.

El “Guadalest se queda sin clientes a mediodía porque todos marchan a comer a sus hoteles” responde a una verdad a medias porque si bien es cierto, llamar ‘turistas’ a los que suben a un autobús de “manteros” es tener unas tragaderas inconmensurables. El “Los hosteleros piden una regularización del ‘TI/AI’ para evitar ‘fugas’” demuestra una impotencia y, al mismo tiempo, una desesperación que no les deja ver el problemas. Y el “También creen que deberían hacer más atractivos sus establecimientos” es una realidad propia de la dinámica del momento, pero que tampoco va a arreglar la situación.

En un momento de la noticia se lee la verdad: “no culpa solo al ‘TI/AI’ o a las cinrcunstancias coyunturalesentona una especia de mea culpa y considera quelo que tienen que hacer ‘y de hecho estamos haciendo’es mejorar (la) oferta para hacerla más competitiva”.

Y sí; y no. Se nos llenaba la boca diciendo que esta crisis ha traído cambios y no vemos el cambio en el turismo; en la banalización del turismo. Sí, lo banal es algo trivial, común e insustancial (DRAE, dixit) y en eso ha caído el turismo; en lo banal. La banalización, consustancial con los tiempos, ha llegado para quedarse.

Banalización hasta en la noticia que twittean políticos y afectados. Le leí hace poco a Rosa María Calaf, periodista, corresponsal de TVE en mil y un saraos que “hasta el periodismo tiende a la banalización” y, con ello, sumarse al proceso. La noticia aludida es el ejemplo: “Guadalest se queda sin clientes a mediodía porque todos marchan a comer a sus hoteles”.

Y en cuanto al contenido, a lo mejor habría que leerse a Jorge Carrión -“Los Turistas”; es de una trilogía, pero yo sólo conozco ese- donde expone bien a las claras la banalización del viaje y del turismo en el siglo XXI: la masa se cansa de ver cosas maravillosas e inolvidables. Prima, ahora, la rapidez, la instantaneidad y el disfrute posterior. Ahora el ‘selfie-de “he estado ahí con toda esta gente”- es el protagonista; no el lugar. Y hecha la foto, p’alante como los de Alicante. Se acabó el lugar, aunque el sitio quite el hipo; lo importa es sólo el instante.

Desde que Luis Cernuda allá por 1952 escribió que “NO HACER NADA ya es una actividad” no vean la de gente que ha hecho bandera de esa frase. Yo mismo. Yo en mis vacaciones no quiero hacer nada; bastante es que me sacan para aquí y para allá para mezclarme con la masa. La inactividad, gracias don Luis, desde ese momento (aunque antes ya lo era; él solo lo constató) fue sinónimo de ocio. Así que sobra todo ya.

La célebre turistificación (ojo, palabro de órdago) trae estas cosas. Cuando se hace un uso indiscriminado de algo, se banaliza. La turistificación banaliza. Y si no aporta novedades; pues más. Y el 80% de los padres de los turistas británicos de hoy en día ya estuvieron en Guadalest, y a sus banales hijos… pues el selfie les salva la experiencia y no necesitan consumir más.

Yo me acuerdo cuando me contaban en una conferencia de Turismo que la visita turística se basa en una trilogía: busca la esencia del lugar, la aproximación multisensorial y la incardinación tanto en el momento como en su historia. ¡Filosofía! Esto se lo cuentas a uno que sube a uno de esos autobuses, armado con un 6 pulgadas o una tablet que chupa más datos que un viejo Univat y se me descojonciona del impacto. Él/Ella va a por el selfie porque más allá del momento y del lugar el único recuerdo que quiere lo tiene ya captado y el comercio le ofrece lo mismo que 10 kilómetros más adelante, o atrás. Sin novedad.

Y es cierto que aún quedan quienes buscan experiencias “a la antigua”, pero por no desentonar se camuflan (o son abducidos) por la masa.

La banalización es mala; pero ha llegado para quedarse, como daño colateral de la crisis. Estaba agazapada y ha salido violenta, agreste y montaraz a enseñorearse de todo. Sí, sabemos que es una pérdida de valor. Y por ello tal vez convendría leerse también al profesor Francesc Muñoz (tengo debilidad por los geógrafos) en “urBANALIZACIÓN. Paisajes comunes, lugares globales”. Es que la mercantilización que hemos aplicado turistificando cualquier lugar trae estas cosas ahora. El paisaje/imagen del lugar perdió su arraigo y ya es un producto más de consumo. Oiga, ¡No!; que es un lugar increíble. ¿Increíble para quién? En cuanto lo cuelgue en el feisbuck sabrán todos que he estado aquí. Pero yo. Es que no nos damos cuenta pero hemos creado paisajes repetidos; ya no hay un typical spanish que enseñar. Ahora es un patrón que repetimos una y otra vez en una epidemia de monotonía y reiteración que, más que promover experiencias -como antes-, recorta expectativas de ocio. Porque el ocio no es la visita; es estar con la masa. En fin, que hemos convertido lugares -antaño de excepción- en parques temáticos de consumo esporádico de ocio alejándolos de su función primigenia. El colmo es que hemos creado indiferentismo espacial e indiferencia en el visitante: no culminamos sus expectativas y en 15’ ha quedado todo liquidado. Foto de yo estuve aquí (que antes era del lugar) y… ¡sigamos!

A un argentino en un programa de radio le oí decir que “somos animales ópticos”: una imagen, y ya no necesito más en la creencia de que esa imagen puede sustituir las sensaciones. Nos va la banalización. Habrá que convivir con ella.

Hasta la pasada década (y ya estamos a la mitad de esta) y desde los años 60 del siglo XX nos empleamos a fondo en estandarizar productos turísticos que consiguieron un incremento cualitativo extraordinario. Pero la crisis ha destapado lo que pervivía como sustrato ya en los años 90 y no queríamos ni imaginar.

Pues ya ha llegado: la banalización del turismo. Seguro que si la empujamos terminará yéndose. Pero pasa lo de siempre: unos pocos sumergidos en la marabunta. Unos pocos buenos establecimientos sumergidos en la mediocridad general; unos pocos turistas que buscan sensaciones sumergidos en la marabunta de turistas que a golpe de selfie prefiere captar a sus congéneres sobre el lugar.. y no el lugar ni su esencia. La banalización del turismo.



PD. Un día en Guadalest me sirvieron “una paella” con una proporción de 1 guisante por cada 5 granos de arroz. ¡Tiene bemoles! De todas maneras, se salvan sólo dos.



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DE LOS CIPOLINES


He visto el anuncio de Operación UNCLE y me he acordado inmediatamente (uno que ya es mayor) de El Agente de CIPOL… Sí, porque The Man from UNCLE en el área hispana se tradujo como El Agente de CIPOL… que chascaba cuando aparecían las letras en inglés (The-Man-from-UN-CLE) y la voz sudaca en of decía “El A-gen-te de CI-POL”: “el agente”, uno, cuando siempre eran dos en el lío.

Bueno, ver algún episodio de aquellos de El Agente de CIPOL, lo que se dice verlo, fue bastante difícil en su día; lo “echaban” por las noches… y siempre me mandaban a dormir o a estudiar. Pero remoloneaba un poco hasta que se imponía la “dialéctica de la zapatilla”… y me iba a mi cuarto con la esperanza de cumplir los 18 y poder ver alguna vez algún episodio. El caso es que cuando los cumplí, la serie había pasado a peor vida

Pasaba lo mismo con Los Vengadores y el bombín y el paraguas de John Steed (Patrick Macnee), que eran la escusa para intentar poder ver a Diana Rigg y sus largas y perfectas piernas que, como conté en elcincuentenario de la minifalda, me ponían un montón. Diana se embutía en aquél mono negro brillante y que para qué la nomenclatura de la IUPAC.

Bueno, a decir verdad sólo me dejaban ver “Viaje al fondo del mar” los sábados; creo que arrastro un trauma de series de TV. Ni siquiera “El gran Chaparral”. De “Escala en Hi-Fi” no pasé; y eso no era una serie, aunque unos actores dieran vida a los artistas.

Nada que intentaba yo de soslayo poder ver alguno de aquellos episodios donde Napoleón Solo e Illya Kuryakin, un georgiano (y Georgia era una de las repúblicas socialistas soviéticas de la URSS) que “iba con los buenos” (los yankees), eran de UNCLE (que visto con los ojos de hoy sonaba a Uncle Sam; y estaban en Nueva York y estábamos en plena guerra fría) y luchaban contra THRUSH (esto lo he leído ahora; entonces iban contra “los malos”) que abogaba por la “subyugación de la humanidad”; ¡qué cosas! Visionados hoy los viejos episodios, dicen muy poco; pero entonces eran interesantísimos. Lo juro. Y el Doctor Waverly hoy me parece un ridículo tocapelotas.

A mí me quedan recuerdos inconexos (por mi trauma, claro; ni siquiera me dejaban ver al orondo detective “Cannon” y su gran Continental), pero a todos nos queda un recuerdo material de “El Agente de CIPOL”; de aquellas aventuras contra el mal.

Cuando los agentes (de CIPOL) querían acceder a la sede (camuflada y a la que se accedía por una tintorería) tenían que echar mano de sus tarjetas identificativas ante la máquina torno de turno y acceder… y poco a poco comenzamos a ver, por doquier, tarjetas identificativas de ese tipo para acceder a empresas y entidades en España que pasamos a llamar, como no, CIPOLINES (aunque también se les llamó, despectivamente, “escapularios”).

De El Agente de CIPOL nos quedan aún hoy los cipolines.