28 dic. 2016

DE CIEN AÑOS DE PARQUES NACIONALES; FUIMOS LOS PRIMEROS




España fue el primer país del mundo en promulgar una Ley de Parques Nacionales. Así, con un par; sin más.

Parques Nacionales, en el concepto que todos conocemos, ya existían en los Estados Unidos (por ejemplo Yellowstone, 1872; aunque no consta que ya estuviera allí el oso Yogui), pero casos excepcionales, sin legislación nacional.

Total, que hace 100 años, un siglo, cuando eso sucedió, el corazón de Europa era una siembra de sangre y vísceras. Y nosotros, ese apéndice de la gran península europea, que no teníamos ya ni sangre ni vísceras que aportar tras los desastres de 1898 y las guerras africanas, apostamos por la sensatez… y legislar en ese sentido.

En fin, que con un muy español gesto de “arrancá de caballo y pará de burro”, que diría “Candiles”, declaramos los dos primeros parques… y a la molicie.

Sí, hace 100 años, en una España económica y moralmente destrozada, apática y anquilosada, que hacía bandera de su neutralidad durante aquella IGM y orgullosa decía no pertenecer a ningún bando, a ninguna alianza, quedaba capacidad en alguno de sus políticos para apostar por el futuro.

La Ley de Parques Nacionales, sancionada el 28 de noviembre de 1916 y publicada el 8 de diciembre de 1916, a instancias del 1er Marqués de Villaviciosa de Asturias, don Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós -un político que destacó como montañero-, era tan simple como la tecnología que exhiben alcarrazas y botijos. La ley, eso sí, contó con el respaldo del rey Alfonso XIII y quedó aprobada en tres simples artículos que plasmaban la necesidad de conservar el patrimonio natural y recogían el concepto estético y paisajístico de parque nacional.


Publicada la ley… Se pusieron a trabajar y así, con el tiempo y una caña, el 22 de julio de 1918 se declaró el primer parque nacional español: el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, que hoy ha perdido su nombre original (por si de épicas imperiales se arrancase alguien) hasta el de Picos de Europa y que el señor marques, don Pedro Pidal, se escalaba un día sí y un día también. Y, al poco, el 16 de agosto de 1916, el Parque Nacional del Valle de Ordesa -actualmente Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido- que fue el segundo de nuestros parques nacionales.

Después, y durante treinta y seis años más, nada. Nada de nada. Que sí “Candiles”, que “arrancá de caballo y pará de burro”; Spain.

Vale, vino la gran epidemia de gripe (los demás estaban pegándose tiros y no informaban de su incidencia, por lo que ahora se llama gripe española, y aquí la llamábamos el trancazo), acabó la Gran Guerra y -mientras irrumpía el Charleston- la vieja piel de toro comenzaba a convulsionar en los años 20 y retorcerse en los años 30, tras la crisis del 29, hasta liarse a mamporros, tiros y bayonetas, tras los que llegó la dura posguerra, la cartilla de racionamiento y la leche… Sí, la leche en polvo americana.

Total, que no tuvimos tiempo de pensar ni en los arbolitos y ni el monte hasta 1954.

Y fue en Canarias donde se crearon los Parques Nacionales del Teide y de las Cañadas de Taburiente (1954). Para entonces, el resto del Mundo ya nos había adelantado en esto de la vía conservacionista. Al año siguiente (1955) veía la luz el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio en Lérida, que ahora es Estany de Sant Maurici.

La Ley de Montes (1957) llegó para derogar la simplicísima ley de 1916 que da sentido a este Post y que con 41 años a cuestas (y sólo tres artículos) bien había cumplido su misión. La nueva ley supuso, pese a las férreas estructuras de concepción de la Naturaleza que se le pudieran achacar a aquella España del Régimen, un cambio sustancial en el planteamiento legislativo de la protección ambiental: los factores ecológicos empezaron a tener mayor importancia a la hora de declarar nuevos parques, frente a los meramente históricos y paisajísticos que inspiraron los comienzos.

La ley del 57 no dio patente de corso para esto de declarar Parques Nacionales, pero al ampro de ella llegaron Doñana (Huelva, 1963; con una intrahistoria que se debate entre lágrimas por desconsuelo o por descojono y muchas iniciativas de gentes del común estampadas en los muros de la hipocresía administrativa), las Tablas de Daimiel (Ciudad Real; 1973) y Timanfaya (Las Palmas; 1974).

Un salto cualitativo llegaría en 1975 con la Ley de Espacios Naturales Protegidos que reordena el proceso iniciado en 1916 y nos llevó a las bases del Parque de Doñana de hoy en día, o del Parque Nacional Garajonay (Tenerife) de la laurisilva canaria. Y no te digo con la ley de 1989 que ya metió el concepto de ecosistemas y el derecho a conservar la naturaleza… y así podemos seguir hasta la ley de diciembre de 2014. Porque desde los años 90 hay conciencia sobre el tema y las Comunidades Autónomas están implicadas en el tema y han desarrollado su propia legislación y sus propia red de espacios naturales protegidos que complementa y amplía la de los 15 grandes espacios nacionales que, de por sí, contienen -y protegen- el 70% de las especies de plantas vasculares y el 80% de las especies de vertebrados presentes en España.

Lo que hoy nos ocupa es que hace un siglo. En 1916 fuimos los primeros de la vieja Europa en esto de conservar la naturaleza.

Pero además de alabar el empeño del 1er marqués de Villaviciosa, yo (tirando para casa) quiero también sacar a pasear el buen nombre de don Odón; don Odón de Buen. El zufariense (dícese así de los naturales de Zuera, Zaragoza) Odón de Buen, autor de “Anales de Historia Natural” (de España; 1883), terminó siendo la mayor autoridad del momento en la oceanografía centrando sus estudios en el Mediterráneo. También fue el más brillante defensor de la Teoría de la Evolución de Darwin en España. Pues bien, si el marqués consiguió su ley en 1916 fue porque desde 1907, don Odón, siendo senador del reino (por Barcelona), desde su tribuna, una y otra vez, exigía atención y respeto a la naturaleza.

Total, que un siglo de Parques Naturales… los primeros con una ley de este tipo en Europa… y no he visto a ningún ambientalista de estos de por aquí, ecologistas creo que se llaman a sí mismos, sacarlo a relucir. ¡País!








15 dic. 2016

DE HUEVOS Y HUEBOS; CRÓNICA DE UNA COPA DE NAVIDAD




Uno de los momentos mediáticos más esperados del final de año en la ya ritual “copa de Navidad” que ofrece HOSBEC en las instalaciones del CdT “Domingo Devesa” y que -casi, casi, por ello; porque es territorio de la Generalitat- cuenta con la presencia en Benidorm del Secretario Autonómico de Turismo, Francesc Colomer, y con la directora general, Raquel Huete. La picaeta consistente la preparan y sirven los alumnos del CdT, se brinda con cava, y se forman todos los corrillos inimaginables. Pero, como siempre, el plato fuerte consiste en las palabras del presidente de HOSBEC, aunque el alcalde y el Secretario autonómico también dejan oír su verbo; pero es HOSBEC la que muestra su locuacidad.

Los presidentes de HOSBEC siempre han quedado a años luz de Castelar, pero lo de don Emilio era hablar, donde le dieran cancha, y lo de ellos es hacer rentable su actividad y para ello, además de su capacidad empresarial está lo de exigirle a la administración que -además de no ponerle tachuelas en el asfalto- tenga aseadito el tema que circunda la actividad.

Antonio Mayor, presidente de HOSBEC, practica el airsoft… pero tira con bala de punta hueca. Va a lo suyo. Reconozco que me tiene ganado; me he hecho fan de su estilo de dejar caer cargas de profundidad -Mark10- y seguir silvando.

Hoy comenzó diciendo que 2016 “ha sido un bueno año, pero no excepcional”; al tiempo que destacaba que “nos hemos tenido que emplear a fondo” recordando las andanzas de la triple B -bufetes buitres británicos- que desde HOSBEC se desvelaron al mundo y al Ejecutivo británico, por lo que ya han conseguido un “warning” al respecto. Pero no se puede cantar victoria porque de inmediato recordó que Travel Weeckly tiene una encuesta en la que “el 30% de los británicos está dispuesto a reclamar” por principio; por naturaleza pirática. Pero son nuestros piratas y los queremos.

La verdad, dijo, es que “estamos en una etapa de bonanza tan positiva que nos da que pensar; hasta el rublo se recupera”. Y eso es muy bueno para todos. Además, resulta que tal como se están poniendo las cosas “a la zona Euro le sale aún barata la zona Euro para sus vacaciones”. ¡Bien!

Habló de retos sectoriales: “seguir mejorando la planta hotelera”. Lanzó su mensaje social: “no maltratamos los derechos de los trabajadores; firmamos convenidos consensuados con los sindicatos y no se ha producido una devaluación salarial -en el sector- ni durante la crisis”. Y le salió la vena reivindicativa mediante una mano de cal y otra de arena: denunció la “financiación insuficiente de la Comunitat Valenciana desde el siglo XIX”, pero… en plan cuasi divino soltó lo de “mucho cuidado con poner más huevos en la cesta del cap i casal que aquí tenemos algunos huevos que poner”. No dijo “algunos huevos que romper”, pero casi rompo en aplausos. Soltó lo de los huevos por huebos; sí señor, por huebos… y si algún bizarro español se lo plantea, que sepa que por huebos es una reivindicación, sin uve y del latín -opus, necesidad- que significa que es necesaria una cosa (aunque la Real de la Lengua, tiquismiquis ellos, sin negar el uso de esa hache, recomienda no usarla, para distinguir de la referencia a la forma reproductiva de las aves y a las gónadas de mamíferos, y que empleemos “uebos” para este caso).El caso es que puso los huevos en la reivindicación, por huebos/uevos, recordando desde el hospital al inacabado centro cultural.

Estuvo poético Toni Mayor: “el turismo es la luz imperturbable del progreso europeo”. Y ya, si me dice algo así como que “Benidorm es su faro” caigo rendido a sus pies gritando ¡Toni!, ¡Toni!

Repartió estopa: lo del alquiler de viviendas para el alojamiento de turistas es “una actividad económica insolidaria que genera un fraude fiscal”. Y les acusó: “el impacto de la oferta ilegal es responsable de la merma del 6% este verano en el turismo nacional”.

Y ya crecido, se fue a la yugular de tirios y troyanos reclamando a los “sectores insolidarios que se impliquen el proceso de promoción de la ciudad”. Pero, mi querido presidente, ¿cómo c… quieres que hagan eso si están pensando en seguir vendiendo batas de guata?

Lanzó flores -“El Ayuntamiento se implica”-, aunque algunas aún con maceta y todo: “Benidorm debe tener la autonomía y el control urbanístico necesario”. Y rápido, cual el pistolero Will Munny en “Sin perdón”, pidió “romper la imagen de producto masivo, pero up grade”.

Claro, se lo puso a huevo -¡válgame Dior!; terminaré haciendo una tortilla- al alcalde Toni Pérez que anduvo conciliador pero templando gaitas: “el modelo de nuestra ciudad es el reflejo del turismo; el modelo nuestro es de éxito”. Luego jugó con las buenas cifras del aeropuerto (el 5º, a nivel nacional, con crecimiento del 16%) y con la jerga aeronáutica: “generamos también vientos de cola”; de los que empujan.

Y ya en materia disparó sobre lo que se movía: que si la llamada economía colaborativa “es una economía mal entendida”; que si “la promoción de Benidorm es cosa de todos”; que “la mejor política turística es mantener Benidorm abierto”; que “siempre hemos hecho los deberes y con un criterio de ciudad” y terminó, poniendo el toro en suerte, con un trincherazo a lo Enrique Ponce -que a mí me pareció más un remate de desdén propio de una faena de José Tomás-: “aunque lo que exijamos sea los que nos merecemos”.

Ya con el toro rendido entró Colomer al ruedo. Al principio parecía que le habían tocado los bemoles con lo de los huevos y salió con que si este era más un “día de subrayar el aprendizaje” (estábamos en el CdT), o que si el alcalde había dado “una lección de modales democráticos” (Colomer fue alcalde de Benicassim y el municipalismo le tira… y entre bomberos, no se pisan la manguera). Pero como el toro en la suerte de varas, se creció: “la idea es cero conformismo”. Apostó porque el Turismo tenga el lugar que le corresponde en la jerarquía económica de la Comunitat: “somos una Economía turística”. Y destapó el tarro de las esencias: que si “Benidorm, manantial inagotable de nuevas ideas”, que si “Benidorm vanguardia de innovación”, que si “el espíritu turístico anida en Benidorm”. Jocs florals y la casa sin barrer. ¡Qué subidón de azúcar!

Me gustó el final: “tenéis hambre de futuro”.

Y como ya hacía hambre, los alumnos de hostelería del CdT sirvieron una consistente picaeta tras alzar nuestras copas y brindar por 2017.

Toni Mayor había vuelto a epatar…  mientras los micrófonos caían cada vez que de hoteles míticos se hablaba. A ese atril le falta superficie. ¿Oído, cocina?


8 dic. 2016

DE UN AMIGO CABAL; DE JUAN BAUTISTA RIERA


Pasó a tomar café con nosotros, en Los cafés del Meliá, un amigo de los de siempre; hasta fue uno de los nuestros (de los periodistas y escritores de turismo) en sus tiempos de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio; Cámara que ahora la preside: Juan Bautista Riera.

Nacido en Valencia, hijo de padre constructor con algunas obras en Benidorm, lo suyo fueron los idiomas y las ciencias empresariales, licenciatura que le valió para llegar a técnico de la Diputación de Valencia donde fue tentado por los negocios, y con 25 años a sus espaldas se inició en la cuestión inmobiliaria en Dénia donde, como en todos sitios, “un ladrillo es un ladrillo pero el valor se lo da estar en 1ª o 5ª línea de playa”.  Y en Denia se radicó. Y en Denia lo conocimos.

La suya se convirtió pronto en una de las empresas punteras del sector, vinculada al turismo residencial, y en ello seguía cuando le propusieron integrarse en la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Alicante. Con el tiempo diversificó hacia la consultoría y las energías renovables.
Alicante es muy particular; tiene tres cámaras. Esta institución decimonónica tiene sus reales tanto en Orihuela (la histórica señora) como en Alcoy (el pasado poderío industrial) como en Alicante (la capital de la provincia): “una provincia sin capitalidad, pierde mucho”.

Y tan particular como la situación cameral provincial fue la suya. En el verano del 82, de vacaciones en las Landas francesas, entre bosques y playas atlánticas, “en un carromato tirado por caballos”, recibe la propuesta de Eliseo Quintanilla que, de vuelta, acepta y… doce años en la Comisión de Turismo (presidente) y multitud de iniciativas llevadas a cabo. Después, catorce años más de presidente de la Comisión de Comercio Exterior… y ahora, con la que está cayendo, presidente de la Cámara tras haber sido vicepresidente 1ª con Antonio Fernández Valenzuela y José Emilio Garrigós. Vamos, una pieza clave en la estructura en los últimos veinticinco años.

Parcial de la mesa (Foto: Mario Ayús)

Riera nos dio una lección sobre el funcionamiento cameral y la legislación pertinente haciendo hincapié en que ZP (él le llamó por su nombre) “anuló la obligatoriedad de la cuota cameral, pero los demás no hicieron nada para mantenerla”. Así que… “de la noche a la mañana, sin recursos”. Aquí entramos en el debate: ¿de qué le sirve al pequeño comercio la Cámara? Las Cámaras de comercio ofrecen muchos servicios que, a lo peor, a la mercería de turno o a la emisora local de radio no le sirven de mucho (o de nada). A mí, como periodista, los análisis y los informes -que ya no hacen con la enjundia de antes- me veían de perlas; pero reconozco que a la frutería de al lado, pues…

Las Cámaras de Comercio son instituciones de Derecho Público, consultoras de la Administración. Hasta ahí, bien. La nueva ley (2014; aún pendientes de la aprobación del Reglamento que la desarrolle) les reconoce su papel, pero no les aporta financiación, aunque les asigna la encomienda de servicios con lo que las cámaras siguen en su función: formación, emprendedurismo, internacionalización e innovación y NNTT; ¡qué cuatro patas para sostener el banco! Nos contó todo lo de sus servicios (viveros de empresa, naves nido, planes de empresa, cursos de formación, etc.).

Hablamos con  la persona, de Juan Bautista, de sus acciones e iniciativas, aventuras las llamó él, en Túnez, Argelia y Marruecos; de la consultora para desarrollar aquellos programas; hablamos del ladrillo, con lo que él empezó: “la construcción se recuperará con el tiempo; a años vista”. Y hablamos del personaje, del presidente de la Cámara: “sería una lástima que IKEA no se quedara en Alicante”… y aprovechamos para decirle que si Alicante no lo quiere, p’a nosotros. Alicante es mármol, Alicante es juguetes, Alicante es calzado, Alicante es turrón, Alicante es Arcelor, Alicante es Valor, Alicante es agroalimentación, Alicante es… puerto, aeropuerto, turismo. Valor económico.

También hablamos de Valencia -“Valencia puede ser la locomotora, pero que tiene de todos los vagones por igual”-, de ser reivindicativos -“Alicante tiene su cuota y debe ser respetada”- y hasta del edificio de la Cámara -“hay que estudiar su futuro”- en la estructura que fuera del Hotel Palas de Alicante, un edificio convertido en emblemático más que nada por su situación del que analizamos la intrahistoria.

Y ya en materia salieron a relucir todas las cuestiones de la economía para andar por casa: que si el “nuevo” salario mínimo, que si la competitividad, que si parece un chiste, que si es un gesto… debate a fin de cuentas. Salieron a relucir los costes, la productividad, la carga fiscal, los volúmenes. Economía, en clave de amistad, al calor de los cafés (y algo más) que cada tarde de viernes nos ofrece el Meliá Benidorm.

Las Cámaras de Comercio tienen su tradición; hunden sus raíces hasta el 1443 (Universidad de Mercaderes; Burgos), aunque su antecedente más auténtico será el Consulado de Cargadores a Indias (Sevilla; 1543). Hoy en día, siglo XXI, las Cámaras de Comercio son las que de verdad conocen la realidad del tejido productivo y por las experiencias vividas sobre el mismo, son un vital aliado de las decisiones. Tal vez, y vuelvo a la frutería de barrio, no le resuelvan la vida, como tampoco lo hacen a la gran empresa que cuenta con gabinetes propios, pero a una y otra es capaz de proporcionarle diagnósticos, organizarle cursos de formación y análisis de mercados y calidad, al tiempo que a todos los empresarios es capaz de acercarles a aspectos de financiación y nuevas tecnologías. Ahora mismo, sin más, este mes de diciembre tiene programados interesantes desayunos empresariales.

Hacer un frente común para la defensa de la identidad comercial e industrial de la provincia, en todos los sectores, es el reto que asume Juan Bautista Riera

Suerte, amigo.





3 dic. 2016

DEL VINO GRIS




Con las Navidades ya inauguradas -por Carlos Herrera (en COPE); una maldad- y con las luces navideñas colgadas en varias calles, la pandilla de panarros que conformamos hemos hecho lo propio con nuestro tradicional, decembruno y navideño Esmoçaret Nadalenc (no apto para determinados cuadros clínicos, a pesar de contar con un galeno en el grupo) y, ya puestos, repartido el pedido de cava que cada año con primor nos hace llegar (previo pago) el amigo Quirze desde San Pau d’Ordal.

Después, una copita de marc y una rabaseta… y hemos terminado hablando del sexo de los ángeles y del vino con burbujitas: ¡faltaría más!

A lo largo de la Historia tenemos multitud de citas sobre “vino burbujeante”; en el mismísimo Libro de los Salmos (del Antiguo Testamento nuestro y del Tanaj judío) ya se le cita. Pero es que persas, egipcios y fenicios lo disfrutaron y lo mencionan continuamente; que no es algo de hoy en día. Y, claro, en esta larga historia entran en liza los griegos y se vuelcan con él: Hipócrates y Teofrasto lo califican de “remedio divino”, lo que es maravilloso por el nexo de unión entre la medicina y la filosofía. Homero lo hace en la Iliada.

Ya Virgilio, Publio Virgilio Marón, en el año 19 aC, en la Eneida, va a más y le otorga nombre, spumantem plateram… que tal vez no sea como este que nos sirve Quirze desde el Alt Penedés, pero que era lo mismo, con la pátina de la Historia. Gayo Plinio Segundo, Plinio el Viejo, lo situará por encima de todos los demás vinos. Pero hay otro nombre de los cronistas romanos para él: vinun titillans, con sonido propio de las burbujas. El vinun titillans llegado desde Hispania gozaba de tal fama que al recibir Roma a Cleopatra (en tiempos de Julio César), se sirve en masa y se destaca que venía de aquí, de Hispania (sin precisar) y no de Durucortorum (Reims, Francia); un detalle muy a tener en cuenta (digo yo). El vinum titillams lo radican los romanos en Hispania.

Pasó el tiempo y el mundo entró en la crisis del Medievo, pero el “vino saltatapones” (por el carbónico acumulado) y el “vino del diablo” (porque rompía las frágiles botellas) siguió su camino. Y fue por estos lares peninsulares levantinos, cuenta Francesc Eiximenis, el gerundese de vida valenciana, por donde triunfaban los “vinos hormigueantes” (1340); y será fray Ansel Turmeda (1352) quien escriba sobre los “vinos saltarines” de estas tierras surestinas.; vinos grises que eran.

El marketing gabacho es envidiable. Si del casi cuasi nonato Beaujolais -¡Le Beaujolais nouveau est icí!- hacen un mundo, ¿qué no iban a hacer de su vino gris, de su champagne?

Cuentan que el fraile Pierre Perignon (dom. Perignom) ya en el XVIII, dictó (era ciego) su magisterio enológico en la abadía benedictina de Hautvillers, inmediata a Epernay, al canónigo Godinot, quien terminó publicando (1718) parte de las normas de vendimia y algunos aspectos de la liturgia del proceso, a la muerte del abate. En realidad, lo que proponía Perignon era higiene y pulcritud para que el vino gris dejara de ser tan gris; nada más.

Jean Oudart (dom. Oudart), otro fraile, coetáneo, que se encargaba de la bodega de la abadía de Saint Pierre aux Monts, en Pierry, es el que de verdad revolucionó la cosa esta de vino gris con dos detalles de importancia: añadió el licor de expedición (utilizando un buen coñac) y utilizó la botella inventada por Sir Kenelm Digby (1640) -la de la base con cúpula- a la aplicó el secreto de los monjes de la Abadía de Sant Feliu de Guixols (Gerona, Bajo Ampurdán) que no era otra cosa que colocar tapones de corcho y grapas de metal en lugar de tapones de madera con telas enceradas y alambres enrollados.

Pero aún así, los secretos del vino gris seguían en las abadías y sus producciones eran limitadas. Un aventurero de noble familia, Nicolas Ruinart,  cuyo tío Thierry, dom. Ruinart, había sido compañero de Perignon en la abadía de Hautvillers -y que sabía que no todo estaba revelado- consiguió del abate Grossard (1729) todos los conocimientos que aún permanecían en la bodega monacal y que Godinot no se había atrevido a contar… y desde aquél preciso momento los Ruinart se convirtieron en la bodega que más y mejor vino gris (champagne) producía. Se hicieron de oro; aún hoy sigue la bodega.

Alentados por el éxito del vino gris gabacho, en Cataluña, donde los monjes de la Regla de San Benito también tenían abadías, producción y secretos, Joseph Raventós i Feijó fundó su primera bodega -Casa Codorniu; 1872- que comenzó, de inmediato a hacer tal sombra a los grises franceses (vinos grises franceses, oiga; que los franceses son multicolores) que tuvo que intervenir la máxima autoridad de la República logrando de la débil España del XIX los acuerdos de París (1883) y Madrid (1891) favorables a los caldos galos. E incluso en el siglo XX: acuerdos de La Haya (1925) y Lisboa (1950).

Aquí llegados he de decir que la plaga de la filoxera (1882) nos ayudó mucho en un principio; y lo enrabietados que se pusieron los gabachos contra nuestros grises más. Se dedicaron a principios de siglo a importar todo tipo de blancos para producir más… y peor. Fue tal el caos que la propia Asamblea Francesa tuvo que tomar cartas en el asunto y legislar al respecto sobre la calidad del vino gris, al que por decreto hasta cambiaron el nombre: desde el 11 de febrero de 1911 dejó de llamarse vino gris… y nosotros también dejamos de llamarle vino gris, con lo bien que quedaba… opinábamos casi al tercer marc.

Mucho fraile he metido yo en esto del vino gris, pero aún no he citado al personaje clave. También fue francés: Louis Pasteur. Pero lo suyo fue ateniendo una solicitud de los cerveceros de Estrasburgo -en 1857- y lo que pasó es que dio con la clave de la segunda fermentación, que hasta entonces todo era xampany (de primera fermentación) aunque de siempre le hemos conocido como vino gris… Si no llega a ser por la cerveza nos quedamos sin vino gris, sin champagne y sin cava.

Y que conste -¡hip!-: desde tiempos de Roma, el mejor vino gris se hacía en la vieja piel de toro. El nuestro, artesanal del celler de Quirze es demasié. Pero si hasta Barbadillo, en Sanlúcar de Barrameda, hace un excelente Beta Brut.

El vino gris es de aquí. ¡Hip!




2 dic. 2016

DE SEDUCIR CON VINOS DE ALICANTE




La noche comenzó redonda. Un abrazo de bienvenida de Gaspar P. Tomás, director de Bodegas Bocopa, y el saludo entrañable de José Miguel Castelló, presidente del Consejo Rector de Bocopa. Después, directos al Salón que lucía sobrio, pero contundente: XXV Premio Bocopa: Presentación nuevas añadas. Mucha gente; nosotros, delante y al centro. Inmejorable posición.

Al rato, entraron las autoridades; y en escenario se llenó con las 28 voces villeneras de #CCPINK dirigidas por Ana Camús y Paco Cherro, todo un acierto, que dejaron fluir las rimas del gran tema de Serrat… qué le voy a hacer, si yo nací en el Mediterráneo. Y se fueron viniendo arriba con cada nuevo tema. Lo que dan de sí unas voces armonizadas: la escalera al cielo de Led Zepelin se carga al final de ternura, y la apoteosis llega de la mano AC/DC haciendo saltar chispas. Voltios de emoción; “otra, otra, otra” parecían querer decir los dilatados aplausos al final del acto. Ana Camús no consintió que se le escapara al coro ni una nota. ¡Fascinante!.

#CCPINK fue desgranando su repertorio entre las intervenciones. Ana Camús y sus chicas oficiaron, además, de maestras de ceremonias. ¡Un diez!

El Rector de la Universidad Miguel Hernández, Jesús T. Pastor, agradeció el premio, en nuevo formato, que Bocopa otorgó al equipo de investigación del Departamento de Tecnología Agroalimentaria de su centro en Desamparados, una pedanía de Orihuela. Me emocionó; en la entonces Escuela de Agrónomos, dependiente que era de la Politécnica de Valencia, comencé mi singladura Académica. ¡Qué lejos queda aquella 3ª Promoción con José Mª Filgueiras…  y con Miguel Medina, Plácido Molina, Federico Guardiola, Juan Nadal… ¡Qué tiempos! Nosotros hicimos enología de cachondeo; ni era asignatura. Ahora es un máster universitario.

Y, como siempre, lo importante de la noche es el copetín posterior al acto donde pudimos disfrutar -brevemente- del Fuego Lento 2013, la innovación de este año, pero también de lo trascendente: el balance de Gaspar P. Tomás.

De Fuego Lento contarles que está en la línea de Proyecto Hispánicos (Bocopa I+D+I), una iniciativa en pos de la excelencia. Son ya 29 años de aventura en los que cooperativa de bodegas productoras bajo una misma identidad ha conseguido situarse con marcas referentes. “Hasta ahora nos hemos divertido; nos lo hemos pasado bien”, explicó Gaspar. “A partir de ahora nos vamos a divertir aún más”. Confían plenamente en sus nuevos productos.

Bocopa es una realidad: 250 viticultores que aportan más de 1.000 hectáreas de viñedos. En el Alt de Benimaquia, a un palmo de nosotros (en el TM de Dénia) en el siglo VI aC, ya cuidaban el vino. El vino está ligado desde entonces a Alicante. Y aquí, llegados a este punto, siempre sacamos a relucir las referencias de la Roma imperial y al vino de los emperadores, al vino de La Condomina alicantina… al Conde de Montecristo (Alejandro Dumas y Augusto Maquet)… al cuentista danés Hans Christian Andersen… Y a tantos otros.

Bocopa está este año que se sale: 25 grandes premios. La francesa Guillbert & Gallard se ha rendido a los caldos de Bocopa; los Premios “Me Gusta”, la Berliner Wein Trophy y la Challenger International du Vin de París, también… Bocopa es en 2016 es la bodega española más premiada. Hasta en Atlanta, USA, han premiado el diseño de la botella del Laudum; el año pasado fue para Moët & Chandon; este, para la bodeguita alicantina

Es que en Bocopa lo importante son los vinos, sangre de viña. Y está “nuestroSeñorío de Benidorm con 3 medallas de Oro (nosotros, la tertulia “Los cafés del Meliá” les metimos en ese lío y muy bien que lo resolvieron; están más comprometidos con él que nosotros mismos) y otras tres para el emblemático Marina Alta. Y para su Laudum roble, y sus espumantes. Un año redondo para Bocopa.

Inconformismo es casi el lema de Bocopa; siempre buscan un algo más. Ahora se han puesto el listón más alto y han puesto en marcha un programa para incentivarse a sí mismos la calidad: Proyecto Hispánicos. Y el primer ejemplo es Fuego Lento 2013: cepas de nuestro tradicional Monastrell (70%) con más de cincuenta años, en las laderas del Maigmó: suelos franco-calcáreos bajo capa de cantos rodados a 600 msnm. Recolección a mano y selección de los granos. Además, han recuperado la variedad Alicante Bouschet (reducto de aquellas vides plantadas desde 1866) que con en un 15% añade mineralidad a la monastrell. Un 15% final de Shyraz le otorga sus tonos violetas hasta completar un gran vino del que sólo han conseguido producción para 1650 botellas y 250 magnum de los que ayer ya nos bebimos lo menos dos docenas. Y una advertencia de Gaspar: “sólo verán la luz de Fuego Lento aquellas añadas que sean excelentes”. Una apuesta por la calidad.

Sí, fue una noche, la de ayer, la del Vino Alicantino, una noche plena de sensaciones sentidas: Marina Alta 2016, Laudum chardonay 2015, Laudum roble 2015, Señorío de Benidorm 2015… vinos jóvenes de altísimo nivel. Incluso los Marina espumante tintos, rosados, blancos y brut… y un Laudum dulce negra que es Licor de Monastrell y que entra en ese Proyecto Hispánicus donde el emblema serán los Fondillón -maravilla alicantina- que verán la luz ¡¡en 2024!! y que ya reposan atesorando matices.

Desde luego que sí; para sentirnos muy orgullosos de nuestros vinos, vinos de La Terreta.

Tomás y Ana nos pidieron, como colofón de la noche, que sedujéramos con nuestros vinos a nuestros visitantes y amigos. Una acertada invitación.

Brindo por ello. Y seduciré con ellos.



PD.- También estuvo en la gala la consellera de Agricultura, Elena Cebrián. Sedujo con su sencillez, pero no nos aportó más que su presencia. Y otros cargo de su departamento. Y el presidente de la Cámara de Comercio, el amigo Juan Bautista Riera, que tendremos estar tarde en “Los cafés del Meliá” y que tendrá su Post.






28 nov. 2016

DEL HOMBRE QUE EMBOTELLÓ EL SOL.




La verdad es que ya la primera secuencia impacta y engancha. El bueno de Tomás Cortes relata la conversación de don Pedro con el obispo de la diócesis al respecto del “dos piezas”. Aquí aún no se le llamaba bikini por mucho que en el atolón estallara la bomba en 1946 y que los 194 cm2 de tela (del primer bikini/dos piezas) se hicieran famosos. Al mismo tiempo que la BB (Brigitte Bardot) lo luciera en “Marine, la mujer sin velo”, una racial Beatriz Ledesma (que también lo cuenta en el documental) hacía lo propio en Benidorm; y aquello era en 1952. En Europa se llevaban los huesos (que luego llegaría Twiggy -Leslye Lawson- y la minifalda); pero en la racial península se llevaba las curvas pronunciadas… a tenor, literal, de las fotos que veo; que yo no estaba aquí por aquél entonces.

Pues va Tomás y recuerda que cuando el obispo de Alicante le dice a don Pedro que aquí debe imperar el bañador de una pieza frente al de dos piezas, don Pedro le pregunta por la pieza que quiere que le quite a la bañista. 

De entrada, el documental, engancha.

Ócar Bernácer, Jordi Llorca, Joana Ortueta y el equipo de Nakamura Films

Gracias Óscar Bernácer, gracias Jordi Llorca, gracias Joana Ortueta. Hoy andaban por Barcelona promocionando la película/documental “El hombre que embotelló el sol” donde si bueno es el inicio, igual de bueno es el final. Ha sido un placer ver en imágenes lo que tantos y tantos años llevo escribiendo. Fenomenal trabajo; ¡a por el Goya!

Sabía que habían hecho un buen trabajo. Óscar lo traslucía. Anda enamorado de Benidorm. Hoy, sin más, le leo que “Benidorm es una fuente inagotable para el cine de historias reales e imaginarias”. Y, confieso que, me había dicho ya que habían dado con “mi” placa de los lapones. Cuando escribí sobre aquella iniciativa de 1965 me emperré en dar con la placa a la familia Nourgan con la que se les “nombrabaCónsules Honorarios de Benidorm en Laponia. El consulado de Finlandia en Benidorm, como que pasó de mí; le embajada finesa, en cambio, resultó de lo más amable y colaboradora. Tras varias gestiones me confirmaron que “no existía oficialmente tal consulado” (hasta ahí, lo teníamos muy claro) y que “no tenían noticia de la visita” (de la familia lapona). Claro, era de 1965 y esto fue en 2015 ¿Quién del personal diplomático se iba a acordar? En la embajada de España en Helsinki sí encontré una funcionaria, de allí, que supo darme referencias, pero no el paradero de la placa ni la localización de los Nourgan. Y lo dejé. Pero Óscar, Jordi y la gente de Nakamura Films conocieron la aventura de la pareja catalana en aquellas latitudes, cuando el joven lapón al ver la “B” de la placa de matrícula de Barcelona del coche español exclama ¡Benidorm!... y hasta allí que se me fueron y dieron -¡Enhorabuena!- con Ida Karoliina -entrañable abuelita hoy: “los sami no tenemos cola; no”- y su hija… ¡Y la placa!

Ida Karoliina (hoy, con su hija) conoció el mar en Benidorm (junui de 1965)


Deslindar la leyenda de la verdad no era el cometido del documental; pero deslinda sin ofender lo más mínimo, porque la leyenda engrandece, y la realidad se diluye en el arcón del tiempo. ¡Qué bien lo explica Miguel-Anxo Murado casi al comenzar la historia! El mito solo resulta engrandecido: “las leyendas surgen de la verdad”. Incluso Borja Cobeaga: “Un recuerdo distorsionado con un delirio es muy coherente; es Benidorm”.  Del mismo tenor, la socióloga Patricia Soley-Beltrán que a través del cuerpo nos eleva la mente y actúa sobre la psique: lo puntualiza todo con precisión milimétrica. 

Lo dicho: una noche redonda y maravillosa la del estreno de "El hombre que embotelló el sol". Fascinante poder reencontrarme y saludar al amigo Jaume La Era Climent que revive sus recuerdos con Benidorm a sus pies. Perfecto en sus comentarios el profesor Fernando Vera, el hombre que consiguió preservar -para la Universidad y para todos- el archivo de don Pedro; consecuente y sumamente equilibrado el testimonio de Roc Gregori, testigo de todo el proceso narrado; apropiadas las puntualizaciones de José María Perea, notario de la noticia de aquellos años. Rotundos los tres. Muy interesante sentir las opiniones frescas de los "nuevos" plumillas (por jóvenes): espléndida Raquel López (hasta se deja querer por la cámara) o Sergi Castillo (que por unos frames deja la promoción de su libro para diseccionar aquél Benidorm). Hasta Eulogio Bordás, el experto en Marketing turístico, se rinde ante don Pedro, sus ramas de almendro en flor (primavera total), sus carteles por toda Europa (“Está llegando a Benidorm; sólo 1.200 km más”) y “la suerte del principiante”; pero había que hacerlo. Y en eso estaba Don Pedro, el hombre que embotelló el sol.

Hasta Giles Tremlett, el corresponsal de The Guardian y colaborador de The Economist -autor de España ante sus fantasmas-, alabando la Turópolis por excelencia que es Benidorm. No sé: el que Carles Ferrater, el autor del Paseo de Poniente, elogiara este Benidorm de don Pedro, o que lo haga yo, no tiene el más mínimo mérito: él, por profesional -arquitecto que sabe de qué habla-comprometido con una emblemática obra, y yo por amigo de Pedro, don Pedro. Esa obsesión por Benidorm me la inculcó él. Su hijo Kiko Zaragoza (ahí estaban los cuatro hermanos) lo dejó bien claro: “Para mi padre, Benidorm fue una obsesión”. Y su padre es el hombre que embotelló el sol.

Si “Benidorm consume cielo y no suelo”, que dejó dicho en 2010 Nuria Montes (en un congreso sobre eficiencia medioambiental) es por aquél Plan General de 1956 que Pedro, don Pedro se sacó de la manga, y todos, absolutamente todos, como explicó Pepita Moncho, se implicaron en ello. Hoy Benidorm no es el retrato del exceso urbanístico, sino la planificación sostenible de un espacio urbano orientado al turismo porque las cosas que idearon don Pedro y todos aquellos benidormers de los años 50, 60, 70 y 80 han dado sus frutos.

Salieron bien las propuestas del hombre que embotelló el sol. Si Ud. tiene la oportunidad de ir a ver la película/documental, no deje de hacerlo. Comprenderá mucho mejor esta  gesta inacabada que es Benidorm y entenderá mejor lo que es el turismo y las clases medias: Operación BB. Y, porqué no: Festival de la Canción.

En derredor mío, la noche del jueves, en el cine Colci, había emoción a flor de piel que en más de uno -y una- estalló. Supe después de alguna lágrima (furtiva o no) de quienes se veían reflejados por haber sido actores de una película a la que algunos hemos voz. Échele un ojito al tráiler. 

Gracias Óscar -gracias Jordi, gracias Nakamura Films- por contarnos la Historia de “El hombre que embotelló el sol” en botellas de vino tinto de Salvador Poveda a las que colocaba esa etiqueta: “Benidorm”. Ahora mismo tienes en marcha -has conseguido tanto material- una continuación de esta historia del turismo español. Si esta la has terminado poniendo el corcho a aquella botella, inicia la próxima descorchando un Señorío de Benidorm; vino es y gana premios.  Y hablando de premios: vosotros, a por el Goya.

Aún sabiendo distinguir el hombre de la leyenda, el mito de la fantasía, querido Óscar, sólo te pongo un “pero…”. Eché en falta un plano, un solo plano, de aquella premonición: “Así será Benidorm” (1955). 

Pero aún así, que sepas que, la peli me subió al 6º cielo; al 7º, sólo una mujer.



19 nov. 2016

DE CUANDO EL TIEMPO AFLORA SENSIBILIDAD: DE AFV




Pasó a charrar con nosotros por “Los cafés del Meliá” un duro histórico, Antonio Fernández Valenzuela, que resultó humano y cercano a más no poder. Y no es que los años le hayan ablandado, que lo han hecho, es que jugaba en casa y entre amigos, muchos de ellos entrañables. Ahí estaba Miguel Martínez Monge que recién cumplidos sus primeros ochenta y dos noviembres sacó a pasear su decanato del gremio de plumillas locales para acompañar al amigo; o Roc Gregori, o Manolo Catalán… o todos, casi todos, los tertulianos. Quien más o quien menos habíamos tratado con Antonio en el Ayuntamiento de Alicante, en la Diputación Provincial, en la Cámara de Comercio o en una de las principales empresas de las Artes Gráficas de la Comunitat Valenciana: Gráficas Díaz.

Antonio fue uno de los pilares del socialismo alicantino -guerrista hasta la médula- y aún sigue militando directamente al Comité Federal.

Antonio Fdez Valenzuela; ayer y hoy

Fernández Valenzuela tiene su corazoncito a flor de piel; es la primera vez que un tertuliano se nos ablanda tanto al recordar sus primeros años: sus padres, el Valle de la Serena, aquellos duros tiempos de finales de los años 40 en la fría Extremadura… la llegada a Polop de la Marina tras un largo periplo en aquellos trenes donde la carbonilla entraba hasta en el corazón, su paso por el Hogar Provincial y, al final, Benidorm, un Benidorm donde Antonio comenzó a labrarse su vida, con ñapas aquí y allá, hasta que fue llamado a Filas. Dos años de mili en fuerzas especiales y una promesa a sí mismo: ser su propio jefe.

Aún emocionado recordaba el préstamo de la Caja de Ahorros que le permitió su primera aventura empresarial en el campo de la encuadernación. Le firmó el préstamo un Pedro Zaragoza Orts para quien guarda un grato recuerdo. Y con aquél dinero empezó; empezaron. “Mi suegro era encuadernador; comenzamos en la calle Sevilla”. Les fue bien y al poco, a la calle Antares, en el Barrio de La Florida, y después, a San Vicente. Y hasta “compramos al bueno de Paco Díaz su imprenta” y le mantuvo el nombre, las archiconocidas Gráficas Díaz, hasta el final. Pero para muchos, seguía siendo “Moscú”. Y nos contó la intrahistoria: “mi suegro sí era comunista, y estaba fichado; y me dijo, la llamaremos Moscú”. Y con Moscú se quedó en aquellos tiempos del franquismo. Las cosas de La Terreta.

Su militancia en la Izquierda era notoria; le tentaron los comunistas. “Pero yo no era comunista; no acepté. Milité en el PSOE; me afilié en 1973 al Club de Amigos de la Unesco” que era la forma tapadera de hacerlo y comenzó siendo Secretario de Barrios para luego pasar por todos los cargos orgánicos hasta llegar a las listas y ser concejal del Ayuntamiento de Alicante (1979); y a la Diputación (cuatro años vicepresidente y ocho presidente, con un amplísimo bagaje de realizaciones). Y después a la Cámara de Comercio, presidente. “Me lió Zaplana”. Y apostilló: “Conozco a Eduardo desde que era un niño y de su paso por el Partido Liberal”. Luego me asombró, aunque no era la primera vez que lo oía, porque he estado en el equipo del político benidormense: “Zaplana no terminó en el PSOE porque no cuajó la relación con Luis Berenguer y Paco Ordóñez”. Y si lo dice AFV, como le reseñábamos en las notas, es una opinión autorizada. Eduardo es un animal político en estado puro y aquellos años 80 eran de mucha movida.

Antonio sigue pensando en clave socialista aunque sin pasar ni por Alicante ni por Valencia; milita directamente al Comité Federal. Y le duele la situación actual: “El partido sigue estando ahí, quebrado”. Y va a más: “si el partido no maniobra y facilita la investidura de Rajoy, desaparece en unas terceras elecciones”. Lo que hay que hacer ahora salir de la situación: “sobrevivimos al enfrentamiento entre Largo Caballero, Indalecio Prieto y el doctor Negrín, saldremos de esta”. Pero, Antonio, guerrista de pro -insisto- advirtió: “el partido no es de los militantes; es un instrumento al servicio de los ciudadanos”. Un aviso a tendencias jóvenes, al tiempo que reconocía que “los partidos son sectario de ‘per se’ y lo único que tienen que hacer es servir al ciudadano”.

Está de vuelta de todo: “viejo, gordito, cabezón, un querubín -de niño me decían ‘Canito’-, 3 hijos, 4 nietos, retirado y jubilado”. Hace nada y menos volvía a la primera línea: “conseguí los avales para ser candidato a la alcaldía de Alicante, pero no transigí (en lo de los asesores) y no gané las primarias”. De alguna llamada de contrincantes aquella noche nos habló, pero lo que pasa en “Los café del Meliá” queda en los posos de las tazas. Y ya en faena nos habló de los asesores: “los mejores, los técnicos de la casa; en 20 años en política no he tenido personal de confianza”. Reconoció algún apoyo puntual a compañeros, pero por un breve lapso de tiempo: “en el partido y en la guerra no puedes abandonar a los compañeros heridos”.

Aquí llegados, se hacía impepinable preguntarle por la viabilidad de las Diputaciones ahora que todos hablan de suprimirlas: “las instituciones deben ser eficaces; hay que adecuarlas a los tiempos actuales porque si no, ¿quién se va a ocupar de Vall d’Ebo o de Penáguila?”. Vamos, que sí: Diputaciones.

Y hablamos del Patronato de Turismo de la Costa Blanca, un “invento” del 81 y sólo le sacamos que “en Turismo somos una perita en dulce” y que “hay quien solo se dedica a ponernos palos en las ruedas”, lo que dio para un ratito de debate. Y también hablamos de SUMA, Gestión Tributaria, un modelo de gestión de tributos -que adelanta dinero de los mismos a los Ayuntamientos- y de la que se siente muy orgulloso: “no sólo fui yo; ahí estaban Antonio Mira y otros, y ahora es un modelo que se está aplicando en otras CCAA y provincias”.

Y así fuimos desgranando episodios de un pasado muy reciente del que ha sido protagonista en primera persona y que como todos los que lo han sido, vale más por lo que calla. Nos ha sorprendido este Antonio Fernández Valenzuela. Detrás del personaje político con fama de duro e implacable hay un hombre que aún se emociona recordando cómo llegó a Polop de la Marina, con ocho años, en aquél destartalado autobús de línea de La Callosina. 
Hubo más, mucho más, pero concluyamos con un…Pasó a tomar café con nosotros, por el Meliá Benidorm, mientras Cruz Roja y Balearia celebraban convenciones, Antonio Fernández Valenzuela, hoy ya un jubilado.