24 feb. 2015

DE LA FRÁGIL MEMORIA… SOBRE LOS TERREMOTOS EN EL CAMPO DE MONTIEL


El Campo de Montiel ha saltado a la palestra por el terremoto de ayer: epicentro cercano a Ossa de Montiel.

Sí, el viejo Campo de Montiel. Por allí se dio la batalla de Montiel (1369) donde los hermanos Enrique y Pedro de Trastámara (Guerra Civil de Castilla -apéndice de la Guerra de los Cien años- riñas de hermanos) se dieron de todo menos la mano; incluso Pedro perdió la cabeza (físicamente).

Sí, se tienen que acordar: aquí entra en acción el famoso Bertran de Guesclin (el de “ni quito, ni pongo rey”). Enrique será Enrique II de Castilla, y Pedro I, por muy “el Cruel” o “el Justiciero” que fuera -según el bando que editara su biografía-, y rey legítimo que era, acabó sus días en el Campo de Montiel, frente al castillo de la Estrella. Bueno, bueno, bueno, si hasta el “Príncipe Negro” (Eduardo de Lancaster) estuvo por aquí en los saraos de entonces. Aquello sí que era alianza de civilizaciones y globalización. Menuda peli “de espadas” que se montó.

El Campo de Montiel es un viejo territorio de la Orden de Santiago, de cuando las comunidades santiaguistas ponían en cultivo tierras baldías ganadas a los andalusíes, que las había ganado a los visigodos, que las habían arrebatado a los romanos, que las habían conquistado a tribus carpetanas… Tendremos que ir a buscar al que primero pagó el recibo de Rústica.

Bueno, pues el Campo de Montiel no es otra cosa que un terreno de monte bajo, entre las sierras Morena y de Alcaraz, que alberga hasta las Lagunas de Ruidera, río Guadiana a fin de cuentas. Y otros ríos más que surgen de aquí: que si el Jabalón y el Azuel, que si el mínimo Dañador (¡vaya nombre para río tan mínimo!; ¡cómo se las debía gastar!) y el Guadalén; que si el Guadalmena… Tierra rica en agua, por arriba y por abajo (el famoso Acuífero 24).

Pero por el Campo de Montiel aflora el Mesozoico (incluso el Triásico y el Jurásico). En el altiplano de Montiel hay calizas, margas, arcillas y yesos; en sus suelos calizos se desarrollan sabinares y encinares… pero pocos. Es que la orogenia alpina pasó por el Campo de Montiel casi sin rozarlo; ya se ocupó de las Cordilleras Béticas. Eso sí, reactivo las fracturas hercínicas del viejo zócalo. Y por encima nos dejó un relieve de mesas y cerros testigo que luego el hombre ocupó con castillos (como el de la Estrella, en Montiel).

Lo bonito de este campo es la karstificación de las calizas que, ayudado el proceso por la tectónica y la biología, ha dado lugar a las lagunas escalonadas de Ruidera; escalonadas gracias a las barreras de tobas travetínicas que han marcado esas bandas. Y el agua va saltando de laguna en laguna; pero bueno, que la última es zona un cenagal. Guste o no.



Y vuelvo al terremoto porque todos se han echado a la calle, por el susto, o se van a echar, por el disgusto. Ya hay convocadas manifestaciones contra el fracking.

Yo tengo poco, o nada, que apuntar a ese respecto; el de echarse a la calle.

Y es que si tomamos el ranking de zonas que pueden sufrir terremotos en este país, tenemos que las zonas pirenaicas y béticas (en la línea Huelva-Alicante, pues los sistemas béticos se hunden en el mar por el cabo de la Nao) y la Depresión del Guadalquivir estarán en la parte alta de podio. Oro. La plata se la ponen al Sistema Central y a la Depresión del Ebro junto a la costero catalana, y dejan la Cuenca del Duero, la Fosa del Tajo y el Campo de Montiel para el bronce del tercer puesto. El diploma olímpico se lo dan al macizo galaico, que se mueve menos que el gnomo del jardín.

Pero es que el terremoto de ayer, el del 23F, se produjo en el Campo de Montiene, en el antepaís Bético-Castellano, es una zona de interplacas que se mueve. Y sí, ¡se mueve! Puede que no se acuerden de aquello, pero en los años 90, del siglo XX -ayer mismo y durante toda una década- se movió lo suyo, lo que preocupó innumerables estudios.



Y nadie metía agua a presión en el subsuelo para hacer fracking. Acuérdense.







17 feb. 2015

DE RECOMENDAR ACUDIR A RISOTERAPIA (DE CARA A LAS MUNICIPALES)


La verdad es que llega uno a casa, ahora, salpicado por el chirimiri que ha caído y, por la hora que es, ya no tiene ganas de nada. Que mañana será otro día.

Pero un amigo por la calle y un vecino en la escalera me preguntan por lo que mañana miércoles verá la luz en el Directo Benidorm Semanal y como la distribución es corta y no tiene edición digital (¿a qué estarán esperando?) pues, de tripas corazón y helo aquí.

Un día me lo pidió el barajudo Vidal, Juanjo. Juanjo es que es de la vieja guardia y siempre nos hemos tolerado. Y desde hace un buen montón de tiempo, en la página 3, junto al Editorial y a lo que cuenta José Luis Calvo, aparecen mis “Preposiciones”. De ellas nunca he sabido si constituyen las palabras invariables que introducen el sintagma preposicional (y le dan sentido) o una serie de posiciones previas que yo adopto ante lo que se nos viene encima.

Cada semana me monto algo. Y esta semana, como ha sobrevenido la rotura del pacto de gobierno entre el PSPV y los liberales de Gema Amor, pues… ándale.

Benidorm, broken covenant

Ante lo que se nos avecina, recomiendo buscarse algún taller de risoterapia… Sólo son 23 líneas….


A RISOTERAPIA

Háganme caso. Apúntense al primer taller de risoterapia que localicen. Lo van a necesitar. La risoterapia no es una terapia (¡jopé, qué risa!; bien empezamos), pero, dicen, consigue sinergias positivas y va en la línea de la autosanación. Vamos, el futuro.

A San Valentín no llegamos con Amor. Y no es que se nos rompiera de tanto usarlo; no. La cosa fue por Santa Margarita… ¿de Escocia?, ¿de Hungría?, ¿de Antioquía?, ¿de Benidorm? ¡Qué lío!; ¡Decídanse! La de Antioquía está en el selecto grupo de los santos auxiliadores y es mano de santo (de santa, claro) en los partos. La de Benidorm sólo hay que invocarla ante el parto de los montes y tal y como Horacio nos indica en su Epístola a los Pisones.

Pues si la cosa iba bien y ha terminado como bien saben, y hay por ahí quién se atreve a publicar sondeos de lo que puede pasar, no me cabe otra consideración que -apelando a mi espíritu de ciudadanía- recomendarles lo del taller de risoterapia. Por lo menos se reirán.

Puede que en nada y menos sólo nos quede la risa floja. La risa floja es aquella que se produce por cualquier cosa -y no tiene por qué ser graciosa; y ahí está el problema- y es imposible de reprimir. Y lo bueno de la risa es que es una respuesta biológica natural y consecuencia de ser bípedos. ¡Qué maravilla!; todo fue erguirnos y comenzar a reír… por no llorar. La risa, dicen, es la manifestación escandalosa de la silenciosa sonrisa. Uf.

Pero no me digan que esto no se veía venir. Vale que no todos nuestros munícipes -y candidatos a serlo- duerman con el libro de Sun Zi en la mesilla; vale. Vale que no sepan cómo aplicar lo del sueco Kjelen al nivel del municipio y que no puedan sacarle partido (ni ellos ni casi nadie antes de que se produzcan los acontecimientos) a la Geografía Electoral, pero ante lo que se nos avecina, y esto sólo es el principio, ¡vayamos al taller de risoterapia!

Yo prefiero la risa, hasta la carcajada, al silencio de los corderos… que van al matadero. Por favor: ¡háganme reír! El espectáculo ha comenzado, y el que ríe el último, ríe mejor.




16 feb. 2015

DE UN HOMBRE CABAL, EMPRESARIO TENAZ, EN “LOS CAFÉS DEL MELIÁ”: DE JOSÉ HERNANDEZ


No sé; como aquél que dice: lo debe dar la mata. Y quien dice la mata, dice el terruño. Los de Sagunto es que deben ser así… desde Aníbal para acá; desde el 218 a.C. Y eso que en este pueblo -Benidorm- y en “Los cafés del Meliá” estamos acostumbrados a testimonios de hombres -y mujeres- que han forjado su reino, si no su imperio, afuerza de ser cabales y tenaces. Hay que decir que en la tertulia nos faltaba una experiencia “Premium”; y la tuvimos.

Sí, porque el viernes pasó a tomar café con nosotros José Hernández, de RH Hoteles, un saguntino del 49 que nos ratificó que “la postguerra duró mucho”.

Compitió pronto con su hermano por la música -y optó por el Pop- mientras ayudaba a sus padres en la tienda; incluso “sacó” tiempo para estudiar Turismo. Y su primer trabajo le llevó a Mallorca “donde subsistí gracias a la música”, nos contó. Después, Almería -jefe de recepción-; incluso Peñíscola, en un hotel de la cadena Ramada donde aprendió más que en ningún otro sitio.

Al final, en los setenta, recaló en Benidorm como director del Hotel Carlos I, “construido por los propietarios de Casa Domingo”. Y allí montó la primera campaña buscando pensionistas (en Valencia, Sagunto, Castellón, Yecla, Villena y Alcoy) para invernar. Su siguiente jalón estuvo en el Benilux Park, por diez años, donde comenzó a gestar su propia empresa -1993 -desde 1995RH Hoteles; que le ha ganado el contencioso a NH Hoteles- a la que se sumó en 1989 con el Hotel Princesa. Gestión de hoteles era el cometido; y los gestionaban conformando ya un nombre y un prestigio.

Mostró su cariño por el Hotel Canfali y por todos y cada uno de los que hoy constituyen los 15 de la cadena (4.000 camas y entre 600 y 900 empleados según temporada). Está muy orgulloso de lo que ha hecho -y sigue la familia- aunque no duda en señalar que “las cosas, siempre, me han buscado”. Y lo han encontrado. Ahora RH Hoteles está presente también en Gandía, Peñíscola y Vinaroz con solidez: “Si alguna cosa hemos merecido –y obtenido- es crédito” en el sector por un trabajo bien hecho; “Y todo ha sido por gestionar bien las cosas”. Y ahí, orgulloso, señaló que ha sido y es básico “la estabilidad y formación de la plantilla”, recordando que ellos priorizan en la “selección del personal”.

José Hernández está orgulloso del compromiso social de la empresa; compromiso que no exhibe pero que le lleva a colaborar con la Fundación Vicente Ferrer, con el Pueblo Saharaui y con varias ONG: “son las cosas que hacemos porque sí”.

Y hablamos de todo un poco. Nos aseguró que “Benidorm, ahora mismo, no necesita al IMSERSO, pero otros muchos destinos cerrarían sin él” y que el IMSERSO “ha condicionado el precio de manera negativa; hoy todos saben lo que paga el IMSERSO y nos negocian sobre esa base”.
Con su experiencia profesional destaca que “Benidorm no tiene parangón; tiene vida todo el año… aunque Gandía tiene un cliente fiel de verano muy significativo”. Y la cosa es sencilla: “Lo que más atrae a la gente es la propia gente”. Y se mostró confiado: “Benidorm, todo lo que hace lo rentabiliza”.

Sí lamentó algunas cuestiones que se acometen últimamente: “lo de Gandía Shore acabará mal”. Es que hay cosas que lastran. Animó a las Administraciones a tener más tacto con estas cosas. Y en eso, Benidorm tiene algunas asignaturas pendientes en la escena urbana -como los retranqueos- e incluso en la forma de demandar a las demás administraciones. Ahí, muy serio, preguntó: “¿Qué aporta el municipio de Benidorm al propio Benidorm?”. Esta es una cuestión, dijo, que deberíamos replantearnos más a menudo.

Incluso fue a más cuando nos invitó a reflexionar cuando pontificó con lo de “los hoteles sólo somos el añadido a Benidorm; el lugar donde alojarse, no más”. Sí; así es. Y abundó en que “hay un exceso de ‘mini-negocietes’ que perjudican” incluso la imagen que se ofrece.

Tertulianos en tertulia
Se siente orgulloso del compromiso medioambiental de sus hoteles y de las certificaciones que exhiben, como la EMAS (Reglamento Europeo de Ecogestión y Ecoauditoría) del RH Corona del Mar (el primero -y único- de la Comunitat Valenciana). Y a ello dirige sus cometidos; en reducir costes energéticos como medida de sostenibilidad.

En su disección del sector señaló que “los TTOO hacen lo que quiere el cliente… y nosotros también”. Y fue autocrítico cuando señaló que “en HOSBEC[1] hemos sido palmeros de los políticos; durante mucho tiempo hemos sido sus comparsas” o denunció “la descoordinación” entre los municipios de la Marian Baixa que deberían estar volcados y con unas metas idénticas en materia no turismo. No compitiendo entre sí; sobre todo cuando Benidorm es imposible de batir, pero necesita a la comarca y la comarca a él. Señaló su esperanza en la Fundación Turismo Benidorm asegurando que “la promoción debió de estar siempre en manos privadas; en las nuestras”. Y esto lo planteó porque “hay mucha oferta y muchas plazas por llenar”.

Confió en 2015 y pidió “cuidar lo que ya tenemos. Vale que busquemos nuevos mercados, pero cuidando los que ya tenemos”.

Y con una sencillez y afabilidad tremendas, José Hernández nos respondió absolutamente a todo y encontramos, con cada más rascar, al hombre, al padre y al empresario entregado a su trabajo y a los estándares de calidad que han situado a su empresa donde está.






[1] Patronal hotelera de Benidorm y la Costa Blanca

6 feb. 2015

DE GRECIA; DE NADA


Voy de tertulias y me pone malo que quieran comparar Grecia con España... vale que pudimos tener unas cierta identidad, cuando lo del Imperio Romano (ambos dependíamos de Roma); pero desde el 395… tú para allá, que yo para acá.

Bueno, alguno me puede sacar la llamada de Andrónico II a los almogávares, pero como fueron unos traidores (asesinaron a Roger de Flor), los almogávares les dieron pal pelo y les montaron los condados de Atenas y Neopatria; que aún se maldice por allí con lo de “la venganza catalana” y “Kátalan”, en algunas zonas, aún significa “monstruo”.

Saltémonos, por antiguo, lo de la cultura Minoica, la Talasocracia, lo de los jonios y aqueos y lo de las polis; incluso lo de Troya (aunque mucho tendrá que ver). No mentemos ni a Dracón, ni a Solón, ni a Clístenes. Y por lo mismo, pasemos de Sócrates, Platón, Aristóteles, Heródoto, Fidias, Mirón y Polícleto. Incluso de Tales e Hiparco. Hasta de mis colegas Estrabón, Anaximandro, Periplo, Pausanias, Artemidoro y Cosmas; Cosmas Indicopleutes, el gran viajero por el Índico.

Saltémonos este capítulo, pues Grecia está diluida desde que se romaniza hasta que en el siglo XV cayó bajo control otomano.

La verdad es que siempre estuvieron incómodos dependiendo del turco y montaron algunas algaradas gordas hasta que en el XVII se echaron al monte (bandoleros) y al mar (piratas) como principales núcleos de resistencia. En 1820 ya comenzó su Guerra de la Independencia -que proclamaron en 1822 (Asamblea de Epidauro)-, pero turcos y egipcios les fueron ganando la partida, y el territorio, hasta que las potencias del momento -Francia, Inglaterra y Rusia- proclamaron su autonomía (1827) y ganaron la batalla naval de Navarino a los turco-egipcios (les hundieron la flota) y un ejército francés puso el pie en el territorio; el turco pidió la paz (Adrianópolis, 1829; fin de las guerras ruso-turcas). Pero hasta que Londres y Paris no piaron, no pasó nada. En 1830 y en Londres proclamaron la independencia de Grecia bajo su protección.

La historia moderna de Grecia es cosa de románticos: desde el ruso conde Orlov a lord Byron, pasando por el escocés Thomas Gordon. Infinidad de aristócratas británicos -y millonarios norteamericanos- se embarcaron en la aventura… y murieron en ella, como Byron.  

Y a lo que íbamos. Lo primero que hizo el primer presidente interino de Grecia, Kapodistrías, fue imponer un régimen dictatorial, mientras buscaban un rey. Asesinaron a Kapodistrías: de turcomalo a griegopeor. Pero en eso que encontraron desocupado a Otón Wittelsbach, Príncipe de Baviera, y lo nombraron rey (con 17 años). Otón I. Hombre, algo así como por aquí cuando Amadeo de Saboya y nuestro Leopoldo Olé-olé-si-me-eligen (que ya tuvo su post). Amadeo se cansó de sus paisanos, y los paisanos griegos echaron al bávaro porque en 30 años de reinado, sus consejeros alemanes lo controlaban todo. Esto me suena como algo reciente.

En fin, que depuesto Otón (que hablaba griego cada tarde de 6 a 8), la Asamblea Nacional griega pidió a la reina Victoria I -de la Gran Bretaña- que uno de sus hijo fuera rey, pero el gobierno de Su Graciosa Majestad declinó la propuesta y ofreció al príncipe Jorge de Dinamarca como Rey de los Helenos, que fue coronado como Jorge I (1863), y que inauguró una dinastía que reinó hasta 1973 (Constantino II, hermano de nuestra reina Sofía).

Resuelto el tema monárquico, cabía gobernar el país. En 1864 se concedieron una Constitución y comenzaron a organizar un Estado que tenía más agujeros que un queso gruyere. Y así, en el final del XIX disfrutó la nueva Grecia de una pésima situación económica que llevó a declarar la insolvencia del Estado (1893) y que una comisión financiera internacional se hiciera cargo de la situación: pago de los plazos vencidos de los préstamos internacionales. Esto me está sonando a cuerno quemao.

Comenzó entonces una masiva emigración que, oh casualidad, con sus envíos de dinero -a los que se quedaban en casa- comenzó a evitar el hundimiento del país.

Y a partir de ahí, una sucesión de desastres: golpe militar (1909), Guerra de los Balcanes (1912-13), asesinato del rey Jorge I (1913), IGM con las disputas entre Constantino I (germanófilo) su primer ministro Venizelos (aliadófilo) -ganó Venizelos, pero triunfó Constantino-, guerra turco-griega (1921-23) -que perdieron y asumieron la repatriación de 1’4 millones de griegos de Turquía-, auge del Partido Comunista (KKE), golpe de Estado del general Metaxas (1923), República (1924), regreso de Venizelos en plan dictador (1928-32), abolición de la República y restitución de la monarquía (1935), dictadura fascista de Metaxas (1936), guerra greco-italiana (1940-41), invasión nazi (1941), ocupación por tropas italianas, alemanas y búlgaras (que se las tenían con los griegos desde la Edad de Piedra) entre 1941 y 1944 donde las Tagmata Asfaleias (Batallones de Seguridad) hicieron de las suyas contra el ELAS (Ejército Popular de Liberación Nacional, controlado por el Partido Comunista griego, KKE), la guerra civil griega (1946-49) donde los comunistas marcaron la pauta (Gobierno de Grecia Libre, 1947) hasta que los yankees dieron todo su apoyo al rey Pablo y los últimos guerrilleros comunistas se refugiaron en Albania (1950).

Grecia, a partir de entonces, se convirtió en el portaviones de la OTAN (1951).

Y llegó Karamanlis (1951) que estabilizó al país y, como premio, lo metieron en el MCE (Mercado Común Europeo; 1962). Y llegó Papandreu (1963) y democratizó mucho el país, lo que disgustó a muchos; en 1967 se da el golpe de los coroneles con Papadopoulos al frente del gobierno y la represión, lo que no le impidió ser presidente de la República (1973), pero Ionnidis le da inmediatamente un golpe de Estado y hasta expulsa a Makarios (el arzobispo de luengas barbas, que no el muñeco de Moreno) de Chipre con la intención de anexionarla… y los turcos que invaden la isla (1974) y regresa Karamanlis -volvemos a la Constitución del 52- con legalización de partidos y elecciones, que evidencian el auge del PASOK -socialista- de Papandreu.

Grecia vuelve a la OTAN en 198o (se había ido -empujada- por lo de Chipre) como paso previo para ser reconocido en la CEE (antes que España)… y Papandreu comienza a visitar los tribunales salpicado por escándalos financieros hasta que debe dimitir (1988) por el peso de las acusaciones y las evidencias. La alternativa, Karamanlis, no mejor, con lo que en el 93 vuelve el PASOK.

La dualidad Papandreu-Karamanlis, con ellos o con otros alter ego -o hijos-, ha dominado la política griega. Lo suyo ha sido hacer y deshacer a su antojo hasta que en 2009 la UE avisa de que no la casan las cuentas y, cueste o no, comienza la crisis de la Eurozona de 2010 y sale la prima de riesgo y las inyecciones económicas y la puñetera austeridad.

Lo último de este folletín, seguro que -con sus más y sus menos ideológicos-, cada uno lo tiene claro; muy claro.

Por eso me intriga que a algunos, puede que a muchos, les haya gustado que el descorbatado y descapato ministro Varoufakis fuera de gallito por ahí -por media Europa- lanzando un no a la austeridad y encontrando simpatía. Ha sido llegar a Alemania y caerse del guindo.

Hace seis años, en un chiringuito de Pefkos (Pefki, Creta), el dueño griego, enamorado de Barcelona, se me jactaba de que su hija con 33 años ya estaba jubilada y que comer en la Universidad, a los universitarios (y gente que no lo era, comprobé en Atenas) no les costaba dinero. Todo eso, lo que yo ví (que habría más), ¿quién lo pagaba?

A Odón I, los teutones le llevaban las cuentas. Hay que evitar la situación de 1893.

Sólo “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla” (Marco Tulio Cicerón)




4 feb. 2015

DE QUIEN APORTA EL AGUA AL MAR, LOS RÍOS O...


Estos días asisto, nunca impertérrito, a la polémica sobre el trasvase del Ebro y el carpetazo que le propinaron. Y todo viene por la cantidad de agua que el río que dio nombre a la península tributa, generosamente con esta crecida, al Mediterráneo. ¿No es una pena que toda esa agua “se pierda” en el mar? preguntaba (es un decir) mi amigo Mariano. Y aquí, indigentes hídricos que somos, no podemos menos que considerar que es una afrenta -y si quieren, también, una pena- que eso se produzca.

De todas maneras, la cosa se salió de madre un poco en el Facebook y entraron a batear con otras cuestiones propias del momento que vivimos y ajenas, de soslayo, a la cuestión.

Y el caso es que andaba yo meditabundo -el que medita, cavila o reflexiona en silencio- por cómo se salen las cosas de madre cuando, de repente, leo: “Los ríos sólo aportan un 20% del agua de los océanos”… Pues me lo ponen en bandeja de plata.

Pues no que va -y resulta que- el 80% restante del agua que va a los mares y océanos las aporta la ría subterránea (subterranean estuary) de Moore. Una “ría subterránea” de la que muy pocos habrán oído hablar (yo, por ejemplo; y eso que algo había leído y me quedaba con lo del “estuario subterráneo”, entendiendo por tal estuario el área donde desemboca un río potente y las mareas provocan un batido de aguas dulces y marinas… pero que en cuestión subterránea…).


El Dr. Willard Moore, en su salsa
Desde 1997 llevaba proclamándolo el profesor Willard S. Moore (profesor emérito -más años que la Charito, pero ahí está- de la Universidad de Carolina del Sur) y ahora, cuando es un venerable abuelete, parece que todos le han dado la razón. Lleva dos décadas contándonoslo y ahora parece que le vamos a hacer caso: “Los continentes están conectados con los océanos por importantes procesos submarinos”.

Yo me he ido al GeophysicalResearch Letters (Vol. 41; núm. 23, de 16 de diciembre de 2014; páginas 8438 a 8444) y me he hecho con el artículo. Y resulta que no sólo es mayor la transferencia subterránea de agua que la superficial, sino que los aportes minerales también son mucho más cuantiosos en este nuevo vector.

Y me he acordado de Pepe Bayona; me contaba lo de un gran río subterráneo que fluía bajo Benidorm y “salía” más allá de la Llosa de la Isla. Aguas salmayas, me insistía; y me dibujaba con un dedo sobre un plano de Benidorm el trazado del “gran río subterráneo” más o menos por debajo de la Avenida de Europa (creo recordar ahoar). Pero no era el único, que por La Cala fluía otro. El zahorí Pedro Zaragoza me dijo más de una vez que eran varios los grandes ríos que surcaban las profundidades terrestres de la provincia. Y alguna vez hablamos de algunos de por la contornada por algún triste accidente (1992, Bernhard Pack en el río subterráneo del Moraig -Riu Blanc- de Benitatxell). Y hasta me he acordado del mucho más lejano río Hamza, el río subterráneo paralelo en profundidad al Amazonas. De lo de Pepe no tengo más soporte que sus palabras; de lo de Pedro, tampoco. Del Hamza ya publiqué un Post.

El proceso este de la ría subterránea que cuenta Moore se produce tanto cerca de la costa como fuera de la plataforma continental, leo. Y eso lo ha descubierto (en su día -1997- y ahora ha confirmado) midiendo las cantidades de ciertos elementos radiactivos: “Hay un poco de Uranio y Torio en todas las rocas” y se producen reacciones y transformaciones que siendo atendidas y medidas se pueden traducir en volúmenes. Total, que estudiando las concentraciones de Radio (228Ra) en el agua del mar y en la de los pozos en tierra determinó ese trasvase.

Inicialmente se pensó en que entre un 3 y 5% de los caudales que aportan superficialmente los continentes a los mares y océanos seguirían esta vía subterránea, pero ahora resulta que no; que estamos hablando del 80% del volumen. Vamos, que los ríos superficiales son un pipí de bebé en el charco global: mojar, mojan; pero poco. El Amazonas, el Nilo, el Yangtzé, el Mississippi-Missouri, el Obi, el Congo… nada; pecata minuta.



Hay 1.400 millones de km3 de agua en el planeta, pero solo el 1% -14 millones de km3- son de agua dulce que circulan libremente por la superficie planetaria. Eso nos podría haber dado una pista.
Por eso, la noticia está en que el emérito Moore se ha integrado en un equipo internacional que ha llevado a cabo el desarrollo de un modelo cuantitativo que ha calculado la descarga submarina de aguas subterráneas, que llaman SGD (Submarine Groundwater Discharge).



Han hecho, para el estudio, una recopilación mundial con 228 observaciones y han llegado a esa conclusión: por debajo más que por la superficie.

Desde tiempos de la escuela sabemos que la composición química de los océanos del mundo está determinada por los minerales que se aportan desde la tierra por los ríos, y la actividad submarina del magma. Hombre, también entraría (a lo mejor ese día hizo pellas y no se enteró) los sedimentos oceánicos profundos y sus reacciones. Tradicionalmente, eran los ríos los que estaban considerados como la principal vía para la entrada de elementos químicos terrestres en el océano global. Pues no.
Ahora sabemos que la SGD  se compone principalmente de agua de mar que invade los acuíferos costeros, se mezcla con una pequeña fracción de agua meteórica, y luego fluye de vuelta al océano. Y ese flujo es altísimo. Vamos, que las rocas son un coladero de agua en ambos sentidos y allí disuelven todas las cosas y se las llevan al océano.

Moore y sus colegan han calculado que “el flujo de SGD es de 3 a 4 veces mayor  que los flujos de agua dulce (de los ríos)”. Y todo esto lo mueve una inmensa bomba intermareal (intertidal pump) que insufla y extrae agua. Un invento, oiga.

Vamos, que por mucho que llueva (¡que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva!) los ríos no son los que devuelven las precipitaciones al mar. Puede ser que en situaciones de mucha lluvia, el río haga variar el cálculo, pero el río subterráneo de Moore es el que de verdad lleva el agua; y no lo vemos
Sus extrapolaciones han llegado hasta los 70ºN, con lo que no se posiciona sobre lo que ocurre con los polos. Que esa sería otra historia.

En fin: Eclesiastés, 1.7: “Todos los ríos van al mar; y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, vuelven de nuevo a fluir”. O Jorge Manrique (siglo XV): “…”Nuestras vidas son los ríos, que van a dar en la mar… allí los ríos caudales, allí los otros medianos y más chicos, y llegados, son iguales…”.

Pues no. Por debajo, más; mucho más.






3 feb. 2015

DE LOS MÁRGENES DE INCERTIDUMBRE Y LA CIVILIZACIÓN DEL DESPERDICIO


Ayer Lomborg, y hoy Toharia. Le he leído a Manuel Toharia que lo de “Predecirun cambio climático dentro de 50 años es como vaciar el mar con una cucharilla:imposible”. ¡Imposible! ¿No me digan que el titular este no despierta, al menos, curiosidad?

Recuerdo a Toharia, aquél “hombre del Tiempo de finales de los 70”, cuando hace unos años planteaba en una reunión científica en la Ciudad de las Ciencias de Valencia, lo del paso de Aníbal por los Alpes. Fue posible porque vivíamos en el Óptimo climático romano. Esto lo contó muy bien la antropo-arqueóloga Carole L. Crumley cuando reconstruyó la Historia Climática de Europa en la antigüedad y hasta un tiempo más o menos reciente. Me quedo con esta síntesis: hasta el 500 a.C., fríos severos; luegos, dos siglos de transición y entre el 300 a.C. y el 300 d.C. se localiza este famoso Óptimo climático romano con una etapa de benigno clima Mediterráneo por toda la Europa continental. Luego hay otro periodo de transición hasta que entre el 500 y el 900 llegan otra vez los fríos intensos hasta el norte de África, con especial incidencia hacia el año 829 en que hay innumerables registros de frío glaciar hasta en Egipto. La Pax Romana fue consecuencia de la bonanza climática; con el frío llegaron los que acabaron con el Imperio Romano que, también, vio como se perdían sus cosechas.



A partir del 950 y hasta el 1250 asistiremos a otra etapa cálida, el Óptimo térmico medieval (con final seco; árido), pero esa es otra historia.

A lo que voy: Toharia defiende con rotundidad que “no es verdad que el cambio climático provoque más catástrofes. Los datos señalan que durante el último medio siglo las catástrofes no han aumentado”. Pero eso no vende.

Y Toharia le entra a todo. Cuando le mentan el “efecto invernadero y sus consecuencias” recuerda que “el efecto invernadero es el responsable de que la Tierra resulte habitable. Sin él, estaríamos a 18º bajo cero”. No le duelen prendas en decir que “nos iría mejor con menos emisiones” y, obviamente -porque como científico conocer la situación- no culpa de los males al CO2 y sí a su indisoluble (en emisiones) compañero del vapor de agua que es el verdadero causante de todo.

Pero tiene Toharia una cosa clara: “los datos no confirman que ese efecto esté provocando ya modificaciones a nivel de clima y, mucho menos, que sea el responsable de catástrofes naturales”. Es que, recuerda con vehemencia, “Cambios climáticos ha habido desde siempre”. Y aquí es donde mezclamos la escala de tiempo actual con la escala de tiempo real que trabaja en tramos de cientos y miles de años.

Señala Toharia el verdadero problema: los datos. Y yo no me canso de repetirlo, pero lo suyo es autoridad científica: “los datos de los que disponemos son pocos y malos”. Apenas si tenemos un siglo de mediciones en algunos parámetros y sólo unas décadas en otros. Pero aún así, “los datos apuntan a subidas de temperatura hasta los años 40 (del siglo XX) y bajadas hasta el principio del siglo XXI, con clímax frío en 1977-78”. “El invierno con más nevadas desde que hay registros fue el de 1977-78… y le siguen en el ránking los inviernos 2009-10, 2010-11 y 2012-13”.

En fin, aquí entra la célebre frase: “Me lo expliquen”.

Aún así, Toharia “acepta que la alarma científica, social y política es importante” pero señala a “la imperfección de los modelos climáticos” como causa de ella. Los modelos sólo ofrecen una suma de probabilidades y parece que olvidamos los llamados márgenes de incertidumbre que tanto pesan en el análisis de resultados. Para él (y para muchos) “las soluciones matemáticas -que ofrecen los modelos- son caóticas”, Y se explica, como físico que es: “No tenemos unas buenas matemáticas para trabajar a largo plazo con volúmenes tan grandes como la atmósfera y los océanos”.

Como Lomborg, en el Post de ayer, Toharia apunta a la necesidad de ser más eficientes con el planeta: “Somos una civilización basada en el desperdicio y eso no es sostenible”. Y el dato que ofrece es demoledor: “El 20% de los humanos gasta el 85% de los recursos naturales del planeta”. Y eso sí que debemos hacérnoslo mirar.

¿Bueno, eh? La Civilización del Desperdicio, un tema recurrente en Toharia desde los últimos años del siglo pasado. Yo le recuerdo una charla, del noventa y muchos, sobre esto cuando era director del Museo de la Ciencia de Alcobendas. La Civilización del Desperdicio… Aunque deberíamos decir la Civilización Occidental del Desperdicio. No todos generamos lo mismo. En un país desarrollado generamos de 2 a 3 kg de basura al día por habitante. En Kenia la media está en 30 gramos… no hay registros fiables en otros. Y además, no es el mismo tipo de basura. La peor se la depositamos en sus puertas y que ellos se la ventilen

Vamos a dejar aparcada la bicha del colapso climático y vamos a ser más respetuosos con el planeta que nos acoge.







2 feb. 2015

DE CUANDO EL ESCEPTICISMO GANA POSICIONES


Es de ayer, pero lo he leído hoy. Bjorn Lomborg ha vuelto al Wall Street Journal (Europe) a denunciar el alarmismo climático. Genial.




No es por nada, pero se “han columpiado” en ¡un 90%!



Y ante tamaña metedura de pata no veo a nadie rasgarse las vestiduras y pedir perdón por haberle metido el miedo en el cuerpo a la gente.



Se lamenta el que fuera ecologista escéptico que se obvien hechos como este y se volteen campanas antes otros cuya relevancia no está en consonancia con los resultados que se pretenden. Sí, dice Lomborg, “el hielo marino del Ártico se está derritiendo más rápido que los modelos esperados. Pero los modelos también predijeron que el hielo antártico disminuiría; sin embargo, va en aumento”. Y encima, va el nivel del mar… y no aumenta como habían pronosticado los modelos empleados. Dos estudios independientes avalan este no-crecimiento en los parámetros agobiantes que nos habían vendido: chinos y estadounidenses. Incluso otros estudios han tirado por tierra las previsiones sobre sequías con otro estudio (Universidad de California, Irvine).

En fin, que a los calentólogos no se salen las cuentas. Y no es que me alegre por ello (que debería, ojo), sino que lamento ese empreño que mantienen en meter el miedo en el cuerpo y nos alejan de actuaciones que sí son necesarias.

Incluso han fracasado hasta con la virulencia de los huracanes. Las últimas evidencias no apuntan a que hayan aumentado ni en número ni en fuerza, aunque lo que sí han aumentado son sus víctimas y destrozos a su paso por las zonas en que se vienen desarrollando desde siempre. Ahora, en proporción: los huracanes han disminuido muy ligeramente.

Antes de que acabara el año, lamenta Lomborg, en la COP peruana, se dijo a los abnegados asistentes “que sus países debían reducir sus emisiones de carbono para evitar futuros daños de las tormentas como el tifón Hagupit, que azotó Filipinas durante la conferencia”… cuando la evidencia es que el número de tifones que tocan tierra en Filipinas ha disminuido desde 1950 (en base a otro estudio). ¿Pero de qué van?; asustar por asustar, con la connivencia de la mayoría de los Mass Media.

Se nos dice que las cosas están peor que nunca, pero los hechos no apoyan esto
La verdadera cuestión es ayudar a los países más pobres; entonces, dejémonos de chorradas climáticas. El número de “muertes en el mundo por los desastres naturales (Base de Datos de la Universidad de Oxford afectados por sequías, inundaciones, temperaturas extremas y tormentas) en la primera mitad del siglo XX fue 13 muertes por cada 100.000 personas y en 2010 fue de 0’38 muertes por cada 100.000 personas”. Esto sólo se explica con una frase de la contundencia del mármol: “el desarrollo económico ayuda a las naciones a soportar catástrofes”. Pues consigamos esos desarrollos.

Lomborg lo resume con brillante claridad: “el cambio climático no es peor de lo que pensábamos”; ni por asomo. La situación que vivimos “no es un problema” y sí  que constituye un auténtico problemaesa narración de que el clima mundial está cambiando de mal en peor”.

Eso es, dice Lomborg, “alarmismo inútil”. Y ese alarmismo inútil, concluye, “nos impide centrarnos en soluciones inteligentes” a los problemas de desarrollo existentes.

Llevan 20 años bombardeándonos con titulares dramáticos e imágenes apocalípticas; dicen que buscaban concienciar”. Pero el caso es que “las emisiones de carbono siguen aumentando” y contra eso poco a nada se hace. Es que el desarrollo de China e India aún necesita quemar un poco más de carbono. Y el desarrollo africano también; y aún no se ha producido.

Luego está lo de vendernos mucho la burra de la energía limpia, porque cuenta la Agencia Internacional de la Energía que sólo el 15 % de la energía será renovable en 2035, y de ese 15%, el 11% será de biomasa, con lo que dejamos a eólica y fotovoltaica & Co. con un raquítico 4%.

Dicen que aún nos quedan dos décadas de investigación hasta obtener buenos rendimientos en esos dos campos (eólica y fotovoltaica; que la geotérmica ni se menta). Sí, la energía verde triunfará, pero poco a poco.

El clima tiene una variación natural y lo que sí se hace necesario es adaptarnos a un desarrollo lo más sostenible posible con el planeta. “Hay que hacer crecer también a las naciones más pobres del planeta”, recomienda Lomborg, y, principalmente, dejar de asustar con el clima.




1 feb. 2015

DE AVANZAR EN EL ESTUDIO DEL CLIMA Y DE LA MEMORIA ATMOSFÉRICA


Siempre he sido muy crítico con los agoreros climáticos. Sobre todo porque han tomado el tema como dogma de fe y, los demás, aún estamos estudiando la cosa esta del clima.

Pues no que la NASA lanzó ayer mismo (31 de enero) un nuevo satélite para estudiar la humedad del suelo y recabar datos para precisar inundaciones y sequías que nos ayuden a situar un patrón que nos ayude a avanzar a definir impactos sobre el tema. Sí, ayer, un cohete Delta II subió al satélite del Programa SMAP (Soil Moisture Active Passive), a la hora de comer, desde la base aérea de Vandenberg (California; Fuerza Aérea de los EEUU). El SMAP tiene cobertura global, tomará mediciones y las enviará para compararlas con las bases de datos existentes para ampliar conocimientos. Muchos organismos pueden asociarse ya a SMAP, recibir datos y programas medidas. El proceso global durará 3 años y cada 3 días elaborará un mapa general de la situación del planeta. Para enero de 2016 ya podremos estar en condiciones de efectuar una buena radiografía de cómo está la cosa y ver si se confirman los patrones existentes.

Pero ahí no queda la cosa. Cada vez avanzamos más hasta en las predicciones meteorológicas (del tiempo meteorológico). Desde hace un cierto tiempo (cronológico) sabemos del papel regulador de los océanos en la preservación de las condiciones atmosféricas. El Centro Nacional de Oceanografía (NOC) del Reino Unido está empeñado en predecir situaciones y ya ha descubierto un patrón que refleja situaciones de inviernos severos en Europa y que se vienen a pares.

Esto tiene que ver con la Oscilación negativa del Ártico. La Oscilación de Ártico Norte (NAO; NAO+/NAO-) se popularizó a través de los medios de comunicación muy recientemente; en los manuales de climatología tenía algún tiempo más. Hacejustamente tres años ya hablábamos de ella en este Blog y en abril de 2013centré más la cuestión. Vamos, que es algo ya conocido.

El Observatorio de la Tierra, de la Nasa, dice que “la oscilación ártica es un patrón climático que influye en el clima invernal en el hemisferio norte. Se define por la diferencia entre el aire del Ártico y el de las latitudes medias norteñas (45ºN; eje Montreal-Burdeos). Por lo general, predomina en el Ártico una masa de aire de baja presión, mientras que la presión del aire que se encuentra en las latitudes medias suele ser mayor. Esta diferencia de presión genera vientos que confinan el aire extremadamente frío en el Ártico. A veces, los sistemas de presión se debilitan, disminuyendo la diferencia de presión entre el Ártico y las latitudes medias, permitiendo que el aire frío del Ártico se deslice hacia el sur, arrastrando aire más cálido hacia el norte. Si es fuerte este proceso, la oscilación se dice que es positiva; y si esa oscilación es más débil, se dice que es negativa”.

Bueno, pues el caso es que han detectado que ante unas condiciones netamente definidas, el invierno del año siguiente es extremo… y viene en packs de dos.

Estudiando los inviernos de 2009 y 2010 y conociendo la existencia de la Circulación Meridional Atlántica de Vuelco (CMOZ) -que es uno de los reguladores térmicos más importantes del planeta- y su afección por el recientemente descubierto Flujo oceánico del Norte de Islandia (NIJ) resulta que la crudeza de los inviernos europeos depende de ella; de la CMOZ. El operativo parece simple: el océano almacena las anomalías (las aguas frías se hunden) y comienzan a ascender tras el punto álgido del verano y se exponen y retroalimentan el invierno siguiente, complicando la situación. A esto le llaman “memoria atmosférica de temporada” y con ello se dan dos inviernos severos; a pares. Este estudio del NOC ha evidenciado que “los inviernos severos, a pares, han coincidido, en los últimos cincuenta años, con fuertes reducciones de la CMOZ”. Y ya tenemos un patrón de comportamiento establecido y en base a ello, cuando nos encontremos con una anomalía de la CMOZ avisaremos de que se nos vienen encima dos inviernos duros. Desde los duros inviernos 1969 y 1970 se han desarrollado cinco pares de inviernos extremos de estas características.

Así las anomalías CMOZ se detectan entre el Ecuador y los 50ºN y ahora están asociándose al campo de vientos. Ya han quedado asociadas a un modelo decenal de anomalías que se asociación con la NAO (Oscilación del Atlántico Norte). En el primer invierno estamos ante un índice muy negativo de esta Oscilación Ártica y en el segundo invierno ya estaríamos ante una Oscilación Ártica más localizada; regional, incluso. Y esto se ha venido cumpliendo durante el periodo estudiado: 1969-2009.

Pero una vez que hemos descubierto la existencia de la llamada “memoria atmosférica” ahora hay que averiguar dónde y por qué se origina esta “memoria”, lo que nos abre un nuevo campo de investigación y no de elucubración.

Con este trabajo ha cobrado fuerza la Espiral de Ekman y su Tasa de Transporte. Aunque fue Nansem -a bordo del Fram, camino del Polo Norte- el que la visualizó (los icebergs no seguían la dirección trazada por los vientos), fue el oceanógrafo sueco Vang Walfrid Ekman el que en 1896 la señaló. Así, el movimiento medio de las aguas oceánicas se dirige hacia los 90º, a la derecha en el hemisferio norte y a la izquierda en el hemisferio sur, respecto a la dirección del viento en la superficie. Y así, con este movimiento de espiral terminan generándose hundimientos y surgencias de agua. Las surgencias afloran aguas ricas en nutrientes, igual que hacen las corrientes upwelling.

Hay varias organizaciones internacionales en busca de “la verdad”; no todo son pajas mentales apocalípticas. Lo mismo es cierto; por ello hay que investigar.

En 2014 la NASA apostó decididamente por saber cómo estaba la cosa. Con la JAXA japonesa comenzó en febrero por lanzar un satélite para medir la precipitación global (GPM). En julio puso en órbita el observador OCO de los niveles de carbono (vamos, medir el famoso y “taimado” CO2). Los vientos oceánicos comenzaron a medirse con el lanzamiento, también en julio, del ISS-RapidScat hacia la Estación Espacial desde donde también se comenzaron a medir, desde septiembre y gracias al sistema CATS, las partículas menores de la atmósfera En noviembre se iba a lanzar el SMAP, que se hubo que retrasar hasta ayer (31.01.2015) por varias cuestiones.

En fin, un importante esfuerzo para saber de lo que aún no sabemos nada. Y aún es muy pronto para establecer una imagen de conjunto con los datos que de estos cinco programas -cinco- estamos ya recibiendo.